FUEGO AMIGO

Dicen en los medios -cito textualmente- que “tenemos que acostumbrarnos a los atentados islamistas”, que “el peligro está en el aumento de la islamofobia” porque “es lo que quieren los terroristas”. 

Cada frase por sí misma puede ser más o menos discutible -más de uno añadiría otros calificativos-, pero las tres juntas no aguantan el análisis más superficial. Y créanlo o no, se están lanzando juntas. En diferentes medios y a diferentes horas. Así que pasaré a comentarlas por separado, y también en su conjunto. Al fin y al cabo, ¿quién soy yo para trocear el dogma progresista?¿Acaso vamos a ser más papistas que el Papa y enmendarles la plana a los de la capital? Yo digo: ¡NO!

1. Empezamos por la primera: “Tenemos que acostumbrarnos a los atentados islamistas”.

Es muy buena. Tan buena que me encantaría ver al tertuliano de turno contándole eso a la víctima del último atentado islamista mientras el médico decide si le recompone la pierna o si es mejor usarla para recomponerle otros miembros a su hija pequeña. La frase es variación de la acuñada por el muy progresista Primer Ministro Francés Manuel Valls tras el atentado de Niza en el que un “camión” (de nuevo cito medios progresistas) se llevó por delante 84 vidas nada más. Por lo demás, la resignación me parece una decisión muy respetable siempre y cuando no traten de imponérmela llamándome islamófobo si me niego a adoptar tan cristiana actitud. Si cambian el “hay que” por un “yo me”, no tendré nada que decir. Pero déjenme el derecho a cabrearme y horrorizarme sin acarrear el estigma social que supone no acostumbrarse ni resignarse a que de vez en cuando masacren a unas decenas de nosotros, o a nosotros mismos, en exigencia de una ley islámica que castiga con la muerte la disidencia -amén de otras muchas cosas chulísimas que de seguro habrá oído usted por ahí. Créame, casi todas son ciertas-. Y discúlpenme si me permito acabar con la definición RAE de la palabra “resignación” por ser la más usada esta mañana en los principales medios: Entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona. Guárdela en la memoria, intrépido lector, que la usaremos más tarde. Pero no la rotule en un autobús naranja, no vaya a multarle Cristina Dos Varitas Cifuentes por alimentar el discurso del odio.

2. “El peligro está en el aumento de la islamofobia”.

Esta frase es una obra maestra, pero sólo maestra en maldad. ¿Cómo que el peligro está en la islamofobia? Abrimos cada semana con un nuevo atentado islamista, y los medios mienten cuanto pueden para maquillarlo. Sin conseguirlo, claro, gracias a que aún tenemos las redes. Y a ver lo que nos duran. Sin embargo no hay atentados islamófobos. Esto es empírico: si hubiera el más mínimo atisbo, los mismos medios que maquillan cuanto pueden a los yihadistas lo amplificarían con un nivel de histeria parecido al que usan cada vez que el presidente electo de Estados Unidos se rasca la barbilla. Y sin embargo, ni rastro.

Cabe señalar que esta es una variante del infausto titular de Lo País aquel 12 de Septiembre de 2001, “El mundo en vilo en espera de las represalias de Bush” tras la masacre de las Torres Gemelas. Me permitirán que señale dos peligros mucho más inminentes que un hipotético aumento de la islamofobia, y que son a) los propios atentados, que masacran a personas. Personas reales, no hipotéticas, aunque no tan reales como los seres queridos de los tertulianos de mucho progreso, eso es verdad, y b) la radicalización de un votante islamista cada vez menos minoritario cuyo apoyo no será ignorado por aquellos que quieren implantar la ley islámica en nuestro continente.

3. “Es lo que quieren los terroristas”.  (El aumento de la islamofobia)

Esta frase ya es un sarcasmo. Los islamistas lo que quieren es la ley islámica en nuestro territorio. La -repito, hipotética, nunca materializada- islamofobia sería un obvio impedimento para la instauración del dogma mahometano, y esto no requiere mayor explicación. La frase recuerda claramente al dogma progresista/nacionalista -curioso equipo, vive Dios- de que toda resistencia al nacionalismo “es una máquina de fabricar nacionalistas”. Oiga, no. Si así fuera no protestarían ante la resistencia; callarían en lugar del recital de grititos y pataleos a los que nos tienen acostumbrados cada vez que alguien baila poca sardana. Frotándose las manos. Y los pies. Y ya digo, no. ¿En qué modo podría convenir a quien quiere la sharia en Europa el que Europa fuera islamófoba? Busque, intrépido lector, la respuesta en su interior. Pero ya le adelanto yo que en nada. Por lo que le pueda servir. Sin embargo, sí hay algo que siempre ha necesitado el islamista europeo para irse imponiendo poco a poco: las acusaciones de islamofobia al más mínimo “pero“.

-¿Pero no habíamos quedado en que la mujer es libre de hacer, vestir, salir y folgar lo que quiera, donde quiera y cuando quiera, como cualquier hombre?

¡ISLAMOFOBIA!

-¿Pero no habíamos quedado en que un estado laico no debe apoyar ninguna religión por ser algo privado y rancio?

-¡ISLAMOFOBIA!

-¿Pero no habíamos quedado en que violar niños y mujeres es un execrable crimen a perseguir, incluso en Estocolmo y Rotherham?

-¡ISLAMOFOBIA!

Y eso sí lo necesita el islamista europeo: las acusaciones de islamofobia ante cualquier preguntilla que tengamos al respecto. Que no es lo mismo que la islamofobia a secas. De hecho, es mucho peor, toda vez que si la islamofobia es real, muy inútil tiene que ser para no salir en unos periódicos que inventan y ocultan noticias a su antojo y conveniencia, mientras que la sola acusación de islamofobiamucho más efectiva– te puede aislar laboral y socialmente sin necesidad de demostración.

Conclusiones.

Llega el momento de atar cabos y analizar las tres frases juntas, el nuevo hit del dogma progre: Tenemos que resignarnos a los atentados islamistasel peligro está en el aumento de la islamofobia, que es lo que quieren los terroristas”. 

Si ante los atentados hay que resignarse y el verdadero peligro es la islamofobia, tenemos que concluir que no mata el terrorista sino quien rechaza sus principios, “que es lo que quiere el terrorista”. Dado que la islamofobia no asoma, uno diría que lo que el complicado dogma intenta decir es que el terrorista quiere ser rebatido, pero al no encontrar resistencia no tiene más remedio que matar. Absurdo, lo sé. Por otro lado, si a los atentados hay que resignarse, pero a la islamofobia no, entiendo que vas con el yihadista. Mal hecho, pero al menos eres claro. Sin embargo, la frase que lo embrolla todo es “que es lo que quiere el terrorista”. Esto nos hace sospechar que el dogma no está totalmente de acuerdo con el yihadista, aunque no sea tan malo como la islamofobia. ¿En qué quedamos, pues? La solución está en ese término tramposo, ya que no es la islamofobia lo que quiere el yihadista, sino LAS ACUSACIONES DE ISLAMOFOBIA, que no es lo mismo. De tal modo, y aplicando todo lo anterior, el dogma queda traducido así.

“Tenemos que entregarnos voluntariamente poniéndonos en las manos y voluntad del islamista. El peligro está en la resistencia que surgirá, pero nosotros los acusaremos de islamofobia, que es lo que quieren los terroristas”. 

Se entiende mucho mejor, ¿eh? Así las cosas, para el periodista europeo -y su jefe, el político- los muertos, el terror y las bombas son poco menos que fuego amigo.

REFORZAR LA CERRADURA

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Sala Bataclan horas después de la segunda masacre de París, también en el nombre de Alá. 

 

Por motivo de las vacaciones de Semana Santa grabé un reportaje sobre robos en pisos. Hablamos con un cerrajero que nos explica métodos rápidos y silenciosos para abrir puertas. Su recomendación es diáfana: para estar más seguro hay que instalar la cerradura más resistente, la que más golpes requiera, la que más tiempo lleve al caco.

-Pero si quieren abrir una puerta, -pregunta la reportera- al final lo van a hacer, ¿no?

-Evidentemente, pero si ven una cerradura difícil, directamente van a buscar otra más fácil, más rápida y más silenciosa.

Y es que así de dura es la vida. Cuando compras una cerradura resistente, estás instando al ladrón a que robe a tu vecino menos precavido.

Leo en los digitales -no sé si la prensa escrita sigue existiendo- que los terroristas islámicos atentaron en Bruselas porque en París la presión policial era insoportable. Y aunque mi querida alcaldesa Carmena dice que con el terrorismo se terminará a base de abrazos, no se tiene noticia de que los asesinos contemplaran la posibilidad de abandonar las armas y echarse a sus brazos. Al menos no como primera opción. En lugar de eso, emigraron a Bruselas y masacraron allí a 32 personas, dejando heridas a más de 300 y sembrando el pánico en la Europa civilizada.

No he podido dejar escapar la analogía. Fresco el recuerdo de los atentados del año pasado, Francia ha instalado una cerradura fuerte. Acertó, pues los terroristas han declarado que su plan inicial era volver a atentar en París. Podían haber insistido, pero las garantías de éxito eran mínimas. Es verdad que simbólicamente habría sido un mazazo contra Europa, pero bueno, las víctimas sangran igual en Francia que en cualquier otro lado y los caminos de Alá son bastante escrutables. Bélgica quedaba cerca, estaba más relajada y ahora está contando los muertos. Se nos presentan dos maneras de reaccionar ante un enemigo no a las puertas, sino dentro y bien dentro: la opción Francia o la opción Bruselas. La cerradura cara o la barata.

Bueno, queda una tercera vía: la vía Carmena, la de abrir los brazos y hacer una sociedad más amable con quienes ven bien casar a su niña de seis años a cambio de cuarenta corderos y nueve camellas y luego lapidarla si es violada por alguien que no sea su marido. No vayamos a enfadarles. Además, si les damos mezquitas, escuelas y poder político, seguro que en tres días están viendo reposiciones de Sexo en Nueva York tuiteando las gracietas de Carrie Bradshaw en minishorts.

Prefiero la opción A. Pero es mi opción personal, ojo. Aquí coacciones pocas.

16/10/09 TODAY Picture by Tal Cohen -   Muslims protest outside Geert Wilders press conference in central London 16 October 2009,  Wilders who faces prosecution in the Netherlands for anti-Islam remarks pays visit to the capital.  The Freedom Party leader said 'Lord Malcolm Pearson has invited me to come to the House of Lords to discuss our future plans to show Fitna the movie.' Wilders won an appeal on October 13 against a ban, enforced in February, from entering Britain. Ministers felt his presence would threaten public safety and lead to interfaith violence. (Photo by Tal Cohen)  All Rights Reserved – Tal Cohen - T: +44 (0) 7852 485 415 www.talcohen.net    Email: tal.c.photo@gmail.com  Local copyright law applies to all print & online usage. Fees charged will comply with standard space rates and usage for that country, region or state.

 

CARTA DE UN INMIGRANTE DEL NORTE DE ÁFRICA A SU FAMILIA

Querida familia:

Ojalá estéis todos bien. Yo sigo aquí en Madrid, tratando de encontrar un trabajo.

¿Sabéis? Aquí en occidente no es oro todo lo que relucía desde allí.

Resulta que aquí hay unos señores que se llaman “sindicatos”, que dicen que me representan como trabajador, aunque yo no se lo he pedido ni me han preguntado. Éstos sindicatos dicen que hay unos trabajos que son “dignos”, y otros trabajos que son “indignos”.

Yo, a los trabajos a los que puedo optar en estos primeros meses, estos “sindicatos” dicen que son “trabajos indignos”, y hacen lo posible por que los patrones que lo ofrecen, dejen de hacerlo. Así, éstos señores sindicatos que dicen representarme, hacen cuanto pueden para que yo no tenga trabajo. Me prefieren parado que trabajando. Creo que éstos sindicatos ganan más dinero cuantos más parados hay, pero no lo sabe nadie seguro, porque los sindicatos, por lo visto, nunca han rendido cuentas al estado. Pero tiene pinta de ser así. Y dicen representarme, a mí y a los demás trabajadores.

Para colmo de males, estos sindicatos son aliados del gobierno, que dice que es el único que defiende las libertades. Como ya sabéis, yo he venido a occidente a buscar eso, libertades. Sin embargo, estos señores que dicen representarme y que dicen defender la libertad, están todo el tiempo prohibiendo cosas. Yo había conseguido trabajo en un bar, acordáos qué contento os escribí, pero desde la nueva prohibición de fumar en los bares, el bar ha dejado de ganar dinero, y ha tenido que cerrar, de modo que estoy buscando otro trabajo, de esos que los sindicatos llaman “indigno”, pero que yo no sólo veía digno, sino que era el único que me ofrecían, ya fuera digno o indigno.

Estos sindicatos, además, dicen que debo rechazar esos trabajos que ellos llaman “indignos”. Dicen que si los acepto, soy un “servil”. O sea, si trabajo, me insultan. Claro que ellos, sólo por ser del “sindicato”, cobran dinero del estado. Yo ni cobro del estado, ni quiero. Sólo quiero ganarme la vida honradamente en libertad y convivencia.

Además, ese partido que dice defender las libertades, parece defender más al islam que a su priopia cultura cristiana, aunque laica. Así, mientras esta sociedad se va a la ruina, el gobierno no deja de gastar dinero, que no tienen para otras cosas más útiles, en subvencionar y dar voz a las asociaciones islámicas. Y Dios me perdone, pero con esto sólo logran que la vigilancia de los imanes y las asociaciones más radicales se extienda a todos los inmigrantes como yo. Así, queda coartada de nuevo la libertad que allí no tenemos, y que yo buscaba aquí. De lo que huí, me lo encuentro aquí redoblado, porque aquí no me puedo confundir entre la población, y me reconocen suyo enseguida.

Es más, y esto sí que es raro. Aquí el gobierno odia la bandera española, y respeta más a los terroristas que a los políticos de la oposición. ¿Os lo podéis creer? ¿Y yo me fui lejos de vosotros buscando un lugar mejor?

Más aún, mientras éstos “libertarios” condenan el maltrato doméstico diciendo que es cosa de cristianos viejos, defienden y amparan a los maltratadores magrebíes, porque al ser magrebíes, dicen, lo que hacen es “amparar nuestra cultura y costumbres”. No entiendo nada. O sea, si un cristiano pega a su mujer, es un maltratador. Pero si un islámico pega a su mujer, eso es “cultura”. Repito, no entiendo nada.

Hoy no ha sido la primera vez que un muy religioso compatriota me llama la atención por integrarme socialmente con la gente de aquí. Me dicen que critique las cruces, que critique el hecho de comer cerdo, que no lo admita a mi alrededor, que me case con una mujer del islam, y que lo extienda aquí, en la casa de los cristianos. Aquí parece que ser cristiano está mal visto. Yo he venido aquí buscando respeto y libertad religiosa, pero lo que me encuentro es más de lo que ya tenía en casa, pero lejos de casa. No entiendo nada.

Veo en las noticias que allá en casa, la gente está pidiendo libertad, y se ha echado a la calle valientemente. Sin embargo, aquí, los que se dicen salvaguarda de la libertad, sólo promueven aquello que va en contra de su propia cultura de libertad, la que yo he venido a abrazar, ya sea cristiana, laica o islámica. Y aquí, la gente de la calle se deja hacer. No entiendo nada.

O sea, allí que está prohibido, la gente se manifiesta. Y aquí, que está permitido, la gente se deja prohibir. Se deja hacer cobardemente.

Yo venía buscando trabajo y libertad, y lo que me encuentro es paro y prohibición, y además, mis compatriotas más religiosos me vigilan, critican y acusan, con el beneplácito y la subvención del gobierno de las libertades. No entiendo nada.

Total, que para esto, mejor me vuelvo allá, con vosotros, con mi gente buena, que quiere libertad, que profesa su religión sin criticar al otro, y que además, se manifiesta cuando su gobierno les engaña y los convierte en borregos, no como aquí que ya lo son, y que odian su propia religión. Con gente así, no hay futuro. Os veré pronto. Os quiero.


Europa se suicida frente al Islam (no se pierdan el vídeo)

Ya hemos expuesto éste problema en otras ocasiones. Europa debe hacer frente al crecimiento demográfico del Islam en nuestras fronteras, o seremos asimilados a medio plazo (50/100 años). Si la tendencia actual, en pleno crecimiento, no cambia, lo que acabamos de exponer sucederá indefectiblemente.

Claro, en una sociedad de libre mercado (o que se dice de libre mercado) y con garantías constitucionales, no se puede limitar la fertilidad de las familias islámicas. Se pueden intentar políticas en éste sentido, pero serían políticas injustas con el ciudadano y sobre todo, altamente impopulares, pues en Europa se ha instalado ya el papanatismo que la izquierda ha sembrado desde abajo, con destreza de entomólogo, en las sociedades modernas, más pendientes de su derecho a divertirse que en su derecho a no ser asimilados por el Islam, o por el soviet.

Hasta hace bien poco, Estrasburgo era la salida de todo agraviado por la contumaz injusticia del Ministerio de Justicia. Así, si las víctimas de ETA eran ninguneadas en los tribunales, siempre las quedaba Estrasburgo. Si un violador era absuelto sin que su víctima se hubiera recuperado de la agresión, siempre quedaba Estrasburgo. Si un político tenía tanto poder que abortaba las acciones legales contra él, siempre quedaba Estrasburgo.

Pero ya han llegado también a Estrasburgo. Ellos, digo. Los pedagogos de la ESO, los juristas indolentes, los sostenibles, los laicizantes, los libertarios. Han penetrado el tribunal de Estrasburgo. Y todo esto cuando todavía no se ha dado la conjunción planetaria de Pajín.

Pero que ni falta que hace, oiga.

Ahora resulta que Estrasburgo ha fallado en favor de una mujer que elevó a éste tribunal la petición de retirar los crucifijos de las aulas en Italia. Y el tribunal no le ha dicho: “Mire, señora, Italia es un país católico. Si un Egipcio decide emigrar a Italia, debe informarse antes. ¿Se imagina usted que mañana éste tribunal se va a vivir a Egipto y pide la eliminación de todo vestigio del Islam en el colegio de los niños?” ¿Absurdo, no?

Pues la excusa, que es siempre por donde pillas a los pillos, es la de no agredir a los niños de otras confesiones. Como si los niños tuvieran posicionamientos ideológicos, convicciones y pilares éticos y socioculturales. Pero claro que no. Los niños no libran las guerras de los padres. Bueno, sí, en Palestina los usan de chaleco antibalas. Pero aquí no.

Y si esto es así, es precisamente gracias a ese crucifijo. Señora lectora, si su niño llega a casa un día ofendido en sus principios (juas) porque hay un crucifijo en el aula, explíquele de nuestra parte que ese crucifijo es el símbolo más común en todas las democracias sólidas y reales, del mundo. Que, si en vez de crucifijo tuvieran en la clase un póster de Mao o de Stalin, o una media luna, aquí no habría ni plasma, ni videoconsolas, ni películas, ni libros, ni sanidad pública, ni novietes ni novietas, ni felices solterías, ni elecciones generales, ni internet, ni nada.

La persecución de la Iglesia Católica por parte de la izquierda es una estrategia envenenada, una trampa de acceso al poder. El enemigo del socialismo es cualquier cosa que tenga poder por encima de los gobiernos. ¿Por qué se persigue a la Iglesia Católica? Porque regula la ética de millones de personas que por motivos de conciencia y por pura convicción no se pliega a los postulados de la izquierda. Por eso se la persigue. Y es por eso que éste afán laicista en realidad no lo es, y a la vez que se persigue la religión católica, el socialismo lleva años embarcado en una promoción del Islam que nada tiene de laicista, y que, disfrazada de hospitalidad, sólo busca debilitar a la bestia negra de la progresía.

No es la primera vez, ni la segunda, ni la tercera, que algún tipo que quiere más poder en España tiene la genial idea de atraer moros aliados a nuestras fronteras para debilitar al enemigo. Y siempre acabó de la misma manera: los “aliados” islámicos aseguraron el terreno, pero no lo entregaron y se asentaron en él imponiendo sus normas, costumbres, y religión. Y degollando al que no pasara por el aro.

Demografía e Islam (en español)

Las invasiones musulmanas.

¿La Eutanasia de Occidente?

La cultura española está en persecución, no digo nada nuevo. Memoria Histórica ya no sabe qué hacer para acabar con los modelos españoles. Ahora han puesto en el punto de mira la tranquilizadora leyenda de Todo por la Patria que reza en los cuarteles del Ejército y la Guardia Civil. La estatua de Felipe III de la Plaza Mayor de Madrid, que data del siglo XVII, y que ve amanecer en dicha plaza desde que Isabel II ordenara su traslado desde su anterior emplazamiento en la Casa de Campo, también anda en la lista negra de éstos señores de la Desmemoria Histórica, que actúan en nombre del Gobierno con verdadera nocturnidad. Ya se está desmantelando el Alcázar de Toledo, para que no quede ningún rastro del sitio que sufrió durante la Guerra Civil, y han empezado a apuntar a los restos de Franco, primer paso de la marea que acabará dinamitando la Cruz de los Caídos.

Se ataca desde todos los puntos, y usando todo tipo de pretextos. Antes de ser ministra, Salgado intentó liderar una campaña contra el vino, pretextando modernidad dietética. Zapatero mismo se pronunció contra los viejos chiringuitos de playa, a la sombrita de los cuales ha viajado gente de todo el planeta, y que supone el único oasis de cordura en medio de la patética explotación playera del sur y el levante. El pretexto, la ecología. Se quiere suprimir toda imagen religiosa, incluso de los colegios religiosos, a la vez que se fomenta la imaginería de otras culturas en las aulas. El pretexto, la tolerancia, la normalización del recién llegado. Y así, suma y sigue, suma y sigue, se han llevado por delante miles de vestigios históricos, de manera interesada, pues la Ley de Memoria Histórica es puro socialismo real, y además se reservan sus gestores el derecho a la libre interpretación de la Historia para aplicar franquismo a vestigios históricos muy anteriores a él. La intención es suprimir la historia de España desde sus mismos cimientos. Pretextando antifranquismo, pues la Ley de marras, (y de mierda) pretende resarcir la memoria de las injusticias cometidas por el régimen franquista, aunque luego, en realidad, tiran mucho más lejos.

Se busca borrar toda identidad española. Se pretende reiniciar desde justo antes de la Reconquista. Así lo quiere el PSOE, el Partido Comunista, los nacionalistas, Marruecos, Obama, Ahmadineyad, Chávez y la ETA, cada uno por un motivo, cada motivo más ilegítimo que el anterior. Todos los enemigos del Estado tienen portavoz en los medios de masas. ¿Qué puede tener de franquista una majestuosa bandera de España, con la Constitución y el escudo de España, testimonio del paso imborrable de la historia de una cultura milenaria, ondeando en la Plaza de Colón? Pues ésa bandera también ha sido puesta en cuestión. Pretextando…tamaño. Es demasiado grande.

Por supuesto, lo que les molesta del escudo es la corona. El carácter de reino. Donde reina un monarca no gobierna un dictador comunista. Pasito a pasito, primero, ahora a zarpazos, y pronto a martillazos. Desde todos los puntos. Ahora tenemos en las tertulias del corazón más vistas a una Carmele Marchante (que cada día parece más un animatrónico en pruebas, permítanme la nota social) que suelta todo tipo de basura comunista sin que se le mueva un servo. El otro día, alguien soltando una imbecilidad acerca del oro de Moscú (ya saben, las reservas del Banco de España, que se repartieron entre Negrín y Stalincín) en mitad de la locución de la final de la Eurocopa, en la Sexta.

Por otro lado, vemos en las noticias cómo una orden claramente ministerial, rubalcabiánica incluso, sale al rescate de ETA en plena operación Faisán para no dar al traste con el contrato ETA/ZP, ambos, furibundos enemigos de Franco. El mismo ZP no ha hecho otra cosa desde que tiene el poder que no sea promulgar, aplaudir y certificar la desigualdad de condición entre españoles. En casi un tercio de España, Galicia, Vascongadas y no es posible encontrar un colegio que imparta sus clases en español. Hay un juez para cada injusticia, la justicia está penetrada por la venalidad y el socialismo. Las próximas generaciones van a ser, y ya lo son, las peor preparadas intelectualmente de toda la democracia, y están siendo contaminadas con la basura socialista hardcore de su mimada (Re)Educación para la Ciudadanía, que resta credibilidad al profesor y a todo modelo de autoridad. El resultado ya se ve en el comportamiento de la juventud. Aunque no sólo es la juventud. Éste sábado tuvo lugar una agresión multitudinaria, general, a guardias civiles en Dos Hermanas, Sevilla. La segunda en un mes. La autoridad está en entredicho. Y Zapatero ya ha dicho que no va a legislar en caliente.

España, pues, está en pleno proceso de voladura, en un contexto de grave desquebrajamiento por terme, y está rodeada de bomberos dotados con mangueras de gasolina por si el árbol no arde bien, mientras ZP continúa persiguiendo la cultura española y promoviendo el Islam dentro de nuestras fronteras.

Y mientras todo ésto ocurre, el Islam no para de crecer exponencialmente dentro de las fronteras de occidente, . De tal modo que Gaddafi ha declarado que no es necesario el terrorismo internacional para implantar los postulados del Islam. Basta con sentarse a esperar. El ritmo al que se reproduce el Islam practicante, nada de laicismos mariquitas, en occidente es rapidísimo, quíntuple a veces al de las poblaciones autóctonas de las viejas naciones. ¿Qué hace ZP al respecto? Dar pasos agigantados para legalizar el aborto, y elevarlo, incluso, a la categoría de derecho.

Europa ya ni siquiera nos considera la puerta de Europa para el Islam, y hasta eso ha sido engullido por ése difuso término de la globalización. Ya ni siquiera nos dan esos entrañables toquecitos desde Bruselas. Y por tanto, nos abandonan a nuestra suerte. Mientras España está en su estado de catatonia y/o estupor, no supone un problema de competencia comercial. Y si, en éste supracontexto demográfico, han llegado a pensar de tal manera, probablemente es porque están inmersos en sus propios programas de autodemolición.

¿Estamos siendo testigos de la muerte asistida de Occidente? Y de ser así, ¿quién nos está asistiendo?