LA VIEJA RENCOROSA

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Izquierda es no saber perder. Noventa años después de ser aniquilada en una guerra que alentó como el que más, aún sigue llorando por las esquinas satanizando a quien recogió el guante en inferioridad de condiciones y les ganó la partida a la cara. No debería extrañarnos, ya sabemos que no hay peor derrota que aquella que das por ganada de antemano. ¿Cuántas vidas se habrán visto irremediablemente lastradas por una derrota de la que nunca pudieron recuperarse?

Lo que llama la atención es que la izquierda, siendo una pésima perdedora, es aún peor cuando gana. Nadie como la izquierda para comportarse como oposición, especialmente cuando gobierna. Cuarenta y un años después de muerto Franco, y gozando de todas las libertades que este le negó, sigue la vieja rencorosa despertando empapada de sudor frío en mitad de la noche, odiando y temiendo aún, entre temblores, a aquel general que no le permitió cometer su propio genocidio, el genocidio bueno.

La memoria es el alma. El rencor te susurra al oído haciéndose pasar por un amigo que alienta la memoria, pero en realidad la deforma a su gusto, aniquila la autocrítica, amplifica el odio hasta niveles insoportables y acaba pudriéndote el alma hasta convertirte en la peor de tus versiones. La vieja rencorosa nunca vencerá a su enemigo porque el enemigo sólo vive en ella y en nadie más. Intenta matarlo una y otra vez, pero es imposible porque murió hace décadas. Quiere borrarlo del pasado, pero lo único que consigue es revivir a su viejo enemigo. Y nunca es suficiente, porque ella sabe que esa victoria es una parodia, una caricatura que sólo deja en evidencia lo patético del intento. Cuando vives así, todo son derrotas. Lo intentará de nuevo.

Manuela Carmena, en su lucha contra la derecha, ha mandado retirar las placas que conmemoran a José Calvo Sotelo, líder de la oposición conservadora secuestrado en su casa y asesinado por el PSOE días antes de que estallara la contienda. Es lo más parecido a levantar un cadáver para volver a ejecutarlo. La vieja rencorosa nunca se detiene porque nunca tiene suficiente.

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RECORDANDO A NEEDLEMAN, OLVIDANDO A CARRILLO

Extraído de “RECORDANDO A NEEDLEMAN”

“(Needleman) Era tan distraído que una vez se asomó al palco de la Ópera de Milán y cayó al foso de la orquesta. Y tan orgulloso que, incapaz de admitir que había sido un accidente, volvió varias noches y repitió la caída”.

Woody Allen, PERFILES


Reconocer los propios errores es fundamental. Sin autocrítica, sin examen de conciencia, es imposible progresar en la vida. Negándonos a reconocer nuestros defectos, y empeñándonos en presentarlos como aciertos, lo único que hacemos es sabotearnos a nosotros mismos, porque nos obligamos a perseverar en el error y nos negamos a nosotros mismos la posibilidad de evolucionar.

La izquierda española vive aquejada de ese mal, pero en versión amplificada. Al fin y al cabo, el obstinado Needleman sólo es un pobre idiota muy torpe, y su estúpida incapacidad para reconocer su error apenas tiene consecuencias, que se resumen en dos: a) Needleman se hace fosfatina a sí mismo, y b) deja en evidencia su incapacidad para reconocer su propia naturaleza falible. Extrapolando los defectos de Needleman a todo un gobierno, y toda su ideología, desde la perspectiva que nos proporciona la historia, cabe afirmar que la obstinación de la izquierda de perseverar en sus errores, donde en Needleman provoca hilaridad, el PSOE provoca escalofrío.

Cuando Allen dice “orgullo”, suaviza humorísticamente el defecto de Needleman, que llega al extremo de precipitarse sucesivas veces al foso para ocultar que la primera caída fué accidental. El problema es que el PSOE no es Needleman. ¿Cómo calificar ese “orgullo” de Needleman extrapolado al PSOE? Vamos a intentarlo.

El PSOE parte con un defecto de base: se cree perfecto. Cree que ser de izquierdas es el único requisito necesario para ser justo, infalible, solidario, pacifista, tolerante, bienintencionado y progresista, tolerante y plural. Por tanto, si uno NO es de izquierdas, necesariamente ha de ser injusto, falible, insolidario, beligerante, intolerante, malintencionado, castrante, retrógrado e intolerante. Claro, este defecto de base en la autopercepción y en la percepción de las demás opciones implica muchos otros defectos, y para enumerarlos todos habría que desgranar cuál es el concepto que tiene un socialista de “justicia”, “solidaridad”, “pacifismo”, “buenas intenciones” y “progreso”, “pluralidad” y “tolerancia”. Hagámoslo.

1. BUENAS INTENCIONES

Para un socialista, la intencionalidad de un acto es proporcional a la filiación ideológica del sujeto. Enunciado en fórmula, las buenas intenciones son directamente proporcionales al izquierdismo del sujeto, e inversamente proporcionales a su falta de izquierdismo.

2. JUSTICIA

A diferencia que para los demócratas, para un socialista, la justicia es un órgano dependiente del poder. No valora los hechos tanto como la ideología de las partes. Y por tanto, en la justicia socialista, los hechos están supeditados a su intencionalidad, (véase párrafo 1: BUENAS INTENCIONES) dejando sus consecuencias en un segundo plano.

3. SOLIDARIDAD

Para un socialista, solidaridad es ayudar a los desfavorecidos regalándoles dinero público. Para todo ser humano, el dinero que obra en su poder es “suyo”. Mi dinero es mío, y sólo mío. Tu dinero es tuyo, y sólo tuyo. Esto no es diferente para un socialista. Su dinero es suyo, y sólo suyo. Otra cosa es el dinero público. Para un socialista, el dinero público es “de todos” en teoría, pero “de nadie” en la práctica. Como lo considera “de todos” en la teoría, pues también es “un poco suyo”. Y como el socialista es generoso por definición, quiere regalar una parte de su dinero a los desfavorecidos. Pero no regala su verdadero dinero, el que el socialista posee, sino que, para ser solidario, regala dinero público, que, en la práctica, y siempre según la mente socialista, “no es de nadie”. Así, un socialista es siempre muy celoso de su dinero, como todo el mundo, pero muy generoso con el dinero de los demás. La consecuencia directa es que un socialista exige a los demás sacrificios que no está dispuesto a hacer él mismo.

4. PACIFISMO

Todos sabemos que las guerras son igual que las peleas. A casi nadie le gustan, pero haberlas, hailas. A veces por vicio, a veces por avaricia, a veces por falta de autocontrol, a veces por egoísmo, a veces por conveniencia, a veces por legítima defensa, a veces por venganza, a veces por prevención, a veces por necesidad, a veces por puro ejercicio del poder y a veces, simplemente por hábito. Para un socialista, sólo hay dos tipos de guerras: las justas y las injustas. Si el lector tiene dudas acerca de qué guerras consideran justas los socialistas, véase el epígrafe 2.

Aclaración: A la guerra justa (la que declara un socialista) se la llama acción humanitaria. Así, si un cohete demócrata, capitalista, paramilitar, o lo que sea, destruye un objetivo, eso es asesinato. Pero si un cohete socialista destruye un objetivo, eso es acción humanitaria. Esto se hace extensivo a los aliados de los socialistas. Así, si un grupo terrorista socialista comete un atentado, se le llama acción humanitaria, o disuasoria en todo caso, pero si un policía detiene a un socialista, a eso se le llama “tortura”. Para un socialista, un terrorista socialista que ha matado a veinte personas es “un hombre de paz”, pero un periodista liberal que denuncia el matrimonio socialista/terrorista es un derechista peligroso.

5. PROGRESISMO

Para un socialista, progreso es cualquier consecuencia derivada de las políticas de los socialistas. Si los socialistas bajan impuestos, bajar impuestos es progresista. Si luego los suben, entonces subir impuestos es progresista. Si un gobierno socialista arruina un país, eso es progresismo. Pero si después un gobierno diferente a ellos recupera y moderniza el país, haciéndolo progresar a base de propiciar el empleo, eso es retrógrado, avaricioso, especulador. Y si los socialistas recogen después ese gobierno y llevan al país de nuevo a la ruina, si sus políticas de educación priman la expresión oral sobre la escrita y crean una sociedad semianalfabeta, como la de hace un siglo, entonces eso vuelve a ser progreso.

6.PLURALISMO

El pluralismo es la cualidad de una sociedad que reconoce las diferencias ideológicas, religiosas, culturales y preferenciales de sus indivíduos. Para los socialistas, sin embargo, lo plural es lo socialista, y sólo lo socialista. Así, para ellos, un gobierno socialista, que ejerce el monopolio de la información y procura encarcelar a los periodistas que no se pliegan a los dictados del socialismo, es un gobierno plural. Un gobierno socialista que inculca a sus estudiantes que todos somos “iguales”, es un gobierno plural. Un gobierno socialista que quiere que todos seamos laicos, es un gobierno plural.

7.TOLERANCIA

La tolerancia es la virtud de aquel que respeta las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Para un socialista, tolerancia es socialismo, y socialismo, tolerancia. Para un socialista, pedir la prohibición de las corridas de toros es tolerancia, porque la piden los ecologistas, aliados de los socialistas. Para un socialista, no tolerar que en Cataluña se pueda estudiar en español, es tolerancia, porque esa no-tolerancia viene de los nacionalistas, que son aliados de los socialistas. Por supuesto, cuando alguien pone el dedo en todas estas contradicciones entre lo que dicen los socialistas y lo que hacen en realidad, ese alguien es un intolerante.

Recapitulando:

Si alguien cuestiona las intenciones de los socialistas, ese alguien es un malintencionado intolerante.

Si alguien cuestiona el  manejo socialista de la justicia, ese alguien es un totalitario intolerante.

Si alguien sugiere a un socialista que done su propio dinero a los pobres, ese alguien es un insolidario intolerante.

Si alguien que no es socialista exige la paz incondicional en una nación azotada por el terrorismo, si se defiende del terrorismo con la ley en la mano, ese alguien es un revanchista intolerante.

Si alguien exige al gobierno que haga progresar las políticas laborales para que podamos progresar y prosperar como sociedad, ese alguien es un retrógrado intolerante.

Si alguien se define no-anticlerical, ese alguien es un opresor intolerante.

Y por supuesto, quien tolera posiciones no-socialistas, o tolera posiciones contrarias a las de los aliados de los socialistas, ese alguien es, cómo no, un intolerante intolerante.

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Este gobierno, en nombre de la tolerancia, el pluralismo, la justicia, y bla, bla, bla, está llevando a España a situaciones de hace un siglo: alcoholismo generalizado, anticlericalismo feroz, desempleo masivo, analfabetismo crónico, sectarismo, conflictividad social, ruina económica, atraso, pobreza, hambre. Este gobierno nos quiere llevar de nuevo a la España previa a la Guerra Civil, cuando se estaba preparando una revolución socialista en la que, como repetían los diputados del PSOE una y otra vez, “si hay que fusilar a media España, pues fusilaremos a media España”. Negándose a hacer la más mínima autocrítica, de los últimos años de la República agonizante, de la República que los socialistas estrangularon quemando iglesias, volviendo al pueblo contra el pueblo, y asesinando al líder de la oposición, como hizo el PSOE, el diagnóstico socialista es que todo iba bien hasta que llegó Franco y lo estropeó todo. Igual que Needleman, ese torpe, ególatra, intolerante, caduco, soberbio y acrítico montaraz con ínfulas de superioridad, incapaz de reconocer lo falible de su humana naturaleza, incapaz de reconocer que, como cualquier otro, era proclive a cometer un error estúpido, y que para ello se instaló en el error tirándose una y otra vez al foso de la orquesta de la Ópera de Milán en la esperanza de que nadie se diera cuenta de que se había caído la primera vez, en la incapacidad de reconocer sus defectos y tratar de presentarlos como virtudes, el socialismo español está empeñado en repetir sus errores una y otra vez, empeñado en mantener intactos sus defectos, y hacerlos pasar por virtudes, condenado, en suma, a no progresar. La diferencia entre Needleman y el PSOE es que Needleman se lanzaba al foso él mismo, y por lo tanto sólo era un peligro para sí mismo, a diferencia del PSOE, que, para no reconocer su error, nos lanza al abismo a nosotros, con la esperanza de que esta vez no surja ningún Franco que le agüe la fiesta de fusilarse a media España.

UN AÑITO EN LLAMAS

Un año de blog. Ninguno de los problemas denunciados en La Ciudad en Llamas se ha solucionado, y todos han ido a peor. Todo va según el plan de Zapatero, que ha jugado en todo momento en favor de su partido y de su agenda personal, dejando de lado los intereses de los españoles, incluso combatiendo contra esos intereses. Faltando a su promesa al rey, la bandera y la Constitución. Tenemos un infiltrado en Moncloa. Su nombre: Zetapé.

Cerrando Garoña, Zapatero ha hipotecado el futuro de España en producción energética. En vez de ser de los estados que venden energía a otros, somos de los que la compran, resíduos incluídos. Gracias a ello, los ciudadanos pagamos cada vez más cara la luz. Pronto habrá nuevas subidas.

El 11-M está bloqueado de nuevo en los tribunales, a expensas de la opinión pública. Me da que van a tratar de disfrazar en negligencia de los TEDAX los pecados de su jefe, Sánchez Manzano. Otros asuntos rubalcábidos siguen en manos de la justicia, a buen recaudo.

Zapatero negocia con ETA. Renuncia a su propia autoridad para machacar institucionalmente a los asesinos. La primera entrada de La Ciudad en Llamas hablaba de cómo el triunal europeo se ratificaba en su alabanza a la española ley de partidos, en la que Zapatero no cree porque deja fuera a batasuna. Está convencido de ganar en 2012.

¿Qué decir del paro, del gasto público, de los impuestos, del plan E, del plan E2, del cheque bebé, de la ley del aborto, de la falta de convicción.

Todo éste Zapaterismo trae al final falta de convicción al defenderse contra las agresiones, internas o externas. ¿Cómo puede una nación plantarse ante la creciente conflictividad social que provoca el islamismo activista en nuestras ciudades? ¿Quién me va a defender en el ministerio, piensa el capitán de una fragata española en el estrecho, si cumplo con mi obligación de hacer respetar la enseña nacional, aunque eso signifique bufar un poco a los guardacostas gibraltareños, que, por el contrario, cada vez están más crecidos, humillando constantemente a nuestros mansos guardacostas. En el estrecho se hace efectiva la filosofía de Bono, “prefiero morir a matar”, dijo.

Desde luego, si yo soy soldado en Afganistán y el ministro sale diciendo algo parecido, mi primer impulso sería santiguarme, como mínimo.

¿Cómo va uno a defenderse de una agresión, si todo lo que uno hace para defenderse está mal? ¿Cómo va uno a defender su bandera, si la violencia está mal, si echarle huevos a la cosa es cosa facha y carca, si nuestra nación aún está por ser purgada de resíduos fascistas, como el cristianismo, el himno nacional o el idioma español. Si la violencia es siempre mala, y hay que acurrucarse en un rincón si te dan un picotazo. Si el presidente mismo es fruto del “no a la guerra”, ¿con qué autoridad planta uno sus huevos un día  encima de la mesa porque le están acosando? El propio término plantar los huevos sería machista, por tanto violento, por tanto no igualitario. Por tanto antidemocrático, antiprogresista, residual, purgable.

En la vida de pareja, todo hombre es un sospechoso de malos tratos. Cae sobre muchos inocentes todo el peso de la ley. La violencia de género está, en cambio, creciendo de manera alarmante. Como se persigue al macho mismo, el maltratador sigue yéndose de rositas. Demasiados sospechosos, demasiadas denuncias falsas para obtener ventajas legales en divorcios u otros litigios. Sin embargo, la mitad de los brazaletes en uso no están operativos por razones de mantenimiento. Sólo cubren una parte del problema, la reincidencia, pero el sólo hecho de que la mitad de los brazaletes localizadores no localizan al agresor, ya me dice cuánto se está esforzando el gobierno en ésta materia.

Así, según las tesis del gobierno, y que asume la población con actitud bovina, levantar la voz contra la injusticia, el abuso y la tomadura de pelo es un acto de reacción. Hace poco, un juez puso una multa a un tío por rechazar a su atracador con demasiada fuerza. Hace aún menos, se ha multado a un tipo por llamar nazi a una mujer que lo insultó por la calle, diciendo ser del PSOE, y añadiendo que los judíos son tal y pascual. La tipa le paró por las vestimentas típicas del judío, y le llamó de todo. Él la llamó nazi, y el juez les impuso a ambos una multa de similar cuantía. El pasado viernes, mientras el blog cumplía un año, Rafita, en paradero desconocido, asesino y violador de Sandra Palo, ha obtenido, al cumplir la mayoría de edad, el borrón y cuenta nueva de la ley del menor. El expediente de Rafita está limpio. Es un ciudadano modelo. Podría pedir trabajo como animador de campamentos de colegialas vírgenes, y no sonaría ningún avisador en la justicia.

¿En qué se basa uno para defenderse? Como hombres, como españoles, como ciudadanos cabreados, se nos impide pensar, expresarnos y defendernos. Tenemos que reprimirlo todo. El Zapaterismo es básicamente represor, castrante, obsceno e iconoclasta. Es todo un radicalismo islámico. Por eso coincide y empatiza más el zapaterismo con los imanes radicales, con los piratas y terroristas (lo importante es que Iñaki no se muera, Patxi López dixit), con violadores y asesinos, que con los españoles de a pie, que parece que seamos mediocres reflejos del franquismo.

Por eso quiere Zapatero terminar con la clase media. Necesita dos clases, la alta y la baja, para tener un país cabreado, ignorante, controlable.Su problema es la clase media. Su problema es nuestro poder adquisitivo. Su problema somos nosotros.

La Ciudad en Llamas cumple un año. ¿Cuántos más nos dejarán cumplir?

NUEVA SECCIÓN: MEMORIA HISTÓRICA EN LLAMAS-Hoy, PÍO MOA

Llevo ya demasiado tiempo cortándome de enlazar artículos de Pío Moa, porque si empiezo, no acabo. Sin embargo, tras la siniestra jornada de hoy, con el editorial conjunto de la prensa catalana en pleno, no espero más y declaro inaugurada la sección de memoria histórica.

Empezamos a todo gas, con una batería de artículos de Pío Moa, que narran acontecimientos de hace ochenta años, pero que venimos reviviendo en clave contemporánea, especialmente desde la siniestra jornada del 14-M.

No se trata de una declaración de intenciones, ni de panfletos, como he escuchado miles de veces antes de acercarme a sus sorprendentes artículos. Pío Moa ha dedicado, con rotundo éxito historiográfico, importantes esfuerzos a la tarea de desmontar todos los mitos que la izquierda ha desplegado.

No ha logrado asímismo calar en la población, ni en la élite intelectual, controlada por la izquierda. Para la progresía, Moa es el mismo demonio. Auténtico vade retro de la izquierda. Y a día de hoy, sin el visto bueno de la izquierda mediática, nada puede calar en la sociedad. El de Pío Moa es un ejercicio de memoria histórica sin filtros ideológicos. Moa disecciona el fenómeno y a sus actores con distancia de entomólogo, y el resultado es asombroso.

Sin embargo, sus libros se leen con comodidad y asombro. Comodidad, porque su estilo directo y organizado hacen difícil que se pierda el hilo. Además, y tristemente, el paralelismo clarísimo entre los hechos previos a la guerra civil y nuestros días, sólo facilita más la lectura de los hechos. De lo cual viene el asombro al detectar tal paralelismo.


Éste artículo sirve de introducción al trabajo del autor, que lleva años enfrascado en una rigurosa revisión, una relectura en perspectiva, incluso, de la guerra civil española, y sobre todo, de los años previos al conflicto. Pinche sobre el encabezado para acceder al artículo completo.

A continuación ofrezco una serie de artículos del autor, que dibujan los años previos al conflicto definitivo. Faltaría, para redondear la colección, el marco social que incluye en la introducción de su obra “El Derrumbe de la Segunda República y la Guerra Civil”, pero no contamos con transcripción alguna. Éste segundo texto es un artículo perteneciente a la publicación La Ilustración Liberal.

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Éste es el primero de una serie de cinco, cuyo índice y enlaces se encuentra abajo, al final. Muy recomendables.

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A continuación, varios capítulos de Los Orígenes de la Guerra Civil, disponible online en forma de artículos.

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Todos los actores importantes (la izquierda catalana, los nacionalismos vasco y catalán, el PC/PSOE, la Monarquía, la derecha, la Iglesia) están representados hoy día por personajes más o menos análogos a los actuales, y que se comportan con maneras muy parecidas.

Por tanto, los hechos, en muchas ocasiones, parecen calcados a los actuales, casan perfectamente con la evolución histórica más reciente de España, especialmente desde la llegada de Zapatero a la Moncloa, hace ya un larguísimo lustro. Por supuesto, las diferencias son evidentes, pero resaltan con claridad los hechos coincidentes con la actualidad.


¿La Eutanasia de Occidente?

La cultura española está en persecución, no digo nada nuevo. Memoria Histórica ya no sabe qué hacer para acabar con los modelos españoles. Ahora han puesto en el punto de mira la tranquilizadora leyenda de Todo por la Patria que reza en los cuarteles del Ejército y la Guardia Civil. La estatua de Felipe III de la Plaza Mayor de Madrid, que data del siglo XVII, y que ve amanecer en dicha plaza desde que Isabel II ordenara su traslado desde su anterior emplazamiento en la Casa de Campo, también anda en la lista negra de éstos señores de la Desmemoria Histórica, que actúan en nombre del Gobierno con verdadera nocturnidad. Ya se está desmantelando el Alcázar de Toledo, para que no quede ningún rastro del sitio que sufrió durante la Guerra Civil, y han empezado a apuntar a los restos de Franco, primer paso de la marea que acabará dinamitando la Cruz de los Caídos.

Se ataca desde todos los puntos, y usando todo tipo de pretextos. Antes de ser ministra, Salgado intentó liderar una campaña contra el vino, pretextando modernidad dietética. Zapatero mismo se pronunció contra los viejos chiringuitos de playa, a la sombrita de los cuales ha viajado gente de todo el planeta, y que supone el único oasis de cordura en medio de la patética explotación playera del sur y el levante. El pretexto, la ecología. Se quiere suprimir toda imagen religiosa, incluso de los colegios religiosos, a la vez que se fomenta la imaginería de otras culturas en las aulas. El pretexto, la tolerancia, la normalización del recién llegado. Y así, suma y sigue, suma y sigue, se han llevado por delante miles de vestigios históricos, de manera interesada, pues la Ley de Memoria Histórica es puro socialismo real, y además se reservan sus gestores el derecho a la libre interpretación de la Historia para aplicar franquismo a vestigios históricos muy anteriores a él. La intención es suprimir la historia de España desde sus mismos cimientos. Pretextando antifranquismo, pues la Ley de marras, (y de mierda) pretende resarcir la memoria de las injusticias cometidas por el régimen franquista, aunque luego, en realidad, tiran mucho más lejos.

Se busca borrar toda identidad española. Se pretende reiniciar desde justo antes de la Reconquista. Así lo quiere el PSOE, el Partido Comunista, los nacionalistas, Marruecos, Obama, Ahmadineyad, Chávez y la ETA, cada uno por un motivo, cada motivo más ilegítimo que el anterior. Todos los enemigos del Estado tienen portavoz en los medios de masas. ¿Qué puede tener de franquista una majestuosa bandera de España, con la Constitución y el escudo de España, testimonio del paso imborrable de la historia de una cultura milenaria, ondeando en la Plaza de Colón? Pues ésa bandera también ha sido puesta en cuestión. Pretextando…tamaño. Es demasiado grande.

Por supuesto, lo que les molesta del escudo es la corona. El carácter de reino. Donde reina un monarca no gobierna un dictador comunista. Pasito a pasito, primero, ahora a zarpazos, y pronto a martillazos. Desde todos los puntos. Ahora tenemos en las tertulias del corazón más vistas a una Carmele Marchante (que cada día parece más un animatrónico en pruebas, permítanme la nota social) que suelta todo tipo de basura comunista sin que se le mueva un servo. El otro día, alguien soltando una imbecilidad acerca del oro de Moscú (ya saben, las reservas del Banco de España, que se repartieron entre Negrín y Stalincín) en mitad de la locución de la final de la Eurocopa, en la Sexta.

Por otro lado, vemos en las noticias cómo una orden claramente ministerial, rubalcabiánica incluso, sale al rescate de ETA en plena operación Faisán para no dar al traste con el contrato ETA/ZP, ambos, furibundos enemigos de Franco. El mismo ZP no ha hecho otra cosa desde que tiene el poder que no sea promulgar, aplaudir y certificar la desigualdad de condición entre españoles. En casi un tercio de España, Galicia, Vascongadas y no es posible encontrar un colegio que imparta sus clases en español. Hay un juez para cada injusticia, la justicia está penetrada por la venalidad y el socialismo. Las próximas generaciones van a ser, y ya lo son, las peor preparadas intelectualmente de toda la democracia, y están siendo contaminadas con la basura socialista hardcore de su mimada (Re)Educación para la Ciudadanía, que resta credibilidad al profesor y a todo modelo de autoridad. El resultado ya se ve en el comportamiento de la juventud. Aunque no sólo es la juventud. Éste sábado tuvo lugar una agresión multitudinaria, general, a guardias civiles en Dos Hermanas, Sevilla. La segunda en un mes. La autoridad está en entredicho. Y Zapatero ya ha dicho que no va a legislar en caliente.

España, pues, está en pleno proceso de voladura, en un contexto de grave desquebrajamiento por terme, y está rodeada de bomberos dotados con mangueras de gasolina por si el árbol no arde bien, mientras ZP continúa persiguiendo la cultura española y promoviendo el Islam dentro de nuestras fronteras.

Y mientras todo ésto ocurre, el Islam no para de crecer exponencialmente dentro de las fronteras de occidente, . De tal modo que Gaddafi ha declarado que no es necesario el terrorismo internacional para implantar los postulados del Islam. Basta con sentarse a esperar. El ritmo al que se reproduce el Islam practicante, nada de laicismos mariquitas, en occidente es rapidísimo, quíntuple a veces al de las poblaciones autóctonas de las viejas naciones. ¿Qué hace ZP al respecto? Dar pasos agigantados para legalizar el aborto, y elevarlo, incluso, a la categoría de derecho.

Europa ya ni siquiera nos considera la puerta de Europa para el Islam, y hasta eso ha sido engullido por ése difuso término de la globalización. Ya ni siquiera nos dan esos entrañables toquecitos desde Bruselas. Y por tanto, nos abandonan a nuestra suerte. Mientras España está en su estado de catatonia y/o estupor, no supone un problema de competencia comercial. Y si, en éste supracontexto demográfico, han llegado a pensar de tal manera, probablemente es porque están inmersos en sus propios programas de autodemolición.

¿Estamos siendo testigos de la muerte asistida de Occidente? Y de ser así, ¿quién nos está asistiendo?