VÍDEO DE UGT-EL DECÁLOGO DEL TOTALITARIO

De verdad que lo de los socialistas no tiene nombre. Bueno, sí lo tiene, pero no me atrevo a dejarlo aquí escrito. Es lo que tienen los blogueros ponderados 😉

Pero vamos a lo que vamos. Los estertores de la P$OE, el CCOOCCOO y OGT, a través de la psicología de sus vídeos. Y es que ha llegado a mi poder la última basura de OGT, y que paso a reproducir a continuación.

Jo, qué ingenio el de estos sindicalistas de mariscada. ¿Pues no han sugerido que la reforma laboral es una mierda? ¡Y sin decirlo explícitamente! ¡Qué tíos! ¡Qué capacidad de comunicar sin palabras! ¡Sólo han necesitado un papel manchado de marrón y unas moscas (con sonido, eso sí) para que el espectador ate cabos él solito! El mismísimo Hitchcock habría quedado maravillado.

 UGT ha escogido como blanco de sus risas al hijo de un votante del PP. Ni siquiera a un votante del PP, sino a su hijo. Noble causa, vive Dios, la que llama a los profesores a ridiculizar a sus alumnos discrepantes, a ridiculizar a quien opine distinto en las aulas. Menos mal que están estos aquí, que si no díganme ustedes qué sería de la tolerancia y la pluralidad que estos mangutas van por ahí cacareando palitroque en mano.

Pero vamos a ver a quién escogen estos sindicalistas de paz y amor y el plus pa’l salón como brazo ejecutor de su tolerancia. ¿A que usted, intrépido lector, lo han visto también? ¡Sí, sí! ¡A una maestra! Y es que en la psicología totalitaria marxista, la ideología ha de impartirse en las aulas, degradando el noble papel de maestro al de mero comisario político. Y según este vídeo, lo ejemplificante es que una profesora humille al alumno que ose discrepar de la ideología que imparte la profesora. ¿Se han fijado? En ese aula la profesora no está enseñando nada, sino que está impartiendo ideología a base de humillar a un alumno. Puro socialismo en vena.

Conclusión: Lo que ocurre todos los días y a todas horas en Corea del Norte les sirve a estos mangutas del puño en alto para expresar su postura. De modo que sí, que al fin y al cabo, sí que se está impartiendo una asignatura en ese aula: reeducación para la ciudadanía.

Pasemos a analizar la figura del alumno humillado. Su único rasgo distintivo es su peinado. ¿Escogido al azar? Por supuesto que no. El peinado clásico de raya es para UGT la primera seña del discrepante. Básicamente, aquí el que no lleva un peinado de gilipollas es porque es un gilipollas, un insolidario sin imaginación que desdeña las infinitas posibilidades estéticas que proporciona el pelaje. En este mundo libérrimo y plural en el que se pueden llevar rastas higiénicas (sólo se lavan una vez), crestas, peloceniceros varios, fregonas a lo Guti (que es a lo que me refiero cuando digo “peinado de gilipollas”), etc, etc etc…, resulta que llevar un peinado normal es distivo de discrepancia. Ridículo, sí, pero les voy a dar la razón, al menos un poco. Hace años, lo provocador era llevar melenas, para destacar de los demás, para ser más molón y ligar más, o simplemente para soliviantar a los papás, o a los papás de la respectiva, mejor aún. Pero a día de hoy, lo provocador es tener veinte años y llevar un pelo normal, sin ra(s)titas, sin crestitas, sin sobredosis de gomina. Y sí, he de reconocer que el truco ha funcionado, al menos para mí, porque en cuanto ha salido el niño, no me ha hecho falta comprobar su apoyo a la reforma para saber de qué iba. De modo que sí, que lo han conseguido. A día de hoy, para distinguirte de los otros, para molestar a mayores y pequeños, para ser contestatario en las aulas y en las calles, chavalote, ya sabes: camisita, pelo a raya, jersey al cuello y cero tatuajes, o como los llaman los supermodernos semianalfabetos y sus imitadores, cero tatus. Superchungo. Menos mal que ha ganado el PP. Diez años más de socialismo y si vas de esa facha por la calle te para la policía. Garantizado, che, la tatuada, y liberada sindical nueva novia del papá de tu chica, cuyo salón preside una foto enmarcada del clítoris perforado de su primera y bisexual esposa, va a poner el grito en el cielo, como está mandao.

Por supuesto, estoy exagerando un pelín, claro, porque en realidad, basta una somera ojeada a cualquier cuadrilla de estudiantes (o a cualquier vagón del metro) para ver que aún quedan muchos que llevan un pelo normal y que no imitan en sus andares, sus peinados y sus actitudes a los Ñetas o a los Latin Kings, y no por eso los identificamos con votantes del PP ni nada parecido. Eso queda para los vídeos de UGT. Lo que nos lleva a una lectura un tanto maligna de la psicología ugetera expresada en este vídeo: para estos sindicalistas de mariscada y crucero por el Báltico con camarero personal, el objetivo a batir es la persona normal, el ciudadano anónimo. Usted. Yo. Cualquiera. Sin ir más lejos, basta echar una ojeada a cualquier película o serie de dibujos animados en que el protagonista sea un chaval, para comprobar que el personaje principal es siempre el que menos rasgos distintivos externos posee. Inconscientemente, todos nos identificamos automáticamente con los personajes con menos características físicas poco comunes, y esto es así porque todos, absolutamente todos nosotros, nos vemos a nosotros mismos como la imagen misma de la normalidad. Así, incluso el espectador con rastas, tatuajes en la cara y piercings en el ojete, se identifica mejor con el chico normal de la peli que con el personaje que lleva tatuajes, piercings en la cara y rastas en el ojete. O_o

O sea, que el objetivo último de este vídeo no es ridiculizar al pepero, sino ridiculizar a todo aquel que no opina como ellos. Ridiculiza, pues, este vídeo, a la mayoría absoluta de la sociedad española, que ha hablado en las urnas. Y ha convertido la imagen de la normalidad en una caricatura del oponente político, para ridiculizarnos a todos con ese estilo agresivo que les caracteriza, sobre todo cuando se van a quedar sin ingresos, que es, por supuesto, lo que les congrega, a estos sindicalistas del Villamagna a 60 euros la botella. E inevitablemente, en un monumental pataleo, deja ver a la perfección el grado de intolerancia que acoge la ideología marxista en su fuero interno: quien no está conmigo, está contra mí. El decálogo del totalitario.

Feliz fin de semana. Especialmente a los andaluces.

MIENTRAS ESPAÑA JUEGA, ZAPATERO NOS LA CLAVA

Qué poca vergüenza tiene el tipo. En los noventa minutos de partido, ha puesto en juego el abaratamiento de los contratos fijos ¡VIGENTES! JURLLLL!

Ésto ya es de escándalo. Ni en los más demoníacos sueños del más tiburón de los malvados empresarios cabía siquiera dejar atisbar una propuesta de reforma laboral que afectara a los contratos fijos vigentes. Él reventó la reforma por mucho menos. Qué digo, por menos. Por muchísimo menos.

Esto es un globo sonda. Y no son tiempos de globos sonda. Son tiempos de demostrar la valía de un gobernante. No de mirar a ver si tal o cual. Zapatero usa a la selección para dar palos de ciego. Para presentar su reforma de chichinabo, sus nuevas erratas en el BOE. ¿Es así de incompetente, o lo hace aposta?

Desde luego, si no es una sonda, y Zetapé intenta hincar el diente a los contratos fijos, carece de autoridad moral, política o electoral para tomar semejante decisión en forma de decreto ley. Lo legítimo y decente, además de lo útil, sería convocar elecciones. Zapatero ganó las últimas con la boca llena de logros que no eran suyos, de derechos intocables de los trabajadores, augurando que íbamos a superar en PIB a Italia y a Alemania. Y riéndose, además, del pobre Pizarro, quien tenía más razón que un santo. Zapatero, bicampeón del paro y campeón también del recorte a golpe de decreto, debería salir de Moncloa hoy y convocar elecciones mañana.

Éste Zetapé se ha triturado el superávit de Aznar, y cuando la crisis se nos empezó a merendar, Zetapé le echó la culpa ¡a Aznar! ¡No te jode!

Hoy, con no menos cara dura, se intentó apuntar otra vez los logros de otros, el prestigio que hemos logrado en los últimos treinta años. ¿Para qué? Sólo para ganar tiempo. De modo que Zapatero, como la selección, ha optado por el tiki taka, y cuando Rosa Díez le ha acusado de dilapidar el prestigio español, Zapatero ha optado por…apelar al prestigio español ¡Sí, Rosa, -parece decir- pero somos campeones! Mientras tanto, en Sudáfrica, España perdía por 1 a cero.

ZAPATERO EL ROJO ABARATA EL DESPIDO

Al final, Zapatero ha hecho lo que él mismo dijo que sólo hacía la derecha neocon: subir impuestos, crear desigualdades, purgar medios de comunicación, volver a subir impuestos, subirlos otra vez, bajar las pensiones, subir los impuestos de nuevo, asegurar el paro, volver a subir impuestos, y ahora, abaratar el despido. El fantoche de Moncloa ha acabado por dar la razón, en aquel Solbes vs Pizarro, al único que no ha arruinado España dos veces. Así, Zapatero no tiene más remedio que seguir el evangelio del sentido común según Pizarro. Mal, claro, porque no sabe leer bien. El chico hace lo que puede, como corresponde a todo político de chichinabo. Del mismo modo que, en vez de dimitir, se baja el sueldo, el engañabobos.

Bien es verdad que Zetapé carga parte de la cuenta del despido en el contribuyente. ¿Cómo podía ser de otro modo? Quien diga ser socialista, no ya quien se precie de serlo, tiene siempre esa disculpa, pues el socialismo se distingue de cualquier otro sistema en eso precisamente: en que el rey rojo, dispone siempre y en todo lugar, de toda la producción de sus hormiguitas. Lo socialista no es bajar ni subir impuestos. Todo son impuestos para el socialismo. A nombre del pueblo, pero en exclusivo usufructo de sus líderes.

Así que Zapatero I el-que-baja-impuestos, Zapatero I por-el-pleno-empleo, ha demostrado ser un fantoche sin principios, sin empaque, sin política. Dado que está haciendo lo contrario de lo que dijo a sus votantes que haría, debe irse ya. Hoy. Ayer mismo. Anteayer o hace seis años. Que se vaya. Que coja sus brillantes góticas, que coja a su traviata, que ha hecho carrera porque su marido es presidente, a Solbes, su parche, su pata de palo y su loro, que coja también a su vicepresimierda tripartita al completo, a esa indocumentada ministra de defensa, y también los restos de Pepe Rubianes, que haga un ejército de terracota en un sótano de Rodiezmo, y se haga enterrar junto a todos ellos, sus asesores, las proles de todos ellos. Como aquel otro monarca absoluto chino, que se creía invencible y sólo era un gilipollas. Y por todo epitafio, un cartel del Plan E, sin desmemoria histórica que lo aparte de la vista, para que jamás olvidemos lo caro que salió el presidente barato, y la mierda de España que nos deja en herencia. Contando con que se vaya, claro. Que yo, a éste tiparraco, el futuro, más que negro, se lo veo negrín.

Y sus votantes, ¡ay, sus votantes! Háganselo mirar. O si no, voy a montar una empresa contratando sólo a votantes de Zetapé: está comprobado que cuanto más les das por el zerolillo, más te jalean, más les gusta. ¡Contro, qué buena idea!

Gracias, Zapatero, por poner de relieve una vez más lo que vale la palabra del socialista común, lo que vale su autocrítica, lo que vale su sagrada tolerancia. Al cambio, una mierda pinchada en un palo. Colectivos, eso sí, el palo y la mierda. Tal vez debieran cambiar el emblema de la hoz y el martillo por el palo y la mierda.

Aunque el otro tampoco les iba mal: dale a la hoz, o te doy con el martillo.

POR EL PLENO EMPLEO