Rafael García Fernández, RAFITA (III) DE NUEVO EN MADRID

Quédense con esta cara. Rafita ha vuelto.

Ya lo imaginábamos ayer, al escribir la entrada “Rafita II”. Y es que, si éste asesino impune está en paradero desconocido, lo más lógico es pensar que ha vuelto a su entorno. Si ésto es así, Rafael García Fernández, “EL RAFITA”, ha vuelto a Madrid. Si éstas suposiciones son ciertas, María del Mar Bermúdez, mamá de Sandra Palo, y principal ariete por la reforma de la ley del menor, corre peligro.

Se presume que está en la Cañada Real Galiana, pues muchos de los integrantes de su clan han ido emigrando allí. Sin embargo, la policía no ha ofrecido protección a la familia Palo, que ha tenido que pedirla por iniciativa propia. Ni siquiera nos sorprende la indolencia institucional.

Para colmo, la ley protege el rostro de Rafael García, de manera que la familia Palo ni siquiera conoce su rostro, porque el tal García puede conocer perfectamente el domicilio de María del Mar Bermúdez y su marido Fernando Palo, y estos están incapacitados para conocer siquiera el rostro de una amenaza potencial clarísima.

Y ahora, nos enteramos de que la policía lo tiene en busca y captura desde hace meses, y que este dato no se había comunicado a la familia. Ni a los medios, cuando indagaron. ¿Pero aquí alguien hace su trabajo? ¿Está la justicia esperando que éste tipo mate a alguien? ¿Dónde está la bondad de un sistema que protege a Rafael García Fernández, para que no sepamos su cara?

La familia Palo está expuesta, y Rafita está oculto. La imagen que ofrecemos levantó gran indignación entre la izquierda por semejante vulneración de los derechos del menor. Sin embargo, la madre de Sandra Palo es un personaje público, y la conoce todo el barrio, y la policía no había tenido ni siquiera la deferencia de comunicar la noticia a ésta pobre gente, no ya protegerles de oficio, como creía yo que es su obligación.

Ya denunciaba Maria del Mar que la libertad vigilada de Rafael García no era tal, y que estaba en libertad de facto. Después, robó, y se escapó. Y ahora, lo que venga. Pero que lo sepa todo Madrid, y en especial el eje Getafe-San Martín de la Vega. La justicia ha soltado a Rafita García, que ha vuelto a casa.

Era lógico, por otro lado, pensar que éste cazurro sanguinario, que está orgulloso de su crimen, estuviera harto del anonimato que la justicia extiende a su alrededor para protegerle, quisiera volver a su entorno, donde sí le conocen. A ser un héroe.

Nos vienen a la cabeza las líneas que escribimos en la entrada sobre la corrupción social generalizada en el caso Marta del Castillo. Aquí ocurre lo mismo. Una familia de bien, una familia normal, modélica, sobre la que se ceba la miseria moral desde todos los ángulos.

Nuestro apoyo siempre por ésta mujer admirable, que está sufriendo por proteger las vidas de todos nosotros.

El márketing del estado no los cubre, ¿eh, Zapatero?¿Dónde estás, Aído? Éste tipo se jacta de haber violado, atropellado, quemado y abandonado, aún con vida, a una chica indefensa.

Pero claro, Sandrita Palo era deficiente. Y ya sabemos que para Zapatero y Aído, matar a un feto deficiente es un DERECHO. Para Zapatero, Rafita ha cumplido una función social tardía. No, vuestro márketing de estado no cubre a Sandra Palo.

¿Qué, Aído? ¿No hay machismo ahí? ¿No hay un tipo que presume de haber intimidado, violado y dado muerte a una chica indefensa? Pues te voy a contar qué pasó. Pues resulta que cuatro delincuentes comunes que acumulaban más de 700 denuncias por diferentes delitos, andaban de juerga con el coche, volviendo, como cubas, de las fiestas de San Isidro. Malaguita, el conductor,  la vió en la parada y dijo que quería “enrollarse con ella”.

Poco importa, a efectos de violencia de género, Aído, que Rafita y sus amigos secuestraran en coche a Sandra y a un amigo, cuando ambos esperaban el autobús tras salir de la berbena de las Vistillas. Soltaron al chico, aterrado. A ella se la llevaron a un descampado, cerca de la Plaza Elíptica.

La violaron repetidas veces. Mientras unos sujetaban, otro consumaba la violación. Cuando se cansaron, subieron al coche y el conductor la atropelló, estampándola contra una pared, y embistiendola repetidas veces. “Nos quedamos flipaos”, declararon después Rafita y Ramón, los dos más jóvenes. Era la noche más divertida de sus vidas. La gran juerga.

Pocos días después, Rafael es detenido. Varios testigos informan que se está jactando en público, con la noticia en la calle, de lo que le hicieron a la niña.

Para él, y el resto, “enrollarse con ella” significaba secuestrarla, violarla, matarla después, no vaya a molestar luego denunciándoles. La matamos y ya está. Nos quedamos flipaos, dice Rafita. Como si estuvieran viendo una película en 3d. Pero, para Aído y Zapatero, no hay violencia de género ahí, ni alejamiento, ni nada.

El marketing de Zetapé no cubre a Sandra Palo. Qué lástima que Rafael García no se encontrara aquel día a vuestras hijas, señores del gobierno, flacas o gordas, románicas o góticas, minusválidas o no, qué lástima que aquel día Rafita y sus amigos no se encontraran con ellas, en lugar de con Sandra Palo, y decidieran “enrollarse con ellas”. Qué puta lástima.

Cuatro perlas del PNV

Arnaldo Otegui fue miembro de ETA. Entre sus actos probados más notorios como etarra pistolero, figuran la explosión de una gasolinera, varios robos de vehículos a mano armada, un asalto a dependencia policial, robos varios, el rescate de otro etarra, y por supuesto, el secuestro del empresario Luis Abaitúa. Después de huir a Francia, y tras varios años de escondrijo en escondrijo, fue detenido y condenado por ése secuestro a seis años, de los cuales cumplió tres.

Fue parlamentario en las diferentes franquicias políticas de la mafia vasca, y como portavoz de la ilegal  y asesina Batasuna también ha sido condenado por apología del terrorismo. Se resiste aún a pedir el fin de la violencia, ha sido recientemente detenido junto a otros por reconstruir la cúpula de Matasuna, y en el momento de escribir éstas líneas, está confinado en dependencias policiales.

Y por supuesto, el PNV ha reaccionado con prontitud. Javier Arzalluz ha dicho de Otegui que es (perla 1) “un buen patriota, digno de todo respeto y admiración”. No era de extrañar, con semejante historial. Que conste para la próxima vez que un socialista os diga que el PNV y ETA no son amigas, cuando no la misma cosa.

Después ha sido el peneuvista alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, quien ha puesto el dedo en la llaga, diciendo que (perla 2) “No me hace ninguna gracia la detención de Otegui”. Nada nuevo, lo sé, pero nos da pie para decir que a La Ciudad en Llamas sí nos hace gracia, y mucha, la detención de Otegui. Al PNV no tanta, claro, porque sin la cúpula Matasuna el PNV está cojo.

Por tanto, no es de extrañar que el tal Andoni Ortúzar haya declarado que ambas perlas están en la línea de pensamiento del PNV. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, ha sido el propio Ortúzar quien ha puesto el dedo en la llaga al declarar que (perla 3) “muchos dirigentes socialistas”  comparten ésta línea de pensamiento. Sin temor a repetirnos, que sirva ésto para cuando oigamos a Zetapé y sus conmilitones desmarcarse de la tesis de que el PSOE simpatiza más con ETA que con los partidos demócratas.

Pero hoy el protagonista no es el PSOE, sino el PNV, que ha anunciado que elevará en el parlamento una petición para que (perla 4) “le sean retiradas las subvenciones a quienes mantengan símbolos franquistas”. Y eso nos escuece, pues ése mismo PNV nunca ha pedido la retirada de subvenciones a los ayuntamientos que permitan homenajes a etarras. ¿Subvención para los asesinos, pero no para los que respeten la historia? Qué repugnante ralea. Ellos, sus socios y sus amigos.

Y aún así, las bases del PNV han logrado dar una lección de consecuencia política a las adormecidas y soviéticamente obedientes bases del PSOE, y han amenazado con retirar su apoyo a la ley del aborto si no se tienen en cuenta las enmiendas del PNV. Más hiriente aún si se tiene en cuenta que los socialistas sí reconocen en petit comité serias objeciones a ésta ley, que después no expresan en público.

Mal asunto, cuando el siempre equívoco PNV da lecciones de consecuencia política al partido que nos gobierna.

arnaldo_otegui
Aquí Arnaldo Otegui...

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...aquí la famélica legión...

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...y aquí el que aprieta el gatillo

Lea aquí las perlas en su contexto:

PERLA 1: Arzalluz sobre Otegui

PERLA 2: Elorza sobre la detención

PERLA 3: El PNV sobre los socialistas

PERLA 4: EL PNV sobre los \”símbolos franquistas\”

¿La Eutanasia de Occidente?

La cultura española está en persecución, no digo nada nuevo. Memoria Histórica ya no sabe qué hacer para acabar con los modelos españoles. Ahora han puesto en el punto de mira la tranquilizadora leyenda de Todo por la Patria que reza en los cuarteles del Ejército y la Guardia Civil. La estatua de Felipe III de la Plaza Mayor de Madrid, que data del siglo XVII, y que ve amanecer en dicha plaza desde que Isabel II ordenara su traslado desde su anterior emplazamiento en la Casa de Campo, también anda en la lista negra de éstos señores de la Desmemoria Histórica, que actúan en nombre del Gobierno con verdadera nocturnidad. Ya se está desmantelando el Alcázar de Toledo, para que no quede ningún rastro del sitio que sufrió durante la Guerra Civil, y han empezado a apuntar a los restos de Franco, primer paso de la marea que acabará dinamitando la Cruz de los Caídos.

Se ataca desde todos los puntos, y usando todo tipo de pretextos. Antes de ser ministra, Salgado intentó liderar una campaña contra el vino, pretextando modernidad dietética. Zapatero mismo se pronunció contra los viejos chiringuitos de playa, a la sombrita de los cuales ha viajado gente de todo el planeta, y que supone el único oasis de cordura en medio de la patética explotación playera del sur y el levante. El pretexto, la ecología. Se quiere suprimir toda imagen religiosa, incluso de los colegios religiosos, a la vez que se fomenta la imaginería de otras culturas en las aulas. El pretexto, la tolerancia, la normalización del recién llegado. Y así, suma y sigue, suma y sigue, se han llevado por delante miles de vestigios históricos, de manera interesada, pues la Ley de Memoria Histórica es puro socialismo real, y además se reservan sus gestores el derecho a la libre interpretación de la Historia para aplicar franquismo a vestigios históricos muy anteriores a él. La intención es suprimir la historia de España desde sus mismos cimientos. Pretextando antifranquismo, pues la Ley de marras, (y de mierda) pretende resarcir la memoria de las injusticias cometidas por el régimen franquista, aunque luego, en realidad, tiran mucho más lejos.

Se busca borrar toda identidad española. Se pretende reiniciar desde justo antes de la Reconquista. Así lo quiere el PSOE, el Partido Comunista, los nacionalistas, Marruecos, Obama, Ahmadineyad, Chávez y la ETA, cada uno por un motivo, cada motivo más ilegítimo que el anterior. Todos los enemigos del Estado tienen portavoz en los medios de masas. ¿Qué puede tener de franquista una majestuosa bandera de España, con la Constitución y el escudo de España, testimonio del paso imborrable de la historia de una cultura milenaria, ondeando en la Plaza de Colón? Pues ésa bandera también ha sido puesta en cuestión. Pretextando…tamaño. Es demasiado grande.

Por supuesto, lo que les molesta del escudo es la corona. El carácter de reino. Donde reina un monarca no gobierna un dictador comunista. Pasito a pasito, primero, ahora a zarpazos, y pronto a martillazos. Desde todos los puntos. Ahora tenemos en las tertulias del corazón más vistas a una Carmele Marchante (que cada día parece más un animatrónico en pruebas, permítanme la nota social) que suelta todo tipo de basura comunista sin que se le mueva un servo. El otro día, alguien soltando una imbecilidad acerca del oro de Moscú (ya saben, las reservas del Banco de España, que se repartieron entre Negrín y Stalincín) en mitad de la locución de la final de la Eurocopa, en la Sexta.

Por otro lado, vemos en las noticias cómo una orden claramente ministerial, rubalcabiánica incluso, sale al rescate de ETA en plena operación Faisán para no dar al traste con el contrato ETA/ZP, ambos, furibundos enemigos de Franco. El mismo ZP no ha hecho otra cosa desde que tiene el poder que no sea promulgar, aplaudir y certificar la desigualdad de condición entre españoles. En casi un tercio de España, Galicia, Vascongadas y no es posible encontrar un colegio que imparta sus clases en español. Hay un juez para cada injusticia, la justicia está penetrada por la venalidad y el socialismo. Las próximas generaciones van a ser, y ya lo son, las peor preparadas intelectualmente de toda la democracia, y están siendo contaminadas con la basura socialista hardcore de su mimada (Re)Educación para la Ciudadanía, que resta credibilidad al profesor y a todo modelo de autoridad. El resultado ya se ve en el comportamiento de la juventud. Aunque no sólo es la juventud. Éste sábado tuvo lugar una agresión multitudinaria, general, a guardias civiles en Dos Hermanas, Sevilla. La segunda en un mes. La autoridad está en entredicho. Y Zapatero ya ha dicho que no va a legislar en caliente.

España, pues, está en pleno proceso de voladura, en un contexto de grave desquebrajamiento por terme, y está rodeada de bomberos dotados con mangueras de gasolina por si el árbol no arde bien, mientras ZP continúa persiguiendo la cultura española y promoviendo el Islam dentro de nuestras fronteras.

Y mientras todo ésto ocurre, el Islam no para de crecer exponencialmente dentro de las fronteras de occidente, . De tal modo que Gaddafi ha declarado que no es necesario el terrorismo internacional para implantar los postulados del Islam. Basta con sentarse a esperar. El ritmo al que se reproduce el Islam practicante, nada de laicismos mariquitas, en occidente es rapidísimo, quíntuple a veces al de las poblaciones autóctonas de las viejas naciones. ¿Qué hace ZP al respecto? Dar pasos agigantados para legalizar el aborto, y elevarlo, incluso, a la categoría de derecho.

Europa ya ni siquiera nos considera la puerta de Europa para el Islam, y hasta eso ha sido engullido por ése difuso término de la globalización. Ya ni siquiera nos dan esos entrañables toquecitos desde Bruselas. Y por tanto, nos abandonan a nuestra suerte. Mientras España está en su estado de catatonia y/o estupor, no supone un problema de competencia comercial. Y si, en éste supracontexto demográfico, han llegado a pensar de tal manera, probablemente es porque están inmersos en sus propios programas de autodemolición.

¿Estamos siendo testigos de la muerte asistida de Occidente? Y de ser así, ¿quién nos está asistiendo?

LA “SOLUCIÓN” DE ZAPATERO

El aborto es la inducción de la muerte. Aún cuando está despenalizado, acogiéndose a alguno de los supuestos que la ley actual establece, sigue siendo lo mismo. La inducción de la muerte.

Se aborta por muchos motivos. Por necesidad (puedo morir si lo tengo), por conveniencia (no tengo recursos, no esperaba éste bebé, incluso es fruto de una violación), por normalidad (malformaciones del feto), por miedo, etcétera. La ley actual despenaliza el aborto en tres supuestos. El consenso social, pues, otorga legitimidad legal a la despenalización del aborto en el marco de esos tres supuestos. No entraré a discutirlos, sino a remarcar los términos. Despenalización. Aborto. Legitimidad legal.

La nueva ley quiere ampliar esos supuestos, y además, autorizar a adolescentes de 16 años para abortar sin el conocimiento siquiera de sus padres. De la misma manera, no voy a entrar a discutir el contenido de la ampliación. Que respetaría a regañadientes si tuviera un consenso social que no tiene.

La actual ley del aborto fue una ley demandada por el pueblo. Discutida. Y al final, aceptada en unos términos fruto de la confrontación de ideas y principios de todas las partes.

En cambio, ésta nueva reforma no responde a ningún clamor popular, sino a un rotundo fracaso de la política de educación sexual de éste gobierno. Zapatero ha disparado los embarazos en menores españoles, y también ha disparado el contagio de SIDA y otras enfermedades entre menores españoles. Éste fracaso ha precipitado la presentación de la reforma a la ley del aborto, disfrazada de alegría y de derechos humanos.

Así, cuando se anunció la reforma, salió Zerolo con su escalofriante sonrisa al Paseo del Prado a bordo de una carroza con globitos, ante la estupefacción de los pocos transeúntes que tenían tiempo de girar la cabeza para ver a Zerolo y su extraña comitiva de payasos y malabaristas, celebrando la noticia como “un paso agigantado hacia la igualdad de la mujer”. El cuadro, siniestro. Sorprendente no. Pero siniestro.

Y entonces me entra el miedo. ¿No estarán éstos díscolos socialistas desplazando el baremo de lo ético en favor de lo meramente legal? La propia ministra afirmó que el aborto es un derecho. Y el aborto no es ningún derecho. Hay ciertos supuestos que descargan legalmente a la gestante y al médico. Pero, como ya dije antes, el hecho es el mismo. La administración de la muerte. Pero el aborto no es un derecho.

Hace poco escuché una conversación en la que se afirmaba que el aborto es legal. Y no es así. El aborto no es legal. Está despenalizado en ciertas circunstancias. Pero no es legal. El aborto es ilegal. Y mucho menos, un derecho. ¿Cómo va a ser un derecho? ¿Un derecho de quién?

Y por supuesto, nunca es motivo de alegría. O de celebración.

Pongamos un ejemplo. El homicidio es ilegal. Es verdad, hay ciertos supuestos que despenalizan un homicidio. La defensa propia, por ejemplo. Pero eso no nos habilita para decir que el homicidio sea legal, o un derecho. Habría que ser muy zote, muy irresponsable, para afirmar algo así. ¡Y menos aún para festejarlo! 

Imaginemos, exagerando y no equiparando, que se anuncia un proyecto de reforma que suprime la celebración de todo juicio celebrado por un homicidio en defensa propia. Sí, ya sé que lo del aborto es un cambio más sutil con respecto a la ley actual. Pero, ¿Se imaginan a algún político digno de ésa profesión de carrozas por Madrid, con globitos y pasacalles, alegría-alegría, porque se da un paso agigantado hacia los derechos humanos? ¿Serpentina y confeti? Por supuesto que no. Aún en tan disparatado extremo, sería una ley para tratar tragedias. Y las tragedias no deberían ir con confeti. Si sacas el matasuegras por tan siniestro motivo escandalizas a tus contrarios, corrompes a tus afines, confundes a los desinformados. Haciéndoles dar por sentado que el aborto es un ejercicio de libertad y de alegría, puedes hacer correr varios metros el baremo de lo que está bien y de lo que está mal. Si es legal, entonces es bueno, un derecho que celebrar, incluso, con un fiestón. Sube la música, coleguita.

Pero no es así. Aunque sea legal algún supuesto. Aunque se despenalizara completamente, seguiría siendo lo mismo, el mismo acto, al final: la muerte de un ser humano, por circunstancias ajenas a sus derechos. El hecho de que sea legal no mejora el resultado final. No lo hace festejable.

Aunque se ampliara la ley del aborto hasta los niños de tres años, o de quince años, el hecho de que fuera legal no lo haría festejable, mucho menos justificable, más allá de la legalidad. Y más allá de la legalidad hay mucho. La legalidad es al ciudadano lo que las uñas al cuerpo humano. Aunque un gobierno quiera negarlo. Aunque mañana se despenalizara el asesinato por envidia, eso no lo convertiría en algo bueno. De tal manera, legal no es igual a bueno. Y puede ser todo lo contrario.

Claro, házselo entender a un presidente que llama “accidentes” a los homicidios por rivalidad política.

Pero repito, disfrazada de ideología, ésta reforma es un tapón a las vergüenzas de la ineficacia social de Zapatero, que siembra el SIDA y la tragedia con su “no pasa nada” al poco y mal instruido jovenzuelo español medio. Y además, si la anterior ley provocó una confrontación que llevó al consenso, fortaleciendo a González, ésta es una reforma de aritmética electoral, de sudokus y tetris. Causará confrontación en la calle. Las voces más contundentes en contra de la reforma han salido de las filas del propio PSOE. Y ésta ley erosionará al gobierno, que ha tenido que inventar un modelo autonómico que favorece a sus socios electorales, pero que no responde a ningún clamor popular. Para gobernar a muchos, necesita a muy pocos y muy poco solidarios. Pero suficientes. Esos pocos votos, de grupos que buscan a la larga un asunto muy lejano al aborto, la escisión de España, deciden sobre la vida y la muerte de millones de seres humanos que aún no han nacido.

Pero el clamor popular, del que repito adolece ésta reforma, tampoco da legitimidad ética a ninguna ley. Recordamos la alemania nazi, donde al exterminio consensuado tácitamente por la sociedad, se le ponían nombres bien aceptables a cosas que no lo eran tanto.

Así, una deportación masiva era administrativamente una “reubicación”, un exterminio era  una “desinfección”, y el genocidio, una “solución”.

Y así, el aborto es, según la nomenklatura de Zapatero, un “IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo)”. Ya se populariza la expresión “ha tenido un IVE”, como si un embarazo fuera un resfriado.

Imaginamos a los organismos internacionales recibiendo documentación de la alemania nazi. Sobre el papel, un exterminio sólo era una “desinfección”. Han sido desalojados unos barracones para desinfectar. Casi huele a limpio, el documento, si bien presentado. Pero ése papel es una broma macabra, y un mecanismo de manipulación de masas.

Vuelvo al ejemplo dado anteriormente, imaginando que se propusiera la supresión de todo juicio por homicidio en defensa propia. Brutal, ¿no? Si teme por su vida o cree que su vida puede deteriorarse por una posible agresión, mate usted al agresor o posible agresor y váyase a casa. No llame ni a la policía, o llámela usted, si quiere, pero a posteriori. No se corte. Usted duerma tranquilo, que esto no sólo es legal, sino que además es bueno. Es su derecho, ciudadano.Y si luego de haber dormido, quiere usted llamar a la policía, es usted libre. La policía no tiene autoridad en éstos casos, y no toleraremos sus interferencias.

Con semejante discurso, se confundiría a la gente, y se daría pávulo a que muchos administraran su personaly particular “defensa propia”, haciéndola extensiva a cualquier atisbo de amenaza, disparando el número de víctimas de homicidio legal por defensa propia. Celebrando con carrozas y confeti el homicidio en defensa propia, lo desestigmatizas de su verdadero peso real: la muerte de un ser humano.

Y ésto es lo que propone Zapatero en cuanto a aborto. Ya la propia palabra “aborto” es un eufemismo, o lo fue en su momento. Y es la responsabilidad de los ciudadanos, abortistas o no, la que ha conferido a la palabra “aborto” las connotaciones negativas que toda muerte de un ser humano, despenalizada o no su ejecución, ha de tener.

Yo tengo 35 años. He conocido casos de abortos entre menores, y también de embarazos no deseados que han salido felizmente adelante como todos los demás. Pero siempre ha sido un palo, una tragedia. Incluso en la más decidida a abortar de las que conocí, en todas, tarde o temprano, el aborto dejó una huella imborrable en su personalidad. Huellas de sufrimiento, o de madurez, y casi siempre de ambas cosas. Ésta madurez vino conferida por lo real de las consecuencias de los actos de uno, tangibles o no. Y éste sufrimiento, incluso apoyadas emocionalmente por su entorno, fue completamente normal, como lo es el duelo por un ser querido. Fue saludable, incluso, pues alecciona acerca de las consecuencias de los actos. Y eso también es madurar. Recibir las duras lecciones de la vida en carne propia y no ajena alecciona tanto más.

En cualquier caso, el referente ético siempre identificaba aborto con muerte injusta. Apoyo emocional a un amigo, hermano, hijo, primo o sobrino. Pero con ése referente ético. Y así debe ser, en mi humilde opinión. Eso es lo que me asusta de la cabalgata surrealista del escalofriante Zerolo, y las nomenclaturas ministeriales. Que desplacen el referente moral, y lo reemplacen por su eterno viva la virgen, o la no virgen, también en éste tema tan delicado.

Zapatero propone una tercera vía. La vía rápida. La de deshacerse del feto sin que cambie nada. Sin traumas. Sin asesoramiento emocional. Sin broncas familiares. Tirando de la cisterna, como deshaciéndonos del alijo de marihuana para que no te pillen tus padres.

Sin deberes. Todo derechos.

Ningún deber. Ni el de la reflexión, siquiera. Sin someter a juicio familiar la vida de un indefenso inoportuno a quien los actos irreflexivos o directamente irresponsables de su madre han traído a la vida. Sin obligar a la adolescente, finalmente, a la reflexión y al juicio de quien está a su cargo. Privando a la adolescente de argumentos más sabios que los suyos, privando a la adolescente de lecciones impagables, necesarias para asimilar los hechos que ocurren en su propia vida, y en la de alguien que aún no puede defenderse, no lo olvidemos.

Zapatero priva de todo eso, y lo hace tentando a la adolescente a tomar la salida rápida, y con prisa. Ahora o nunca. Mañana será tarde.

Zapatero siempre transfiere el problema, no arregla nada. Garoña, que se la coma el próximo. La quiebra, que se la coma el contribuyente. El aborto, que se lo coma el feto. Ese sí que no protesta.

Zapatero propone que adolescentes de dieciséis años puedan abortar sin el conocimiento de sus padres. Así, éstas adolescentes se pueden ahorrar la posibilidad de que la convenzan, y guardar el secreto para siempre. Llamándole “derecho” a la  muerte de un ser humano indefenso y que depende de la madre, y confiriéndole a éste aborto la virtud de liberar a la mujer, se estigmatiza a la menor embarazada que quiera tenerlo, o a la que quiere abortar pero siente terribles reparos morales, relegándolas al grupo de mujeres que eligen modelos antíguos y rancios, mujeres que renuncian a sus derechos y a su libertad. Frenos para el progreso.

Se alega que siempre se evalúa psicológicamente a la paciente. Pero ya me conozco cómo funcionan éstas cosas: “Aquí tú tranquila. No comemos el coco a nadie, y todo queda en casa”, dice una enfermera, sin saber que está siendo grabada, a una paciente en una clínica abortista.

Claramente, ahí no se come el coco a nadie. Se les rompe a algunos, eso sí, pero esos no protestan. Los fetos se defienden en silencio porque aún no saben llorar. “Estoy reventado. Hoy he hecho x rompecocos”, dice un médico al final de su jornada, también sin saber que estaba siendo grabado.

Fíjense la distancia dialéctica entre aborto, IVE y rompecocos. Es la distancia exacta entre lo trágico, lo fríamente administrativo y lo puramente anecdótico e irreflexivo, sin más consecuencia que el cansancio de un médico y el dinero obtenido a cambio. Y se dará en muchos casos la terna completa.

Imaginamos a Miriam, dieciséis años. Se queda embarazada. Nadie lo sabe. Tiene tres amigas que se quedaron embarazadas también a esa edad.

Una se lo dijo a sus padres, y ellos la convencieron de tenerlo. Todo el día trabaja y cuida a su hijo. Le quiere mucho, pero tiene muchas peocupaciones y ya no es la de siempre. Ahora es una mamá.

Otra se lo dijo a sus padres. La cayó un broncón, hubo llantos, y abortó. Pasó un tiempo mal, o triste, o arrepentida, o culpable por no sentir nada malo o por sentirse aliviada de haberse librado de toda esa responsabilidad, o culpable a secas, o un cóctel de todo ello. Entre todos la sacamos adelante. Hoy sigue con su vida, es una chica alegre. Ya no es exactamente la misma, es más madura. Pero pasó un malísimo trago y provocó conflictos en su familia.

Otra no se lo dijo a nadie, abortó y se fue de rositas. Nunca lo contó a nadie. Nunca habla de ello. Como si no hubiera ocurrido.

Y ahora, Miriam, tiene que elegir. Con dieciséis años, una formación media limitadita, y un intelecto adolescente, no sabe si quiere tener al niño, o si no lo quiere. No sabe cómo se lo van a tomar sus padres. Probablemente mal, pero ¿quién sabe? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?

No sé qué opción tomará Miriam. Y no sé si se arrepentirá en el futuro. Pero sé que su inmaduro juicio se verá nublado contínuamente por la tentación de tomar la impune, anónima y nocturna “solución” de Zapatero.

 Para el feto, siempre un aborto. Para el estado, un IVE. Para la madre, una anécdota sin más consecuencia que un recuerdo extraño y vago. Un rompecocos.