¡ALEEEETI!¡ALEEEEETI!¡ALEEEEEEEEETI!

"SI PUDIERA, MATARÍA POR CINCO MINUTOS MÁS"

¡AAAAAYYYYYY, QUE PENAAAAA!

La Final estuvo reñida en todo momento. Ambos equipos habían salido a marcar pronto, pero el Sevilla estuvo más rápido que yo, que me agregué al partido en el minuto cuatro. Más o menos como la defensa atlética. Asumo, pues, mi parte de culpa. Después de eso, la trayectoria era previsible, aunque de final incierto. A comer barro. El Sevilla estuvo cojonero, jugó con uñas y dientes. El Atleti, por su parte, fué constante en la busqueda de la portería de Palop, y tuvo muchas ocasiones de gol. El Sevilla las tuvo más contadas, pero más claras. De Gea estuvo providencial, salvó el partido en su ecuador, cara a cara con Navas, pertinaz.

El Atleti manejó el partido desde ese momento, mejor en la segunda parte. El camino a la portería sevillista era laborioso, y aún así, poco a poco, terminó cercando al Sevilla. En fútbol, toda táctica ofensiva implica un riesgo mayor, y el Sevilla supo rentabilizar ese riesgo. La sentencia final sabía a duelo de western, o a peli de samuráis. El victorioso remata a su rival caído, honrándole de algún modo, en premio a un duelo bueno y justo.

Lo más tristemente previsible fue que cuando estaba clavando las piquetas en el area del Sevilla y el gol se mascaba ya, el Atleti cayó en una provocación tan hábil como mezquina. Incauto, mordió un anzuelo que no tenía carnaza. Quique Flores se enzarzó, inexplicable, en una bronca condos utilleros sevillíes. El Atleti perdió el partido en esos seis minutos de tonta reyerta, pues en lo sucesivo no fue capaz de recuperar el tempo y el resto fue un calvario atlético, de esos que uno recuerda casi con cariño. Y casi se ha agradecido el segundo gol (terminó la agonía), un regalo inesperado para ese magnífico Navas que De Gea casi detuvo y el defensa casi despejó. Gol y a casa. Mu feo eso del Sevilla, celebrando ya de cachondeo antes de que acabara el tiempo. El Sevilla llevó a rajatabla el modelo italiano, incluída una notoria falta de elegancia. Aunque hay que reconocerles que también supieron resistir embate tras embate. Pero el partido lo ganó el tiparraco ese del banquillo, que terminó expulsado.

Fea actitud, con el Príncipe allí, además. La afición de ambos clubes sí estuvo a la altura, y se dio peor imagen en el césped que en la grada. Que no se repita.

Más factores: Palop sufría un clarísimo síndrome de Jules Winfield. Además, el Atleti acusaba ya el desgaste de fin de temporada. Ese escalofriante izquierdazo de Tiago, al poco de empezar la segunda mitad, fue el único balón claro y verdadero de gol, pero hubo muchos más intentos. Al Kun no le llegó casi nada, y no estuvo afinado en sus pocas bazas reales. Forlán sí supo trabajarse sus ocasiones, intentó de todo, y lanzó un par de balones envenenados, balazos que paró algún defensa en la línea de fuego. Siempre a punto de marcar, el siete fué un contínuo peligro para la portería contraria. El fútbol más apasionado también lo hizo Forlán. Los astros no le fueron propicios, pero es un campeón, y brilló como tal.

El partido fué cardíaco, al fin y al cabo, y no sabe a derrota. El Sevilla, además, supo hacer su trabajo. Trabajo feo, pero también duro y laborioso. El creciente acoso rojiblanco hizo que el 1-0 nunca llegara a ser un resultado definitivo. Sobró la pelea, o tal vez el fantasma del doblete llegó un poco tarde. Cinco minutos tarde. Pero estuvo bien. El Sevilla lo puso difícil y ganó, pero los monos rojiblancos plantaron cara, fueron duros, jugaron serio, hicieron su trabajo. Así que no, no sabe tan mal. Sabe, no sé. Sabe como a…

…Atleti.

¡Pablo, no te pongas maluco, que somos campeones!

NO HABRÁ HUELGA DE CLUBES

Maldita sea. Teníamos la esperanza de ver un parón en la liga. Yo hubiera propuesto una manifestación colectiva en los estadios, y llenarlos de aficionados sin partido, sincronizados durante unos minutos, para que Zapatero viera a qué se están enfrentando. Ya se sabe, espectáculo futbolístico, concursos para los niños, los futbolistas mexclándose con la afición, y una conexión simultánea conjunta entre todos los estadios que se quisieran unir. Pero no han sabido reaccionar, los clubes. Como todo negocio, está pasando por dificultades, y les ha dado miedo dar el paso que tenían que dar, que era llamar a filas a sus socios. Probablemente, por miedo a que el público no les respalde. Pero el público, bien expuesas las razones de la huelga, podía haberse puesto de parte de los clubes muy fácilmente. Ahora ya es tarde y el plan Zapatero sigue adelante.

Probablemente, ésto ha sido un globo sonda para iniciar políticas audaces, o para aprobarlas a capón. Bandazos vienen.

SUBIDA DE IMPUESTOS A LOS FUTBOLISTAS: ¿Qué oscuro propósito…

…esconde tan impopular medida?

Pongámonos en situación. El gobierno ha decidido subir los impuestos  a los futbolistas extranjeros en un 75%.

Futbolistas de élite extranjeros debe de haber en España, digamos al alza, cien. No más. ¿Cuánto dinero supone para las arcas del estado cebarse con las cuentas de cien futbolistas? Apenas nada. Un 0,00001 por ciento. Las arcas públicas no van a agradecer la medida, ni la vamos a notar los ciudadanos cero.

En cambio, el efecto de la medida sí lo va a notar el público futbolístico, cuando vean emigrar a las figuras extranjeras de la mejor liga del mundo. Y eso difícilmente lo van a perdonar las hordas futboleras, que son las que mueven el mundo, en realidad. Ésta del fútbol va a ser una medida altamente impopular, y si no acuérdense. Cuando el próximo Cristiano Ronaldo decline una oferta del Madrid porque en España los futbolistas extranjeros pagan demasiados impuestos, ahí os quedáis, oéoéoé. Ya los clubes de fútbol van a reunirse éste fin de semana para decidir si van a la huelga. LaCiudadenLlamas apoya y aplaude desde aquí la huelga de fútbol. Indefinida, si puede ser.

Y ahora, busquemos motivos. La excusa de tan extraña medida, al venir de la izquierda, ha sido anunciada como algo “simbólico, ejemplarizante”. Y ahí es donde percibo que un díptero verde realiza evoluciones aéreas en la zona posterior de mi pabellón auditivo. Vamos, que no me creo que el gabinete del gótico faisán, que trabaja a destajo ocultando las acciones impopulares su (nuestro) amo y publicitando sus medidas populistas, haya pasado por alto el negativo impacto que ésta subida va a tener en la imagen del gobierno. De manera que un motivo tan gratuito como el de dar ejemplo NO NOS LO CREEMOS. Si de verdad quisieran dar ejemplo, se gravarían ellos sus ingresos, que tienen sólo un 15% de gravamen. Aquí hay felino doméstico confinado en jaula o celda.

Se nos ocurren dos razones para éste movimiento:

a) No hace ni tres días que la Federación Catalana de Fútbol ha nombrado a Cruyff  “seleccionador nacional de Cataluña”. El Barcelona es uno de los equipos que mayor proporción de extranjeros tiene en su plantilla, siendo el noventa por ciento de su once titular. Y con esa proporción, asumimos que la selección catalana estaría, a día de hoy, compuesta por pobladores de banquillo, lo que sería de mal tono, una exaltación nacional de segunda. ¿Conviene o no conviene al plan federalista express de Zapatero, que los extranjeros huyan del deporte español? Conviene, conviene.

b) El segundo motivo es mucho más oscuro, si cabe, y anuncia la tercera fase de su plan desestabilizador: acelerar el descontento, agravar la crisis. Es sabido que la industria futbolística es una de las mayores fuentes de ingresos extranjeros en España, y por eso mismo, actuar por razones simbólicas contra una de nuestras pocas fuentes infalibles de ingresos nos parece un nuevo sabotaje encubierto. Más aún cuando el fútbol es el principal medio gubernamental para distraer a la masa. Tendría, de éste modo, la medida, el doble propósito de empobrecer a España y agitar a la masa. Pero, dirá algún lector, ¿no le conviene a Zapatero tenernos contentos para que le sigamos votando? Y es una pregunta bien lógica, vive Dios. Pero no perdamos de vista ni un instante que la oposición está noqueada, dividida, y si Gallardón llega a Génova 13, infiltrada, de modo que a día de hoy Zapatero le tiene más miedo al tifus que al PP.

Así que no nos parece que esa medida contra el fútbol tenga vocación de ejemplarizar a nadie, sino de empobrecer, separar, agitar y debilitar a España. Cada día un poquito, runrún-runrún como hormiguita saboteadora, nos está empobreciendo el gótico faisán delante de nuestras narices sin que sepamos qué hacer, pues con Rajoy, Cospedal y Gallardón fuera de un parque zoológico para roedores coloniales urbanos, y Esperanza Aguirre más perseguida dentro de su partido que fuera, ni siquiera podemos esperar  ya que el votante termine por entrar en razón pues, ¿a quién votar? ¿A Rosa Díez?

Agárrense, que vienen curvas. Yo me apuesto lo que quieran a que a la copa del Rey le quedan seis ediciones máximo, antes de suprimirse.

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