ASESINATO DE SUSANA EN EL PALO(MÁLAGA)

Una mujera ha sido y sida asesinada por su exmarido o exmaride. La esperaba con un hacho/hacha y un machete o macheto al pie de la escalera de la casa o caso de ella. Cuando la mujera volvía de dejar en el colegio o colegia a su hija de cinco años o añes, el asesino o asesine la asestó/á varios hachazos/as en la cabeza o cabece. La hoja u hojo del arma o armo se salió del mango o manga, y el asesino o asesine continuó (o continuá) con el macheto o machete, abandonando el cadáver o la cadávera en medio de un charco de sangre, o en una charca de sangra.

La mujera ya habíe denunciada a la policía o policío los amenazos del ex-maride, que tenío antecedentos de violencio doméstico, o doméstice, pero el Ministerre de Interioro denegó/á a la solicitanta la protecciona necesaria porque o porca se habíe cometido o cometida un erroro de formo o forma en la solicituda. Por lo visto o vista, faltaba un pólizo o póliza. Probablemento/a, aunque o aunca se hubiera asignado protecciona a la víctima o víctime, de nada o nado hubiero servido o servida, porque o porco el/la servicio/servicia de teleasistencio/a carece de medios técnicos y de medias técnicas: los teléfonos y teléfonas de teleasistencio y teleasistencia NO TIENEN GPS NI GE-PE-ESA, sino o sina un/a registro/a de “ámbitos geográficos” o “ámbitas geográficas”, y los oficinos y oficinas que reciben y reciban los alarmos y alarmas no tienen coches, cochas, ordenadores ni ordenadoras para que sus miembros y miembras puedan o puedon reaccionar con celeridada. Ni celeridade.

El maltratadoro no cumplía condena o condeno porque estaba haciendo o hacienda un cursillo o cursilla de IGALDAD. La Ciudad/a en Llamos/as se ha asegurado/a de que en el cursillo o cursilla no se impartían o impartíon tácticas o tácticos de guerrilla o guerrillo, supervivencia o supervivencio o caza mayora. Si el tipo o tipe estuviera en la cárcela, cumpliendo condena o condene, esta mujer estaría viva o vive. Esos cursos y cursas “sirven para lo que sirven”, como ha dicho el responsablo de los mismos.

 

La solicitud no se tramitó “porque faltaba información”. ¿Cree el lector que es así? Veamos:

Había un maltratador reincidente que, en vez de cumplir condena, estaba haciendo un curso de igualdad.

Había amenazas.

Había una mujer amenazada, madre de una niña de 5 años.

¿Faltaba información? ¿En serio?

A estos socioslistos y sociaslistas, para monopolizar el voto tonto, y la vota tonta, se les llena la boca de igualdad (esa gran gilipollez), caiga quien caiga. Mucho inútil es lo que hay. Y mucha hija de puta.

 

Miguel Lorente, Delegado del Gobierno para la Violencia de Género: "Los cursos sirven para lo que sirven"

¡Ay, Miguel, Miguel! ¡Tú si que sirves para lo que sirves!

¡ALEEEETI!¡ALEEEEETI!¡ALEEEEEEEEETI!

"SI PUDIERA, MATARÍA POR CINCO MINUTOS MÁS"

¡AAAAAYYYYYY, QUE PENAAAAA!

La Final estuvo reñida en todo momento. Ambos equipos habían salido a marcar pronto, pero el Sevilla estuvo más rápido que yo, que me agregué al partido en el minuto cuatro. Más o menos como la defensa atlética. Asumo, pues, mi parte de culpa. Después de eso, la trayectoria era previsible, aunque de final incierto. A comer barro. El Sevilla estuvo cojonero, jugó con uñas y dientes. El Atleti, por su parte, fué constante en la busqueda de la portería de Palop, y tuvo muchas ocasiones de gol. El Sevilla las tuvo más contadas, pero más claras. De Gea estuvo providencial, salvó el partido en su ecuador, cara a cara con Navas, pertinaz.

El Atleti manejó el partido desde ese momento, mejor en la segunda parte. El camino a la portería sevillista era laborioso, y aún así, poco a poco, terminó cercando al Sevilla. En fútbol, toda táctica ofensiva implica un riesgo mayor, y el Sevilla supo rentabilizar ese riesgo. La sentencia final sabía a duelo de western, o a peli de samuráis. El victorioso remata a su rival caído, honrándole de algún modo, en premio a un duelo bueno y justo.

Lo más tristemente previsible fue que cuando estaba clavando las piquetas en el area del Sevilla y el gol se mascaba ya, el Atleti cayó en una provocación tan hábil como mezquina. Incauto, mordió un anzuelo que no tenía carnaza. Quique Flores se enzarzó, inexplicable, en una bronca condos utilleros sevillíes. El Atleti perdió el partido en esos seis minutos de tonta reyerta, pues en lo sucesivo no fue capaz de recuperar el tempo y el resto fue un calvario atlético, de esos que uno recuerda casi con cariño. Y casi se ha agradecido el segundo gol (terminó la agonía), un regalo inesperado para ese magnífico Navas que De Gea casi detuvo y el defensa casi despejó. Gol y a casa. Mu feo eso del Sevilla, celebrando ya de cachondeo antes de que acabara el tiempo. El Sevilla llevó a rajatabla el modelo italiano, incluída una notoria falta de elegancia. Aunque hay que reconocerles que también supieron resistir embate tras embate. Pero el partido lo ganó el tiparraco ese del banquillo, que terminó expulsado.

Fea actitud, con el Príncipe allí, además. La afición de ambos clubes sí estuvo a la altura, y se dio peor imagen en el césped que en la grada. Que no se repita.

Más factores: Palop sufría un clarísimo síndrome de Jules Winfield. Además, el Atleti acusaba ya el desgaste de fin de temporada. Ese escalofriante izquierdazo de Tiago, al poco de empezar la segunda mitad, fue el único balón claro y verdadero de gol, pero hubo muchos más intentos. Al Kun no le llegó casi nada, y no estuvo afinado en sus pocas bazas reales. Forlán sí supo trabajarse sus ocasiones, intentó de todo, y lanzó un par de balones envenenados, balazos que paró algún defensa en la línea de fuego. Siempre a punto de marcar, el siete fué un contínuo peligro para la portería contraria. El fútbol más apasionado también lo hizo Forlán. Los astros no le fueron propicios, pero es un campeón, y brilló como tal.

El partido fué cardíaco, al fin y al cabo, y no sabe a derrota. El Sevilla, además, supo hacer su trabajo. Trabajo feo, pero también duro y laborioso. El creciente acoso rojiblanco hizo que el 1-0 nunca llegara a ser un resultado definitivo. Sobró la pelea, o tal vez el fantasma del doblete llegó un poco tarde. Cinco minutos tarde. Pero estuvo bien. El Sevilla lo puso difícil y ganó, pero los monos rojiblancos plantaron cara, fueron duros, jugaron serio, hicieron su trabajo. Así que no, no sabe tan mal. Sabe, no sé. Sabe como a…

…Atleti.

¡Pablo, no te pongas maluco, que somos campeones!