Artículo de Orson Scott Card “Por qué los líderes sindicales intentan destruirse a sí mismos”

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Orson Scott Card es el autor de algunas de las mejores novelas que uno se ha echado al coleto en su vida. En España no es muy conocido, salvo en los canales de la ciencia ficción. En el mundo es un superventas, pero aquí sólo se traducen sus obras más notorias dentro de la ciencia-ficción, aunque ha escrito decenas de novelas y cuentos basados en personajes bíblicos.

Su producción novelística toca muchos palos y también presenta sus pautas inequívocas de la casa. Es uno de los más grandes prosistas cuando quiere, aunque últimamente ha flojeado en Empire, que empieza muy bien pero pierde todo el fuelle a mitad de la novela.

Preferimos recordar al Scott Card de El Juego de Ender, La Saga de Bean, La Saga de la Tierra, La Saga de Alvin, Wyrms, Lovelock, Un Planeta Llamado Traición, o la mejor entre las mejores, Maestro Cantor. Aunque incluso en sus novelas menos inspiradas, el entretenimiento está asegurado. Y cuando está inspirado, es insuperable.

Sin querer etiquetarle, podríamos decir que todo lector de Stephen King debería echarle el guante a cualquiera de los citados arriba para encontrar nuevas fuentes de vieja y buena narrativa. Los libros de Card siempre irradian imaginación e inteligencia desbordantes.

Card es uno de esos autores prolíficos que siempre están escribiendo relatos, guiones, cuentos, novelas, artículos y ensayos. En su página web, http://www.hatrack.com, publica parte de su trabajo, y escribe semanalmente a modo de diario. Queremos recomendar su último artículo sobre los sindicatos.Léalo aquí en inglés. ¿Por qué los líderes sindicales intentan destruirse a sí mismos?. Eventualmente ofreceremos una traducción al español.

Es un interesante texto por dos razones. La primera, podemos darnos el gusto de leer a un intelectual conocido por los mass media hablando laaaargo y tendido acerca de las unions, y no precisamente bien. Y la segunda, después de leer el texto conocemos con gran detalle el funcionamiento de los sindicatos en EEUU, lo que no deja de ser interesante, pues vemos que el tejido sindical americano y europeo, aunque diferentes en adn social, han llegado a la misma situación en ambos continentes, mediante las mismas filosofías y los mismos procedimientos, y aunque el texto sólo habla de los sindicatos americanos, extendiéndose a la izquierda en general, la mayor parte de lo que cuenta Card, sobre todo en la segunda parte del artículo, es, a mi parecer, perfectamente extrapolable a la Europa actual, y en especial, a España, que es el caso más cercano.

Desconocemos a qué se refiere Orson al hablar de las check-off cards, y si alguien nos puede ilustrar a éste respecto, estaremos muy agradecidos.

Hemos incluido una traducción del artículo en entradas posteriores. Para ello, lo hemos pasado por un programa de traducción, y después hemos adaptado el resultado al español real, pues ya sabemos que las traducciones automáticas ofrecen un aspecto deficiente, que hemos tratado de solventar, espero que con acierto.

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Como nos ha gustado su artículo, le hemos escrito pidiéndole que nos dedicara unas palabras acerca de la reforma Aído. Si tiene a bien respondernos, pienso abrir un post histórico.

Hermann Tertsch, 2 de Junio, la huelga en Telemadrid

Ofrecemos uno de los editoriales más poderosos de Hermann. No lo hemos rescatado nosotros, ya estaba en youtube. Lo cual nos alegra.

Se sitúa en el contexto de una de las huelgas que convocan incansables los sindicatos contra una de las pocas voces independientesde la televisión. La excusa, los abusos de la casa. Sin importar que se cometan las mismas injusticias en todos los demás canales (el audiovisual es un negocio de pandereta), sin importar que los despidos (dos) fueran pactados y los agraviados se fueran a casa con su jugoso despido. Menudos luchadores de la libertad, los sindis.

Por supuesto, la verdadera razón de las huelgas son la línea editorial de Hermann Tertsch y Ana Samboal.

Como profesional del medio audiovisual, doy fe del nivel de penetración que la izquierda ejerce en el ramo, y que puede llegar a ser insoportable por el nivel de intolerancia, bajunismo y adoctrinamiento que abunda. Aún recuerdo las caras que veo entre mis compañeros cuando digo en voz alta que no soy socialista. Sólo eso puede valer para tachar a uno de facha, palabreja caduca, que designa a todo aquel que no comulgue con su doctrina. Doctrina fracasada pero insistente, y carente de la más mínima autocrítica. Eructo asqueroso que denota la ignorancia y el fanatismo de quien la aplica al discrepante. Insulto típico de intolerantes, más usado cuanto más a la izquierda su escupidor.

Y de eso, querido lector, La Ciudad en Llamas da fe.

Sindicatos, arenques y pollas de agua

La pinza ZP/sindicatos sabotean la cena que habían urdido para escenificar todo lo contrario. La versión del Gobierno es que la CEOE no se aviene a razones. Una vez más, el ZP más ladino nos recuerda la noticia falsa que sembró personalmente por los periódicos en la negra jornada del 11-M, o el ZP que comparó en el Congreso las informaciones no oficiales acerca del 11-M con el mito de que Elvis está vivo.

Zapatero se la ha jugado bien a la CEOE. Los ha ablandado con una cena antes de vacaciones. Pero en cuanto la CEOE ha expuesto su visión de la situación, Zapatero ha dado por terminado el diálogo, por considerar inaceptables los términos de la CEOE. Zapatero, fiel a sus principios y a sus actos, lejos queda ya la careta de tipo razonable que algunos quisimos ver, dijo que no se sentaría a negociar con quien pida flexibilizar el empleo. Y así lo ha hecho, voceando un despido libre con el que ZP bautiza la flexibilización del empleo.

También había dicho éste ZP que se comprometía a salir del diálogo social con una salida pactada. Esa promesa no la ha cumplido. Y ni siquiera ha sido porque los sindicatos y los empresarios no se hayan puesto de acuerdo. Es el propio Zapatero quien ha zanjado la historia con una zapatiesta y un decretazo tirando de chequera pública. Esto es así porque puede y porque sí, y la pelota es suya y aquí se hace lo que él diga. Y además le apoyan cuatro amiguetes suyos: CiU y secuaces, Izquierda Unida/Los Verdes (este /los verdes nos está costando un cojón de pato en luz, aparte de otros desmanes peores que vendrán en el futuro), el PP, amiguete en la sombra que por no sacrificar su poquito poder en las Vascongadas se ha abstenido de rechazar lo que la propia cúpula central tilda de disparate de consecuencias catastróficas. Y los sindicatos de izquierda, CCOO y UGT, que solían ser los reivindicativos, han pasado a observar la escena impertérritos y encantados. Ellos manejan la situación. Ellos proveen votos. Dame más funcionarios, te doy más votantes. Por eso, es el propio ZP el que ha hecho de matone. Los padrinos han pasado a ser otros.

Mi humilde opinión como ciudadano es la siguiente: en un caso como éste, es obligación de ZP sentar a las partes a dialogar. Si alguna de las partes se cierra en banda, es la obligación de ZP el tratar de llamar al orden a las partes, para poder salir de la reunión con una solución pactada. Él mismo se comprometió verbalmente, como si el puesto no se lo exigiera.

Si en el peor de los casos, alguno de los interlocutores rompe el acuerdo y se va sin negociar, ZP tendría alguna justificación pública para imponer un decreto (que no cualquier decreto) tirando de sus socios. Hasta aquí lo que tendría que ser.

En este caso, sin embargo, ha sido el propio ZP quien ha roto el diálogo, considerando inaceptables los términos de una de las partes. Lo ha hecho, además, escenificando una cena de carácter conciliador, una mesa de la que levantarse por ver ultrajadas sus convicciones sindicales, cuando su deber era el de callar y dejar hablar a las partes.

Dicho en llano, el árbitro es también socio declarado de uno de los dos equipos. De los sindicatos. Éste árbitro ZP suspende el partido minutos antes de terminar, y luego, en el acta, pone un tres a cero a favor del equipo local, los sindicatos, aduciendo, indignado, que la CEOE venía con la intención de marcar un diez a cero, si podía.

Por supuesto que todo es por los votos, y por eso en éste caso il matone ha sido Zapatero. Maniatado por los sindicatos, se ha convertido en el pitbull de UGT/CCOO, los nuevos dueños de la pelota, y que han presenciado la escena sin salpicarse ni los bajos de los pantalones. Es lógico. Es ZP quien les necesita (y les paga bien) para poder seguir con su política del catacroquer a corto o medio plazo. Son los sindicatos quienes controlan el empleo público, y en cuyas web puedes leer animaciones flash que rezan lemas como “todo derecho es sólo el primer paso para la obtención del siguiente”. En una sociedad cuyo funcionariado es uno de los más voluminosos del mundo, en peso y en proporción, Zapatero y los sindicatos han decretado un carísimo y tumoral aumento del empleo público, inutilizando a los empresarios en su deseo de emplear a la gente. La única alternativa al paro es, pues, el empleo público. Chupar de la teta del estado. Así necesita, cree y anhela ZP, el presidente rojo, a su país. Una sociedad arbitrada desde casa, un partido amañado desde el principio.

El plan de Zapatero puede surtir efecto, pues a más empleo público, tirando de chequera, más votos favorables. Ésto genera más paro en lo privado. Para cubrir ése margen de voto del parado, le alarga medio año el subsidio de desempleo, tirando de chequera. siempre que la chequera no se agote, parece un método infalible. Nada democrático, pero infalible. Sin embargo, la chequera se ha acabado hace tiempo, y ZP está jugando una peligrosa política de hechos consumados, pues para asegurar todo ese dineral, tendrá que asfixiarnos a impuestos más de lo que ya estamos, en espera de tiempos de bonanza, que llegarán, o no, dependiendo de lo que hagamos a partir de hoy. Por eso ésta reunión era tan importante. Porque hipoteca el futuro de España al albur de lo que quieran unos pocos.

Ante el flagrante sabotaje de la cena de marras, lo lógico será que las urnas se decanten por PP o UPyD. Para neutralizar ése fenómeno, ZP tendrá que radicalizar el mensaje, yencontrará a quién culpar de sabotaje. Y éste es el tipo que dice lo de Elvis y el 11-M. Miedo me da.

Pero a él no. Le da más miedo enfrentarse al NO de sus socios que al colapso de una nación. Y una vez más ha demostrado tener cintura al ser él quien dé vuelta a la mesa. Si no lo hubiera hecho, no hubiera quedado más remedio que negociar, y como CCOO había anunciado, cualquier flexibilización del empleo tendría como respuesta, textualmente, la huelga general. Y si los empresarios hubieran sido listos, se hubieran sumado a esa huelga general, y entre sindicatos y CEOE, ZP quedaría arrinconado. Por eso, también, la mesa se ha convocado en período vacacional. Éstas jugadas, cuanto menos se comenten, mejor.

Una vez más queda en evidencia el hecho de que ZP sólo es una marioneta manejada por cuatro capos. De ahí la improvisación y el espasmo al que nos tiene acostumbrados. Una marioneta orgullosa de sus amos. Un payaso con público paniaguado, público que ríe a la orden en espera de un cheque y un empleo público. Una otaria que ve premiadas sus piruetas aprendidas con votos en lugar de arenques.

Y en éstas, ZP vuela para irse de vacaciones a Doñana. Allí, rodeado de alondras, perdices, patos mandarines, flamencos rosas, garcetas, somormujos, cuclillos, alcaudones, rabilargos, pollas de agua, abejarucos, alcaudones, quebrantahuesos, buitres leonados, aguilillas, autillos, correlimos, abubillas, piquituertos y cigüeñas negras pasa sus vacaciones con la sensación del deber cumplido, rodeado de aves, es sólo otro pájaro en libertad. Hasta el halcón está en nómina.