HISTORIA COMPLETA DE RICHARD KUKLINSKI: (IV) PORNO Y MAFIA

ATENCIÓN: VIOLENCIA EXTREMA EXPLÍCITA

——————–

EL ENLACE SINDICAL

Richard se quedaba muchas noches en el trabajo. Como técnico de laboratorio se pasaba las noches pirateando películas pornográficas para la mafia. Los otros empleados se quejaron al sindicato, porque Richard se quedaba las horas extras. Conocía los trapos sucios de sus jefes, y los utilizaba en su favor. Además, Richard y sus clientes, los Gambino, eran muy lucrativos para el laboratorio. Una noche, Richard cerró y ya se iba para casa cuando se le acercó el tipo del sindicato. Se presentó y dijo sus razones: tus compañeros se han quejado. Mis compañeros no quieren esas horas, dijo Richard, y continuó caminando. Era verdad. Antes de que empezara la actividad nocturna en la empresa, nadie pedía horas extra. Sólo cuando Richard empezó a quedarse todos los días, los otros empezaron a querer sus horas. Total, cuando Richard le dio la espalda al enlace sindical, este le puso una mano en el hombro. Grave error. Richard se giró y descargó un puñetazo brutal a la cabeza del tipo, que cayó al suelo como un saco. Se golpeó la nuca contra un banco del parque, y quedó ahí. Richard nunca supo si le mató el puñetazo o el golpe en la nuca. Fue a comprar cuerda y ahorcó el cadáver en un parque cercano. Preparó una escena de suicidio y nunca volvió a saber nada del tipo. La policía molestó a la banda local unos días, y el crimen quedó sin resolver.

JOSEPH KUKLINSKI

El hermano de Richard, Joseph Kuklinski, se metía en líos contínuamente, cada vez más gordos. Richard le ayudaba si podía, pero un día, Joseph fue demasiado lejos, incluso para Richard: Joseph violó y mató a una niña de catorce años. También al perrito de ella. Los tiró por una azotea después de que ella intentara resistirse a la violación.

Enter Sandman

Richard se cercioró de la verdad, y no volvió a tener contacto con su hermano. Kuklinski despreciaba a los violadores, más aún a los violadores de niños. Para él, muy tradicionalista en esos asuntos, el sexo era cosa entre marido y mujer. Nunca anduvo con prostitutas, ni veía con buenos ojos el negocio del porno.  Sí iba, a veces, a un local de strip-tease de la zona, en el cambio de turnos, antes de encerrarse en el laboratorio para preparar una de sus maratonianas sesiones de pirateo múltiple.

STRIP-TEASE

Una noche, Richard se acercó al local de strip-tease. Bebido, dijo algo que molestó a una bailarina, y tuvo un rifirrafe con el barman. En mitad de la discusión, el portero le pegó un puñetazo. Richard se fue de allí mascando la venganza. Planeó cuidadosamente la muerte del portero. Tres días después, dejó una ropa escondida en un lugar cercano, se acercó al portero del local desde la acera y le disparó en la cabeza con un 22. Se alejó, se cambió de ropa, se deshizo del arma y volvió al laboratorio. De paso, se detuvo a mirar, entre la muchedumbre de curiosos, el levantamiento del cadáver, con toda la policía acordonando el lugar. Luego, se fue a trabajar, mucho más relajado.

Había vuelto el asesino frío, el Dios que manejaba la vida y la muerte. Richard comprendió que debía volver a sacar provecho de su habilidad para el homicidio, y se postuló por todo Hoboken.

KUKLINSKI PRODUCCIONES

En aquellos días se reconvirtió en productor de cine porno. Pasó del pirateo a la distribución, y dejó el laboratorio. Y con el tiempo, contrató él mismo a los productores, dependiendo de la demanda.  Nunca iba a ver los rodajes, a Richard el porno le parecía algo sucio. Legal, pero sucio. Y muy rentable. Sin embargo, el dinero que Richard invirtió al principio, era de la mafia, y Richard tuvo muchos problemas para pagar la deuda.

ROY DE MEO

Un día, se presentó un cobrador, Roy de Meo. Uno de los tipos más sanguinarios de la historia de la mafia.

De Meo y otros cuantos rodearon a Richard y le pegaron una paliza. Richard pagó poco después. Se acercó al local de De Meo y preguntó por él. Kuklinski el humilde y dialogante salió a flote, y ambos acordaron hacer negocios en el futuro. Richard había encontrado en De Meo un contacto inmejorable para ampliar negocio. Por supuesto, planeaba vengarse. Pero ya tendría tiempo de matarle. Pero por el momento, podía ser útil.

Y así fué. Los negocios del porno prosperaron entre ambos, y Richard creció socialmente. De Meo se enteró de que Richard era un frío asesino, y de fiar, y le propuso pasar a hacer trabajos especiales. Richard aceptó, y acto seguido, Roy de Meo, su primo, apodado Drácula, y Kuklinski, se fueron en coche a merodear a otra zona de la ciudad. Vieron a un tipo paseando a su perro y Roy dijo: mata a ese. Dio una pistola a Richard, que se acercó por detrás y disparó en la nuca del tipo, que quedó tendido en el suelo. Roy quedó impresionado. -Joder, eres de hielo, tío. Eres de los nuestros.

GRUPO SALVAJE

Y Roy le presentó a sus hombres: un batallón de asesinos en serie a sueldo de la mafia. A Richard no le gustó aquella cuadrilla. Le incomodaba especialmente Drácula, el primo de De Meo. No eran respetuosos con él, y él no se fiaba de ellos. Mientras jugaban al póker, la noche que los conoció, tenían en la ducha, colgado de un gancho, un cadáver desangrándose. Roy supo que Richard no haría buenas migas con los chicos, y le propuso ser su arma secreta.

FAMILY MAN

Vino, en ésta época, Dwayne, el tercer hijo de Barbara y Richard. El primer varón. Años después, los tests de inteligencia le declararían superdotado. Pero, en ámbitos más prácticos, las cosas nunca irían bien en casa. Al menos, económicamente, Richard siempre se portó bien. Sin embargo, en cuanto a la violencia, Richard se recrudecía con el tiempo. Concentraba sus iras en Barbara y el mobiliario. Richard era una bestia. A veces, se golpeaba la cabeza contra las paredes hasta quedar sin sentido, para no matar a su mujer o dañar a las niñas. Sus arranques de ira eran temibles. Un día tiró por la ventana un mueble que habían tenido que subir a la planta de arriba entre cuatro tipos. La fuerza de Richard era sobrehumana, podía levantar una nevera sin esfuerzo, si estaba lo suficientemente cabreado. Destrozaba tabiques, puertas, y también golpeaba a su mujer. Era el terror personificado. Incluso en los momentos felices, la sorda amenaza de que en cualquier momento, el humor de Richard podía quebrarse en ira, hizo que su familia viviera en contínua tensión, si Richard estaba con ellos.

HITMAN

Para bien o para mal, Richard trabajaba mucho. De Meo le encargó a un tipo. -Cuidado, va armado- le dijo alargándole un sobre con 20.000 dólares. Richard acechó a su víctima varios días. La imagen de Richard acechando pacientemente a su víctima, provisto de sandwiches de pavo y pan de centeno, se repetiría muchas veces. En éste caso, Richard esperó a su víctima fuera de una casa de comidas. Le pinchó una rueda y esperó. El tipo salió, vio el pinchazo y abrió el maletero. Richard encañonó al tipo, lo ató y amordazó y lo metió en el maletero. Condujo hasta una mina abandonada e hizo caminar al tipo hasta el borde de un pozo. Le disparó en la cabeza, y el cadáver cayó al profundo pozo. Condujo de vuelta, se deshizo del arma, cenó en casa.

De Meo volvió a humillar a Richard. Una noche en su local, Roy encañonó a Richard con una UZI delante de sus asesinos, medio de broma, medio poniéndole a prueba. De Meo era un loco descontrolado, y era muy paranóico. Completamente imprevisible. Richard supo mantenerse frío y manejó la situación, pero juró para sus adentros que un día mataría a De Meo.

Su eficacia hizo correr la voz, y Richard realizó trabajos especiales para todas las familias de la mafia. Era silencioso, no hacía preguntas, y sus trabajos eran impecables. Pronto amplió contactos, y empezó a acumular armas. Su nombre empezaba a ser una referencia como hitman en el crimen organizado.

ENLACE A ICEMAN V: EL HOMBRE DE HIELO

HISTORIA COMPLETA DE RICHARD KUKLINSKI: (III) Los años “honrados”

ATENCIÓN: VIOLENCIA EXPLÍCITA A CONTINUACIÓN

—————————-

CORTEJO

Para conseguir a su esposa, estrechamente custodiada por su familia, Richard había tenido que regenerarse. Empezó a ir de trabajo en trabajo, todos legales, todos honrados. Pero Richard tenía dos problemas: uno con la autoridad, y otro con las cuentas. El primero le hacía perder los trabajos. Sólo parecía respetar la autoridad de La Familia, y no aceptaba bien que le diera órdenes un tipo a quien Richard podía destrozar con sus propias manos. Su otro problemaera aún más grave. Ser un manirroto no importa tanto cuando uno está solo. Pero si tienes familia, la cosa es más seria. Entonces, tienes que tragar. Eso creaba tensiones en casa. Y cuando empezó a faltar el dinero, las exigencias familiares agravaron la situación en casa, donde las palizas empezaron a ser frecuentes. Aún así, uno de los trabajos más duraderos de su vida llegó a él en ésta época, como auxiliar de laboratorio en un laboratorio fotográfico especializado en el revelado de películas que llegó, con el tiempo, a darle pingües beneficios.

MALOS TRATOS

Pero por el momento, Richard estaba sin blanca. Su mujer había perdido un bebé y estaba embarazada de otro, y la vida en casa de los Kuklinski era tensa y violenta. Richard era imprevisible, y cualquier cosa podía liberar a la bestia. Una de esas noches, viendo la tele, Barbara hizo un inocente comentario y le cayó la peor paliza de su vida. Fue a parar al hospital con la nariz rota, múltiples hematomas y hemorragia vaginal. Había perdido el bebé de cinco meses. La más terrible línea en el victimario de Richard: su propio hijo no nacido. Aquello superaba el crimen de su padre. Richard se daba cueta de ello, y cuando Barbara recuperó la consciencia, ahí estaba él, en la habitación, trajeado, con una caja de bombones y una sonrisa. Con el tiempo, se reconciliaron. Barbara volvió a quedar embarazada y, un día, le hizo a Richard un juramento: si haces daño a mi hijo, te mataré. Con un cuchillo, con veneno, mientras duermas…si tocas a mis hijos, te mato.

Y Richard respetó ése juramento toda su vida. Su deseo de no emular a su padre superó a su instinto asesino.

PLURIEMPLEADO

Sin embargo, las facturas no se conjuran con buenas intenciones, sino con dinero, y Richard siguió moviéndose por ahí, buscando empleos. Encontró uno de camionero de reparto, y aunque lo alternaba bien con el laboratorio, la situación económica no mejoraba. Con Bárbara embarazada, y un trabajo de camionero que le proporcionaba libertad de movimiento, pronto entabló colegueo con ese tipo de compañeros que saben “guardar un secreto”. No tardó en empezar a planear pequeños trabajitos con sus dos nuevos amigos.

VAQUEROS

Resolvieron robar en los almacenes del sindicato. Para ello, Richard fue a la autoescuela y se sacó la licencia para dieciocho ruedas. La idea era entrar al almacén y llevarse un trailer. Cuando recibieron una información sobre un trailer lleno de pantalones vaqueros, Richard se presentó allí con su cabeza tractora y una gorra del sindicato. El guarda levantó la barrera y le dio las buenas noches. Richard entró, enganchó el trailer y salió de allí con la mercancía. Sus dos socios le escoltaron con un coche, siguiéndole. Pero Richard, que tenía costumbre de conducir muy rápido, no tardó en dejarles atrás. Los compinches, para no perderlo, se saltaron un semáforo y la policía los detuvo, sin mayores consecuencias. Pero Richard se quedó sin escolta. De natural precavido, vigilaba constantemente todos los ángulos de su vehículo, pero en un momento dado, cerró el paso a un coche que tenía preferencia. Richard se disculpó mostrándose humilde y asertivo, pero del coche salieron dos tipos agresivos, con palos. Richard no lo pensó más y disparó con su 38. Dos tiros. Allí quedaron ambos, tirados en la cuneta. Richard se deshizo del arma, llegó hasta su destino, y vendieron la mercancía.

Nace Merrick, la primera hija de Richard. Su preferida. Nunca le puso una sola mano encima. Y muy seguido, nace Christine, su segunda hija con Barbara.

CIEN MIL RELOJES CASIO

Llegó un chivatazo sobre una partida de relojes Casio. Cien mil relojes. Richard encontró un comprador por 65.000$. Emboscaron al camión en una zona discreta y ataron y amordazaron al camionero, dejándole en la cuneta. Cuando llegaron al almacén, el comprador no les quiso pagar 65.000 y rebajó la oferta a 50.000. Richard mató al tipo en su despacho de un tiro en la cabeza. Inmediatamente, salió a la dársena y disparó a los tres mozos del tipo. En la cabeza, igualmente. Allí quedaron los cuatro cadáveres. Richard y sus dos socios salieron de allí con los relojes, y la policía nunca resolvió el homicidio múltiple. Ajuste de cuentas. El cargamento fue vendido a Phil Solimene, un buscavidas muy popular por el barrio.

PORNO

Richard resolvió así la asfixia económica en casa, pero una mala partida de billar lo dejó sin blanca no mucho después. Ésta constante se repite en la vida de Kuklinski una y otra vez. Por suerte para su familia, Richard ganó posición en el laboratorio, abriendo mercado al pirateo de películas, con el que se sacaba más que con la venta normal. Y un día, los Gambino le incluyeron como proveedor de películas porno en cantidades industriales, para distribuir por todo el país. Richard empezó así a remontar el vuelo como criminal.

TELEVISORES

Durante esos días, la banda de Richard recibe un soplo: un camión repleto de televisores. Repitiendo el procedimiento de anteriores ocasiones, dan el alto al camionero, que queda atado y amordazado en la cuneta. Roban el camión y lo llevan a una granja. Pagan 500 dólares al dueño de la granja por guardarles el camión unos días, pero cuando encuentran comprador y van a por el camión, el garaje está vacío. Golpean al tipo, pero éste jura que no sabe dónde está. Richard saca de su maletero una bengala de salvamento, la enciende y quema los testículos del granjero, que aún así dice ignorar el paradero del camión. Richard insiste un buen rato, y los testículos del tipo quedan reducidos a dos ciruelas pasas, carbonizadas e inútiles. Richard amenaza con empezar ahora con el pene, y ¡sólo entonces el tipo confiesa! Lo tiene un amigo suyo. Richard y sus dos socios visitan al tipo, que, de nuevo, se hace el tonto. Después de que le peguen un poco, el tipo se ablanda, y les lleva hasta el camión. Entonces, Richard mata a ámbos de sendos disparos a la cabeza. Vuelve junto a sus socios y la mercancía. El cargamento se vende sin problemas. Nadie les relacionó con los cuerpos.

Richard, en buenas relaciones con los Gambino por la marcha de la pornografía, había vuelto al ruedo del crimen. Nunca más intentó llevar una vida honrada.

ENLACE A ICEMAN IV: PORNO Y MAFIA