PODEMOS: LA PRENSA DEL PUEBLO (y II)

(viene de PODEMOS: LA PRENSA DEL PUEBLO (I)

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El señor Pablo Iglesias no se cansa nunca de restar importancia a asuntos que le son incómodos, como su simpatía manifiesta por la causa de ETA o la relación de las élites de Podemos con la Venezuela chavista, aduciendo que “esos no son asuntos que importen a la ciudadanía”, para pasar a enumerar hasta el hartazgo asuntos que sí están entre los más importantes para los españoles: paro, corrupción, sanidad, enseñanza, economía…, en claro contraste con la concreción de su denuncia, sus recetas no pasan de vaguedades, mantras socialistas y obsesiones comunistas como la República, que como todos sabemos es la solución a todos los males; el “empoderamiento ciudadano”, cuyo fin último hemos descrito en el anterior post; más subvenciones, cómo no; la famosa renta básica, o sea, un sueldo para cada individuo (habría que mirar cómo se paga, o por qué); creación de organismos públicos para (ponga aquí cualquier propósito de apariencia razonable); y poco más. Don Pablo Iglesias, buen conocedor del recetario propagandístico que compartían Goebbels y Lenin, se mueve con mayor concreción en la denuncia que en la propuesta.

Sin embargo, ha salido a la luz por boca de Pablo Iglesias un ítem que carece del más mínimo interés para el público, y lo ha hecho con bastante más concreción de lo que acostumbra, si bien se ha cuidado mucho de mostrar sus cartas antes de tiempo. Ahora resulta que a este ariete del ciudadano, a este portavoz de lo que de verdad importa al proletario, a este paladín de todo ciudadano que no pertenezca a una clase social más baja que la suya, le parece prioritario “el control de los medios de comunicación”. Este blog, a pesar de ser de bajo presupuesto, es muy amigo de frecuentar el bar de abajo. No falla, es bajar a por el pan y distraernos un par de cañas en la terracita de Los Cigarrales, el mejor mesón de la calle Antonio López. Desde ahí, este lumpen-oligarca infiltrado entre la ciudadanía escucha (sin tomar nombres, por supuesto) las conversaciones de la muy variada parroquia. Hemos oído hablar de paro, de corrupción, de fútbol, de Sálvame, de ropa, de precios (la vida sube que es una barbaridad), de supermercados, de monarquía o república, de enfermedades, de pechos, y hasta de granos en las ingles. ¿Sabe el intrépido lector de qué NUNCA hemos oído quejarse a nadie por la calle? Exactamente, de la independencia de los medios. Qué curioso, ¿no?

Pablo Iglesias y el control de los medios privados

Sostiene Pablemos que “los medios de comunicación, por lo menos una parte, tienen que tener mecanismos de control público”. Obviamente se refiere a los medios privados, puesto que los medios públicos ya se regulan, obviamente, por controles públicos. Pablo Iglesias está hablando de controlar a los medios privados. ¿A todos? No, claro. Sólo a una parte de los medios privados. ¿A cuáles se referirá? ¿Está acaso amenazando a Cuatro y La Sexta, que le tienen 24 horas en antena, dejándole hablar con total libertad? Claro que no. Está amenazando a aquellos medios que no le son afines, los medios que dan voz al sector del público que nunca le será afín. Y lo hace con la suficiente inteligencia como para no decirlo abiertamente. Pero ese “por lo menos una parte” (nada de igualdad aquí) nos lo deja suficientemente claro.

Curiosamente, el señor Iglesias hace hincapié en los canales privados, cuando son los canales públicos los que son susceptibles de no ser independientes, pues cobran del Estado y no necesitan de sus audiencias para pervivir; ¡¡¡cuando son los medios privados los que están dando estopa a los políticos cada día, y los medios públicos los que están siendo descaradamente utilizados por los políticos con intereses partidistas!!! Pero no, el problema son los canales privados. Por lo menos una parte.

Sostiene Pablemos que ese control de determinados medios privados no tiene por qué hacerse a través del control público (otra confirmación de que se refiere a los medios privados), sino a través de una regulación del sector que garantice la independencia de los mismos. O como encontramos en el programa europeo de Podemos, escondido entre muy loables medidas para discapacitados:

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Un enunciado que recuerda necesariamente a la constitución marxista del 36 que ya señalamos en el anterior post. La democratización real (con apellidos) orientada al servicio de la ciudadanía (libertad supeditada a un sesgo político, pues). ¿Y en qué se concreta esa ciudadanía? Obviamente, en el único partido que no es casta, sino ciudadanía en estado puro, más ciudadana incluso que los ciudadanos que no les votarán nunca. Una fórmula de toda la vida para la censura de toda la vida. Leyendo esas líneas me viene a la memoria la misteriosa frase, “impunidad mediática”, que pronunció la semana pasada Beatriz Montañez para señalar a sus dos compañeros periodistas Eduardo Inda y Alfonso Rojo, de línea editorial contraria a la suya.

La realidad es que la independencia de los medios privados, la libertad de prensa, la tan cacareada pluralidad, no están en entredicho, precisamente porque es el público, con su mando a distancia, quien premia o castiga los contenidos ofrecidos por esos mismos canales, tanto públicos como privados.  Uno hace zapping y se encuentra todo tipo de opiniones y de contenidos, desde misas hasta guerrillas urbanas muy ciudadanas, con sus consiguientes defensores y detractores, pasando por todas las posturas intermedias y no pocas aledañas. ¿Por qué arriesga su credibilidad el señor Iglesias con una propuesta liberticida que nadie ha pedido? Para ir vendiéndola, y que se vaya repitiendo el mantra, sabedor de que el proyecto bolivariano de Podemos requiere necesariamente del control de los medios para su permanencia en el tiempo, como ha demostrado el ruinoso y muy votado régimen venezolano. Tan semejante es la propuesta de Iglesias al modelo de censura venezolano, que propone incluso que el propietario de un canal privado ha de ser necesariamente de nacionalidad española, cosa que, 1) insinuada por el PP, sería recibida como una medida xenófoba, casi genocida, y 2) la recoge también la Ley de Responsabilidad Social de Chávez: el titular de la licencia ha de ser necesariamente de nacionalidad venezolana. Nuestra ley de Zapatero, por cierto, recoge que el titular de una licencia ha de ser ciudadano de la UE, sin que haya resultado un atropello para nadie.

Si un político quiere ejercer un poder sobre los medios privados es porque el control de los medios públicos ya lo tiene. Sostiene Pablemos que “por qué no va a existir una regulación que garantice la libertad de prensa”. Pues por ejemplo, porque ya la hay. Este señor, que banaliza su simpatía con la causa etarra aduciendo que “no es algo que preocupe a el ciudadano“, nos sale ahora con un problema inventado, y con una solución que sí es un problema. O como dijo Groucho Marx, La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados“.

(las legislaciones citadas están enlazadas al final del anterior post, PODEMOS: LA PRENSA DEL PUEBLO (I)

PODEMOS: EL DIABLO ESTÁ EN LOS DETALLES

Podemos es una exitosa fórmula de fracaso. El fracaso de Podemos viene implícito en su agenda oculta, su secreto peor guardado: su ADN comunista. Extrema izquierda, compadreo con ETA, socialismo duro, recorte masivo de libertades, que se traduce siempre en miseria, escasez y persecución del individuo. Véase cualquier ejemplo histórico sin excepción, prestando especial atención al régimen venezolano, cuyo gobierno, asesorado por las élites de Podemos, ha llevado a su nación la escasez de productos de primera necesidad. Especialmente sangrante es la escasez de papel, siendo Venezuela el principal productor de papel del mundo. El éxito electoral de Podemos reside en ocultar su socialismo duro, disfrazándolo de justa indignación ciudadana (esa palabra). Sólo así podrá superar el techo de votos natural de cualquier partido de extrema izquierda: atrayendo al votante despistado que jamás votaría a amigos de ETA; o directamente atrayendo al tonto del culo, que compra discursos fáciles sin entrar en detalles. Y el diablo está en los detalles.

Tomemos el programa de Podemos para la campaña Europea. En él hay dos ejemplos que, contrapuestos, nos dan la medida exacta de qué es Podemos, más allá de las coletas y las poses informales de El Tuerka, su Querido Líder.

Ejemplo 1: Políticas de protección a homosexuales.

Captura del programa PODEMOS para el parlamento europeo

Dejando aparte la obvia discriminación al varón heterosexual, que como todos sabemos, es el origen de todo mal, y dejando aparte también el hecho de que nuestra legislación ya garantiza el derecho a “la seguridad y la vida libre de violencia” a todo ser humano sin distinción, centrémonos en que son sólo una excusa para el verdadero centro del epígrafe: “Un sistema jurídico de garantías que intervenga tanto en el ámbito público como en el privado”. Se traduce en un sistema jurídico que penalice cualquier actitud, contraria a la norma, que uno tenga en el ámbito de su privacidad. Cualquier gesto o comentario que hagas, intrépido lector, delante de la televisión, o tomando algo con los amigos, o en familia, será punible, constitutivo de delito, si se sale de la normativa impuesta. Nótese además que ese sistema jurídico del que habla Podemos no estaría circunscrito al ámbito de la opción sexual, sino a cualquier otro ámbito (“a través de un sistema jurídico que…”). Y es ahí, camuflado entre las palabras “libertades”, “garantías”, o “derechos”, donde se encuentra el objeto más peligroso de todo el programa implícito de Podemos: su intención de ideologizar por ley nuestra vida privada. Detalles.

Ejemplo 2: Políticas antiterroristas.

Captura del programa de Podemos para el parlamento europeo
Obviamente, Podemos no está contento con la política antiterrorista que tenemos en España. La encuentra demasiado dura con los terroristas. ¿Por qué? Porque Podemos comparte ideario con ETA, algo que ha quedado sobradamente demostrado por testimonios de los propios alumnos y compañeros de Iglesias y Monedero, por los múltiples vídeos que corren por la red con Pablo Iglesias dando charlas codo con codo con conocidos abertzales, o en sus propios programas de televisión minoritaria, La Tuerka y después Fort Apache, hablando con simpatía de ETA y de su causa. Sin embargo, con todo lo que habla, cuando llega el momento de poner su mensaje al alcance de un público masivo, Pablo Iglesias se cuida mucho de decir en las tertulias esa parte de su discurso. Y si se fija el espectador que se somete voluntariamente a semejante tormento (yo lo hago a veces), verá que toda la flema y serenidad del coleta se torna agresividad e insulto cuando le sacan el tema de su simpatía por ETA, lo mismo que cuando le vinculan con el régimen chavista. No desmiente, no explica: niega e insulta. Lo más llamativo es que suele ser el moderador quien le rescata del embrollo cambiando de tema, interrumpiendo al tertuliano que saque el asunto, o incluso cortándolo directamente. ¿Por qué? Porque no quiere que el votante despistado se entere de que Pablo Iglesias simpatiza con ETA y con el chavismo. Detalles.

Finalmente, establezcamos una comparación entre los dos textos reseñados. Para “proteger” al homosexual y a “la mujer”, Pablo Iglesias no duda en intervenir la privacidad del individuo. Sin embargo, en materia antiterrorista, Pablo Iglesias se muestra mucho más comprensivo, y propone “no vulnerar el derecho a la libertad de expresión”. Juntando ambas propuestas, quedaría el derecho a la protesta circunscrito solamente a aquellas ideas que el gobierno marcase como correctas. Considera Iglesias que hay que invadir la privacidad de un señor que diga en su casa que “telecinco es un nido de maricones”, pero no la libertad de un señor que diga públicamente que matar está bien si es por la causa correcta.

ZAPATERO, MONTILLA Y PÚBLICO, URTICADOS POR LA VICTORIA DE ESPAÑA: VIVAN LOS BOTIJOS

1. Según el diario Público, el artífice de la victoria no es tanto Del Bosque, Iker o Iniesta, sino nada menos que ¡GUARDIOLA! Y además, dice Público que la victoria ha dado rienda suelta al “nacionalismo de botijo”. Hay que ser mentecato, cenizo y mal perdedor, formato plañidera. Pero me hace gracia eso del botijo, siendo éste un artículo útil e insuperado por la tecnología para tener cerca agua fresca cuando te estás partiendo el pecho a trabajar con toda la solanera. Un artículo de gente que curra al sol. Muy bonito, muy feliz, muy socialista se ha levantado hoy el diario Público.

Puteados los del diario progre sin poder siquiera ocultarlo, probablemente no hablaron del nacionalismo de cachiporra, éste sí, más agresivo. O del nacionalismo de aire acondicionado, del que no se presentó a la ridícula manifestación porque hacía demasiado calor para los independentistas. O eso, o es que no hay independentistas, sólo cuatro mataos que se dedican a estafar a tuti cristi. En cualquier caso, Público no los mencionó como tales. Le jodemos más nosotros, nuestra bandera y nuestro triunfo. Cosa de paletos, quisieron decir. Pues si esto es el nacionalismo del botijo, bienvenido sea el título. El botijo me parece un símbolo honroso y además, cierto. Con la bota vino y el jamón, el botijo es también parte de la iconografía española. Por mucha hoz y mucho martillo que nos intenten colar como el que no quiere la cosa.

Todavía dirá que el tripartito no alienta el separatismo

2. Ni un 1% de los catalanes se dejaron caer por la manifestación del sábado contra la sentencia del estatut de los collons, y los radicales terminaron persiguiendo al cabecilla de la reunión. Aún así, la Generalidad tuvo la poca vergüenza de sacar una lectura positiva del fracaso rotundo de una manifestación fantasma. Qué justicia poética, ver a Montilla correr perseguido por sus propias mascotas. Allá va Montilla. Charnego fué lo más bonito que le llamaron. Allá va, dije al enterarme, el único cordobés que no va a saltar de alegría con el gol de Iniesta. El cordobés que se va a sentir aplastado cada vez que vea todas esas banderas coreando a voz en grito “Yo soy español, español, español”. Allá va un idiota en camisa de once varas.

¡Mi tesoooro!

Lo que me lleva al punto 3. Zapatero ha alardeado de soltar alguna lagrimita con la victoria de España. No me lo trago. Éste ni siente ni padece. Lo único que ha sacado en claro es que por la calle hay demasiadas banderas españolas. Zapatero está cagado en las patas. Se está haciendo la foto con la selección. Todo el mundo ha visto a un mindundi poniendo sus pamplinas junto a once héroes españoles. A ver si se le pega algo, pensarán los más benévolos. Los no tan benévolos probablemente pensarán cosas peores. ¿No será de pánico? ¿O será de pura rabia por tanta bandera y tanto “Yo soy español, español, español”, la lagrimita? Yo creo que ni una cosa ni la otra. Nunca me he creído a los tíos que alardean de lágrimas en público. Y de este, menos aún. Y encima, se despide animando  “a trabajar”. Hay que ser impresentable.

Valencia, Barcelona, Bilbao, Coruña, Madrid...

Yo creo que se le ha ido de las manos lo de las banderas en las calles. Esa sensación me da también Público. Carajo, había banderas hasta en ciudades vascas “comprometidas”. Cataluña entera fue un estallido de júbilo español, lo mismo que el resto de nosotros. A la bandera española ya no hay quien la erradique. Ya Carod, otro charnego calvorota, había expresado su preocupación por la presencia masiva de banderas españolas en Cataluña. No nos extraña, ni una cosa ni la otra. Y desde aquí nos alegramos profundamente por ambas.

Zapatitos, ya no rentabiliza ni una victoria en el Mundial. Ha quedado en esa foto como lo que es, un advenedizo, un convidado de piedra, un impostor. La selección nos ha dado las fuerzas necesarias para equilibrar la balanza de un modo tan natural, con una victoria limpia, honorable y coral, como a ningún estratega, salvo a Nelson Mandela, se le hubiera ocurrido. Pienso ahora en Invictus, y en el hecho de que la selección ha ganado en Johanesburgo. Incluso estaban allí Mandela y ¡Morgan Freeman, con la bufanda de España! El final fue tan redondo que hasta el héroe besó a la chica delante de todos los españoles. Grande Iker.

Sólo los cenizos y los envidiosos se sienten mal con esto. De toda ésta fiesta y esta alegría, los únicos que no han participado han sido Zapatero y sus huestes. Por motivos obvios, Zetapé, socios y sus fans se han cagado en los pantalones. Como decíamos al empezar el año, nuestras alegrías serán sus amarguras. La selección lo ha demostrado con una lección de lo que es España: un conjunto de pueblos con muchas cosas en común, unas pocas diferentes, que aceptamos y celebramos en buena hermandad, unos pueblos que son más fuertes juntos de lo que jamás  serían por separado. Zetapé, esto es España, una nación ni discutida ni discutible. Qué gran fin de semana. Viva el botijo. ¡Y viva España!

ZAPATILLA A ZAPATERO

Para que no se diga que sólo nos hacemos eco de malas noticias, hoy ha pasado algo bueno. En las últimas horas, Merkel ha exigido a Zapatero que reduzca el déficit, o no habrá ayudas. Zapatero ha accedido, y en unas pocas horas ha preparado un plan de reducción del déficit de 0,5 a 1,5. Pero Merkel ha dicho que nones, que eso no es nada, y que espera una reducción más drástica, y que estará vigilando.

O sea, que a Zapatero le han leído la cartilla, le han puesto deberes y le han dicho que los entregue mañana. La soberbia con la que un Zapatero que no podía ocultar su cara de estupor ha matizado las palabras de Merkel me ha hecho aplaudir. “Reducción del déficit…sí. Drástico…no, porque compromete el crecimiento”, ha dicho cuando Merkel ya estaba lejos. Bravo por Angela, ha hecho cambiar los planes anunciados por el gobierno la semana pasada.

Lo más gracioso ha sido la respuesta automática de la bolsa, que ha pegado un subidón en cuanto a Zapatero le han cortado las alas del gasto público. Otra vez han señalado, como no podía ser de otro modo, los socialistas a oscuros especuladores como la causa de los problemas. Pero una vez más, y de modo unánime, ha quedado bastante claro cuál es el problema: Zapatero.

blog de Pedro J

noticia en LD

Y éste sigue pasando olímpicamente del inglés

BONO Y LA SOMBRA DE ZETAPÉ, QUE ES ALARGADA/EL MAQUIAVELO DE LEÓN

Pepe Bono. Bonus, si fuera un personaje de Yo, Claudio.

Hace unas semanas, el asunto fué destapado por la prensa. Primero que si una hípica a nombre de su hijo. Después, que si un piso en Albacete. Luego, dos pisos. Y no de los baratos.

Pepe Bono puso en marcha a sus gestores y logró cuadrar las cifras, con ayuda de cierta dosis de buena fe. Logró cuadrar los números, pero no presentó un verdadero libro de cuentas, ni aprovechó la oportunidad de salir al paso de las suspicacias con cuentas claras, ventanas abiertas y luz del día. Nada de eso. Unos contratos, unos numerajos, y a regañadientes, además, después de marear la perdiz durante un par de semanas con sus rimbombantes declaraciones.

Y digo yo que oye, que igual es honrado. Pero ya no lo podemos saber seguro, mira por dónde. Ahora, echándole buena fe, se la podemos presumir, todo lo más. Echándole buena fe, repito.

Esa buena fe se la echó, incluso, Pedro J. con su “enriquecerse no es socialista, pero tampoco ilegal”. A sus lectores, como poco, los descolocó. Pero los datos son los datos. Y aunque escasos y someros, cuadraban. Los indicios son otro cantar, sin embargo.

Llega la semana siguiente (la pasada) y empiezan a salirle más cositas a Bono: A la vez que Bono, crecido por el indulto de la prensa, se dedica a pavonearse con declaraciones rimbombantes acerca de la honradez y la corrupción, al mismo tiempo, digo, empiezan a salirle los enanos a Bono: un carísimo local alquilado a joyerías Tous. Un ático de lujo en Madrid. Una hipoteca de 100.000€ a nombre de…¡¡su hija de 10 años!! Pastizales todos que había olvidado mencionar en los papeles presentados.

Al tiempo que se conocen éstas nuevas propiedades, cae en mis manos el libro de García Abad, que repasa la trayectoria de Zapatero y que dedica varias páginas a la vieja rivalidad Bono/Zetapé, cuando se enfrentaron por la presidencia del partido, allá por el año 2000. En aquella ocasión, Zapatero se hizo con el PSOE, y Bono supo asumir la derrota, por lo menos públicamente. De hecho se hizo zapaterista automáticamente. Inteligente jugada. Antes de celebrarse las primarias, sin embargo, el intercambio de golpes a todos los niveles, desde las declaraciones a las puñaladas de despacho, que en los partidos políticos suelen ser de aúpa, se sucedieron durante la campaña.

Por el libro de García-Abad conocemos, a través de los testimonios de amigos y enemigos, la más temible faceta de Zapatero: su vengatividad. Por boca de amigos y enemigos, si contrarias demasiado a Zapatero, Zapatero te la jura. Te deja ir, te da recorrido, y tarde o temprano, en el momento conveniente, aplica su venganza. ¿Dijo o hizo algo Bono que Zapatero nunca pudiera perdonar? Es muy probable. Si fuera así, nada podría hacer Bono ni sus zalameras declaraciones sobre Zapatero para borrar su mancha negra.

Bono aún es uno de los papables, cuando caiga Zapatero. Y tanto Bono como Zapatero lo saben. Zapatero no va a irse. Sería salir huyendo con tres latas atadas al rabo. Cuando Zapatero crea que debe irse, creará el marco necesario para una salida honrosa. Mientras tanto, seguirá ahí diciendo que hemos llegado al final de la crisis. Bono, como dice García Abad, dice estar contento con su puesto actual, que es una gran culminación de su carrera. Pero claro, eso es lo que dice Bono.

El primer regalo envenenado de Zapatero a Bono, aún muy poderoso dentro del PSOE, habría sido nombrarle Ministro de Defensa. Es conocida, y en este punto el libro de García Abad es rico en detalles, la táctica de Zapatero que consiste en erosionar a sus competidores dentro del partido nombrándolos ministros, y quemándolos cuando lo cree necesario. En ese sentido, Bono, que tuvo que afrontar la guerra de Afganistán, salió cuando pudo, dimitiendo a tiempo antes de que las cosas se pusieran feas, y aduciendo que su cargo estaba erosionando su matrimonio. Después, Zapatero lo nombró presidente del Congreso, un cargo a la altura de la vanidad de Bono, y una manera de tenerlo contento, cerca y controlado. Inteligente jugada. Tontos no son.

Y ahora nos encontramos con que el propio diario Público, muy cercano a Zapatero, se hace eco del alarmante patrimonio de Bono y su escasa claridad de cuentas, dando por buenas las informaciones de La Gaceta, nada menos. Suena raro, cuando menos.

¿No será ésta la sombra de Zapatero alargándose sobre Bono antes del zarpazo final? Según las estadísticas, Zapatero afronta la fase final de un mandato de ocho años. Él parece convencido de que va a ganar. Y los que saben de éstas cosas dicen que lo de Bono no ha terminado. Resulta sospechoso que en situación tan delicada Público elija hacerse eco de una información de La Gaceta.

No creo que falte mucho para que Pedro J. desentierre su patobárcenas para hablar de Bono: si nada como un pato, tiene pico de pato, y cuá-cuá, habla como un pato…¡entonces es un pato!

Por cierto, que Bono anuncia querella contra La Gaceta. ¿Ampliará la querella a Público?

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El libro se centra en la persona de Zapatero, y aunque el punto de vista es crítico con el presidente, creo que hace el retrato más amable posible sin faltar a la verdad. Además, “El Maquiavelo de León” no deja de ser un libro escrito por un militante socialista (felipista, diría yo), y eso, aunque facilita el testimonio de los cercanos a Zapatero, limita en cierta medida la visión de conjunto. Aún así, es una mirada lúcida y sincera, cuyo autor busca entender al personaje, más que someterlo a juicio. El resultado es descorazonador, de todos modos. Pero queda por escribir aún el retrato de Zapatero en profundidad, su biografía política, sus intrigas, sus fobias y sus anhelos. Hoy por hoy, y no por culpa de García Abad sino, probablemente, a pesar suyo, ese libro es imposible.