11-M LA CASA DE MORATA

Según la versión oficial, las bombas se montaron en la casa de Morata de Tajuña.

La casa de Morata no está en Morata. Está en Chinchón, en la carretera que une Morata con Titulcia. Esa casa estaba a nombre de la española Nayat Fadal Mohamed. Cuando la policía llamó a la casa de la propietaria para detenerla, ella tardó unos minutos en abrir, mientras quemaba unos documentos. La policía esperó fuera hasta que los documentos ardieron y la mujer abrió la puerta. Un hecho lamentable y sospechoso.

No menos sospechoso es el hecho de que el marido de Nayat, Abú Nidal, que estaba cumpliendo condena por colaborar con Al-Qaeda en el atentado de Casablanca, y verdadero propietario de la casa de Morata, no fuera imputado en el 11-M.

Diríase que la investigación sólo buscaba la palabra AlQaeda, sin mayor interés por condenar a quien proporcionó casa a los terroristas del atentado del 11-M. Comparado con Zougham, detenido por vender (según la VO) unas tarjetas a un tipo que resultó ser un terrorista (según la VO), no me cuadra.

Ésta vía de investigación, además, abría jugosos contactos con Al-Qaeda, entre los cuales buscar autorías intelectuales, como el contacto con el jefe de Al-Qaeda en España, a través de una visita personal a la cárcel por parte de uno de los apoderados de la finca de Morata. Sin embargo, la investigación policial no tiró de aquel hilo. Bien debían saber que por ahí no había nada.

Según la VO, los encargados de colocar las bombas en los trenes tenían instrucción de no acercarse a la finca de Morata durante la elaboración de las mismas. Si se hace especial hincapié en que nadie vea quién elabora las bombas, es porque no se espera que los colocadores mueran en el atentado. De suicidas, nada.

Además, logísticamente, es un contratiempo apartar del equipo que va a usar las bombas al tipo que va a elaborarlas. Si se hace, es porque es importante que los colocadores no le vean. Si sólo fuera una cuestión de identidad, podría mentirse a los colocadores, y decirles que fulanito se llama menganito, nada de preguntas y ya está. Sospechamos que el que elaboró las bombas no responde al perfil que podríamos esperar. Pero aún así, con un potencial terrorista de AlQaeda que elabora las bombas y desaparece, aún así, la verdadera trama de Al-Qaeda no se investigó. Claramente, hay gato encerrado. No, las bombas no las elaboró ningún terrorista de AlQaeda.

Para seguir ésta línea de investigación es necesario asumir que fue en la casa de Morata el lugar donde se elaboraron las bombas. Sin embargo, ni siquiera eso es seguro, porque los indicios telefónicos que condujeron la investigación al repetidor de la zona no son concluyentes en el lugar exacto de la activación de las tarjetas que supuestamente sirvieron de detonadores, ni tampoco resultan fiables en cuanto al momento exacto de la activación de las tarjetas. La policía proporcionó cuatro informes diferentes acerca de la hora de activación. En uno de ellos, el que parece, por cierto, menos cocinado, se habla de una activación producida entre el 9 y el 12 de marzo. ¿Es posible que las tarjetas fueran activadas después del atentado?

Por otro lado, como demostró el diario El Mundo, los teléfonos utilizados según la VO no podían ser utilizados como temporizadores. Además, no es lógico tomarse tantas molestias con usar móviles como iniciadores para usarlos como meros relojes. Si usas móviles es para detonarlos a distancia, no por temporizador.

La casa de Morata es la parte de la investigación que más abstracta me resulta. ¿Cómo es posible que éste tipo al que el sumario apoda El Chino y al que se le atribuye la autoría material celebrara el día del Padre en ésta casa de Morata después del atentado y antes de morir, siempre según la VO, en Leganés, suididado? ¿Un islamista radical celebrando San José? ¿Con toda la policía buscando autores del 11-M? No me jodas, no me jodas. Huele a gato encerrado. Y como el vinacho malo, empeora con el tiempo.

Personalmente, respecto a la noticia que abre el post, creo que Trashorras no sabe nada, que fué usado malamente y que todo lo que tenía que decir lo dijo ya hace tiempo. Él traficaba con Goma 2 eco. Su explosivo no mató a nadie en los trenes. Tal vez ese explosivo fue usado para volar el piso de Leganés, en el que explotó una desproporcionada cantidad de goma 2 eco, pero no en los trenes.

Dejo el link a Los Enigmas del 11-M, de Luis del Pino. No dejéis de leerlos.

LOS ENIGMAS DEL 11-M

11-M RESUMEN DE SITUACIÓN

El 11-M vuelve a estar caliente.

Resumiendo anteriores entradas, Sánchez Manzano, jefe de TEDAX durante los días del 11-M, no sólo se fue de rositas de aquella corrala tristemente berlanguiana que supuso el juicio de Bermúdez, sino que pretendía que nadie dijera nada. Así que demandó a medios de comunicación y plataformas ciudadanas por informaciones rigurosas. Fue en verano, cuando mueven ficha los  políticosque actúan en la sombra. Pero los juicios se le deshinchaban uno tras otro. No eran admitidos a trámite siquiera. Pero uno sí lo fue, contra Pedro J. y Federico.

Y la juez dictaminó no sólo que la querella de Manzano no tenía sentido, sino que añadió además, sin que nadie la preguntara, que las informaciones vertidas en El Mundo, Libertad Digital y Cope eran no sólo rigurosas sino plausibles. Días antes, era admitida a trámite la querella contra él, por parte de la AAVT11-M, con José María de Pablo representando a los demandantes.

El juicio se ha llevado a cabo, parón veraniego incluído, con total discreción. El Mundo y EsRadio han informado, pero sin estridencias. Las demás televisiones, paniagua y mamandurria, han decidido censurar la noticia. Símplemente no informan de ello. Y eso también es un editorial conjunto. Tácito, ni siquiera manifiesto. Lamentable es poco. Indigno, más bien. El espectáculo mediático es indigno. Pero el nauseabundo anonimato le ha venido muy bien a éste juicio. En la seguridad de que nadie está escuchando, cosa que no es cierta, ni muchísimo menos, las presiones son menores sobre el juez. Otra cosa sería que Wyoming se pusiera a hacer chistecitos sobre el magistrado. Pero como nadie habla del 11-M, ¿para qué chotearse de ello?

Y así, hemos llegado casi al final del juicio de la Asociación de Víctimas del Terrorismo por el 11-M contra el TEDAX Manzano por falso testimonio, ocultación de pruebas y negación del deber de perseguir delitos.Y aunque aún no se ha dictado sentencia, todas las declaraciones apuntan a Manzano. Las de los testigos de la acusación, y las de los testigos propuestos por la defensa del propio Manzano, que también han supuesto verdaderos mazazos para el falso TEDAX.

Pero, que nadie se lleve a engaño. Manzano es el cabeza de turco, un tonto útil. Ni cerebro, ni ejecutor de nada. Puro encubrimiento.

Durante el juicio se ha confirmado que las pruebas de los trenes siguen sin aparecer, siendo responsabilidad de Manzano. No se ha demostrado que las evidencias fueran destruídas. Se ha confirmado la nulidad de la cadena de custodia de las mochilas. Y se pone de manifiesto que la pericia de explosivos está completamente sesgada, aparte de manipulada y vuelta a manipular por alguien, no se sabe quién. Llegó un momento en el que la fiscalía nombraba un compuesto químico y ¡ale hop!, aparecía el compuesto en las pruebas, como ya quedó sobradamente acreditado en el sumario del 11-M y en el capítulo de los poltergheist que tan bien contaba José María de Pablo en su libro La Cuarta Trama.

Así, mientras en la pericial independiente iba dibujándose el retrato robot del Titadyn, la fiscalía iba pidiendo ingredientes de goma-2 que, milagrosamente iban apareciendo después en cada prueba. ¿Cómo aparecían? Pues de la siguiente manera:

Recordamos la Kangoo con versos coránicos.

Policías inspeccionan desde el exterior. No ven nada.

Perros policía peinan interior y exterior de la furgoneta. No encuentran nada.

La furgoneta es llevada, contra el protocolo habitual y por contraorden, al garaje de los TEDAX en Canillejas. Una hora después, la furgoneta, puerta con puerta con el laboratorio de los TEDAX, está repleta de pruebas, incluyendo explosivos que dos perros no detectaron. Durante una hora, el vehículo había estado bajo la custodia de Manzano.Una hora, hasta que llamó a la policía científica, a la que debía remitir la furgoneta ipso facto según el protocolo.

El explosivo que aparece, restos en detonadores, se envía a la científica con una muestra patrón de goma-2 eco propiedad TEDAX para establecer comparación con la muestra hallada. El resultado es sorprendente: tan semejantes resultan, que presentan ámbas la misma presencia de metenamina (ajena a la goma 2), y la misma textura de microgránulos (algo rarísimo, y que apunta a que ámbas muestras habían pasado por idénticas condiciones de almacenamiento. Parecen muestras del mismo cartucho.

Como la contaminación resultaba sospechosa, se culpó al propio procedimiento científico de la misma, se culpó al almacén de la empresa que suministra a la policía, se culpó al almacén de Mina Conchita. En ninguno de ellos se encuentran rastros de ninguna de éstas sustancias.

Recordemos ahora la Mochila de Vallecas, ésa mochila que ningún TEDAX llegó a ver en cuatro inspecciones minuciosas vagón por vagón ni en posteriores recuentos para cargar y llevar a IFEMA.

Los bultos del Pozo se llevan a IFEMA, pero después pasan, contra el protocolo y mediante contraorden, por la comisaría de Vallecas, donde son descargados y revisados sin ningún motivo plausible, antes de ser llevados de nuevo a IFEMA, donde habían sido revisados. Aparece en ésta inspección irregular a puerta cerrada una mochila bomba con teléfono móvil y goma 2 eco que nadie vio en cuatro inspecciones minuciosas.

Un fotógrafo de la policía es desplazado al parque Azorín, en Vallecas, para fotografiar la bomba antes de detonarla. No se le permitió acercarse a la bomba, y otro policía hizo las fotos. El carrete fue confiscado en el acto, y nunca apareció en el sumario ni en ningún otro lado. Sí hay testigos que afirman que la bomba tenía metralla (ninguna bomba de los trenes tenía metralla) y además, la mochila estaba preparada para no explotar, pues los cables introducidos en el explosivo estaban encintados visiblemente, de modo que era imposible la detonación. De modo que se procedió a la desactivación manual, consistente en agarrar con la mano el explosivo y desmenuzarlo, deseando que no haya un artefacto oculto, y que no se dió. Unos terroristas muy considerados con la policía. ¿Quién puso ahí la falsa bomba? No se sabe. Aún. Nadie sabe cómo apareció la mochila. Desde IFEMA nadie la vio partir, ni siquiera la reconocieron los que cargaron el furgón.

Sí se sabe que en un primer análisis no apareció contaminación de metenamina. Lo que indica orígenes distintos entre los explosivos de la Kangoo y los de la mochila. Pero aún así, en el informe TEDAX se indica verbalmente (sin resultados adjuntos) al juez de instrucción que en el explosivo de Vallecas había metenamina.

Cuando los peritos piden a Manzano los restos de los trenes (toneladas), Manzano aparece con una caja semivacía, una veintena de objetos pequeños, trozos de metal, clavos. Todos lavados ya, y sin resultados adjuntos ni aguas conservadas para posteriores análisis. Pruebas estropeadas. Y eso fue todo lo que llegó al juicio. De toneladas de vestigios, una caja semivacía.

Salvo un sobre con tres gramos de polvo de extintor, (tres gramos de providencia) que dibujó el retrato robot del Titadyn. ¿Cómo? Pues dando resultados positivos en la cromatografía de gases, para dos componentes habituales del Titadyn: DNT y nitroglicerina.

Cuando la pericia detectó el DNT en el polvo de extintor, hubo un apagón en las dependencias policiales, que, a pesar de ser nuevas y modernas, no gozaron de alimentación de emergencia, siquiera para cámaras de seguridad como la que grababa en todo momento la pericia. Cuando volvió la luz, se retomó la pericia y, milagrosamente, empezó a aparecer DNT en todas las muestras.

Poco después, llegaba la semana santa, y se paraba la pericia unos días. Los peritos independientes, escamados tras el apagón, remitieron al juez resultados previos, sin cocinar, sin el conocimiento de los peritos oficiales. Y cuando se volvió al trabajo, Manzano ordenó volver a empezar con todas las muestras, desde el principio, a pesar de que había prisa.

En éste momento, cabe desplazarnos atrás en el tiempo, cuando Manzano comparecía ante la comisión del 11-M y afirmó que en el primer análisis de explosivos apareció nitroglicerina, “que es componente genérico de la dinamita”. En aquel momento le dábamos por experto en explosivos, y dábamos por buena su aclaración.

Voviendo a la pericia del juicio, tras las vacaciones, apareció, milagro, nitroglicerina en todas las muestras. En todas. Hasta en la cocaína que apareció en Leganés tenía nitroglicerina. Estaba claro que alguien quería invalidar la nitroglicerina como componente del explosivo de los trenes. Menos mal que el juez ya había recibido informes que acreditaban la ausencia de nitroglicerina en todas las pruebas analizadas con anterioridad. Sólo en el polvo de extintor había originalmente nitro y DNT. El Titadyn es el único explosivo que contiene ambos elementos. Aunque luego Bermúdez decidió pasar por alto semejante despropósito y hacer caso a la fiscal Olga Sánchez y su versión oficial, pero la secuencia de hechos consta en acta. No es de extrañar que al principio, la Sánchez sostuviera que “fue goma dos y vale ya”, y después, con todo el género hasta arriba de DNT (propio del Titadyn), pasara la fiscal a “no importa lo que explotó en los trenes”. Y claro que importa. Lo que es gracioso es que Manzano, en su desconocimiento de los explosivos, llenó de nitroglicerina, otro componente típico del Titadyn, cada muestra.

Todo esto va a tener que salir a flote tarde o temprano. Esperamos la sentencia del juicio. Mientras, la Audiencia Nacional sigue rechazando reabrir la pericial, que es una chapuza de proporciones rubalcábicas y que huele a mierda a cuarenta kilómetros.

Gracias, Gabriel Moris, muchas gracias. Un día todo saldrá a la luz.