ANGUITA

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Una vez vi a Anguita. Eran las fiestas del PCE que clausuraban el tórrido verano de 1995. Llegamos pronto para coger buen sitio, pero a pesar de nuestra previsión, encontramos ya una multitud haciendo la siesta al sol. Poniendo buen cuidado de no pisar la cabeza de alguno de los durmientes que alguien había dejado tirados por ahí entre corrillo y corrillo, y haciendo como que buscábamos a algún amigo imaginario, nos abrimos paso hasta llegar frente al centro del escenario, donde nos hicimos fuertes. Algún colectivista de ojos rojos y perfume natural nos recriminó con la mirada nuestras evoluciones subrepticias, pero la cosa no pasó a mayores. Compartir es la clave, camaradas.

LOS MONEGROS

Para amenizar las horas de siesta, la organización nos obsequió con una actuación de José Antonio Labordeta. Muchos de los presentes no eran comunistas ni parecido, claro, simplemente venían para ver a Sabina. Sólo los más añejos colectivistas allí reunidos conocían sus canciones, y los demás hacíamos como en misa, que mueves los labios aunque no te sepas el credo entero. En justicia fue una gran actuación, muy entretenida salvo cuando el aragonés más universal se puso intensito con los Monegros y la gente intentaba fingir lágrimas de pura conciencia social, cosa nada fácil: para sacar lágrimas fingidas pero genuinas hay que forzar un bostezo sin que se note, y bostezar durante un himno de Labordeta no está bien visto en ciertos ambientes. Yo al menos no lo intenté. Por si acaso.

LIBERTAD Y PIS

Se despedía Labordeta con su “Canto a la Libertad”, que ayudó bastante a que prendiera la llama de la conciencia de clase en aquel gentío heterogéneo, y al abandonar el escenario, Labordeta dejaba atrás una multitud de clase obrera y puño en alto, incluidos los hijos de concejales socialistas que bajaban de la sierra disfrazados de andrajosos y cuya presencia misma protestaba contra un sistema gobernado por el partido al que pertenecían sus papás.

Habíamos hecho acopio de minis de cerveza y calimocho, que en las fiestas del PC se llaman “katxis de kalimotxo y birra”. Y claro, así como todo lo que sube tiene que bajar, todo lo que entra tiene que salir, de modo que nos turnábamos para a) abandonar el grupo;  b) llegar a las lindes del recinto; c) mingitar en hileras de humanos venenosos que contaminaban con amoniaco y ácido úrico la madrileña Casa de Campo a razón de varios litros por minuto procedentes de las vejigas de toda suerte de heavies, hippies, punkis, y sobre todo ecologistas, que eran la variante progresista del momento; y d) regresar al grupo lo antes posible buscando el camino de vuelta en la cada vez más nutrida y sabinera muchedumbre.

ORGANIZACIÓN

Aún era pronto. El siguiente acto era un discurso de Amado Avendaño, un dirigente del Chiapas zapatista que pasaba por allí. Era pequeñito, vestido todo de blanco, y como tenía pinta de buena persona nos cayó muy majo. Ya lo habíamos visto un rato antes porque en mitad del concierto de Labordeta la organización le había hecho acceder al backstage atravesando la muchedumbre, e incluso mi hermano pequeño le ayudó a saltar la valla que mantenía el escenario a salvo de la canalla allí reunida. Todo lo cual nos puede dar pistas concluyentes sobre la capacidad organizativa de un grupo ideológico entrenado en la subversión del sistema a través de la gestión de células operativas. Una contradicción sólo equiparable a los liberales, que veneramos el mercado de la oferta y la demanda pero no sabemos publicitarnos siquiera para lograr media entrada en nuestras inhóspitas reuniones de partido.

VIVA ESPAÑA

Aquel zapatista menudo, del que apenas sabíamos nada aparte de que era un orador incansable, nos regaló generosamente con una hora de discurso. Arrancó fuerte, con un “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos” que aplaudieron hasta los cipreses. Pero en estas cosas siempre pasa igual, la progresión de ovaciones evoluciona en “U”. Muy fuertes al principio, recién estrenada la exaltación zapatista; más flojos cuando el personal empieza a cansarse de tanto fervor non-stop; y de nuevo fuertes al final, cuando el dolor de manos no arredra, reconozcámoslo, la posibilidad de conjurar la conclusión del discurso, cuyo colofón fue uno de los momentos izquierdosos más ridículos que he vivido cuando Amado, ya consumidos todos sus recursos, cerraba su intervención con tres “vivas”.

-¡Viva México!

-¡¡¡¡¡¡VIVA!!!!!

-¡Viva el Partido Comunista!

-¡¡¡¡¡¡VIVA!!!!!

-¡Viva España!

-¿Ein?

Esas dos palabras, exclamadas a todo volumen por la potente megafonía del Partido Comunista, cayeron sobre la muchedumbre enardecida como un jarro de agua fría. Se obró un tenso silencio en aquella masa de colectivistas que a esas alturas de la tarde y del siglo sentía más cercanos a Durruti y la Pasionaria que a sus propios padres. Nos pilló tan desprevenidos que incluso pudieron oírse dos o tres tímidos “viva”, inseguros, vacilantes, desacompasados, abortados, y de seguro acompañados con miradas de reproche procedentes de las cabezas vecinas. Mi hermano y yo no podíamos parar de reír, ¡¡viva, viva!!, mientras aplaudíamos entusiastas semejante momentazo. Tan sincero era nuestro apoyo que logramos contagiar a la desconcertada turbamulta y poco a poco se rompió la gélida escarcha que por unos segundos había caído sobre la tarde-noche madrileña, mientras Amado se retiraba cabizbajo preguntándose qué había hecho mal.

ALMIRANTE

Mientras llegaba la noche, y para calentar los ánimos tras el susto, las almas que ya abarrotaban el tendido se daban sin reservas al alcohol y la marihuana. El concierto estaba programado para esa hora, y aún quedaba por salir Anguita. Por supuesto que nadie estaba allí para ver al Califa Rojo, pero alguna lumbrera del aparato había puesto en práctica una maniobra que habría despertado la admiración del mismísimo Beria: programar un discurso del líder a la hora en que debía empezar Sabina. Una pregunta recorría la Casa de Campo: ¿sería capaz el bueno de Julio de castigarnos con otro discurso, o en cambio abriría la mano y dejaría que disfrutáramos de la fiesta del PC a un público que ya tenía más cuerpo de fiesta que de PC? Confiados y rendidos al posibilismo, acordamos como pueblo y unilateralmente que Anguita no podía ser tan cabrón como para salir al escenario. Expectantes, impacientes, hacíamos apuestas sobre qué repertorio ofrecería Sabina, y los más valientes calentábamos ya la voz repasando algunos éxitos del madrileño adoptivo por excelencia, cuando empezaron a sonar aplausos, silbidos, loas y vítores a voz en cuello. Nos pusimos en pie automáticamente pensando que empezaba el espectáculo, pero no. La organización había decidido amenizar la espera ofreciendo fragmentos del documental Operación Ogro, y aquella masa pacifista había estallado en aplausos al ver volar el coche de Carrero Blanco. Lo que no logró un inocente “viva España” lo consiguió con natural espontaneidad un atentado de ETA. Todo en orden, pues.

ABANDONAD TODA ESPERANZA

En un vicioso bucle, el vuelo del almirante volvía a las pantallas cada cinco minutos, pero a cada nueva reproducción perdía efectividad, y los aplausos fueron decayendo hasta desaparecer por completo a la cuarta o quinta vez que el coche de Carrero Blanco atravesó Claudio Coello en sentido vertical. Mientras los técnicos de luces y sonido hacían sus últimos preparativos, el público coreaba “¡Queremos a Sabina, queremos a Sabina!”, y “¡Que empiece ya, que el público se va, la gente se marea y el público se me-a!”. Tal vez por esa razón la concurrencia improvisó una cerrada pitada, aderezada con algunos abucheos y no pocas maldiciones, cuando dos voluntarios del partido plantificaron en medio del escenario un atril que presagiaba lo peor.

En efecto, al poco salió Anguita. Pero no inmediatamente. Zorruno, el adalid del rojerío patrio dejó un tiempo prudencial para que las hordas lúmpen, que a esas horas habíamos perdido toda conciencia de clase, asimiláramos sin represalias que de Sabina, nanay, al menos por el momento. Juro que Anguita empezó diciendo “Seré breve”, y algunos ilusos le creímos echando mano de nuestros últimos remanentes de optimismo. Pero el hecho de que el prólogo del discurso durara no menos de veinte minutos hizo que abandonáramos toda esperanza.

 

DICTADURA

Aún así, ver a Anguita no era poca cosa para un comunista de instituto como yo, que aunque sabinero pendenciero, tenía un corazoncito, así que me adscribí sin reservas a la consabida progresión de aplausos en “U”. Y es que al principio la cosa tenía su gracia y los presentes vitoreábamos como majaderos lo que amenazaba claramente con ser un panegírico de la juventud rojuna, pero al poco de descubrir in situ que no entendíamos nada de la correosa gramática bolchevique del carismático califa, y lo que es peor, QUE NO TENÍA INTENCIÓN DE PARAR, no tardó en hacerse sentir cierta frustración entre el populacho. La frustración llevó al hastío, el hastío al hartazgo y el hartazgo a la mala educación. Así, donde antes hubo un público entregado, proliferaban ahora los “¡que te calles yaaaa, pesao!”, “¡que sí, que vale, que muy bien!”, y sobre todo, un creciente “Sa-bi-na, Sa-bi-na, ¡Sa-bi-na, Sa-bi-na, SA-BI-NA, SA,-BI,-NA!” que, por supuesto, no lograba silenciar aquella perorata incognoscible envuelta en las jergas herméticas de un califato improvisado. Nada puede la voz del pueblo ante un buen grupo megafónico.

En propiedad no podíamos quejarnos, habíamos ido allí buscando saborear un poco de socialismo real y obtuvimos la experiencia completa, puesto que la organización había logrado sacarnos hasta la última peseta, teníamos hambre, sed, estábamos cansados y sólo nos quedaba la música y la esperanza de que aquel malhadado vendedor de crecepelo, su tiránico decibelio y aquel sonsonete estridente que penetraba los tímpanos como un taladro de carburo de wolframio, terminaran por desvanecerse alguna vez.

TRANSICIÓN

La feliz frase “Voy concluyendo” anunció el final del califato y arrancó a la chusma momentáneamente aburguesada por la espera y por la barrila una cerrada ovación y no pocas chanzas. “¡Bravo!”, “¡A ver si es verdad!”, “¡Alabado sea el Santísimo!”. Ya no le fantaseábamos abrochado a una guillotina, y a algunos incluso nos pareció hasta guapo. Y aunque el colofón del discurso aún se hizo esperar sus buenos veinticinco minutos, los aplausos volvieron a recrudecerse al final de cada ignota aseveración y cada frase inextinguible. Cuando le prometes lo que largamente le has arrebatado, el pueblo, desmemoriado y voluble, vuelve a quererte sin más.

LIBERTAD SIN IRA

Al cabo, Anguita marchó en buena hora. La Casa de Campo dejó de ser Cuba, habíamos vuelto a Madrid. Sabina tuvo el detalle de no hacerse esperar más, salió casi de inmediato e hizo un concierto realmente maravilloso. Y sólo años después de disfrutar con mi hermano Pablo, mi novia Laura y mi amigo Javi de una jornada inolvidable llena de anécdotas que no tienen precio, me di cuenta de que en todos mis años comunistas nunca fui menos comunista que durante un discurso de Julio Anguita.

POTITOS IDEOLÓGICOS

Miguel Bosé da la razón a Willy Toledo en su equiparación de la democracia y la dictadura cubana. El silogismo de Bosé es el siguiente: si en Valencia se han retirado seis fotos del caso Gürtel en una exposición, entonces somos tan antidemocráticos como Cuba.

El pajín mental de Bosé es notorio. En ese sentido, el farol de Willy Toledo, aunque falso e infundado, por lo menos era un farol más en condiciones. Y si bien las desafortunadas palabras de Willy fueron celebradas por no pocos ignorantes selectivos, de esos que ven con claridad oscuras torturas secretas en España, pero que a la vez no logran discernir las evidentes miserias del régimen castrista en Cuba, lo cierto es que la absoluta mayoría de los ciudadanos se pronunció al respecto de Willy y sus palabras.

Miguel Bosé no tiene ningún problema en afirmar con naturalidad toda suerte de disparates. Así, llegó a afirmar que el festival que organizó en Cuba “era para criticar al régimen”, lo cual agrede a la inteligencia. Ahora nos viene con que en todos los países se violan los derechos humanos. Según Bosé, es igual de inmoral el asesinato de estado que la retirada de seis fotos tontas. Su razonamiento es ninguno. Dice que a Willy se le quiere “machacar”, cuando en realidad solamente se le ha criticado, dejando bien intactos todos sus derechos. Al final, entre uno y otro tiran de consigna y poco más. Alimento exclusivamente para cerebros de mosquito. Ideología en potitos.

Más declaraciones de Papito.

Éstos son los pilares bajo los que se sustenta la izquierda en la calle. Durante décadas, la izquierda se ha venido presentando como paradigma de la democracia, la pluralidad y la tolerancia. Si apartamos la lona que cubre el andamiaje de semejante disfraz, lo que encontramos es una escombrera intelectual. El objetivo es legitimar las dictaduras socialistas. Venezuela nos muestra el camino.

LA ENTREVISTA DE WILLY TOLEDO: LAWRENCE DE CAÑAS

Willy Toledo. Éste señor de la izquierda.

Ha hecho algunas películas. Es resultón en cámara, posee cierto carisma campechano y llano. Eso limita mucho los papeles para los que está cualificado, pero cuando está bien elegido, Willy Toledo es un buen actor. Últimamente no se prodiga mucho por las pantallas.

No hace mucho, comentamos aquí la noticia en LD, cuando se metió con ciertos aspectos del gobierno socialista.

https://laciudadenllamas.wordpress.com/2009/10/17/santiago-segura-y-guillermo-toledo-ya-no-tienen-estomago-para-pedir-ceja/

Desde octubre de 2009 hasta ahora no ha hecho gran cosa en las pantallas, pero fuera de ellas se ha metido en el ojo del huracán informativo nada menos que dos veces.

La primera tuvo lugar en el contexto de la huelga de hambre de Aminattou Haidar, mujer Saharaui que exigía al gobierno marroquí la ciudadanía marroquí. Willy Toledo la apoyó en su causa y se hizo la foto.

Willy es aventurero y solidario, y visita El Aaiún. Aunque sólo fuera por la foto, merece la pena el esfuerzo. Vean la intensidad. Vean el rictus solemne. El Cheguevarl de La Latina. Lawrence de Cañas. Hasta los morillos llevan gorra, pero él se pone un turbante.

Es, precisamente, durante otro acto de apoyo al pueblo saharaui, cuando es preguntado por la muerte de Orlando Zapata Tamayo, preso político cubano que ha llevado hasta el final una huelga de hambre de tres meses. Según Willy Toledo, Zapata “no era más que un preso común”.

En el momento en que sus palabras son publicadas, empieza el aluvión de críticas, desde todos los frentes mediáticos. Onda Cero, Cadena Ser, Cope, El Mundo, El País, La Gaceta, Abc, las televisiones…Incluso el diario Público se ha desmarcado de Willy Toledo. Hasta en Sálvame lo han tenido expuesto como el “Mamarracho de la Semana”.

Por no hablar de las opiniones vertidas por los oyentes y espectadores. Willy se ha cubierto de gloria. Y si bien es verdad que un mal día lo tiene cualquiera, Willy rechazó, al día siguiente, una oportunidad de oro para retractarse, si no de sus equivocadas declaraciones, calcadas de la versión oficial que publicó Granma cuatro días después y solo ante la relevancia internacional que ha adquirido el caso, sí por lo menos, de la  apología, soslayada pero evidente a la vez, del castrismo que destilaban sus palabras.

Cuando Toledo (Willy) se da cuenta de que todos los medios y toda la calle le pone fino, intenta ponerse en contacto con los medios de izquierdas para poder matizar sus palabras y dejar de ser el malo de la película. Pero, oh, sorpresa, los medios de la izquierda no le han dejado hablar. El asunto es conflictivo, pues, aunque en privado simpaticen con el régimen cubano, o por lo menos más con su espíritu que con sus malas praxis, es evidente que en público, a día de hoy, no se puede defender lo indefendible. La dictadura castrista es indefendible. Incluso para la prensa socialista, defenderla es meterte en el fango más espeso y maloliente del plantel de ilusiones de la progrez. Es mejor hablar de otra cosa. Como dice Nuria Richart en la tertulia de Herrero, “ni se quiere defender, ni se quiere condenar”.

Willy, asfixiado de notoriedad, y notoriedad es lo que buscaba, recibe la llamada de Luis Herrero, de esRadio, mi cadena favorita. Cuelgo aquí el enlace a la entrevista, y la tertulia posterior. Herrero tuvo la buena sangre de salvar a Willy, de sacarlo del papel de malo de la película. Sólo dejando hablar al señor Toledo, él mismo pasó de malo a tontolbote que pasaba por allí.

Entrevista de Luis Herrero a Willy Toledo (pinche aquí)

La entrevista es en realidad una conversación entre Luis Herrero y Willy Toledo. Herrero, excelente, lleva a Willy Toledo, con guante de seda, contra las cuerdas, poniendo al actrivista ante sus propios callejones sin salida ideológicos. Hasta el punto que Willy Toledo se ve en la disyuntiva de significarse realmente como socialista defensor de la dictadura socialista cubana, o bien, como Zapatero, limitarse a lamentar la muerte de Tamayo Zapata, pedir perdón y salir corriendo.

El momento en que Toledo se retrata mejor es cuando le preguntan:

-¿Considera usted correcto que a un preso se le niegue el agua durante dieciocho días?

Willy balbucea algunos tópicos de sentada estudiantil, todo el mundo tiene derecho, ayuda desde fuera, etc…hasta que cae en la cuenta, y dice: “Pero bueno, si le niegas el agua durante dieciocho días a una persona…muere. ¿Ha muerto éste señor, o señora?” Se hace un silencio, y Luis Herrero clarifica: -Pues, claro, está hablando de Orlando Zapata.

-Ah, vale. ¡Me parece completamente incorrecto y una tortura inaceptable!

He pasado la entrevista varias veces. Siempre me entra la risa en ese momento. Y yo, personalmente, noto que lo dice con poco convencimiento. ¿Por qué? Él mismo nos da la respuesta un poco después, al hacer una defensa de Ho Chi Minh.

Otro gran momento es cuando se pone a lloriquear que le “van a pegar una paliza”. Podría confundirse de manía persecutoria lo que en realidad es puro fingimiento. Willy, tenemos muy caladita esa modulación de “qué desgraciaíto soy”. Lo mismo que Wyoming, que se hizo la víctima cuando la opinión pública le afeó la conducta. Se inventa unos supuestos “radicales” que le pueden pegar. Califica de “linchamiento” y de “insultos” las meras críticas vertidas sobre él, sus declaraciones y su persona, y yo no he oído o leído insulto alguno, y sí toneladas de argumentos para calificar de abyectas las palabras de Willy. No tienes miedo, Willy. No finjas.

Grandes jugadas, para mí, fueron los patinazos de Toledo al hablar de la prensa. Comprobamos que Willy Toledo separa obsesivamente los medios de comunicación entre izquierdas y derechas, como dice él. Sigue englobando en la derecha todo lo que no es el socialismo, y todo lo que no es prensa socialista como sesgada o falaz. Como la ETA, su ideología necesita el fantasma de Franco para seguir autojustificándose.

Además, se retrata cuando se sorprende de que sea en un medio “vinculado a la derecha” quien le deje explicarse, y no, continúa, “los medios supuestamente de izquierdas”, que de hecho le han puesto verde sin dejarle hablar. Asumía, hasta que no le han dejado hablar, que los medios de izquierdas eran los más plurales, cuando en realidad son los únicos manejados directamente desde la política, y de largo los más politizados, siempre. Véase sin ir más lejos la obsesiva separación entre medios de izquierdas y de derechas. Eso es un error de bulto, señor Toledo. Incluso dentro de tu juego de izquierdas y derechas, la prensa progre, Toledo, es la que está más ideologizada, y es la que más sesga la información. Va de la mano con el partido socialista, vaya. Histórica, tradicionalmente, y hasta hace poco, sin complejos. Antes Prisa, ahora Roures. Acabas, Toledo, de ser utilizado por tus amiguitos de la “prensa libre” para desmarcarse de Castro y sus voceros. Que te aproveche.

Y por cierto, ya que Herrero tuvo a bien dejarte pasar eso de que esRadio es un medio vinculado a “la derecha”, te digo que esRadio ha nacido porque el ente más parecido a lo que yo creo que te refieres por “la derecha” expulsó a Losantos y César Vidal de la cadena Cope. Así que esos vínculos están sólo en la cabeza de Willy Toledo y la de los que, como él, aún no se ha querido enterar de que el comunismo es un fracaso, y una gran putada para los ciudadanos. Una dictadura más, una técnica de suplantación del poder, y que genera su propia nobleza de partido, además de una emigración masiva que se impide de fronteras para dentro a punta de ametralladora, amén de todas las violaciones de los derechos humanos que ya se conocen, mas todas las demás, muchas más, de las que no nos hemos enterado porque en los paraísos comunistas no existe la prensa libre.

Por eso, la mejor jugada de todas es la de Herrero cuando, utilizando contra Willy sus propios lloriqueos y su sensación de peligro por tanta crítica, le dice al actor que “no te vayas nunca a vivir a Cuba. Si los medios te insultaran, no sobrevivirías como un ser libre ni treinta y seis horas en la isla que tanto defiendes”. Estupendo, Herrero.

Que sepas, Willy Toledo, que esRadio no está vinculada a ninguna “derecha”. Actualízate, macho. Empieza a ser un ejercicio de arqueología hablar de política con un socialista.

Todas esas lacras masivas del comunismo, cubano o no cubano, el señor Toledo las conoce, por mucho que se disfrace de buen tipo, de tipo llano y dialogante. Tal vez haya llegado para Willy el momento de replantearse qué está defendiendo realmente, de ver la catadura moral de la gente a la que tipos como éste dan voz, de si, en el fondo, está con los fusiladores, o con los fusilados.

La demagogia del señor Toledo reside fundamentalmente en su rasero moral. Así, considera tan legítima una democracia como una dictadura, si por violación de los derechos humanos en las cárceles se refiere. En realidad, el argumento es muy barato, porque al basarse en lo que ocurre en secreto, no hay forma de comprobarlas. En lugar de echar mano de otras violaciones de los derechos humanos más notorias, como el derecho a la libre opinión, información, etc… Segregacionismo, vigilancia, estado policial, ejecuciones políticas, prohibición de abandonar la isla, dictadura política, poder absoluto de los políticos, falta notoria de libertad, control total de los medios de comunicación, vigilancia telefónica al ciudadano. Pero Willy no. Willy se cierra a todas esas obviedades, y, como en las pelis de juicios con jurado, no tendrá en cuenta éstas pruebas. Se concentra en lo que ocurre en las cárceles. Así nadie le puede rebatir taxativamente, pues lo que ocurre dentro de una cárcel es difícilmente comprobable. Ahora le toca mentir.

Es obvio que ni en las peores condiciones, se van a dar actualmente en las cárceles españolas las atrocidades que se dan en Cuba. Para empezar, en España no hay presos políticos. Por lo demás, en cuanto a los malos tratos: ¿que alguna vez a algún funcionario se le va la mano? No me cabe la menor duda. Pero si le pillan, la paga. La Constitución así lo dispone. En Cuba, no. En Cuba, si exiges democracia, te meten en la cárcel. Aunque los tribunales digan “escándalo público”.

Para que tiparracos con gorrita del ché voceen en occidente bulos, en lugar de encarcelarlo por pedir la democracia, lo encarcelan por “escándalo público”. Y Willy lo sabe. Por eso dice tanto eso de “¿Dónde están los papeles?”. Porque sabe que los papeles estarán maquillados por la dictadura cubana. Pero eso es un preso político. Y a ese preso político lo han torturado en repetidas ocasiones, Willy Toledo. Y ese preso se puso en huelga de hambre. Y la cárcel cubana, en lugar de ayudarle a manterle con vida, le negó el agua durante dieciocho días. Suficiente para matar a un hombre, tú mismo lo sabes. Letal de necesidad para un hombre en huelga de hambre. ¿Le parece a Willy Toledo que cambia mucho la situación si el preso es común o político? Porque para mí sí, pero para Willy, no parece. Primero pide disculpas sólo si era un preso político, y luego sigue largando inconsistentes y vagas acusaciones a las democracias. Bulos. Rumores alarmantes. Defensas a Venezuela.  Y minutos después de su lamentable sarta de mentiras acerca de pseudocampos de concentración para inmigrantes, llama un oyente que trabaja habitualmente como abogado en éstos centros de acogida, para dejar claro que lo que dice Willy es absolutamente falso, y que en éstos centros se da la mejor atención de toda Europa en centros análogos. Que allí los internos están bien. Pero no puedo evitar fijarme de nuevo en que Willy hace hincapié en que en ésos sitios “no pueden entrar las cámaras”. “¿Qué estará ocurriendo ahí dentro para que no puedan entrar las cámaras?”, dice. Sembrando de nuevo la duda con lugares difícilmente comprobables.

De tal modo, Willy Toledo ignora voluntariamente lo que sabemos acerca de  libertades en las dictaduras y las democracias, y juzga la legitimidad de un régimen en base solamente a lo que ocurre en la última mazmorra, donde no llegan las cámaras. En lugar de comprobar las libertades a la vuelta de la esquina, en los titulares de los periódicos, en la libertad de tráfico, asociación, opinión, orientación sexual, no sé, religión,… Willy no. Obviando que en Cuba, además de torturas en las cárceles, está prohibido opinar, está prohibido asociarse, o fundar un partido político, y está prohibido irse. Está prohibido irse de Cuba. Condenados a no conocer el mundo, si les apetece. Está prohibido hasta matar una vaca. Si tú tienes una vaca y la matas para comerte los filetes, te meten un puro que te rilas. La vaca no es tuya. Es de Fidel. Willy no quiere saber nada de eso. Él no habla de eso. Willy habla de las cárceles. Y si no de las cárceles, “Willy, dime un sólo preso político en España, dime una sola tortura en cárceles españolas” (genial Herrero) y Willy recula, patina, “pues eso no sé”, dice, en claro renuncio, pero bla, bla…(y aquí dice lo de las negras mazmorras).

Willy necesita inventarse un lugar ficticio y recóndito para encontrar en él las miserias que hay en Cuba a la vuelta de la esquina.

Dicho de otro modo: A Willy Toledo le basta la sola sospecha de puntuales miserias carcelarias en Occidente para legitimar así la dictadura comunista de Castro, cuyas miserias está en todas partes.

Cuelgo aquí la tertulia post entrevista, más las tertulias y editoriales al respecto.

Tertulia de Luis Herrero post-entrevista.

Tertulia de César Vidal sobre Willy Toledo. Imprescindible.

Federico Jiménez Losantos, sobre Willy Toledo. Sobre Willy Toledo, desde el minuto quince. Espectacular.

Me gustaría seguir las aventuras comunistas de Willy Toledo para ver hasta dónde puede llegar un actor en paro para seguir manteniendo su imagen de tipo enrollado mediante una ideología básicamente fusiladora. Tal vez su próximo movimiento sea irse a vivir el sueño comunista in situ. En cuyo caso, probablemente no volveremos a oír hablar de él.

Pinche aquí para ver todos los documentos en la página del programa de Luis Herrero.

No me resisto, para terminar, a colgar la última del caso: La Asociación Saharaui ha condenado las palabras de su valedor público Willy Toledo. Toma ya, Willy. Jua, jua, y jua.

http://www.adn.es/lavida/20100304/NWS-2069-Asociacion-Saharaui-Orlando-Toledo-Zapata.html


ENTREVISTA A WILLY MEYER Y UNA TAL ESTHER

Acabo de quedarme a cuadrículas con el siguiente material, una entrevista a dúo que conceden a El País el líder del PCE y una miembro de las Juventudes de IU.

Él es Willy Meyer, y se muestra como un hombre sosegado. Perro viejo, posee recursos verbales más que sobrados para eludir temas espinosos, que es de lo que se trata el comunismo. Además, muestra cierta caballerosidad  a la hora de echarle algunos cables a su compañera cuando a ella el fango empieza a cubrirle las tetas (y las quejas, querida comunista, a Igualdad Aído). Lo que nos lleva a ella. La elementa.

Ella, Esther López Barceló, mucho más joven, posee una insuperable capacidad para justificar encarcelamientos, fusilamientos y atentados, aunque carece de toda habilidad que la permita disimular lo mucho que se la sudan los muertos del comunismo.

Todo esto lo comprobarán ustedes leyendo el vergonzante documento con el que El País conmemora el Muro de Berlín, que no su caída. Lo cuelgo aquí, bien a la vista, porque merece la pena detenerse a leerla.

EL PAÍS 09-11-2009 ¿Qué es ser comunista en 2009?

Como han podido comprobar los lectores del documento, la cosa no empieza mal. La toma del Palacio de Invierno, la lucha por la igualdad, reparto equitativo, cárcel, exilio, franquismo y blablabla…La demagogia barata al uso. Nada nuevo.

Pronto, en cambio, empiezan los problemas para Esther, que identifica el capitalismo salvaje con nuestra democracia, para después reconocer que al capitalismo hay que derribarlo así como a nuestra democracia. Ella se refiere a “esa democracia”, pero “esa democracia” es NUESTRA DEMOCRACIA, y con todos sus problemas, nuestra democracia es infinitamente mejor y más libre que cualquier práctica comunista. Como incluso ella se da cuenta de que plantear el derrocamiento de nuestra democracia, como mínimo, queda feo, saca a relucir a Franco, que es el comodín del público. Se verá en el resto del documento que, cuando la chica tiene problemas para no quedar como una mamporrera del fusil, saca a Franco o a Hitler a relucir, como si con ello el asesino argumentario comunista quedara justificado. Y es que para ella lo está. Como si Hitler no fuera socialista, por cierto.

Luego suelta la lindeza de que es un error juzgar si Marx estaba equivocado o no. “A ver, es que se parte de una base errónea: pensar que Marx dio una solución. El marxismo lo único que hace es analizar el sistema capitalista. Creer que Marx pudo estar o no equivocado es parte del problema, es desconocimiento”. Lo que nos pone tras la pista de que ni ella se cree a Carlitos. Para ella, juzgar la doctrina de Marx es un error.

¿Pero cómo va a ser desconocimiento someter al juicio crítico un libro técnico? No dice que hay que creerlo y obedecerlo a pies juntillas, pero ya les dije que con los comunistas es siempre más relevante lo que no queda articulado en palabras que lo que se dice. Pero bueno, nada que objetar, una doctrina es una doctrina, y creer en ella es un acto de fe. Imaginamos, pues, que la tal Esther debe de sentir un gran respeto y camaradería por las personas doctrinarias o creyentes. Jur, jur, jur.

Willy se apiada de su parloteante compañera, y le echa el primero de varios capotes. De nada le sirve, pues ella misma se enfanga por completo en el siguiente apretón: La URSS fue una perversión de lo que debía ser, dice. Pero no nos detengamos en eso, sino en lo bueno, dice, como la toma del poder, o la lucha contra el nazismo. ¿Qué importa, NO dice en palabras, que Stalin matara en tiempos de paz a más rusos y a mayor ritmo del que lo hizo Hitler con propios y enemigos en tiempo de guerra? Detengámonos en lo positivo, dice.

Por cierto, que intenta, con argumento tramposo, constatar que quien ganó la guerra fue Stalin liberando campos de concentración, no los Aliados. Cuando la realidad, muy distinta, es que Hitler la perdió solito contra el clima, y la contraofensiva fue conjunta. Rusia tuvo gran importancia, como atestigua la fotografía del soldado ruso plantando la bandera soviética en el parlamento alemán, pero ella no se molesta en argumentar, y se va al hecho anecdótico de los campos, que es como mentar a Hitler. Comodín, again.

Luego, la elementa empieza ya a MENTIR cuando dice que con seis añitos ya hizo su diagnosis social de la caída del muro. Basura, amiga. Pura basura. Reproduzco aquí el parrafito completo.

“Yo tenía seis años, estaba viendo con mis padres la televisión y recuerdo perfectamente que se vivió una sensación muy contradictoria: muchos veía a la gente celebrándolo, pero pensaban: ¿Y ahora qué nos espera? Se había acabado con el bloque, con la única fuerza que quedaba para reconducir ese país hacia un socialismo. Era la victoria del imperialismo sobre lo que le quedaba al comunismo en Occidente.”

You’re full of shit, babe.

Ya la comunista no sale del lodazal, y empiezan los balbuceos al hablar de Cuba. Willy, pirata él, la deja cocerse un rato para que aprenda a escuchar a los mayores. Así, Esther declara que “Cuba no es el sistema ideal, pero no se puede debatir si la alternativa son los balseros que se van a Miami”.

Éstos comunistas siempre están diciendo qué se puede y qué no se puede debatir. Por lo menos, la chica es consecuente. Pero falaz, pues nadie dijo que la alternativa fueran los balseros, sino LA DEMOCRACIA REAL. De esa no huyen más que los maleantes, ni siquiera los totalitarios que viven de los derechos que les confiere. “Entonces no hay nada de que hablar. Así que lo del muro… si la alternativa era el capitalismo que tenemos hoy día pues sí, fue una tristeza que cayera el único reducto que quedaba de posibilidad de luchar por un socialismo. Y el muro en sí… pues no fue producto del comunismo solamente, fue producto de una lucha de bloques. Como lo que le pasa a Cuba: por culpa del bloqueo económico no puede prosperar”. Incurre en otro error de bulto, pues las inyecciones de dinero de Stalin nunca los vio el pueblo. A los comunistas les pasa como a los gitanos desarraigados, que reniegan de los capitalistas/payos, pero los necesitan para que no se los coma su propia mierdecita. O sea, que el problema del comunismo es que no puede hacer negocios con los capitalistas…You’re full of  shit, babe.

“La realidad cubana es la democracia más profunda que he vivido yo en cualquier país. En España no hay una democracia garantizada, por ejemplo en los centros de trabajo a nivel sindical. Están totalmente corruptas las elecciones en los centros de trabajo: los trabajadores están indefensos frente a los patrones. El poder burgués deja a los trabajadores indefensos…”

Pues claro que están indefensos los trabajadores de muchas empresas, y de eso doy fe. Como doy fe de que cuando he pedido ayuda a los sindicatos ante los abusos, me han mandado a la porra, buena suerte, compañero, haber mirado la letra pequeña. Como que los sindicatos no trabajan el sector privado, y se concentran en lo público, fácil de controlar. Trabajadores indefensos, pues no los defendéis hasta que no aprueben una oposición. Nada que reprochar, eres consecuente. Pero no pidas que crea en tu demagogia, diría barata, pero no lo haré porque es carísima. En euros, no en valor real.

“…Pero cuando llegas allí te das cuenta de que, con los comités de defensa revolucionarios, hay una democracia participativa enorme en los barrios…” yno estoy a favor del sistema de partido único pero es un sistema mucho más democrático y participativo del que tengo yo aquí en el Parlamento español.

O sea que según tú, se sabe cuándo hay democracia en un país porque “te das cuenta“. ¿Cómo que te das cuenta? Estás en Cuba, hay un hospital con el careto de Guevara, pone “democracia” por todos lados. Pero si no hay sufragio, ni libertad de pensamiento, si se persigue la homosexualidad y se prohíbe escapar a otro país, ¿dónde está la democracia? ¿A punta de pistola? ¿Por qué no te quedaste en Cuba, chiquilla? ¿No me estarás vendiendo la moto de que no importa tanto elegir al presidente y tener libertades como que un comité revolucionario mediatice la vida vecinal? Y claro que hay participación, como que si no participas, después te niegan lujos como tener un teléfono colectivo en tu bloque, o incluso agua corriente. Menuda democracia.

A lo que se refiere ésta señorita es a que si estás en el poder aquí, mandas mucho menos de lo que mandan los que están en el poder en Cuba. Y eso no se lo podemos discutir. Sí podemos recordarle que es ésa la principal bondad de la democracia REAL. Que los políticos están sujetos a sus propias leyes.

Aquí llega un momento memorable, cuando hablan de presos políticos en Cuba. Meyer, en su peor intervención, dice que no hay presos políticos, sino gente que no condena el bloqueo. O sea, que si no condenas el bloqueo, a la cárcel. Luego dice que son muy pocos, los presos. Nos ha jodido. Claro que son pocos. Si me meten en la cárcel por no manifestar rechazo por la sopa castellana, pues tendré que decir que la odio, aunque me rujan las tripas. Aunque, si las tripas me rugen demasiado, ¡también voy a la cárcel! Mañana mismo me voy a Cuba, a vivir la democracia. ¡JUAS!

Y luego, Esther Democracia López dice que en España hay tantos presos políticos como en Cuba. -No, bueno, eso yo no lo comparto…, dice Meyer. A éstas alturas, la entrevista parece ya un show de Les Luthiers. Y argumenta la tipa con dos ejemplos: un pájaro ondeando una bandera tricolor, y que la policía le pidió el carnet en una manifestación una vez. Jur, jur, jur. Como dicen en mi barrio, la miras el culo y le sale un moratón.

La traca, a estas alturas, ya ha empezado. Después de recitar al son de Willy, y sólo cuando lo señala Willy, que “estamos en contra de la pena de muerte, en cualquier país“, continúa desmintiéndose a sí misma. “Pues claro. Pero a ver… ¿Eso mancha un régimen para siempre? Pues es que hay determinadas acciones que son cualitativamente más importantes que el hecho de que hubiera una excepcionalidad de un fusilamiento”. Lo primero, no es UN fusilamiento, sino MUCHOS fusilamientos. Y dos, acuérdate de éstas palabras tuyas, cuando vayas a condenar los fusilamientos de Franco, inusitadamente escasos para cualquier dictadura occidental, no digamos comunista, y que buscaban evitar que gente como tú accediera al poder. ¿Qué son, según tú, unos pocos pum, pum, pum, si son en favor de la democracia? No entraré a discutir tan compleja cuestión, sólo compararé los pocos pum, pum, pum de Franco, con pueblos enteros enterrados vivos por orden de Stalin, millones de mujeres violadas por la democracia coreana o el exterminio masivo de niñas en la democrática China. ¿Qué son esos desgraciados en comparación a las bondades que trae el comunismo?

Y ahora, la debacle. Y es que a la hora de hablar de la izquierda mafiosa vasca, entramos ya en el terreno del PURO BALBUCEO.

P:¿Cómo valoran las últimas detenciones en el entorno de Batasuna?

Esther: Esas detenciones no se sostienen. Si se acaba con la vía política, la única que les vamos a dejar a los independentistas va a ser la terrorista. No se puede detener tan alegremente porque entonces pierdes la razón, así se enquista el conflicto. Son detenciones arbitrarias, un ataque.

La doblez moral es tan obvia, que no me resisto a señalarla. De modo que, para ésta tiparraquilla que apoya el encarcelamiento de quien no condena el bloqueo, es un ataque que se encarcele a quien no condena el asesinato, a quien señala el objetivo con el dedo. Se retrata aquí la izquierdosa con la bisoñez del niño que dice lo que piensa de verdad. Su solidaridad, pues, va con los verdugos, no con las víctimas. Pues mira. A mí no me gustas un pelo, y mucho menos la basura que tiras por la boca. Sin embargo, no voy a ponerte una bomba, ni a tus hijos tampoco. Sólo opino en mi blog, y voto en consecuencia. No diría yo que me queda la salida de la violencia, pues esa salida no es legítima, ni mucho menos, democrática. Si el parlamento no aprueba tus propuestas, ¿lo quemas? Claro. Pobre Esthercita, no la dimos otra opción.

You’re full of shit, babe.

Y para terminar, ésta chiquita sufre un proceso parecido al de Benjamin Button, infantilizando su discurso a medida que transcurre la entrevista, acaba balbuceando, acorralada por un entrevistador que lanza preguntas centradas a los pies. Acorralada por la presencia del lector.

P. ¿Arnaldo Otegi es un preso político?

E. L. Pues vamos a ver… cuando una persona no ha incumplido la ley, o no más que otros… y se le detiene… ¿Otegi es un preso político? Pues…. Es que no sé si decir eso porque…

Acorralada por los lectores, no sabes si decir eso porque os están leyendo y se van a enterar de lo que decís los comunistas cuando estáis en privado. Gú, gú, tá tá. Y como todos los bebés, te acabaste cagando encima.

Así que, sacamos conclusiones. Esther, ¿qué son los doscientos millones de muertos del comunismo, en comparación con una bella doctrina, aunque ésta no funcione? Pues mucho, señoritinga de manos limpias y alma negra. Todo. Aunque no oigamos sus gritos de dolor, lo son todo, por lo menos para mí, a la hora de decidir si me quedo aquí o me voy a Cuba, Corea, la Rusia democrática, la China roja o una posible Euskal Herría. Me quedaré aquí. Lo mismo que tú.

Willy_Meyer_Esther_Lopez_Barcelo
Qué nivel, Maribel

katyn esther