CARTA A MARIANO RAJOY

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Caro Mariano:

Te escribo esta carta porque se me ha acabado la paciencia. Y porque me veo en la obligación de avisarte.  Verás, probablemente no soy tu votante medio, ni siquiera soy tu votante. Soy alguien que te votó porque no quedaba otra: había que desalojar a esa plaga que amenazaba con dejar arder España mirando desde Moncloa las columnas de humo con un enigmático brillo en los ojos.

Yo suponía, y como yo otros muchos, de los que te votaron y de los que no, que sin ser un gran presidente, harías un buen papel. No nos creímos tus promesas, claro, pero pensamos que tranquilizarías los ánimos, devolverías a la calle la normalidad que desde el misterioso atentado del 11M nos había sido vetada, apagarías la mecha separatista, recortarías el mastodóntico gasto público, y en definitiva, serías mejor que el anterior. Harías que nuestros problemas fueran los cotidianos, los que se merece un pueblo que salvo excepciones y sin mediar extraños atentados, apostó siempre por esa normalidad. ¿Pedimos demasiado? Tal vez, no lo sé. Pero normalidad es lo que prometiste cuando en tu discurso, la misma noche en que te hicimos presidente, prometiste que serías el presidente de todos. De los que te votaron y de los que no.

Y nos has fallado, Mariano. Has irritado a todos sin excepción, porque no has querido enfrentarte a nadie. Nos prometiste la luna y nos negaste la franqueza. Has rehuido la principal labor de un líder, la de explicar que para tener cosas hay que sacrificar cosas. Nos has tratado como a niños incapaces de entender nada. Sin intención de dar la cara, nos has tenido en vilo en mil desastres. Empeñado en que la economía es el indicador único, jugaste la partida a una única carta.

Pero la jugada ha salido regular, y mientras tanto, no sólo no has apagado ningún fuego, sino que han prendido nuevos focos. El último, el mejor de todos: tener a la cabeza de la intención de voto a un grupo bolivariano pagado por Venezuela y promocionado hasta la náusea por un canal de televisión que tú mismo rescataste de su quiebra natural. Tranquilo, ya se apagarán, te susurraban al oído. Y es verdad, los fuegos terminan por apagarse. Pero en el camino consumen. Y me da la impresión de que no te importa demasiado qué consuman mientras no te llegen las chispas. Por no quemarte tú, has dejado que ardamos los demás.

Y al final te están llegando las llamas. En Cataluña y el País Vasco habías claudicado, pero no contabas con que en Andalucía también ibas a conquistar la irrelevancia. Tú dices que sí, pero yo sé que no. Y como yo, todos. Muy pocos defensores te quedan en la calle, Mariano, porque no se puede defender lo indefendible. Tal vez pensabas que por alguna ley de la física, una mayoría absoluta te impide perder las siguientes elecciones. No sé quién te habrá metido eso en la cabeza, pero le pagas demasiado. ¿Qué será lo próximo? Muy feo lo tienes que ver en Madrid para recurrir a tu mayor terror, Esperanza Aguirre. ¿Qué te dolerá más, Mariano, perder Madrid o que Esperanza la gane para ti por goleada?¿Qué traición tienes preparada para ella una vez que te haya asegurado la Plaza Mayor para ti?¿Por qué eres tan férreo en Génova y tan liviano en Moncloa?

No hace falta que respondas, Mariano. Me sé todas tus respuestas.

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SAN COBARDÍN

España está de luto. Ya no hay chequebebé. La derecha malvada nos lo ha quitado para que se lo queden los ricos. Esa es la consigna. El dinero sale de las impresoras instaladas detrás de los cajeros automáticos, y esos cabrones con corbata se lo quieren quedar todo.

Ese es el mensaje que quiere dar Rubalcaba con esa cara de no haber roto un plato en su vida. Los mineros somos todos, y si el carbón no es rentable es porque los fascciosos encienden puros con Binladens. El País dice que los mineros llegaron a Sol aclamados por la multitud. Mis ojos no deben de ser muy sensibles a las multitudes porque ayer casualmente pasaba por allí y ninguna multitud aclamaba a nadie. La indolente sociedad solo cierra el puño para sujetar sus últimos euros, y ayer, salvo cuatro que pasaban por allí y que decidieron aplaudir la marcha negra más por inercia de revolución que no fue que por tener cara de estar muy enterados de la situación, nada. Miente El País, pero por nuestro bien. Para hacernos quedar bien. Para hacerme quedar bien. Pero que nadie se lleve a engaño, soy un facha insolidario que se mea de la risa cuando ve a los niños de Somalia con la boca llena de moscas. Por eso no aplaudí. Ni ví que casi nadie de los pocos que por allí pasaban lo hiciera tampoco. Éramos pues muchos malvados incapaces de solidarizarnos con un colectivo que tira de lanzagranadas cuando se acaba el trabajo. Es que no tenemos corazón.

Hoy ha llegado el tijerón. Ahora sí que sí. La torpe derecha socialdemócrata ha hecho a regañadientes lo que Zapalcaba prometió a regañadientes y luego no quiso cumplir. Hábil estuvo Zapalcaba, ahora las culpas para la derecha. Merecida se lo tiene por mentirosa. Un gobierno que sube al poder denunciando la claudicación contra ETA y luego deja que un matón hijo de mala madre viaje a su pueblo a hacerse una prueba de fertilidad, no me ofrece garantías. Un gobierno que sube al poder prometiendo recortes a los políticos y empieza recortando a los ciudadanos no me ofrece garantías. Más de lo mismo, nada nuevo bajo el sol. Prefieren los gobernantes meterle mano al manso electorado que al feroz funcionariado. Y se anuncia como un triunfo de la democracia reducir al mínimo legal el número de liberados sindicales, cuando lo que es de vergüenza es que Aznar no lo hiciera ya. Ahora va a empezar el baile del pañuelo. Pañuelo empapado en gasolina. Y encendido con el Dupont de Cándido Méndez.

Sólo ahora se decide Mariano a “eliminar duplicidades”. O por lo menos a decirlo siquiera. Mala señal no es, pero permítanme que dude de su palabra, que vale menos que un mechero de los chinos. Y es que Rosa Díez tiene razón, Mariano ha adoptado en cuatro días las peores formas del Zapatero moribundo, y superando con órdago a la grande. Ya ni debate, oiga. ¿Para qué? O sea, Mariano se niega a usar su mayoría absoluta en cuestiones importantes, pero para no dar la cara sí se pone farruquito. Atropella y se da a la fuga.

No hará bien las cosas. Estos son cambios pasajeros, y en cuanto cambie el gobierno o el viento de proa, volverán los oscuros golondrinos en los gallumbos del Estado. Si es que se fueron alguna vez. Porque nosotros ya hemos puesto de nuestra parte. Ahora exigimos reformas que nos aseguren que tanto esfuerzo no sea en vano, pero me da en la nariz que el escaso PP que quiere ser consecuente con lo que decía en la oposición se van a quedar en el sector más outsider del sector outsider del PP. Y aunque sigo creyendo que ahora estamos en mejores manos que ayer, cada día que pasa me dan una razón más para pensar que no tanto. San Cobardín. Hoy te creo menos que ayer, pero más que mañana. Que no falte la Esperanza.

DON MARIANO Y ALFREDITO: EL DEBATE DEL SIGLO

Toda pareja cómica necesita un tipo serio, y un chorra. Faemino y Cansado, Cruz y Raya, Tip y Coll, y desde anoche, Alfredito y Don Mariano.

No me gustan los formatos pactados por las partes. No es que tenga nada contra los pactos, pero cuando las reglas del juego exigen no hablar de temas sensibles de cara a la galería, entonces el resultado será teatral, ortopédico, un tanto estrambótico, como le gusta a Campo Vidal, quien no se da más ceremonia no se sabe bien por qué, y es que, después de dos debates igual de encorsetados y estirados, lo único que me queda claro es que al señor del bigote que se sienta entre los dos monos parlantes, estas cosas le gustan mogollón, como si ser director de la academia no valiera un pimiento si no le dan a uno la oportunidad de lucirse. Qué ampulosa gestualidad, qué recibimientos. Como en Amanece que no es poco, ¡qué irse, qué morirse! ¿No se le ocurrió a mister Campo Vidal presentarse de chistera y chaqué largo hasta los pies? Habría quedado más acorde con su comportamiento engolado hasta lo absurdo. O sea, habría quedado bien. O vestido de Calígula, montado en Incitatus. Y ya para acompañar, a Don Mariano lo habríamos ataviado con bata de terciopelo rojo, pantuflas y copita coñac, y a Alfredito como a un escolar de los cincuenta, pantalón corto, pelota de trapo, tirachinas en el bolsillo y gorrita de lado. Si le ponemos una hélice a la coronilla de la gorrita, mejor que mejor. Y si en lugar de aparecer en sendos coches oficiales, aparecen dando la vuelta a la esquina del IFEMA montados en monociclos y haciendo malabares cada uno con el programa del otro, entonces ya, la repanocha.

También me llamaron la atención los temas a tratar. ¿Por qué se habló de sanidad y pensiones, si ni unas ni otras estaban en juego? Probablemente fueron a propuesta del PSOE, y el PP aceptó para que no se diga que no quisieron hablar de ello. Sirvió para que Rubalcaba jugara al periodista prisáico, sectario e impertinente, y de paso, sembrar el miedo en el electorado viejuno. Poco más. Lo que me llama la atención es precisamente de lo que no se habló, gracias a lo pactado por la parejita. De ETA, de corrupción, de territorialidad, de libertades fundamentales, de justicia, de policías conchabados con ETA, de impunidad, de niñatos asesinos choteándose de las familias, y por ende, de casi todos los españoles. De eso no hablaron.

Pero vamos a lo que vamos. Aunque Freddy se apuntó un par de tantos, el debate lo ganó Don Mariano, el serio de la parejita, por varios motivos:

1) Alfredito dio por ganador a Don Mariano desde el minuto cero. Eso es una derrota de primer orden.

2) Todo el discurso de Alfredito era destructivo: sembró miedo, desconfianza, calumnia. Por eso quería Alfredito un debate, para decirle a Mariano cuatro frescas y quedar como un machazo ante sus más fieles votantes. De paso, va haciendo al público a la idea de que Alfredito no es un candidato de coyuntura, born to lose, que diría el tatu espaldero de un latin king al uso, sino que está aquí para quedarse. Cosa harto curiosa, dado que Fredy es un líder digital, sin refrendo de sus bases. Es verdad que Don Mariano también, pero es que la PSOE lleva décadas mofándose del dedazo de Aznar, por antidemocrático. Paradojas of the life, lo de Alfredo no llega ni a dedazo, sino que se hizo con el poder en el partido trepando bajo el traje de Zetapé cual rata de cloaca del estado. En total, que el ademán marrullero de Ruby, intentando instalar el escalofrío en la espalda del electorado, no le va a servir, porque en un debate gana quien siembra confianza, y en eso, el Rubalcaba del GAL, el Rubalcaba de la congelación de pensiones, el Rubalcaba de…Rubalcaba, vaya, el Rodríguez Rubalcaba de la bajada de pantalones ante ETA, el mano derecha de mister X el arruinaespañas, es un como un malabarista manco de las dos manos.

3) Rubalcaba, de tanto poner el dedo en el programa de Rajoy, se olvidó de hablar del suyo propio. Como si no importara. Y lo poco que explicó, fué más de lo mismo. Un plan Marshal para crear empleo. Como el Plan E, pero en fetén esta vez. Eso, y poner acento caló para pedirle a Europa que venga, vaaa, dame dos años más para devolver el parné, ¡aaah, la merke malafollá, que te pille una fregoneta, mal rayo te paaarta! En total, que a pocos espectadores se les pudo escapar que la salida de tono sistemática de un Rubalcaba marrullero, lanzado a la conquista del turno ajeno cuando luego en el turno propio rara vez tenía nada constructivo que decir, era más propia de un opositor, y no de alguien que lleva años en el gobierno. Su táctica de presentarse como el salvador in extremis quedó diluída por su mala baba y por su torpeza habitual. Ni una cosa ni la otra valen en estos debates que operan en la mente del espectador más como spot publicitario, o como sketch, en el caso de anoche.

4) Dos circunstancias muy difíciles de maquillar obraron a favor del gallego. Rajoy es a) más alto, y b) no es calvo.Dado que hasta la altura de las sillas estaba pactado, no ya la temperatura ambiente, la humedad y la presión atmosférica, digo yo que la altura y la alopecia serán asuntos mollares en la cosa del cara a cara. Y ahí, Rubi tenía las de perder. Pero sólo porque quiso. Es que me desconfío yo, que me da que Alfredito quería perder sin decepcionar, tanto pacto, tanto pacto, ¿por qué no pactar unos resultados buenos pa tí y buenos pa mí? A Freddy le basta con ser jefe, que no le echen. Total, ¿para qué quiere apoyos de oposición quien puede levantar la calle a toque de detona… de titular, que me diga yo. Y es que me sospecho yo que, si querían controlar hasta el último detalle, y piensan que todo detalle puede dar ganador o perdedor a uno de los dos elementos, y sobre todo si esto era un debate de verdad y no una pantomima, bien habría hecho Alfredo en presentarse con la boina calada al estilo del Ché, que cantaba Sabina. O bien, aprovechando que la Guardia Civil se pasó por el reality de Telecinco para tomar declaración al Dioni, los agentes bien podían haberle sustraído “la rata”, que es como el del furgón llama a su peluquín, si la cosa era ahorrar en presupuesto. A lo mejor es así, y el famoso jamón de estraperlo que ha revolucionado el reality, sólo era una prebenda para que el Dioni, que ya está de vuelta de todo, no se fuera de la lengua, pero al final Antonio David, que aún mantendrá contactos en la benemérita, recibió un chivatazo faisanesco que dio al traste con la operación. No en vano, fue el propio Antonio David quien encontró el jamón de marras, que por cierto, tenía una pintuqui que no veas. Por otro lado, Mariano, sabiendo que Ruby iba a tirar de miedo viejuno, podía haberse cortado con el tinte, que unas buenas canas tampoco vienen mal y dan lustre que no veas a la gobernación, no olvidemos a Clinton, cuyo aire sport de ganador no se reñía con su blanca cabellera. Y demostrado quedó, gracias a un traje que nunca fue al tinte, que Clinton, a pesar de las canas, aún “funcionaba”, ¿no? Y aún se me ocurre una sugerencia final: ya que todo parecía pactado hasta la coma, y hasta vestían igual, ya podían haber animado la velada presentándose vestidos de toreros, como el Pulga y el Linterna, o incluso en plan boda en Las Vegas de Matute (Segovia), con uno vestido de Elvis, y la otra de Marilyn. O viceversa.

5) Por lo demás, don Mariano fue el que lanzó las mejores punch-lines. Para ser el serio del dúo, no se le podía pedir más. Por lo demás, procuró no ganar por goleada a Alfredillo, que ya se sabe que eso de arrasar con el contrario sólo está bien visto si lo hace la izquierda, y tampoco conviene movilizar al electorado porreta, ese que no vota nunca porque no hay colegios electorales ambulantes que se pasen por el botellón o por los garitos de chuchimoda. Y es que el domingo da modorra la cosa de votar, y más aún si sabes que los tuyos van a darse un catacroquer, porque en España, ojito al dato, se vota como el que hace la quiniela, y para qué vas a votar a los güenos, aunque sean los güenos, si no van a ganar. Como todo el mundo sabe, si salen victoriosos los que tú has votado, te regalan una moto, ¿no? Pero claro, hasta que no sea eléctrica la moto que regalan por acertar el pleno al 15 de la quiniela electoral, tampoco los indignados querrán animarse a hacer algo cívico, y los pocos que se pasen por allí, votarán a los ecologistas, los chancletas, los bilduínos o cosa así.

6) Por último, la cuestión homo. Bien hubiera hecho Mariano ante el envite de Rubalcaba (mal le debe de ir para agarrarse a semejante pito ardiendo) apretándose los machos en el momento, respirar hondo y declarar ante toda España: “Señores, yo mismo soy homosexual”. Aunque fuera mentira, vaya. Soy de los que piensan que el poder ha de implicar ciertos sacrificios. Éste quiebro habría sido perfecto, aunque sólo fuera por ver el contraplano del perplejo Rubalcaba en el momento en el que se le cae al suelo su dedo acusador, después de dar dos botecitos en la mesa, tap, tap, y con Campo-Vidal haciendo como que no lo ha visto, no sea que se arruine la solemnidad del momento.

Total, que para lo que fué, ya podían haber permitido asistencia de público, o risas enlatadas, como en Aída, y esas exclamaciones tan yanquis para las borderías (uuu-UUU-uuuh!), y esos Ooooh para los momentos tiernos, como el que protagonizaron para hablar de ETA (¿por qué cuando estaban tirándose besitos, ambos sudaban como pollos?). ¡Que no está bien darse tanto bombo para tan poca cosa, leche! Que total, para desalojar a los sociatas tampoco hay que escenificar nada, hombre, que llevan más tiempo gobernando que la Bernarda haciendo la calle, y más aún dirigiendo las cloacas, desde unos meses antes del 11-M, por lo menos, y mira cómo nos ha ido. ¿Necesitamos excusas o pasillitos para justificarnos ante nosotros mismos por echar a estos chapuzas? Hombre, lo bien que me lo hubiera pasado yo viendo cosas útiles, como Teoría del Big Bang, o incluso viendo a Nacho Abad en su cameo de “Homicidio” (baratito te lo pongo, ¿eh?), en vez de ver una versión mala de Trancas y Barrancas.

Por último, decir que me parece muy poco seria esa manera de defender lo indefendible que tienen los periodistas, especialmente los prisáicos. Y es que en los comentarios de los programas posteriores, los Sálvames de lo útil, pero en cambio aburridos, era imposible mayor sectarismo. Mientras la derecha veía con risión el evento, la izquierda se veía obligada a obviar lo triste de ver a Rubalcaba perdiendo los papeles delante de tanta gente y de ese señor tan serio que se sentaba entre los dos.

Lo peor, sin duda, fue la llegada de los candidatos a sus cubiles. El de Mariano fue triste, con unos pocos espaldas mojadas del PP en mangas de camisa coreando lánguidos, como a punta de pistola, “Oa, oa, oa, Mariano a la Moncloa” (ole el ingenio español). Y el de Freddy fue más triste todavía si cabe, con sus huestes, cuatro mataos aplaudiendo con el abrigo a medio poner para cumplir la papeleta y salir de najas a casa, a ver si cazamos en el Siete una puntillica del asunto Romina Power, que todavía colea. Por cierto, que lo que coreaban en Ferraz, aparte de ¡presidente, presidente! (yo me parto) era “este partido lo vamos a arreglar“, ¿no?

Bueno, y el Madrid qué, ¿otra vez campeón de liga? ¿No?

Manuel Campo Vidal y dos mindundis que pasaban por allí.

DUELO A MUERTE EN OK CORRALITO

Desde luego, esta mañana mismo me he tenido que comer las poco amables palabras que escribí ayer sobre Rajoy, pero qué dulce es equivocarse cuando la realidad nos ofrece un respiro inesperado, vive Dios. El debate sobre el estado de la Nación ha sido protagonizado por un Mariano en plena forma que ha puesto a un previsible y aburrido Zetapé contra las cuerdas. Los golpes han llovido desde todos los ángulos. Crisis, imprevisión, inacción, engaño, falsas reformas, Bildu, mala política social, lenta agonía, calvario estéril, prisa por terminar la espantosa etapa Zetapé.

Zapatero se ha regateado a sí mismo en un soporífero desglose de subterfugios baratos y chisteras desfondadas de tanto usarlas. Chisteras sin conejo, además, porque el conejo está en el paro y se ha vuelto a su pueblo. España va magníficamente bien, dice. En unos meses saldremos de la crisis. El muy descerebrado cree de verdad que la crisis se arregla sola. Pero lo más triste es que el muy iluso cree que alguien le cree aún, acaso, que alguien le escucha aún. Por eso, Zapatero, también llamado “la miseria amortizada”, no sólo no se ha ido a llorar a su pueblo, Valladolid, ante las palabras de un Mariano enorme, sino que ha reaccionado al varapalo con insultos y falsas acusaciones. Miente usted en este punto, decía, el torcido miserable, dando por buenas todas las demás aseveraciones que no ha replicado, y dando por buenas, además, aquellas que sí ha replicado, pues, como ha dicho Rajoy en una intervención histórica, a nadie le importan ya las excusas de Zapatero, y el debate se centra ya en cuándo, no en qué, ni en cuánto, ni en cómo, ni en donde, ni siquiera en quién, no digamos en por qué. Sino en cuándo. ¿Cuándo va a convocar Zapatoff elecciones para permitirnos votar y darle la soberana patada en el culo que la soberanía popular le va a propinar en cuanto tenga oportunidad?

Poco importan las rabietas de cuatro indignasunos que no votan porque no hay opciones que estén suficientemente a la izquierda para ellos en el espectro político español, salvo Bildu. A Zapatero le va a caer la del pulpo. Ya Mariano le ha propinado una buena manita de argumentos sólidos a la cara. Tarde es mejor que nunca, diríase en relación a la vuelta al ruedo de Rajoy. Habría sido mejor más pronto que tarde, porque está visto que Zapatero no sufre por nadie más que por sí mismo, de modo que hoy, después del dolor, Zapatero empieza a ver las elecciones como la única manera de terminar con su agonía, máxime cuando, ahora que Mariano se ha unido al baile, esa agonía es dolorosa, humillante y pública, como merece el peor dirigente que ha tenido España en toda su historia, exceptuando al imbécil de Pi y Margall.

CÓMODO

Mariano recibe la decisión de los votantes como si le hubiéramos regalado un boleto de lotería premiado. ¡Gracias!, decía el papelote en Génova 13. Tampoco se comportó de otro modo, y reiteró su agradecimiento desde la balconada. “¡Gracias, amigos, me habéis hecho un regalazo!”, decían sus ojos, como si ya fuera presidente. Por lo menos, así parecía. Y en política, lo que parece tiene mucho peso, tal vez todo el peso. Por eso desconfío. Por suerte salió Esperanza y salvó a Mariano del ridículo, haciendo un discurso responsable y congruente, que denunciaba la tragedia de Euskadi y que ponía la pelota en el tejado de Moncloa esquina con Ferraz. La pena es que el infame inquilino no estaba en Moncloa, ni en Ferraz, sino en Sol, bajo las jaimas. Como de costumbre, tuvo que ser Esperanza quien salvara la papeleta al jefe.

Muchas voces muy razonables nos dicen que aquí no hay democracia, sino partitocracia, de modo que los partidos reciben el permiso del pueblo para que ellos desplieguen su poder, y luego estos hacen y deshacen a expensas del pueblo. Estoy de acuerdo. Y por bien que me siente que el PSOE haya sufrido un descalabro, he de decir que, con Mariano presidiendo el PP, el candidato que mejor arrastra lass essess explota esa partitocracia con verdadero empeño. De ahí su ¡Gracias!, y de ahí mi mosqueo creciente. Porque una partitocracia sólo necesitaría que sus líderes se comportaran como servidores del pueblo, en vez de hacerlo como privilegiados, para que esto pareciera una democracia. Y ya se sabe que en política, lo que parece tiene mucho peso, tal vez todo el peso.

Aznar se equivocó al nombrar a Mariano. Probablemente lo hizo basándose en la proverbial discreción y aparente falta de ambición del designado, que asegurarían un continuismo manso, y no para una labor de reconquista, que es lo que se encontró Mariano. Para una reconquista, se necesita un discurso recio. Es de su discurso machacón de donde Aznar sacó el carisma que le convirtió en un morlaco político. Doble problema, pues, el de Mariano, porque su insospechada avidez de poder le impide pronunciarse por miedo a sacrificarlo. ¿Cabe mayor desprecio a los votantes?

A falta de un verdadero líder, creo que el mejor gobernante es el que no quiere serlo, el que no quiere poderes ni privilegios, o el que, una vez obtenidos, no se le han subido a la cabeza. ¿Recordáis Gladiator? Marco Aurelio sabe que no es a su hijo Cómodo, paranoico, endogámico y acomplejado, sino a Máximo, un hombre humilde cuyas virtudes le separaron de la vida sencilla y familiar que él ambiciona, a quien le gustaría otorgar el poder. De tal manera, creo que el gobernante perfecto, a falta de verdadera vocación o talento político, debería verse a sí mismo como el siervo del pueblo, y no como el jefe del país, y que su discurso, al alcanzar el poder, tendría que parecerse más a un “Menudo embolao, cacho cabrones, el que me habéis organizado” que al “Gracias por el Falcon, capullos” que nos pareció soltar Mariano. Y ya se sabe que en política, lo que parece tiene mucho peso. Tal vez todo el peso.

VIVA EL VINO

MARIANO RAJOY, UN RIVAL MUY ASEQUIBLE

Soy tan bueno que no puedo perder

El efecto COPE continúa, paralelo al efecto Rajoy, efectos ambos que comparten placenta y ahora, consecuencias conjuntas. O sea, una caída de oyentes/votantes. La de Cope fue automática. Desde el día en que echaron a Losantos y Cesar Vidal, perdieron un grueso importante de oyentes que se fueron a esRadio y no volvieron a sintonizar la cadena episcopal. El chorro ha sido contínuo desde entonces, en favor a esRadio y también Onda Cero.

El cambio de dirección, de la mano del infecto Nacho Villa (oírle haciendo chascarrillos picantes en la sección de corazón haría vomitar a una cabra) ha sido traumática para la cadena, y no solo en oyentes, sino que sus tertulianos empiezan a abandonar el barco. Hoy, Juan Manuel de Prada abandona la Cope y declara con dureza contra la actual dirección de Cope por la incapacidad de la cadena para transmitir convicción.

A Rajoy también le han abandonado por tibio María San Gil y Ortega Lara, dos casos sangrantes. Y los votantes, parece ser que le están abandonando. Habrá que esperar a otras encuestas más fiables que la cocinilla del CIS, para ver cuánto hay de cierto en esa caída de intención de voto en el PP de Rajoy. Que no me extrañaría, ojo. Sólo Mariano cree que su inconsecuencia le dará votos en vez de quitárselos. Lo que se me antoja una maldición, pues no me parece Mariano de esos que rectifican, o por lo menos, no de los que rectifican a tiempo.

Cope y Mariano, Mariano y Cope. Aquejados del mismo mal, quieren acaparar el voto de la derecha sin mostrar que son de derechas, pensando que adoptando una posición equidistante en los conflictos troncales de España van a engatusar a algún oyente/votante despistadillo.

Creo que es apuesta equivocada. Rajoy y la Cope están apostando por un votante/oyente activamente centrista. Yo creo que ese oyente/votante no existe. Todo, TODO el mundo cree tener la solución a un problema. Unos son más audaces, otros más pragmáticos, otros son más exaltados, otros más moderados, pero todos, todos, son de izquierdas o de derechas. Lo más parecido al centrista activo es el desapegado, el descreído y el indolente. Y esos tres modelos son precisamente los que nunca votan ni oyen las noticias. Cuando Rajoy dice que “los liberales, que se vayan”, cuando la Cope anunciaba en su primera tertulia sin Federico que quedaban vetadas las posiciones vehementes o las visiones negativas, están sacando de su espectro a una parte importante de su electorado/audiencia. Mala apuesta, situar el target en quien no está interesado.

Así que ésto es lo que hay, un Mariano que no convence. En ese sentido, no llega a los niveles del intragable Nacho Villa, pero aún así, no convence, ni despega. Y debería estar arrasando en la intención de voto.

De confirmarse el panorama que esboza el CIS, el que convoque anticipadas será el propio Zapatero. Nada más fácil para él que acomodar una fecha que le vaya a venir bien. Ha demostrado una y mil veces que sabe manejar los tiempos y acomodarse a la situación. Con Mariano al frente, Gürtel en los tribunales, consecuencias penales, titulares, dimes, diretes, y posibles salpicaduras, caben muchas posibilidades. Sí, Zapatero podría volver a romperle la cintura a Rajoy. Incluso en el peor de los cuadros económicos posibles, Zapatero tiene en Rajoy un rival muy asequible.

No se pué ser bueno

MARIANO NO SE ATREVE

Rajoy ha desperdiciado otra ocasión de oro para desgastar al gobierno. Nada imortó al único que puede plantar cara a Zapatero que ésta ocasión pillara a Zetapé con una rodilla en el suelo. Mariano ha renunciado a un embate directo porque, como a mí, las encuestas no le convencen, y sabe que si pierde, tendrá que retirarse. No quiere desgastarse. Prefiere esperar a las generales.

Sostiene Mariano que, más que desalojar al gobierno, lo importante es hacer cosas útiles: dialogar con el gobierno. Éste Rajoy me recuerda al hippie fumadísimo del anuncio, que decía: Paz y amor…¡y el Plus pa el salón!

Como Zetapé, prefiere dejar que la sangría continúe. Ambos juegan su lenta partida, poco les importamos.

Unas elecciones adelantadas supondrían un automático subidón de Mariano en las encuestas. Podría ganarlas. Lo que Rajoy teme es que, pidiéndolas formalmente, les sean denegadas, y pagar el precio político. A mí me parece que empieza ya a ser asfixiante ésta táctica de ocho defensas políticas en las que nadie quiere hacer nada que signifique pagar un precio en votos. En ésta política de marketing, nadie quiere hacer nada impopular.

Sin embargo, digo yo que, contando con los apoyos nacionalistas con los que tarde o temprano tendrá que dialogar, podría ser muy bueno que se intentara desalojar al gobierno con todas las fuerzas. Y como no creo que Mariano esté tan alucinado como para pensar que puede ganar por mayoría absoluta, más valdría que se negociara antes que después. Pues Mariano no estrenará Moncloa en solitario. Ni ahora ni nunca. No Mariano. No contra Zapatero.

Así que, ya que tiene que dialogar, mejor sería que lo hiciera ya y promoviera un adelanto de elecciones, o incluso una moción de censura. Y terminar ahora con la epidemia Zapatero.

Pero Rajoy no se atreve. ¿Para qué?, se pregunta. Tarde o temprano, le ganaré. Parece que Rajoy no cuenta con la cantidad de votos que está perdiendo cada día por culpa de la falta de discurso, por su negativa a representar a sus votantes y por su irritante complacencia en su estatus de eterno líder de la oposición.

Es cierto que el PP es la única alternativa inmediata. Un mal menor. Sin embargo, y dado que a Rajoy, si no se pliega a los postulados de la izquierda y los nacionalistas, se lo meriendan en media legislatura, tal vez convendría un voto a UPyD, de castigo al PP. No es que me haga mucha gracia, pero de seguro me fío más de Rosa Díez que de ésta cosa Rajoy, que ha decidido mimetizarse con las tonterías que le exige el PSOE para darle su visto bueno a Mariano.

Porque ése es el problema de Mariano. Que necesita el reconocimiento de sus adversarios. Que rechaza tanto pagar precios políticos como hacerse enemigos políticos.Y sin romper los huevos de nadie, no hay tortilla que valga.

Dijo José María García que Mariano tiene una cosa buena y una mala. La buena, que por donde pasa, no mancha. La mala, que tampoco limpia.

Estoy de acuerdo con la segunda parte.

EDITORIAL del ESTATUT/MEMORIA HISTÓRICA con Pío Moa

La situación es grave. En Cataluña se ha abolido la constitución, la libertad de expresión y la de idioma. La izquierda separatista controla TODA la prensa. Han declarado ya, que no van a acatar el fallo del Tribunal Constitucional, y han dinamitado el principio de igualdad POR LEY. Y aunque el PSOE sigue basando sus campañas en la satanización de la derecha retrógrada y violentísima, la verdad es que esa derecha no asoma. Ni existe. Como dije en otro post, la derecha es todo lo que no es la izquierda.

Vean lo que dice la Federación de Asociaciones de Prensa acerca del editorial separatista conjunto.

Recomendamos el comentario de Losantos, para el que se quiera enterar de los entresijos de la cosa y para quien quiera disfrutar del afilado verbo de un periodista único. Aunque en ésta ocasión se le ve triste, apagado. Aburrido de repetir una profecía que lo ha convertido en un periodista proscrito. Por supuesto, no hay profecía, y sí memoria histórica.

Montilla, dando las gracias. El Zetapé y socios en plena erección. El Rey, mudo.  y Mariano, aprendiendo a caminar. Lo de Mariano Rajoy es para mandarlo a su casa, sólo por sus patéticos balbuceos. Quiere robarle votos al PSOE, embotado de necedad, equidistando con una noticia que él mismo provocó cuando sus dos mitades aún no sufrían hemiplejia. Agrimensor obtusángulo, midió en centímetros de titular el peso de la noticia. O tal vez se le arrugó el escroto. Parece también seguir el guión que está siguiendo la izquierda española, de la mano del carterista de Moncloa.

Mariano no puede ser más manso. Sin posibilidad de que alguien desengarce a Rajoy de Génova 13 y logre atajar ésta situación de extrema gravedad, con o sin ayuda del Rey, en la próxima legislatura, gane PP o gane PSOE, estaremos en manos de la izquierda. Un partido sin Esperanza no puede durar en el poder. Lo que quiera la izquierda con sus campañas mediáticas de acoso y derribo, pasará.

Por cierto, que yo era de los que simpatizaba con el Rey. Ya no. Desde la jornada siniestra del 11-M, el Rey ya no reina, es sólo otro hazmerreír. Se ha convertido en una figura desmitificada, de revista del corazón, viviendo de una industria audiovisual que le desprecia y que sólo es otra correa de transmisión de la izquierda que nos viene. A pie de calle, desde el 11-M. Un mindundi cualquiera.

Ya no nos preguntamos ¿En qué andas metido, Mariano? Ya no importa. Mariano ya no está entre mis votables. Por mi parte, Mariano, para mí, es paisaje. Zapatero es el problema. Pero Mariano es paisaje, con que me suda un güito lo que haga, o mejor, deje de hacer. Habrase visto, un político que se desgasta en la oposición, y no en el poder. No duras ni dos días, Mariano.

Y yo pregunto: ¿Dónde está su Teórica Majestad? ¿Acaso quiere figurar en los libros de historia como el último rey de España? ¿Está mirando desde la barrera, como todo hijo de vecino, o sólo me lo parece a mí?

Así que tengo que volver a expresar mi agradecimiento a los pocos medios de comunicación que no se han plegado a las exigencias de la progresía dirigente. Sin ellos nadie se estaría enterando de nada. Sin ellos, no podría ejercer mi derecho a ser informado. Sin ése derecho, la libertad de expresión se muere sola. Y con ella, todas las demás libertades. Qué importante es la prensa libre.

Los españoles tenemos que cerrar ya el período abierto por el 11-M y Zapatero. Urge. El problema es que, probablemente, con Mariano a-pol-tro-na-do, y Gallardón respirando en su colleja, no hay ruta de escape para los votantes, que huyen de ambos como han huido de la Cope.

Finalizo con un artículo de Pío Moa escrito hace seis años, en el que se cuenta cómo…

Bueno, mejor léanlo ustedes mismos. No se lo pierdan. Repetirán.

El contexto del artículo es una República muy resquebrajada. Nuestra Constitución, del mismo modo, está echa cisco, la pobre.

En un país descohesionado, dinamitado por un nacionalismo rampante, insaciable, y encima victimista. Lo mismo que hoy día.

Lo hechos narrados tienen lugar durante una legislatura tranquila de las derechas moderadas tras un período catastrófico de economía de izquierda insostenible. Podría parecerse al cuadro de dentro de tres años, si Mariano consigue la Moncloa. No lo tiene muy difícil. Dentro de dos años, la cosa va a estar muy fea.

Imagínense a Rajoy bregando con los esquerroides de la vida. Si Aznar quedó tocado con las campañas del chapapote, no a la guerra y demás, imaginen a Rajoy a merced de una izquierda sin pizca de autocrítica y con los medios paniaguados. Ni dos asaltos, dura el pájaro.

Otra cosita. La extraña alianza entre el PNV (ulraconservador) y la esquerra (ultraizquierda) se está dando en nuestros días de un modo no menos insólito: el PNV acaba de apoyar la ley del aborto, absolutamente contraria a sus principios, pero vital para la agenda de Zetapé I el Saboteador. Imagínense, ¡un partido católico!

Un detalle. Europa afrontaba una recesión en aquellos días, y la República, presidida por la CEDA, afrontaba dicha recesión reduciendo los presupuestos, al contrario que toda Europa, que en general aumentó el gasto público. La situación actual es inversa, y hemos disparado el gasto público mientras que en Europa se está reduciendo, por lo general. Sin embargo, si Mariano saliera vencedor en las próximas generales (y ya digo, cualquier otro lo tendría chupado), y no continuara con el gasto público (no podría), sí estaríamos en un cuadro muy semejante al que se narra en el artículo del señor Moa.

No es cuestión de extrapolar sin más, y las condiciones no son las mismas. Sin embargo, siendo honesto, me es difícil no ver las pautas comunes. A día de hoy, sólo falta ver hasta dónde es capaz de llegar el gótico faisán. Y resolveremos por fin la duda: ¿lo suyo es maldad, o pura incompetencia? Probablemente ambas.

Lo único tranquilizador es que sólo un dos por ciento de los españoles apoya con su voto el estatuto de marras. Pero, ante la pasividad de los inocentes, un dos por ciento puede hacer muchas cosas. Como leí en un cabecero de El Mundo, “Lo único necesario para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada.”

¡Esperanza, aguanta un poco!

La insostenible posición de Rajoy al frente del PP ha llegado a su punto de no retorno. Ha quedado demostrado que carece de liderazgo. Carece de presencia pública, y se le ve entrar y salir de los sitios sin detenerse a hablar con la prensa. Desde que explotó Gürtel, que se hubiera solucionando en un día expulsando temporalmente a los acusados, no está más que para sí mismo. Las pocas ocasiones en las que se pronuncia, lo hace con palabras equívocas, ambíguas. Y siempre para reafirmar su liderazgo. Para Rajoy, la política es mantenerse en la poltrona. Ni en ese particular es original.

Hoy ya ha rizado el rizo. En el contexto de la batalla por la dirección de Caja Madrid, el vicealcalde y perro fiel Juan Cobo concedió una entrevista que parece firmada por su amo Gallardón en la que ponía de vuelta y media a Aguirre sin el más mínimo argumento. Todo posición, todo hostilidad, pero sin aportar un solo dato de interés. Y Esperanza Aguirre, en espera de que Rajoy le de un rapapolvos a Cobo por su impropio comportamiento, ha visto perpleja cómo es a ella a quien Rajoy a afeado la conducta por airear diferencias dentro del partido.

Me da a mí en la nariz que a Esperanza Aguirre, la presidenta más votada de la historia de Madrid, la están haciendo moving. ¿Pretende que Aguirre se vaya? Así parece. La tiene más miedo a ella que a Zapatero. Los españoles, parece, le quedan lejos. Sus votantes, aún más lejos.

Rajoy quiere mantenerse en el poder, y para ello ha cometido un error de bulto (otro más en su historial) al posicionarse junto al trepa Gallardón, que cada noche reza a Hypatia para que a Mariano y Esperanza les caiga un meteorito de órbita elipsoidal. No era de extrañar, por otro lado. Cuando Mariano, allá por 2007, vio que ya caminaba erguido en el poder, sin la tutela de Aznar, a solas frente a los mandos, cometió su primer error de bulto, consistente en tirarle guiños a la izquierda. Pensando que había dado con un techo electoral, quiso robarle votantes a la izquierda. Rajoy reveló con ese movimiento que le hacen mucho daño las críticas. Grave error, pues si para recavar nuevos votantes del PP haces ver que eres un tipo progre, van a ocurrir dos cosas: una, que no vas a extraer ni un solo voto nuevo. Y dos, que los votos que ya tenías, los vas a mandar a otras formaciones, o a la abstención activa. Rajoy, pues, desprecia y abandona a sus votantes por ser insuficientes para hacerle presidente.

Rajoy es un vanidoso, y no soporta las críticas. Él mismo carece de autocrítica. Su actitud denota que él piensa que ya lo hace lo mejor posible, y ya sólo se puede ganar al PSOE si le robas votantes. Y lo peor es que si ahora, mediando un milagro de los buenos, ganara unas elecciones generales, qué se yo, porque todos los votantes del PSOE decidieran quedarse en casa leyendo un libro, aún en esas circunstancias, Mariano seguiría pensando que ha ganado por lo bien que lo ha hecho. Mucho milagro, lo sé. Era sólo un ejemplo.

Como resultado, tenemos a un Rajoy que sólo se pronuncia para pararle los pies a cualquiera que le haga sombra. La conjura de los necios, que decía Johnathan Swift. La dictadura de los mediocres, espalda contra espalda disparando contra los aptos y manejando a los ineptos. Y en ese sentido, no vamos a culpar a Rajoy por un mal que aqueja a toda esta sociedad en descomposición.Pero culpamos a Mariano de unirse al redil de los mediocres, al que, perteneciendo de natural, podría manejar en su favor combatiendo el fenómeno presentando a la candidata perfecta y quitándose de en medio.

Aunque, por otro lado, ni siquiera tendría por qué apartarse Mariano de la alta política, pues por puro inoperante, ni siquiera está quemado. Aún. De ahí el inicio de éste post. Si Mariano sigue en sus trece (y lo hará) unos días más, va a salir, no quemado, sino escaldado, inutilizable para la política. Porque si sale ganadora su apuesta, se hundirá con Gallardón. Y si su apuesta no sale, será impensable que Esperanza le deje tocar ni un lápiz ministerial. Y él en solitario volverá a perder contra Zetapé. Y ya hay que ser malo para perder contra Zapatero tres veces. Malo, de maluta, de manta, de tuercebotas.

Y como su jugada personalista y fallida desemboca en la indefensión del ciudadano frente al gótico faisán, ya hay que ser malo para seguir con ella. Malo de maldad, de malvado, de cacique sin más ambición que la de tener inferiores con los que medirse.

Finalmente, una sugerencia para Rajoy: Mariano, si de verdad quieres ser presidente de España con el voto tibio, ¿no sería mejor cambiar las siglas PP por PSOP, Partido Socialista Obrero Popular? Y, por supuesto, sería requisito imprescindible unirse a los de la ceja. Eso sí les robaría votos.

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¿Tú tambien, Mariano?

 

Pinche aquí para ver el editorial de Pedro J.

 

SUCESIÓN PP: DIVIDE Y VENCERÁS

No digo nada nuevo: Esperanza Aguirre es el futuro inevitable del PP. Ésto lo sabe tanto Zetapé como Gallardón, así como Mariano y, por supuesto, la propia Aguirre, que es la única que actúa con paciencia, sabiendo que, en buena lógica, el poder tendría que llamar a su puerta.

El contexto: El diario El País, y el grupo empresarial al que pertenece (PRISA) está en quiebra desde que ha perdido el patrocinio histórico del PSOE. El grupo surgió bajo la tutela de Felipe González, presidente bajo el que PRISA/El País, el grupo y el periódico lograron establecer un monopolio informativo de primer orden. Por ésta razón El País siempre ha sido un periódico portavoz del PSOE.

Cabe sacar a colación que el diario EL PAÍS tiene una deuda con Caja Madrid de varias veces su valor.

Pero hete aquí que Zapatero ha prescindido de PRISA para establecer su cobertura mediática, y ha favorecido a MediaPro con la concesión en exclusiva de un canal de TDT de pago, el famoso GolTV, dejando a Sogecable, de PRISA, sin posibilidad de representar siquiera competencia para MediaPro. Desde el mismo día de la concesión del canal de pago, El País dio un giro espectacular a su línea editorial, históricamente complaciente con el PSOE, por una línea más crítica con el imprevisible presidente. Qué bonito, un periódico que informa contra el que le niegue un monopolio. Viva la independencia informativa.

Los hechos: El diario EL PAÍS publicó ayer una entrevista a Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, hombre de confianza de Gallardón, en la que se despachaba con Esperanza sin escatimar en espacio. Doble página para el vicealcalde en una entrevista concebida para dañar a Esperanza.

ENTREVISTA DE COBO A EL PAÍS

La jugada: El País tiene problemas de viabilidad. Lleva 30 años de la mano del PSOE y necesita un padrino en las alturas, si quiere subsistir. Si Esperanza Aguirre se presenta a las próximas elecciones, las va a ganar. Y a El País no le conviene, pues no les va a ayudar en nada. Así que El País toma partido, cómo no, por Gallardón, el único político del PP que podría mantenerlos en su lugar, previo acopio de méritos. El País, como todo el PSOE y la cúpula del PP, teme a Esperanza, y necesita un político “amigo”. Es su manera de entender el mundo. Y como no podía ser de otra manera, se ha decantado por el peor enemigo de Aguirre, que ha mandado a su hombre ariete, Cobo, a hablar mal de Esperanza.

Consecuencias: Mariano Rajoy, que le tiene más miedo a Esperanza que Maleni, ha rehusado pronunciarse al respecto. Mariano, el tapón del PP, incapaz de vencer a ZP, quiere quedarse de eterno jefe de la oposición, que, oye, se vive muy bien.

Conclusiones: El País, Gallardón y Rajoy hacen la pinza a Esperanza, causa común con el PSOE. La derecha se ha disuelto en un mar de resignaciones, malas alianzas, problemas de identidad, alejándose dramáticamente de su votante natural. Gallardón, a la carrera. Esperanza, sentada en la puerta. Mariano, buscando alianzas, no contra Zetapé, sino contra Esperanza Aguirre, su mayor valedora.

Por cierto, que el campo de batalla es la presidencia de Caja Madrid. Parece que El País ya tiene candidato para el que pedir el voto. El País ya ha elegido a su señor.

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"Ahí os quiero ver"

Y como guinda al pastelazo, recomendamos éste link a esta noticia de Libertad Digital, fruto del olfato de Federico Jiménez Losantos.