QUÉ DULCE MÁS AMARGO

Pensé que la debacle del zapaterismo sería un espectáculo más provechoso. Sin embargo, he de reconocer que me está resultando un dulce muy, muy amargo, comprobar que no había ni un gramo de grandeza en el partido que nos ha gobernado los últimos siete años. Dejando atrás las tropelías discrecionales de un gobierno instalado en la mediocridad normativa, la mendacidad oficiosa y la podredumbre estructural, nada indicaba que la cosa fuera a cambiar durante la transición rubalcabiana, que está a medio camino entre la chapuza tejeril y el trilerismo getafeño. Pero de algún modo, yo esperaba en un fuero íntimo tiznado de wishful thinking necesitado de altruismo, que el PSOE de Rubalcaba y Blanco se batiera en retirada echando mano de algún remanente de dignidad, de humildad o por lo menos, de legalidad. Amarga lección nunca aprendida del todo, debo reconocer.

Empezando por las primarias monoteístas de Rubalcaba. No soy de los que piensan que Rugalcaba se ha sacrificado por el bien del PSOE. Pepunto se ha comido a Zetapé por las pezuñas, y se aferrará al puesto hasta la ilegalidad. Para ello ha mimado a los indignados, y para ello le pone una vela a San Bildu cada noche. Es imposible que nadie haga el ridículo con el skoda y el parquímetro, cambie de nombre cada quince minutos y se tome tan en serio como lo hace el profesor Bacterio del PSOE, sólo para presentarse al sepuku electoral del 20-N. No. Rubalcaba quiere ser el jefe de los billares, y para lograrlo es capaz de cualquier cosa, repito, de cualquier cosa.

No se queda aquí la cosa. Después de desinflarse el Gürtel (cuatro años de informativos públicos tirados a la basura), resulta que Pepiño Gasolineras es el nuevo inocente oficial del PSOE. Y yo me carcajearía si no fuera porque resulta catastrófico que este señor sea uno de los pilares del gobierno. Un señor ministro de Fomento (forrento, que diría aquel) que se entrevista en gasolineras con industriales, niega después los hechos, pero curiosamente no se querella con el industrial, no sea que aporte pruebas de lo que dice.

No queda ahí la cosa. Por allá resopla la criatura MendezToxo (aquí no dimite ni uno), y ya preparan, ahora sí, duras manifestaciones contra Rajoy. Sindicatos paniaguados exigen su mordida. Sin comentarios.

No queda ahí la cosa. Esto no acaba nunca. El gobierno que se dedica a mangar pruebas del 11-M para ocultar la autoría y proteger así a los verdaderos autores es el mismo gobierno que se chivó a ETA para que la policía no cortara su financiación, el mismo gobierno que intentó inventar pruebas falsas contra Marta Domínguez, la deportista cuyo delito era ser del PP, el mismo gobierno que ignoró la crisis para ganar unas elecciones, el mismo gobierno que ha practicado la táctica de la tierra quemada con las arcas en las comunidades en las que ha perdido (en todas) sumiendo en el marasmo a gobiernos entrantes, y sobre todo al pueblo. ¿Cómo iba uno a esperar grandeza, humildad o entereza, de semejante engendro?

O sea, que el gobierno del 11-M nos ha negado siquiera una traca fin de fiesta, y para despedirse, nos hiela la sangre como castigo por no quererles ni en pintura. Finalmente, tendremos que conformarnos con que el final de este gobierno podrido no se parezca al modo en que entraron a gobernar. Personalmente, no me extrañaría un pelo que…

Pero no. ¿Cómo vamos a ser tan mal pensados, hombre? No, no pueden ser tan malos.

¿Verdad?

EL RETO DE PEPIÑO

Nuestro Pepiño

Peter Lorre

Pepiño dice invocar al inteleto de la oposición, las más seletas mentes y a los más dotos economistas para solucionar el proyeto de reforma laboral.

Podría contestar yo mismo a la pregunta de Pepiño a CiU y PP, “¿Qué reforma harían ustedes?”. Podría contestar yo mismo, no ya el PP y CiU, o los organismos internacionales, la prensa mundial, la opinión pública (incluso con la última farsa del CIS), Europa, Obama, Belén Esteban y la lechuguita. Todo Cristo tiene su propuesta. He oido muchas veces eso de que España está llena de seleccionadores nacionales. Aquí todo el mundo tiene una propuesta. Los únicos que no han tenido ninguna iniciativa al respecto han sido Solbes, Zapatero, Elena Sangrado y Corbacho. ¿Cómo se permite éste gobierno preguntar a la oposición o a los propios socios, si aún no ha hecho más que empezar a capear la crisis? Qué poquita vergüenza.

Y qué tonto Mariano si suelta prenda. Como en el póker, si quieres ver la jugada, paga por verla. Si las próximas cifras de la intención de voto son todavía mejores que las de Sigma, Mariano debería invocar unas elecciones generales. Pero la dimisión de Zapatero debería ser un hecho, y Mariano debería dar la matraca con eso ya, ahora.

Aznar lo hacía muy bien. Vayase, señor González. La dijo tantas veces que terminó transformándolo en una suerte de “Vayase, Sorzalez”, y todo el mundo la repetía por la calle. Mariano debería buscar ya una muletilla pegadiza que se convierta en clamor popular, en tópico o en chiste de taberna.

Las fórmulas son varias: Zapatero, márchese. Márchese, Zetapé,…

A mí la que me gusta es con la música del Sálvame.

Laaargaaaate (Zetapé, largaté)Láaaargaaaate…

O algo así.

Vaya, que no le contestaría. Sí, en cambio, le preguntaría yo a su vez a Pepiño: ¿Y a usted qué le importa? Haga su trabajo o lárguese, tiparraco. ¿Qué reforma han hecho ustedes? Ninguna. De hecho, hasta hace unos meses, ni siquiera reconocían que teníamos un problema. Y como no sabíamos qué problema teníamos, ustedes no tomaron medidas. ¿Qué medidas tomó su gobierno cuando el paro empezó a ser alarmante?

Ninguna. Nada. Cero.

De hecho, podían haber hecho algo, aún sin reconocer la verdad. Pero no lo hicieron. Miraron ustedes, señor Blanco, para otro lado. Mantuvieron el gasto y la sangría de paro. Se conformaron con maquillar las cifras reales del paro tirando de gasto. Y ahora que Merkel y Obama nos han estampado una sonora y coral colleja, hacen ustedes las cosas igual, de la única forma que sabe un socialista: esquilmando al pueblo y malgastando la riqueza en vanidad, negación de la realidad y mantenimiento del pesebre que hace posible que sigan ustedes en el poder.

Pesebre de €uros, no de pienso, por más que algunos de los más destacados miembros del gobierno hablen como lo haría un animal comedor de pienso, pero con traje. No digo que lo sean, ojo, sólo digo que lo parecen. De ahí que tengan tanto peligro. Se comportan como si fueran tontos buenazos. Pero no señor, de tontos, Blanco y Zetapé, no tienen un pelo. (Nótese que he omito aquí a Corbacho y Sangrado).

La pregunta de Blanco es sólo una burda treta de manipulador barato, desviar la responsabilidad para que otro parezca culpable. Irá seguida de victimismo, no menos barato. Ya lo vamos a ver, en un día o dos.

Y todo con tal de no apearse del poder. Miedo me da pensar qué tendréis preparado al final. Pero no me hace falta irme al futuro para ver que hay que ver a dónde están dispuestos algunos para mantenerse en su poltrona. Hasta Felipe tuvo una salida más digna. Casi nada, señor Z.

Vaya, que le diría al señor Blanco, muy respetuosamente, que buscara por ahí un reto por el que introducir su pregunta.