PODEMOS: LA PRENSA DEL PUEBLO (I)

Pablito Iglesias El Tuerka, la coleta más ilustre del panorama tertuliano, ha venido para quedarse, y ahora que se ha afianzado en el escaño europeo, empieza a soltar perlitas que ni loco habría dejado caer antes de las elecciones europeas. El revuelo pabloeclesiástico de la semana ha sido sonado: quiere traernos la verdadera libertad de prensa, una prensa del pueblo y para el pueblo. Por lo menos, eso dice. Y como en este blog somos cualquier cosa menos desconfiados, le creemos a pies juntillas. No en vano, no ha habido totalitario que no haya propuesto antes que Pablo su libertad de prensa. La buena, la fetén. La proletaria, la del Movimiento o la del volk, tanto da, al final siempre es la misma. La del dictador.

En las democracias occidentales ya existe la libertad de prensa, no necesitamos a nadie que venga a traérnosla.  La libertad, de prensa o de cualquier otro ámbito, se identifica fácilmente: su enunciado constitucional es escueto y sin apellidos. En el caso de la Constitución del 78, se garantiza, sin más, la libertad de expresión, y especifica las comprensibles limitaciones legales a esa libertad: amenazas, violación de intimidad, y poco más. En prensa e información, por supuesto, la deontología profesional juega un papel fundamental porque impide publicar como ciertos los datos que sean falseados, inventados o no contrastados. Son recortes de la libertad de expresión, pero coincidirás conmigo, intrépido lector, en que son recortes razonables.  Al fin y al cabo, la libertad de uno termina donde transgrede la de otro.

Existen otras limitaciones a la libertad de expresión, determinadas por la jurisprudencia específica, más o menos caprichosa y paternalista, que caracteriza toda socialdemocracia como la nuestra. Estas legislaciones se centran sobre todo en los medios audiovisuales, por ser masivos, y por tanto, de interés para los políticos. Nuestra ley audiovisual data del zapaterismo y abunda en tratar la información como un derecho del público, y trata al espectador como si no tuviera criterio a la hora de elegir qué programas ver, cuáles no, y cuándo apagar el televisor, obligando a los emisores a respetar ciertas cuotas de pantalla, límites de publicidad, mínimos de cine nacional por total de películas emitidas, prohibición de promocionar activamente el uso de tabaco y alcohol, limitación horaria de publicidad de bebidas alcohólicas según graduación, y todo tipo de disposiciones semejantes que en este blog no compartimos, entendiendo que si el espectador es mayorcito para votar, también lo es para elegir qué ver y qué no ver, y cuánto caso hacer de lo que ve.

Esto es así por la concepción socialdemócrata de la televisión como servicio público, incluyendo la TV privada. Dejemos para otro día el debate entre servicio público versus libre competencia, asumamos que vivimos en la socialdemocracia. En España, las limitaciones legales de un canal de televisión están centradas en acotar lo lucrativo de la actividad televisiva, en evitar los monopolios, y en “proteger al espectador” como consumidor de material audiovisual, sin incidir en los contenidos, más allá de los casos mencionados y otros pocos, destinados a proteger al sagrado y rara vez productivo cine español, y a las “sensibilidades de la igualdad”, que es el sello Zetapé de una ley muy semejante en contenido y cometido a las de nuestros vecinos de la paternalista y socialdemócrata Europa, y que no entra, como es lógico, en nada sustancial tocante a contenidos o línea editorial, que queda al albedrío del objetivo empresarial del emisor. En todo caso, cuanto más simple la ley, más claros sus límites, y sobrelegislar o poner apellidos a la libertad y a la información sólo nos lleva a equívocos que por un lado hacen más difícil saber cuándo se ha transgredido la norma, y por otro lado, desembocan necesariamente en un recorte de la libertad de expresión.

Las dictaduras y los gobiernos de tintes totalitarios también dicen tener su propia libertad de prensa. Y todos ellos afirman que su ley de libertad de prensa está “al servicio del pueblo”. Hitler tenía una ley de libertad de prensa que afirmaba primar las necesidades del pueblo, Lenin ponía en manos del proletario los medios de comunicación para afianzar el régimen socialista, Franco aseguraba una libertad de prensa al servicio del Movimiento popular y sindical, Mussolini parecido, y Hugo Chávez, ahora transmutado en pajarito susurrante, también, supeditando su libertad de expresión a los principios llamados “bolivarianos”. Pero los totalitarios son todos muy parecidos, y llaman libertad sólo a SU libertad, y no a la de sus adversarios. Y por “el pueblo” entienden sólo los individuos afectos al régimen, o por lo menos los que no les critican. Los totalitarios, ya sean fascistas o comunistas, en virtud de esas leyes llamadas de “libertad de prensa”, encarcelan a periodistas críticos con el régimen y aún más a menudo cierran medios de comunicación críticos con el gobierno, de un plumazo y/o usando todo un sinfín de argucias legales propiciadas por complicadas normativas de prensa. Porque ahí está la cuestión. Las leyes de libertad de prensa y expresión son más genuinas cuanto más escuetas. Cuanto más las complicas y supeditas a objetivos populistas, más fácil es recortar la libertad de prensa y expresión en virtud de tal o cual normativa o principio.

Ejemplos: la Ley de Prensa de Fraga (1966) textualmente garantizaba una libertad de expresión, sí, pero supeditada a un sinfín de condicionantes que literalmente dinamitaban dicha libertad: respeto a la moral, a la defensa nacional, garantizar la seguridad pública y del Estado, no contradecir los principios de “el Movimiento”, etc, etc…, con la consiguiente necesidad de definir qué es faltar a la moral, a la seguridad pública, al “Movimiento”, y demás. En resumen, que sólo la prensa afín al régimen podía publicar o emitir libremente. O sea, que no había tal libertad. Y con todo, fue una ley aperturista. La anterior de 1938 era mucho más dura, totalitaria, pensada para cerrar medios y encarcelar periodistas desafectos, como de hecho hizo. La de Fraga de 1966 (ya pseudototalitaria) estaba pensada no para cerrar medios, sino para mantener a raya a los que ya existían. Y las penas de cárcel que contemplaba la de 1938 eran en su mayoría rebajadas a multas de mayor o menor cuantía.

 

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Portada de La Codorniz estrenando la Ley Fraga (1966) con la primera caricatura de un político en activo que se publicaba desde 1939.

 

Un ejemplo más reciente es la llamada Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión del pseudototalitario Hugo Chávez, cuya intención sí es la de cerrar medios desafectos al gobierno a través de un laberinto normativo que, presentado entre palabras como “democratizar”, “dignidad”, “poner la información en manos del pueblo” o “acabar con el latifundio mediático”, siempre termina por perjudicar a sus enemigos políticos, nunca a las emisoras afines al régimen. Al fin y al cabo, ¿quién define qué es la “responsabilidad social” que debe observar todo emisor venezolano?

 

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Así, en Agosto de 2009 Chávez cerró 34 emisoras críticas con él, por “no haber renovado a tiempo sus licencias” o “por el fallecimiento de sus propietarios originales” (esa fue la explicación inicial del gobierno) aunque más adelante se reconoció que las cerraron, a esas y después a otras cuantas más , por “lavar el cerebro a la gente” (cita textual de Diosdado Cabello, ministro de Industria). Queda meridianamente claro que utilizaron como excusa una normativa para cerrar medios desafectos. No lo digo yo, lo dijeron ellos mismos con la candidez que proporciona la pura impunidad. Parecido ocurrió en enero de 2010 con el fulminante apagón de frecuencia sin notificación previa que sufrió el histórico canal venezolano RCTV, desafecto al chavismo, usando como excusa una complicada normativa que exige cierto porcentaje de contenidos nacionales dependiendo del régimen de emisión al que esté adscrito el canal, además de la obligatoriedad de emitir determinados actos presidenciales. Al final el resultado fue semejante: se cerró un potente canal de la oposición por hacer uso de su libertad para elegir sus contenidos.

 

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Extracto del diario digital Público. Ofrecemos el enlace al final del post.

 

Estos abusos es fácil verlos a posteriori, pero no los vemos venir tan fácilmente, pues visten una retórica “democrática” que esconde sus verdaderos fines al común de los mortales. ¿Cómo reconocer cuándo nos van a dar gato por liebre? Cuando nos venden una ley de libertad de expresión con apellidos, o con propósitos supuestamente nobles, y sobre todo cuando definen qué contenidos son beneficiosos para el pueblo y cuáles no. ¿Y sabe el intrépido lector quién asesoró al gobierno de Chávez para hacer frente a las críticas por aquel acto liberticida? Exactamente, la fundación CEPS, de la que formaban parte Pablo Iglesias y otros miembros de las élites de Podemos.

 

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Texto extraído del informe elaborado por el CEPS para el gobierno de Hugo Chávez. Incluimos enlace al documento al final del post.

La asesoría consistía exactamente en elaborar un prolijo argumentario a favor del gobierno en el cierre de RCTV, incluyendo cierre de canales y emisoras en otros países. Nótese que en el texto, de consumo exclusivamente interno, ya no se habla de que el espacio radioeléctrico pertenece al ciudadano ni nada parecido, ¿verdad? Ahora que nadie les escucha, dicho espacio pertenece al Estado, y es el Estado el dueño de conceder y renovar licencias.

Aunque desde aquí recomendamos examinarlas, siquiera someramente, las leyes son largas, farragosas y técnicas.  Hay veces que en los propios enunciados constitucionales, puras declaraciones de intenciones, ya podemos encontrar la trampa que nos revela el recorte de libertades que vendrá después en virtud de las leyes específicas. Y qué mejor ejemplo para ilustrarlo que la Rusia comunista, paradigma de totalitarismo y de recorte sostenible de libertades, donde opinar contra el régimen a título privado, o simplemente ser sospechoso de ello, llevó a millones de individuos a la cárcel o a la muerte. La constitución soviética del 36 “garantiza la libertad de palabra e imprenta, poniendo a disposición del ciudadano los medios de comunicación, a fin de consolidar el régimen socialista”.

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La trampa es sutil: el enunciado “garantizar la libertad de expresión a fin de consolidar el régimen socialista” es una contradicción en sí misma, dado que si no eres socialista no puedes usar con libertad tu “libertad de expresión”, que queda sólo para los afectos al régimen. Y ni siquiera, pues son de sobra conocidos miles de casos, antes del terror de Stalin, durante y después, en que individuos afectos al régimen dijeron o publicaron algo que no fue del gusto del poder y acabaron en el GULAG igual, o directamente fueron amablemente acompañados por la policía y nunca más se supo de ellos. ¿Por qué? Porque la Constitución URSS del 36, o cualquier otra constitución socialista, no está pensada para “empoderar al ciudadano”, sino para controlarlo hasta su último pensamiento, ejerciendo para ello la más férrea censura que ellos llamaban “voz del pueblo”.

Se da en este sencillo texto otra trampa aún más sutil, porque dejar los medios de comunicación en manos de los ciudadanos es imposible. Al final, un grupo de delegados, elegidos de una u otra manera, tendía que hacerse con el control del medio, y dado que la constitución prohibía la empresa privada, que quedaba textualmente “en manos del Estado”, ¿quién se ocupaba del medio? Pues o bien los delegados, votados en asamblea “ciudadana”, pasaban a ser miembros del partido único, o más probablemente, el parido único, que para eso era el partido del pueblo, ponía a sus propios funcionarios. El resultado era el mismo, puesto que el medio sólo podía informar de aquello que ayudara a consolidar el régimen socialista. En resumen, tan esperanzador epígrafe dejaba los medios de comunicación automáticamente a disposición del gobierno.

Los efectos de la ley no los determinan los propósitos que aduzca su autor: los determina su contenido, y los políticos muestran una tendencia enfermiza a ocultar sus verdaderos propósitos en un mar de palabras huecas, títulos bonitos y propósitos nobles. Pero da igual que la llamen Ley de Libertad Ciudadana de Prensa, o Ley de Responsabilidad de Radio y Televisión. Lo que importa está dentro de la ley. Si la ley le pone apellidos a la libertad, o un enrevesado pliego de condiciones, es sin duda para limitar la libertad del individuo.

 

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Enlaces de interés:

Ley 7/2010 General de Comunicación Audiovisual 

Ley de Responsabilidad Social Venezuela

http://www.publico.es/internacional/288316/chavez-cierra-la-cadena-de-television-rctv

http://elpais.com/diario/2009/08/02/internacional/1249164003_850215.html

https://www.marxists.org/espanol/tematica/histsov/constitucion1936.htm

Artículo 20 de la Constitución Española sobre la libertad de expresión. Véase, comparada con la soviética de 1936, que la nuestra no pone apellidos ni propósitos a la libertad. 

 Informe CEPS sobre la revocación de licencia a RCTV

SAN COBARDÍN

España está de luto. Ya no hay chequebebé. La derecha malvada nos lo ha quitado para que se lo queden los ricos. Esa es la consigna. El dinero sale de las impresoras instaladas detrás de los cajeros automáticos, y esos cabrones con corbata se lo quieren quedar todo.

Ese es el mensaje que quiere dar Rubalcaba con esa cara de no haber roto un plato en su vida. Los mineros somos todos, y si el carbón no es rentable es porque los fascciosos encienden puros con Binladens. El País dice que los mineros llegaron a Sol aclamados por la multitud. Mis ojos no deben de ser muy sensibles a las multitudes porque ayer casualmente pasaba por allí y ninguna multitud aclamaba a nadie. La indolente sociedad solo cierra el puño para sujetar sus últimos euros, y ayer, salvo cuatro que pasaban por allí y que decidieron aplaudir la marcha negra más por inercia de revolución que no fue que por tener cara de estar muy enterados de la situación, nada. Miente El País, pero por nuestro bien. Para hacernos quedar bien. Para hacerme quedar bien. Pero que nadie se lleve a engaño, soy un facha insolidario que se mea de la risa cuando ve a los niños de Somalia con la boca llena de moscas. Por eso no aplaudí. Ni ví que casi nadie de los pocos que por allí pasaban lo hiciera tampoco. Éramos pues muchos malvados incapaces de solidarizarnos con un colectivo que tira de lanzagranadas cuando se acaba el trabajo. Es que no tenemos corazón.

Hoy ha llegado el tijerón. Ahora sí que sí. La torpe derecha socialdemócrata ha hecho a regañadientes lo que Zapalcaba prometió a regañadientes y luego no quiso cumplir. Hábil estuvo Zapalcaba, ahora las culpas para la derecha. Merecida se lo tiene por mentirosa. Un gobierno que sube al poder denunciando la claudicación contra ETA y luego deja que un matón hijo de mala madre viaje a su pueblo a hacerse una prueba de fertilidad, no me ofrece garantías. Un gobierno que sube al poder prometiendo recortes a los políticos y empieza recortando a los ciudadanos no me ofrece garantías. Más de lo mismo, nada nuevo bajo el sol. Prefieren los gobernantes meterle mano al manso electorado que al feroz funcionariado. Y se anuncia como un triunfo de la democracia reducir al mínimo legal el número de liberados sindicales, cuando lo que es de vergüenza es que Aznar no lo hiciera ya. Ahora va a empezar el baile del pañuelo. Pañuelo empapado en gasolina. Y encendido con el Dupont de Cándido Méndez.

Sólo ahora se decide Mariano a “eliminar duplicidades”. O por lo menos a decirlo siquiera. Mala señal no es, pero permítanme que dude de su palabra, que vale menos que un mechero de los chinos. Y es que Rosa Díez tiene razón, Mariano ha adoptado en cuatro días las peores formas del Zapatero moribundo, y superando con órdago a la grande. Ya ni debate, oiga. ¿Para qué? O sea, Mariano se niega a usar su mayoría absoluta en cuestiones importantes, pero para no dar la cara sí se pone farruquito. Atropella y se da a la fuga.

No hará bien las cosas. Estos son cambios pasajeros, y en cuanto cambie el gobierno o el viento de proa, volverán los oscuros golondrinos en los gallumbos del Estado. Si es que se fueron alguna vez. Porque nosotros ya hemos puesto de nuestra parte. Ahora exigimos reformas que nos aseguren que tanto esfuerzo no sea en vano, pero me da en la nariz que el escaso PP que quiere ser consecuente con lo que decía en la oposición se van a quedar en el sector más outsider del sector outsider del PP. Y aunque sigo creyendo que ahora estamos en mejores manos que ayer, cada día que pasa me dan una razón más para pensar que no tanto. San Cobardín. Hoy te creo menos que ayer, pero más que mañana. Que no falte la Esperanza.

UNA PAZ A PUNTA DE PISTOLA

¿Me quiere hacer creer el CNI que esta vez sí, que ETA ha decidido dejar de matar, y que el dato sensible es que ETA está asfixiada, y que no puede seguir su proyecto de destrucción de España mediante la destrucción de vidas inocentes y mediante el terror, que han sido siempre sus cauces habituales? Porque, que yo sepa, todas las anteriores “treguas”, “altos el fuego”, “finales del conflicto armado”, y todos los demás eufemismos con que la torcedura moral de los palmeros del pasamontañas han venido obsequiando a nuestras maltrechas vesículas biliares desde 1982, vinieron enmarcadas en el mismo contexto, sin que eso haya sido garantía de nada.

Es más, si antes ETA podía fortalecerse durante las treguas, ¡qué no podrá hacer ahora que tiene acceso a cientos de millones del presupuesto, además de acceso a los datos de miles de funcionarios sensibles de ser amenazados si no se pliegan a los postulados de la mafia vasca!

Todo huele a basura en esta mierda de fin de la ETA. Empezando por la felicitación a Zapatero “por su tesón” para poner fin al “conflicto” (sic). En lo único en que Zapatero ha demostrado tesón es en igualar a víctimas y verdugos, camuflar su amnistía progresiva a medida que iba comprobando lo poco que le importa al pueblo español su propia dignidad como españoles libres. Continuando por el comunicado sin gas de la banda, un comunicado a la carta de las necesidades electorales de Rubalcaba. Y terminando por la euforia enlatada de la clase política, que huele a miedo de quedarse fuera de la foto, ¿eh, Mariano?

Por supuesto, este despropósito es el producto de una década de aleccionar al pueblo con ese concepto esquivo y casi distintivo de todo discurso demagógico, vacío de contenido y destinado a vender liebre y colar gato a las demostradamente infinitas tragaderas del dopado pueblo español. Ese concepto es, por supuesto, “la paz”. “LA PAZ”.

Según lo que se nos ha vendido como PAZ, la ausencia de persecución a asesinos que muy bien merecen estar en la cárcel, a condición de que no maten más, se ajusta como un guante al concepto. De tal modo, ¿no deberíamos dar un premio a los etarras, que nos han traído LA PAZ? Pues tal y como vienen funcionando los premios Nobel, bien le podrían otorgar el Nobel de LA PAZ a ETA, gracias a la cual, España puede disfrutar finalmente de PAZ, ¿no? Según el concepto que nos han vendido como PAZ, la ausencia de violencia explícita es PAZ, sea como fuere. Según esto, si un atracador te pone una pistola en la nuca y te dice “chitón, a callar”, ese silencio congelado es también LA PAZ. No nos extraña que los PAZIS del “No a la Guerra” (Bardem y compañía), se hayan apresurado a celebrar los primeros esta “paz” que viene condicionada a que vayamos aprendiendo a igualar a víctimas y verdugos, bajo la amenaza implícita de volver a las andadas, por supuesto. Me cago en la PAZ, en tal caso.

La única “paz” que me creería, y conste que entrecomillo porque eso de LA PAZ no sé lo que es, y menos en el contexto de la mafia vasca, sería la entrega incondicional de armas y fugitivos, la colaboración continuada para resolver los atentados aún no resueltos, una petición pública de perdón a las víctimas y a los españoles, y el cumplimiento íntegro de las penas. Porque del modo en que se está planteando, parece que los únicos delitos injustificados sean los crímenes que los terroristas NO van a cometer, y que los ya cometidos eran fruto de algún tipo de malentendido, y que con darnos un abrazo y darnos un beso, las cuentas quedan saldadas. ¿Un abrazo, pelillos a la mar, nos va a devolver a los muertos, las humillaciones, el miedo? No. Me cago en la paz de ETA.

Mi percepción es la siguiente. ETA, que pactó con Zapatero mucho antes del 14-M de 2004, sabe que sólo con Zetapé conseguirá tanto como ha conseguido, esto es, un gobierno español que está más con ellos que con la oposición. Sólo hay que ver la operación del Constitucional con Bildu, o el sabotaje policial a las operaciones contra la financiación de ETA. Sólo hay que ver las reacciones de la clase política, encabezada por los aspavientos de Pachi López (qué lejos queda su cara de pánico cuando supo que gobernaría el País Vasco con el PP).

Por eso, ETA se lanza al rescate de Rubalcaba en un compadreo imposible de ignorar. ETA monta un akelarre con Cofi Annan y Gerry Adams, al que “se suma in extremis” (en realidad, lo organiza) el PSOE. Y en el que queda claro que ETA no renuncia a ninguna de sus reivindicaciones de legitimidad moral con respecto a las víctimas del terrorismo. Y todo esto, por supuesto, en el contexto de una fecha “casualmente” elegida por Zetapé para las elecciones anticipadas, y que dice Rubalcaba que “habría elegido otra”: el 20-N.

Por supuesto que creo que todo está orquestado. Desde su obertura del 11-M hasta la tocata y fuga del 20-N. ¡Ay, Mariano, qué difícil lo tienes para no quedar mal! Inteligente jugada le ha planteado la PSOETA. A ver quién es el guapo que pone peros o condiciones a LA PAZ en período electoral, ¿verdad, Mariano?, y no quedar como un amante de la violencia ante el electorado peor preparado intelectualmente de la historia de la democracia, un electorado al que se le hace el xxxxx gaseosa con LA PAZ, ese concepto que suele cacarear más alto quien menos debería. Y si no te puedes quedar fuera de la foto, Mariano, a ver quién gobierna una España en la que hay que hacer la vista gorda con los independentistas de Vascongadas, bajo la atenta mirada lápiz en mano y molotov bajo el palestino del resto del zoo de independentistas catalanes, vascos, gallegos, indignados, quince emes, los moros por el sur, y UGT y CCOO siempre dispuestos a apuntarse a un bombardeo si el enemigo es la prosperidad, la clase media, España. Ese es el jardín en que se ha metido Mariano él solito, merced de una PAZ sacrosanta que no se cree ninguno de los mencionados, acaso ni siquiera sabemos qué coño es la coña esa de “la PAZ”, ni falta que nos hace, sabiendo lo que es el respeto a la ley, el respeto a la libertad de opinión, o el respeto a la vida.

COLABORACIÓN CON RUBALCABA

Presumiblemente, Rubalcaba es el autor del chivatazo a ETA en el caso Faisán. Presumiblemente puenteó al entonces ministro de Interior, Jose Antonio Alonso. Presumiblemente, Rubalcaba ha sido ministro de Interior de facto desde el principio mismo del Zapaterismo.  Y sabemos que lo del Faisán fue una prueba de buena voluntad a sus socios de ETA. Para proteger la negociación, dijo Elosúa a su cuñado en el micro que Rubalcaba olvidó sustraer. Sabemos también que Rubalcaba ha estado encubriendo extorsiones de ETA durante años. Y sabemos que Rubalcaba ha permitido que ETA vuelva a las instituciones. Tal es así que los terroristas han proclamado su victoria gracias a Pascual Sala, lacayo de Rubalcaba en el tribunal constitucional. Siempre ETA, siempre Rubalcaba.

Presumiblemente, Rubalcaba es el encubridor del 11-M, atentado que impulsó a Zapatero al poder, gracias a los reflejos de Prisa y del propio Rubalcaba. Sabemos que ni siquiera la sentencia inducida del 11-M logró relacionar el atentado con ningún grupo terrorista islámico. Y también sabemos que la fiscalía del 11-M se ponía muy nerviosa cada vez que se nombraba a ETA en el sumario, siquiera de manera tangencia, del mismo modo que sabemos que cuando Zapatero entró a gobernar, venía con un pacto con ETA que no anunció hasta bien entrada la legislatura, a pesar de que ya se fraguaba antes de las elecciones.

Por lo tanto, tenemos aquí un gobierno que pactó secretamente con ETA legalizar a ETA si llegaba al poder. Un gobierno que saboteó a jueces y usó la policía para salvar el aparato de financiación de ETA. Un gobierno que, en contra del criterio de los abogados del Estado, del dictamen del Tribunal Supremo, y de las investigaciones de la Guardia Civil, ha legalizado a ETA versión Bildu. Y resulta que quien de verdad propició todo eso, mediante un atentado, no fue ETA, sino que, según el gobierno, fue un grupo terrorista islámico. Atentado que el gobierno encubrió falseando pruebas, destruyendo pruebas y fabricando pruebas. El mismo gobierno que encubrió la extorsión de ETA y saboteó a la policía en favor de ETA. ¿No hay algo aquí que huele a chamusquina cosa mala?

Efectivamente, hay una pieza que no encaja, y es la autoría del 11-M. La sentencia está basada en pruebas falsas e inventadas, fabricadas para desviar la atención de sus verdaderos autores, de modo que para encontrar a los autores, hay que mirar en la dirección que intentaba disimular la sentencia. Puesto que los inductores de la versión oficial se ponían de los nervios (llegando a procesar a policías) cada vez que se nombraba a ETA, siquiera como sospechoso habitual, entonces la chamusquina huele a mierda. Y si no fue la ETA, entonces el siguiente de mi lista de sospechosos me lleva al principal partido beneficiado por el atentado que buscaba distorsionar las elecciones y que contó con los prodigiosos reflejos de PRISA y de Rubalcaba. Un partido que nació terrorista, y que montó un grupo terrorista en su pasado reciente, y que RuGALcaba encubrió en su momento. Y entonces ya la chamusquina huele a otra cosa.

Tendría bemoles que, del mismo modo que al asesino Capone se le logró encarcelar por evasión de impuestos, a la asesina ETA se la lograra desmantelar por colaboración con Rubalcaba, que a día de hoy ya debería ser un delito tipificado en el código penal.

LOS SUICIDIDADOS DEL PSOE

El PSOE nos va a suicidar. No sólo se está suicidando, sino que nos quiere arrastrar con ellos. El partido que ganó las elecciones gracias a los suicidados de Leganés (noten el matiz, no se suicidaron, LOS suicidaron) tiene no poca práctica en eso de suicidar a la gente. A los muertos del comunismo los mataron sus ideologías, no sus fusiladores. A los muertos del 11-M los mató la política de Aznar, no los terroristas que el PSOE encubrió, encubre y encubrirá. Cada vez estoy más convencido de que hubo un grueso de población que hizo palmitas con las orejas cuando saltó la liebre de los suicidas que no se suicidaron, pero que después fueron suicidados en Leganés. ¿Recuerdan ese magnífico diálogo de la no menos magnífica “Una Terapia Peligrosa?”

-¡Habéis matado a un hombre!

-No, ha sido un suicidio.

-¿Qué suicidio?¿Dónde está la nota?

-Ahora mismo se la escribimos.

Rubalcaba hace todo lo que está en su mano (que no es poco) por desmarcarse de Zapatero, de sí mismo e incluso de su primer apellido, a la sazón Pérez. Hace unos días nos decía que él sabe cómo salir de la crisis. ¿Cómo? Hoy mismo nos ha dado la respuesta. Continuando la labor de Zapatero.  Lo que no deja de ser una afirmación suicida, sobre todo porque probablemente sea la única verdad que ha dicho en su vida, y aún así, encierra una mentira, como demuestra la afirmación de “gravar los impuestos sobre el patrimonio para ricos”, y es que cada vez que la PSOE tiene problemas de identidad ideológica, salta con la milonga de subir los impuestos a los ricos, que no sólo siempre es mentira, sino que, además, es el paso previo a subir los impuestos a todo quisque, por lo demás. Que es lo único que va a hacer la PSOE de aquí a que suelte el poder, a regañadientes y de malos modos. ¿Por qué? Porque lo único que sabe hacer la PSOE es mentir, subir impuestos, robar y matar para conservar el poder.

No sorprende que la prima de riesgo se haya disparado tras el anuncio de Rubalcaba. Los mercados amenazan: ¿más de lo mismo? Pues entonces te crujo, y no te levanto el castigo hasta que te vayas. Los mercados han hablado, pues: Zapatero, dimisión, adelantadas ya. Suscribo enérgicamente ese sentimiento, que ya es más una certeza que otra cosa. Socialismo, siempre el mismo.

España necesita un partido de izquierda civilizado, progresista, españolista, patriota, responsable, honrado y útil. Hasta que no abandonen la milonga antifranquista, feminazi, abortista, separatista, republicana, socialista (esa ideología huele a muerto), proetarra, corrupta e inútil, ningún gobierno que no sean ellos podrá gobernar en paz, y los españoles estaremos condenados a elegir entre ruina o agitación. En definitiva, hasta que la PSOE no quiebre, seremos una nación condenada a suicidarse.

Lo dicho, poco pan para tanto chorizo y tanto indignado de pacotilla, que sólo tiene críticas para la derecha y el dinero, pero ¡oh, sorpresa!, no se van a Cuba a vivir la utopía roja y anticapitalista. A paseo, perroflautas.

DUELO A MUERTE EN OK CORRALITO

Desde luego, esta mañana mismo me he tenido que comer las poco amables palabras que escribí ayer sobre Rajoy, pero qué dulce es equivocarse cuando la realidad nos ofrece un respiro inesperado, vive Dios. El debate sobre el estado de la Nación ha sido protagonizado por un Mariano en plena forma que ha puesto a un previsible y aburrido Zetapé contra las cuerdas. Los golpes han llovido desde todos los ángulos. Crisis, imprevisión, inacción, engaño, falsas reformas, Bildu, mala política social, lenta agonía, calvario estéril, prisa por terminar la espantosa etapa Zetapé.

Zapatero se ha regateado a sí mismo en un soporífero desglose de subterfugios baratos y chisteras desfondadas de tanto usarlas. Chisteras sin conejo, además, porque el conejo está en el paro y se ha vuelto a su pueblo. España va magníficamente bien, dice. En unos meses saldremos de la crisis. El muy descerebrado cree de verdad que la crisis se arregla sola. Pero lo más triste es que el muy iluso cree que alguien le cree aún, acaso, que alguien le escucha aún. Por eso, Zapatero, también llamado “la miseria amortizada”, no sólo no se ha ido a llorar a su pueblo, Valladolid, ante las palabras de un Mariano enorme, sino que ha reaccionado al varapalo con insultos y falsas acusaciones. Miente usted en este punto, decía, el torcido miserable, dando por buenas todas las demás aseveraciones que no ha replicado, y dando por buenas, además, aquellas que sí ha replicado, pues, como ha dicho Rajoy en una intervención histórica, a nadie le importan ya las excusas de Zapatero, y el debate se centra ya en cuándo, no en qué, ni en cuánto, ni en cómo, ni en donde, ni siquiera en quién, no digamos en por qué. Sino en cuándo. ¿Cuándo va a convocar Zapatoff elecciones para permitirnos votar y darle la soberana patada en el culo que la soberanía popular le va a propinar en cuanto tenga oportunidad?

Poco importan las rabietas de cuatro indignasunos que no votan porque no hay opciones que estén suficientemente a la izquierda para ellos en el espectro político español, salvo Bildu. A Zapatero le va a caer la del pulpo. Ya Mariano le ha propinado una buena manita de argumentos sólidos a la cara. Tarde es mejor que nunca, diríase en relación a la vuelta al ruedo de Rajoy. Habría sido mejor más pronto que tarde, porque está visto que Zapatero no sufre por nadie más que por sí mismo, de modo que hoy, después del dolor, Zapatero empieza a ver las elecciones como la única manera de terminar con su agonía, máxime cuando, ahora que Mariano se ha unido al baile, esa agonía es dolorosa, humillante y pública, como merece el peor dirigente que ha tenido España en toda su historia, exceptuando al imbécil de Pi y Margall.

MANIFESTACIÓN CONTRA EL TERRORISMO: LA TARDE PERFECTA

Hoy amaneció bonito, pero a eso de las tres empezó a concentrarse sobre la Plaza de la República Dominicana un rebufo de viento furioso y nubes negras. Al poco, estaba oscuro, y llegaba a la intersección de Alberto Alcocer con Príncipe de Vergara una lluvia que se ha mantenido constante a lo largo de la tarde en forma de gruesos y gélidos goterones. Y ha sido mejor así. Un día tan bonito como el que había amanecido, habría sido un engañoso maquillaje, un sinsentido estético para lo que estaba ocurriendo en Madrid a pie de calle, tan lejos del cielo y tan cerca del canalla de la Moncloa, cuya traición no ha podido evitar la marea de banderas de España que iba impregnando el asfalto, primero de a poquito, y al final a borbotones.

José Francisco Alcaraz, en un guiño a los que allí estábamos a pesar del mal tiempo, ha achacado a Zapatero haber contratado la lluvia de 5 a 8. Pero era sólo eso, una broma, un guiño a los presentes. Pero yo creo que ha sido mejor así. En perfecta ilustración con lo que se estaba cociendo a ras de suelo, que es donde transitan los ciudadanos, el día se ha enlutado por la decisión injusta e impostada del traidor tribunal constitucional, que no escribiré en mayúsculas para no devaluarlas. Era el clima perfecto, a la hora perfecta. De este modo, las banderas pudieron ondear con más rabia, y los lagrimones de las víctimas traicionadas convertían el acto en otro día de los paraguas, como el 12-M. Mejor así. Si no fuera por las palabras de Alcaraz, alguno habría pensado que el clima era también parte de la organización. O, al menos, que había sido invocado por el estado de ánimo de los que allí nos concentrábamos: oscuro, lluvioso, corto de esperanza, y largo, muy largo, de mala leche. Y para confirmar tal sensación, a los pocos minutos de cerrarse el acto y disolverse la multitud, canalizado ya el cabreo que se respiraba en el ambiente, ha sido cuando ha caído el verdadero chaparrón. De tal modo, soy de los que piensan que el tiempo acompañó. Y además, perdieron la tarde los que podían haber asistido y no lo hicieron solo por darse un garbeo, así que no faltó nadie, y estuvimos los que tuvimos que estar. Los que estaremos en el futuro, acompañados de más gente cada vez, a medida que se vaya publicando lo que hace un acosador cuando el poder le da la razón. Allí estuvimos el número justo de personas que no pudimos quedarnos en casa porque nuestro sitio estaba allí, en la Plaza de la República Dominicana. Y no fuimos pocos, si tenemos en cuenta el grado de papanatismo gilipollas al que está llegando esta sociedad baturra que exige la luna sin dar nada a cambio, que recibe mierda de los políticos y en lugar de enseñar los dientes prefiere cambiar de canal. Esta tarde, España eramos nosotros, amenazados por gruesos chaparrones y negros nubarrones. Hemos fijado así la cantidad mínima de personas que asistirán a las próximas concentraciones. Un número que irá creciendo progresivamente por causa de fuerza mayor. Y además, fuimos los únicos a los que el tiempo no estropeó el sábado. La única actividad al aire libre que no quedó arruinada fue la nuestra, la de los que estuvimos. La de los que, cuando el acoso y la amenaza al demócrata se desaten, podremos decir que estuvimos, que lo vimos venir. Que sabíamos lo que estaba pasando y dijimos NO. Que no nos estafaron con la paz bastarda de los matones, una “paz” que no es tal sino sólo terror. Y que no perdimos la tarde porque necesitábamos proclamar a los cuatro vientos que Zapatero y sus “magistrados” quieren que confundamos la paz con el silencio de los corderos, cuando no es lo mismo, ni parecido, pues antes y después de las batallas más cruentas, se respira el silencio, pero no la paz. Y ahí estuvimos para decirle al socialismo que con nosotros, sus trapazas no cuelan, y que, para que la izquierda impusiera su proyecto totalitario, tendría que acabar con nosotros, y no podrá jamás, porque somos legión.

Por eso no hubo silencios en la concentración de esta tarde, aparte del minuto sobrecogedor en memoria de las víctimas. Por eso gritamos al unísono que, en nuestro nombre, NO. Para demostrarles a los matones y a sus amigos socialistas que aquí sólo callamos un minuto por las víctimas. Dejemos que la izquierda haga su minuto de silencio por Bin Laden. Que hagan su silencio por el cadáver político de Zapatero, el amigo de los terroristas. Ya veréis que ese silencio queda roto por los gritos de los asesinos que no respetan nada porque nos odian tanto como odian a su patria y a sí mismos.

Queda, pues, otra tarde para el recuerdo, la que más se recordará cuando los asesinos vuelvan a hacer lo único que saben hacer, pero ya no tengan a un presidente amigo. La que más se recordará cuando los españoles que sí se han creído la estafa de ETA, como se creyeron la estafa del 11-M, se queden con cara de gilipollas al ver lo que se ha hecho con su voto, con su apatía y con su egoismo estructural, cuando se miren las manos y tengan que ocultarlas para esconder las manchas de sangre. Cuando se miren las togas, tengan que remangárselas para ocultar el lodo del camino, y se les quede el culo al aire. Porque el lodo traerá sangre, una sangre espesa y negra que sólo podrá limpiar una lluvia como la de hoy. La lluvia de los indignados. La lluvia de los que no se dejan aplastar. La lluvia de los que aguantan.

Retroceder, nunca. Rendirse, jamás. Y viva España.

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Echa, echa un ojo, y mira un asomo de lo que te perdiste. Hay que estar. Ya me lo dirás cuando la próxima vez no te quedes en casa y experimentes la paz y el ánimo de saber que perteneces a algo por lo que merece la pena luchar.

DE PATRIOTAS Y DE INFAMES

En el akelarre de esta mañana ante tres mil paniaguados desganados, el Ed Wood de la política española ha hecho un llamamiento a “los patriotas”. “Si son tan patriotas”, ha dicho, refiriéndose a la derecha, “que hagan algo por España, que digan en el extranjero que España es una economía fuerte y sólida”. O sea, les (nos) exige que mientan para que él no quede como el fracasado moral, económico, político y personal que es. Nuestro Ed Wood de Valladolid apela al patriotismo de otros para tapar sus vergüenzas, su absoluta carencia del mismo. Ha dejado España hecha una mierda, y ahora quiere confundirse entre la plebe para esquivar la colleja. Despreciando, además, los ímprobos esfuerzos de Mariano por no meterse en políticas. Y es que de bien nacidos es ser agradecido. Nuestro Ed Wood se irá de aquí lloriqueando, como el perfecto incompetente sin principios que es. No, amigo Eddie. El que la hace, la paga. Te irás de rositas, sí, pero con el culo caliente. Ya lo tienes echando chispitas, pero aún queremos más. Como decía aquella película del genuino Ed Wood, Marte Exige Carne. Y tú, amigo, eres el Ed Wood de la política española. Y si me apuras, el Ed Wood del socialismo. Travestido, inasequible al desaliento, y sin más talento que el de encontrar presupuesto para sus incursiones nocturnas. El geniuno Ed Wood terminó haciendo porno. No sería mal destino para nuestro amigo, el Ed Wood de Valladolid. Como partenaire, le desearía un toro bravo, ahora que los está mandando al paro a ellos también. Seguro que encontraríamos a un buen Islero, espontáneo y deshinibido, como mandan los cánones de la Educación para la Ciudadanía, dispuesto a grabar unas escenas con un tipo flexible y de mente abierta.Y ya que ellos se arreglaran con la cosa de los roles. Casi estoy imaginando la escena, en un ruedo abarrotao, abarrotao. Y el toro vestido de luces. Jur, jur, jur. Permítanme la maldad, pero tal vez ese sería el único modo de lograr que nuestro Ed Wood de Valladolid sintiera por fin el alma de nuestra patria en lo más hondo de sus entrañas. Y además, sería interesante y lúdico hacer apuestas a ver hasta dónde levantaría las cejas en el gran momento.

Lo más enervante es que nadie peor que él para dar lecciones de patriotismo, porque no pierde ocasión para cagarse en España y en los españoles. Pero ahí sigue, apelando a un patriotismo de cuyas abominaciones públicas sacó tantos réditos políticos en las postrimerías del 11-M, su belle epoque. Todavía no habían aterrizado todos los fragmentos de los trenes y sus ocupantes cuando ya estaba celebrando triunfante y eufórico una victoria venenosa, teñida de muerte, de mentira y de encubrimiento. La nación es un término discutido y discutible, pero su honradez no. Esa está fuera de discusión, aunque solo sea por incomparecencia. Amigo Eddie, eres un fraude, y quieres que seamos cómplices de tu fraude. Quieres que digamos lo que no es, que España está fuerte. Que España va bien. Pero no es así. Para que eso sea así necesitamos un gobierno que no sea socialista. El socialismo arruina, y luego echa la culpa a quienes protestan. Y tú, amigo Ed Wood de Valladolid, nos has hecho naufragar, nos has entrampado con mentiras y políticas de asesoría de imagen. Te la suda el paro, te la suda el déficit, te la suda la deuda. Sólo te importa terminar de sacarnos el dinero. Y no aceptas una crítica. Porque eres un totalitario de tomo y lomo. Con más de lomo que de tomo, porque lo que es tomos, no pareces tener muchos. Y si los tienes, no parece que los hayas leído. Y si los has leído, no parece que los hayas asimilado. Y alguien me dirá: imposible, los monos no leen libros, y yo responderé, te equivocas: los leen, pero no los asimilan.

No creo estar siendo excesivamente duro con nuestro Ed Wood si digo que ya está faltando un banquillo para él, por colaboración con banda armada, por traición, por sabotaje y por falsedad crónica. Y de esa tal vez se libre, pero de lo que no se va a salvar va a ser del desprecio de sus compatriotas, que no le van a querer ni en pintura, salvo en forma de ninot en las fallas de Valencia. Ojalá que cuando eso ocurriera, sólo encontrara cobijo entre sus colegas los etarras buenos y democráticos. Y entonces sabría lo que es sufrir en carne propia, éste vástago de Belcebú, lo que es vivir bajo el yugo de un comunista con pistola y pasamontañas. Al fin y al cabo, eso es un patriota para nuestro Ed Wood. Un etarra. Dime con quién andas…

DOCTRINA TROITIÑO: OFERTA ETAMARKT (YO NO SOY TONTO) PARA SERIAL KILLERS – ¡MATA A TREINTA Y PAGA SÓLO UNO! OFERTA VÁLIDA HASTA FIN DE LEGISLATURA

Según interpreta el Tribunal Constitucional, matar a un hombre es tan malo como matar a veinte. De modo que si un terrorista quiere hacer carrera en política, el TC le avala para que, ya que has matado una vez, lo hagas ciento. Así serás leyenda. Y además, por cada asesinato, reduces la condena global. De tal manera, por un asesinato, cumples treinta años, y por treinta asesinatos, pues lo mismo: 30 años. Luego sales hecho un héroe, ¡y que te quiten lo matao!

RELACIÓN DE PRECIOS:

1 asesinato=30 años.

2 asesinatos= 15 años por víctima.

3 asesinatos= 10 años por víctima.

Como podemos ver, ni el Carrefour se atrevería con semejante descuento a grupos. Sigamos.

5 asesinatos= 6 años por víctima.

10 asesinatos= ¡3 años por víctima!

20 asesinatos= 18 meses por víctima.

30 asesinatos= 1 añito por víctima.

50 asesinatos= 7 mesecillos por víctima.

Troitiño no ha cumplido ni 30 de los 2000 años de condena. ¿Qué hizo Gatza, su compañero de asesinatos, según salió de la cárcel? Celebrar por todo lo alto, y declarar públicamente: “¡Sigamos presionando hasta la independencia!”. Y eso sin contar con que la fiscalía ha hecho la vista gorda con el recibimiento público de 200 hijos de mala madre que le montaron un comité de bienvenida con honores de héroe. Lo que es un delito en sí mismo. Y lo más importante: los integrantes de la celebración forman parte de las listas “limpias” de Caamaño. El polvo del camino, ya se sabe…

Más ofertas: Según el TC, si ya has sido condenado por pertenencia a banda armada, cuando cumplas condena, podrás seguir perteneciendo a ETA impunemente, en virtud de la máxima de que no puedes ser juzgado dos veces por el mismo delito. ¿Se dan cuenta de la trampa mortal en la que el PSOE nos está metiendo con el respaldo de Mariano el cobarde?

La política antiterrorista del gobierno no es tal, es política proterrorista. ¿Es que Zapatero se ha vuelto loco? No, probablemente ya venía así de serie. Pero aún así, no me creo que ese indivíduo pueda ser tan proetarra como están demostrando sus políticas.

Cada vez veo más claro que Zapatero está en una contrarreloj: resarcir a ETA, legitimar el asesinato por motivos indepententistas, por motivos ideológicos. ¿Por qué tanta prisa? Porque le queda poco tiempo. ¿Y por qué lo hace? Por presiones etarras. Se me hace muy cuesta arriba pensar que ETA no sepa nada del 11-M, atentado necesario para que despegara la marea independentista. Atentado que se gestaba a la vez que un PSOE en la oposición negociaba en la sombra con ETA.

¿No será que ETA chantajea a Zapatero, amenazándole con contarnos qué pasó el 11-M? Que me malicio yo…

RECORDANDO A NEEDLEMAN, OLVIDANDO A CARRILLO

Extraído de “RECORDANDO A NEEDLEMAN”

“(Needleman) Era tan distraído que una vez se asomó al palco de la Ópera de Milán y cayó al foso de la orquesta. Y tan orgulloso que, incapaz de admitir que había sido un accidente, volvió varias noches y repitió la caída”.

Woody Allen, PERFILES


Reconocer los propios errores es fundamental. Sin autocrítica, sin examen de conciencia, es imposible progresar en la vida. Negándonos a reconocer nuestros defectos, y empeñándonos en presentarlos como aciertos, lo único que hacemos es sabotearnos a nosotros mismos, porque nos obligamos a perseverar en el error y nos negamos a nosotros mismos la posibilidad de evolucionar.

La izquierda española vive aquejada de ese mal, pero en versión amplificada. Al fin y al cabo, el obstinado Needleman sólo es un pobre idiota muy torpe, y su estúpida incapacidad para reconocer su error apenas tiene consecuencias, que se resumen en dos: a) Needleman se hace fosfatina a sí mismo, y b) deja en evidencia su incapacidad para reconocer su propia naturaleza falible. Extrapolando los defectos de Needleman a todo un gobierno, y toda su ideología, desde la perspectiva que nos proporciona la historia, cabe afirmar que la obstinación de la izquierda de perseverar en sus errores, donde en Needleman provoca hilaridad, el PSOE provoca escalofrío.

Cuando Allen dice “orgullo”, suaviza humorísticamente el defecto de Needleman, que llega al extremo de precipitarse sucesivas veces al foso para ocultar que la primera caída fué accidental. El problema es que el PSOE no es Needleman. ¿Cómo calificar ese “orgullo” de Needleman extrapolado al PSOE? Vamos a intentarlo.

El PSOE parte con un defecto de base: se cree perfecto. Cree que ser de izquierdas es el único requisito necesario para ser justo, infalible, solidario, pacifista, tolerante, bienintencionado y progresista, tolerante y plural. Por tanto, si uno NO es de izquierdas, necesariamente ha de ser injusto, falible, insolidario, beligerante, intolerante, malintencionado, castrante, retrógrado e intolerante. Claro, este defecto de base en la autopercepción y en la percepción de las demás opciones implica muchos otros defectos, y para enumerarlos todos habría que desgranar cuál es el concepto que tiene un socialista de “justicia”, “solidaridad”, “pacifismo”, “buenas intenciones” y “progreso”, “pluralidad” y “tolerancia”. Hagámoslo.

1. BUENAS INTENCIONES

Para un socialista, la intencionalidad de un acto es proporcional a la filiación ideológica del sujeto. Enunciado en fórmula, las buenas intenciones son directamente proporcionales al izquierdismo del sujeto, e inversamente proporcionales a su falta de izquierdismo.

2. JUSTICIA

A diferencia que para los demócratas, para un socialista, la justicia es un órgano dependiente del poder. No valora los hechos tanto como la ideología de las partes. Y por tanto, en la justicia socialista, los hechos están supeditados a su intencionalidad, (véase párrafo 1: BUENAS INTENCIONES) dejando sus consecuencias en un segundo plano.

3. SOLIDARIDAD

Para un socialista, solidaridad es ayudar a los desfavorecidos regalándoles dinero público. Para todo ser humano, el dinero que obra en su poder es “suyo”. Mi dinero es mío, y sólo mío. Tu dinero es tuyo, y sólo tuyo. Esto no es diferente para un socialista. Su dinero es suyo, y sólo suyo. Otra cosa es el dinero público. Para un socialista, el dinero público es “de todos” en teoría, pero “de nadie” en la práctica. Como lo considera “de todos” en la teoría, pues también es “un poco suyo”. Y como el socialista es generoso por definición, quiere regalar una parte de su dinero a los desfavorecidos. Pero no regala su verdadero dinero, el que el socialista posee, sino que, para ser solidario, regala dinero público, que, en la práctica, y siempre según la mente socialista, “no es de nadie”. Así, un socialista es siempre muy celoso de su dinero, como todo el mundo, pero muy generoso con el dinero de los demás. La consecuencia directa es que un socialista exige a los demás sacrificios que no está dispuesto a hacer él mismo.

4. PACIFISMO

Todos sabemos que las guerras son igual que las peleas. A casi nadie le gustan, pero haberlas, hailas. A veces por vicio, a veces por avaricia, a veces por falta de autocontrol, a veces por egoísmo, a veces por conveniencia, a veces por legítima defensa, a veces por venganza, a veces por prevención, a veces por necesidad, a veces por puro ejercicio del poder y a veces, simplemente por hábito. Para un socialista, sólo hay dos tipos de guerras: las justas y las injustas. Si el lector tiene dudas acerca de qué guerras consideran justas los socialistas, véase el epígrafe 2.

Aclaración: A la guerra justa (la que declara un socialista) se la llama acción humanitaria. Así, si un cohete demócrata, capitalista, paramilitar, o lo que sea, destruye un objetivo, eso es asesinato. Pero si un cohete socialista destruye un objetivo, eso es acción humanitaria. Esto se hace extensivo a los aliados de los socialistas. Así, si un grupo terrorista socialista comete un atentado, se le llama acción humanitaria, o disuasoria en todo caso, pero si un policía detiene a un socialista, a eso se le llama “tortura”. Para un socialista, un terrorista socialista que ha matado a veinte personas es “un hombre de paz”, pero un periodista liberal que denuncia el matrimonio socialista/terrorista es un derechista peligroso.

5. PROGRESISMO

Para un socialista, progreso es cualquier consecuencia derivada de las políticas de los socialistas. Si los socialistas bajan impuestos, bajar impuestos es progresista. Si luego los suben, entonces subir impuestos es progresista. Si un gobierno socialista arruina un país, eso es progresismo. Pero si después un gobierno diferente a ellos recupera y moderniza el país, haciéndolo progresar a base de propiciar el empleo, eso es retrógrado, avaricioso, especulador. Y si los socialistas recogen después ese gobierno y llevan al país de nuevo a la ruina, si sus políticas de educación priman la expresión oral sobre la escrita y crean una sociedad semianalfabeta, como la de hace un siglo, entonces eso vuelve a ser progreso.

6.PLURALISMO

El pluralismo es la cualidad de una sociedad que reconoce las diferencias ideológicas, religiosas, culturales y preferenciales de sus indivíduos. Para los socialistas, sin embargo, lo plural es lo socialista, y sólo lo socialista. Así, para ellos, un gobierno socialista, que ejerce el monopolio de la información y procura encarcelar a los periodistas que no se pliegan a los dictados del socialismo, es un gobierno plural. Un gobierno socialista que inculca a sus estudiantes que todos somos “iguales”, es un gobierno plural. Un gobierno socialista que quiere que todos seamos laicos, es un gobierno plural.

7.TOLERANCIA

La tolerancia es la virtud de aquel que respeta las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Para un socialista, tolerancia es socialismo, y socialismo, tolerancia. Para un socialista, pedir la prohibición de las corridas de toros es tolerancia, porque la piden los ecologistas, aliados de los socialistas. Para un socialista, no tolerar que en Cataluña se pueda estudiar en español, es tolerancia, porque esa no-tolerancia viene de los nacionalistas, que son aliados de los socialistas. Por supuesto, cuando alguien pone el dedo en todas estas contradicciones entre lo que dicen los socialistas y lo que hacen en realidad, ese alguien es un intolerante.

Recapitulando:

Si alguien cuestiona las intenciones de los socialistas, ese alguien es un malintencionado intolerante.

Si alguien cuestiona el  manejo socialista de la justicia, ese alguien es un totalitario intolerante.

Si alguien sugiere a un socialista que done su propio dinero a los pobres, ese alguien es un insolidario intolerante.

Si alguien que no es socialista exige la paz incondicional en una nación azotada por el terrorismo, si se defiende del terrorismo con la ley en la mano, ese alguien es un revanchista intolerante.

Si alguien exige al gobierno que haga progresar las políticas laborales para que podamos progresar y prosperar como sociedad, ese alguien es un retrógrado intolerante.

Si alguien se define no-anticlerical, ese alguien es un opresor intolerante.

Y por supuesto, quien tolera posiciones no-socialistas, o tolera posiciones contrarias a las de los aliados de los socialistas, ese alguien es, cómo no, un intolerante intolerante.

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Este gobierno, en nombre de la tolerancia, el pluralismo, la justicia, y bla, bla, bla, está llevando a España a situaciones de hace un siglo: alcoholismo generalizado, anticlericalismo feroz, desempleo masivo, analfabetismo crónico, sectarismo, conflictividad social, ruina económica, atraso, pobreza, hambre. Este gobierno nos quiere llevar de nuevo a la España previa a la Guerra Civil, cuando se estaba preparando una revolución socialista en la que, como repetían los diputados del PSOE una y otra vez, “si hay que fusilar a media España, pues fusilaremos a media España”. Negándose a hacer la más mínima autocrítica, de los últimos años de la República agonizante, de la República que los socialistas estrangularon quemando iglesias, volviendo al pueblo contra el pueblo, y asesinando al líder de la oposición, como hizo el PSOE, el diagnóstico socialista es que todo iba bien hasta que llegó Franco y lo estropeó todo. Igual que Needleman, ese torpe, ególatra, intolerante, caduco, soberbio y acrítico montaraz con ínfulas de superioridad, incapaz de reconocer lo falible de su humana naturaleza, incapaz de reconocer que, como cualquier otro, era proclive a cometer un error estúpido, y que para ello se instaló en el error tirándose una y otra vez al foso de la orquesta de la Ópera de Milán en la esperanza de que nadie se diera cuenta de que se había caído la primera vez, en la incapacidad de reconocer sus defectos y tratar de presentarlos como virtudes, el socialismo español está empeñado en repetir sus errores una y otra vez, empeñado en mantener intactos sus defectos, y hacerlos pasar por virtudes, condenado, en suma, a no progresar. La diferencia entre Needleman y el PSOE es que Needleman se lanzaba al foso él mismo, y por lo tanto sólo era un peligro para sí mismo, a diferencia del PSOE, que, para no reconocer su error, nos lanza al abismo a nosotros, con la esperanza de que esta vez no surja ningún Franco que le agüe la fiesta de fusilarse a media España.