ATRAPADOS EN HOLDEN

GENTE  PORTADA DE LA REVISTA  TIEMPO  LEONOR  DE BORBON

Sólo hay una cosa más fácil que escandalizar a un cura, y es escandalizar a un progresista. De hecho es tanto más fácil lograr lo segundo que lo primero, toda vez que el de la sotana cuenta con multitud de herramientas para lidiar con la contrariedad, como la resignación, la comprensión de los males del mundo o la asunción del libre albedrío para otros como para sí, mientras que el progresista viene tan cargado de razón que sólo cuenta con dos herramientas: si algo no le gusta, o debería estar prohibido, o es mentira. Haga la prueba: nunca falla. El último susto que ha aquejado al progresismo ha venido por hacerse públicos ciertos hábitos de la Princesa Leonor. “Lee a Stevenson y Carroll, le gustan las películas de Kurosawa, domina el inglés y tiene una perrita llamada Sara”. Esto último es el equivalente regio al “y una vez vi un zepelín” del hermano falso de Homer Simpson, (referencia apta para progresistas) y suponemos que ha sido incluido en portada para humanizar al personaje tras semejantes boutades elitistas y así curarse en salud ante posibles reacciones alérgicas del receptor de progreso. Poco ha servido, me temo.

Una de las consecuencias deseables de las redes sociales es la naturalidad con la que retrata el proceso del pensamiento colectivo. Especialmente, del colectivista. Así, tras el estupor inicial el consenso progresista se inclinó automáticamente por un “no me gusta”. Concretamente, no ha sentado bien que la futura Reina de España lea La isla del tesoro. ¿Cómo podría? Una historia de aprendizaje, de ambición, de traiciones, de piratas, empalizadas, escaramuzas, náufragos olvidados, figuras paternas altamente cuestionables y sobre todo, de tesoros enterrados. O sea, de sueños, pues todo tesoro enterrado es un sueño al fin. Incluso cuando está enterrado a plena vista, como el Halcón Maltés. Pero bueno, me estoy adornando en vano: nadie que se moleste porque una niña de once años lea La Isla del Tesoro HA LEÍDO la Isla del Tesoro. Y si lo ha leído, “olvidaron hace mucho que una vez fueron niños”, parafraseando otro imprescindible que no suele faltar, por cierto, en las baldas de adorno de más progreso.

En total, que la cosa no gustó. Y como no gustó, ofendió. El tuit germinal, el que ascendió primero al olimpo de la indignación, calificaba de “repelente” (una reacción irracional) el asunto. No se paró su autor a pensar en si hacía daño a una niña de once años, pero no detenerse en pequeñeces es otra de las virtudes-privilegio del progresista. El mensaje subió como la espuma y en minutos, Leonor de once años, era la mofa de la intelligentsia.

Pero claro, hay que mojarse. Y ante la consabida disyuntiva progre (prohibir o no creer, esa es la pregunta), se optó por lo segundo. Pedir que se prohíba a un niño leer cosas o ver películas no goza de buena prensa. Faltaría más, si ahora se les pide que elijan “género”. Sólo el community manager de CNT esboza un breve escarceo con la prohibición.

custodia

Siendo de agradecer la ironía, que ha sido sustituida mayoritariamente entre la progresía en favor de la pataleta, el insulto, la amenaza y el cabreo, -como corresponde toda opción totalitaria cuando se ve en mayoría- el tuit sindical ensaya una justificación de la prohibición por maltrato infantil centrándose en la crueldad de ponerle a un niño Los Siete Samuráis, una historia de amistad y sacrificio, de la soledad del soldado, de maneras de gobernar, de reacción ante la tiranía, de duelos de katana, de escaramuzas, empalizadas, flechazos en el ojo, y sobre todo de códigos de honor, que no son sino maneras de gobernarse a uno mismo y a otros. Impensable, ¿verdad?

O Dersu Uzala, una historia de un cazador solitario, de amistad entre contrarios, del contacto directo y la comunicación con la naturaleza, de la ignorancia última del ser humano que, en su noble lucha por prosperar, sufre el vicio de olvidar que sigue siendo parte de la cadena trófica en un mundo cruel y hermoso que, si se apagaran los semáforos, los routers y los hospitales, te mataría sin piedad por muchas leyes que quisieras escribir para eliminar tamaña injusticia. Del ser humano, al fin, pues todo ser humano es un cazador solitario que nunca está solo. De juzgado de guardia, ¿no?

O tantas otras, Kurosawa es un mundo como Stevenson es otro. Sobre Carroll no hubo protesta, pero me detendré en él un instante. Carroll es más limitado. Decir Carroll es una manera pelín esnob de decir Alicia, fetiche incomprensible del progresista en su lectura más básica, la huida del aburrido mundo de los adultos que, habiendo olvidado hace mucho que una vez fueron niños, no soportan que una niña rica lea La Isla del Tesoro o vea Kurosawas, tanto como en análisis más detenidos que retratan las virtudes mejores y más notorias del pensamiento de progreso en pasajes como el de Humpty Dumpty, para quien las palabras significan lo que yo quiera -“por impenetrabilidad quiero decir que basta ya de hablar de este tema”- o el del refinado sentido de la justicia la Reina de Corazones, que parece copiado del gobierno de Lenin -“Primero la sentencia y luego el juicio”-. En fin, misterios de la progresía, que finalmente optó por el escepticismo como mecanismo de defensa ante la intolerable salida de tono de la Princesa Leonor. “Es mentira, una niña de once años no…”. El tuitero progresista fue plegándose al consenso y al final de la jornada -primero el escarnio y luego el veredicto- no quedaba un colectivista que no desconfiara de la veracidad del titular. No es creíble que la Princesa Leonor haya leído La Isla del Tesoro con once años. Como consecuencia inevitable, también lo hizo parte del tuitero conservador, tan permeable al consenso progresista como el de izquierdas pero a ritmo más pausado, merced a una ley tan universal como poco estudiada.

Desgracias endémicas de la derecha aparte, suelo llamar elogio encubierto al menosprecio que haces de alguien por superar tus capacidades. Al fin y al cabo, disfrutar La Isla del Tesoro es fácil para un niño que maneja lecturas con naturalidad. Vaya, que no estamos hablando del Leviatán de Hobbes. Eso sí, para un niño zoquete disfrutar de cualquiera de los dos títulos es imposible, lisa y llanamente. Y desde ese punto de vista, flaco retrato de sí mismo y de sus hijos hace quien se encontró incómodo con el titular y se pavoneó de ello.

Al día siguiente, y por supuesto sin la menor relación con los hábitos lectores de la Princesa Leonor, amanecemos con un artículo de Babelia, el suplemento de El País para lectores lectores, que defiende la lectura poco académica en detrimento del lector que elige bien sus lecturas. Bajo el título La vida sin criterio, arranca: “A los 16 años eres lo bastante joven y pretencioso como para saber cualquier cosa. De pronto, empiezas a tener ideas propias y a ir en busca de lo que te produce placer. Llega un día que desertas de los planes educativos y te aventuras en tus lecturas. Desconfías de la gente que te dice todo el tiempo qué tienes que hacer. Eso te pone negro, como a Holden Caulfield en El guardián entre el centeno, ante el que tal vez pronto caerás rendido. Es tiempo de aborrecer la autoridad, aunque sea en forma de libros obligatorios”. Ensalza así su autor la rebeldía “aunque sea en forma de libros obligatorios” citando El guardián entre el centeno, que entra en todo programa académico básico desde hace no menos de veinticinco años, cuando me lo mandaron leer en el instituto. Cosa que hice con gran placer, por cierto. Las desventuras de Holden Caufield encajan como una tuerca en el característico estupor adolescente, halagando sin pudor al lector correcto, que identificándose con los problemas de Holden también lo hace con su brillantez. La rebeldía administrada desde el poder se caracteriza por eso, porque halaga siempre al lector.

Al fin te haces dinosaurio, y en la distancia resplandecen inevitablemente los aportes de Stevenson y Kurosawa. Un tomo de La Isla del Tesoro habría equilibrado la balanza del rey Muley donde no lo habría hecho jamás su equivalente en papel del relatito de Salinger. De su universo de putas, uñas de pie y fobia al prójimo sólo conservo la sensación de alivio al superar esa etapa. Otros se quedaron allí eternamente, brillantes e incomprendidos, lamiéndose heridas imaginarias, adictos a ver solo lo feo del mundo, incapaces para siempre de recordar que una vez fueron niños, de aceptar que una niña pueda disfrutar con piratas y samuráis voluntariamente, y llamando maltrato (siquiera en broma) a recomendarle su lectura. Incapaces al fin de entender qué puede tener de bueno que una niña experimente el asombro de leer por primera vez La Isla del Tesoro. Atrapados en Holden, se burlan tristemente de Leonor traduciendo a un Jim Hawking que, agazapado en el tonel de las manzanas, susurra humildemente y con miedo a ser descubierto: “Pues qué niña más lista y más guapa”.

ignaro

 

 

 

Anuncios

DETRÁS DE LOS CULOS: ELOGIO DEL SEGUNDÓN

Nunca voy a la última. No estoy al tanto de los estrenos. Lector contumaz de ficción, mi atención casi nunca se posó en las isletas de novedades. Y cuando lo hizo, su cliente, que soy yo, lo normal es que acabara descontento. No diré que es imposible dar con algo bueno y nuevo, pero las probabilidades de comerme un detrito perfectamente olvidable, cuando no directamente pernicioso, son desalentadoramente altas.

Con el cine me ocurre distinto, porque es el medio en que lo que queda de mi intelecto se mueve como pingüino bajo el agua. ¿Quién no se ha reído alguna vez de la cómica torpeza del pájaro bobo (no se llaman bobos porque las Aves del paraíso eligieran nombre antes que ellos) abriéndose paso en sus patéticas evoluciones por la nieve? Bueno, pues ese triste ave soy yo en las isletas de novedades. Ahora bien, observe el lector al torpe animal cuando resbala, y ¡plop! cae al agua. El bobo se transforma y vuela bajo la superficie con una velocidad y precisión que ningún ave del paraíso podría jamás alcanzar en el aire. Ese pingüino soy yo eligiendo película. Pero no he venido aquí a hablar de lo bien que vuelo bajo el agua, sino de lo que cuesta caminar fuera de ella.

Dejando aparte las películas, siempre he preferido terrenos explorados. No tengo el fetiche de estrenar coche, ni de estrenar mujer, ni de estrenar novela. Y por estrenar novela no me refiero al volumen, sino a ser de los primeros en leerla. Prefiero esperar un tiempo prudencial, ya nos veremos por ahí si el mercado no los ha pasado por la trituradora del olvido.

Del mismo modo me pasa con la ropa, la música o la actualidad culinaria. Y ya que lo menciono, ¿quién nos iba a decir hace diez años que existiría algo semejante a la actualidad culinaria? La economía de mercado, perfecto retrato del ser humano, es capaz de lo mejor y de lo peor. Pero bueno, a lo que iba: ¿ropa? Olvídate. Jamás miro un escaparate si no es para burlarme cruelmente de los espantajos que lo habitan condenados a llevar semejantes constructos. Un Toy Story de maniquíes podría ser un gran drama de identidad: ¿Se puede no ser un completo gilipollas vistiendo como tal? Ahí lo dejo.

¿Música? Nada que hacer. Yo me espero a que la banda se haya separado y sus miembros  críen malvas por sobredosis mucho antes de empezar a prestarles mi cadena de huesecillos. A Pink Floyd los vi cuando su líder había zanjado una década de litigios con el resto del grupo por ver cómo se repartían los vasos para la dentadura postiza. A los Stones, cuando el espectáculo ya no era tanto Keith Richards sino cómo ese anciano vestido como una feminista argentina de mercadillo podía molar tanto. A Sabina empecé a hacerle caso cuando mi madre dijo “Este ya está acabado”. Y así mis conciertos actuales, casi todos ya una especie de porra a ver quién ve el último de Neil Young (ironía no intentada) antes de que su cadera decida dar el último crack. ¿Series? Ni hablar. Hasta que no son canceladas al capricho de los yonquis-del-próximo-capítulo, no les concedo la olisqueada más superficial. Desconecto cuando se habla de series inconclusas. Sólo su supervivencia en la memoria de alguien me avisa de que tal vez tengamos algo. Mientras tanto, pago el precio en medio de las conversaciones que generan en vida, que son el nuevo “pues se ha quedado buena tarde”.

Poco a poco me doy cuenta de que soy un dinosaurio. Y de que en realidad siempre lo fui, pero no me daba la edad. En cuestión de oferta rara vez he fallado ciñéndome a la directriz de ir destacado del pelotón, pero por detrás. Yo soy el pelotón, los demás son todos ellos el equipo de cabeza, siempre a la última, siempre obedientes al dictado de la época, siempre uniformados. Hace poco juré de nuevo no volver a acercarme a una isleta de novedades-novela, tal vez la última retirada, cuando de cinco ejemplares a los que di la vuelta, cuatro de ellos decían ser “transgresores” o “irreverentes”, cuando no ambas cosas. Fantoches, eso es lo que pasa, que hay mucho fantocherío. Hoy día lo irreverente es ser de derechas y lo transgresor es hablar de usted a las señoras. Pruebe el siguiente experimento: Tíñase el pelo de verde, plántese delante del Palacio Real, haga de vientre sobre una foto del Papa de Roma, grábelo todo en vídeo y cuélguelo en Youtube. Le aseguro que, tras una tímida reprimenda policial, si alguna, logrará una subvención, decenas de miles de followers y un peregrinaje por los platós más retuiteados, secciones culturales de las televisiones públicas, emisoras, periódicos y demás terminales de eso que la política sigue manteniendo a golpe de talonario: el mainstream.

Abrir los hocicos de par en par a ver si me toca el gusano más fresco no va conmigo. Probablemente en Atapuerca me habría muerto de hambre en favor de otros hermanos más avispados, pero a día de hoy, incluso en el mejor restaurante, si vas con la boca abierta y los ojos cerrados puede que te caiga la vianda más exquisita o puedes caerte de boca en el inodoro. Prefiero elegir mi actualidad lo mismo que elijo mis compañías. No es miedo a lo desconocido, es simplemente que ya no me gusta perder mi jodido tiempo. Me explico y termino. Congenio mucho mejor con las mujeres que con los hombres, probablemente porque ellas son mucho mejores conversadoras. Pero cuando caminamos en silencio, siempre procuro ir unos pasos por detrás. Sobre todo en verano.

LOS ESTUDIOS DE GÉNERO SON UNA INDUSTRIA ACADÉMICA FALSA POBLADA POR CHARLATANES, ACTIVISTAS TRASTORNADOS E IDIOTAS CRÉDULOS, por JAMES DELINGPOLE.

Hace unos días leí este artículo de James Delingpole para el digital británico Breitbart. No he podido resistirme a traducirlo. No lo he exagerado en absoluto. Es más, para no adulterar su contenido he puesto mucho cuidado, pero dada la naturaleza del texto, creedme, no ha sido fácil. He incluido al final el enlace al texto original en inglés. En cualquiera de los dos idiomas, confiad en mí: os va a encantar.

LOS ESTUDIOS DE GÉNERO SON UNA INDUSTRIA ACADÉMICA FALSA POBLADA POR CHARLATANES, ACTIVISTAS TRASTORNADOS E IDIOTAS CRÉDULOS, por JAMES DELINGPOLE.

Ahora, un par de bromistas emprendedores lo ha demostrado científicamente al persuadir a una revista académica para revisar por pares y publicar su artículo afirmando que el pene no es realmente un órgano genital masculino, sino una construcción social.

El documento, publicado por Cogent Social Sciences- “una revista multidisciplinar de acceso abierto que ofrece revisión por pares de alta calidad a través de las ciencias sociales” – también afirma que los penes son responsables del cambio climático.

 Los dos creadores del bulo son Peter Boghossian, profesor a tiempo completo en el departamento de Filosofía de la Universidad Estatal de Portland, y James Lindsay, que tiene un doctorado en Matemáticas y formación en Física.

Tenían la esperanza de emular el probablemente más famoso fraude académico de los últimos años: el engaño de Sokal (llamado así por el profesor de física de las Universidades de Nueva York y Londres Alan Sokal) quien en 1996 convenció a una revista académica llamada Social Text a aceptar un documento titulado “Transgrediendo Fronteras: Hacia Una Hermenéutica Transformativa de la Gravedad Cuántica”.

El artículo de Sokal (consistente en páginas y páginas de jerga rimbombante carente de significado pero gran sonoridad) fue escrito en parte para demostrar que las revistas de humanidades publican casi cualquier cosa con tal de que suene a “pensamiento adecuadamente izquierdista” y en parte con el fin de poner en evidencia el absurdo de tanta ciencia social posmodernista.

Por lo tanto, para esta nueva broma, Boghossian y Lindsay se aseguraron de verter un montón de frases significantes para subrayar el sesgo anti-hombres de moda:

“Nuestra intención era poner a prueba la hipótesis de que la adulación de la arquitectura moral de la izquierda académica en general, y de la ortodoxia moral en los estudios de género en particular, son el factor abrumadoramente determinante para que te publiquen en una revista académica del sector. Es decir, hemos tratado de demostrar que el deseo de una cierta visión moral del mundo a ser validado podría superar la evaluación crítica necesaria para una enseñanza legítima. En particular, sospechábamos que los estudios de género se ven académicamente mermados por una creencia primordial casi religiosa en que la masculinidad es la raíz de todo mal. Basándonos en el resultado, nuestras sospechas estaban justificadas”.

También pusieron buen cuidado en hacerlo totalmente incomprensible.

“No intentamos hacer un artículo coherente. En vez de eso, lo trufamos de jerga (como “discursiva” y “isomorfismo”), absurdeces (como el argumento de que “los hombres hipermasculinos están tanto dentro como fuera de ciertos discursos al mismo tiempo”), construcciones de aspecto marxista (como “sociedad pre-post-patriarcal”),  jerga obscena para referirnos al pene,  fraseología insultante hacia los hombres (incluyendo referirnos a algunos hombres que optan por no tener hijos como “incapaces de someter a su pareja”), y alusiones a la violación (dijimos que el “manspreading”, una queja interpuesta contra los hombres que se sientan con las piernas abiertas, es “similar a violar el espacio vacío a su alrededor”). Después de completar el artículo, lo leímos con cuidado para asegurarnos de que no decía nada que tuviera sentido, y cuando ninguno de los dos pudo determinar de qué trataba, lo consideramos un éxito”.

Parte del artículo fue escrito con la ayuda de Postmodern Generator – “un sitio web codificado en la década de los 90 por Andrew Bulhak con un algoritmo, basado en el método que utilizó el físico de la Universidad de Nueva York Alan Sokal para colársela a una revista de estudios culturales llamada Social Text University de Nueva York, y que genera un artículo posmoderno falso diferente cada vez que la página se vuelve a cargar “.

Este párrafo, por ejemplo, parece impresionante, pero es literalmente un sinsentido:

‘Dado que la masculinidad es esencialmente performativa, también lo es el pene conceptual. El pene, en palabras de Judith Butler, “sólo puede entenderse a través de referencias a lo que carece de significancia en el contexto de la legibilidad corporal” (Butler, 1993). El pene no debería ser entendido como una expresión honesta de la intención del intérprete que debería ser presentado en una representación de la masculinidad o hipermasculinidad. Por lo tanto, el isomorfismo entre el pene conceptual y lo que se conoce en toda la literatura feminista discursiva como “hipermasculinidad tóxica”, está definido en un vector de triunfalismo cultural machista masculino, con el pene conceptual representando los roles de sujeto, objeto y verbo. El resultado de esta tricotomía de funciones es emplazar a los hombres hipermasculinos tanto dentro como fuera de los discursos en competición cuyas dinámicas, como se ve a través del análisis del discurso postestructuralista, dictan una interacción sistemática de poder en el que los hombres hipermasculinos utilizan el pene conceptual para trasladarse de posiciones  sometidas a otras sujetas a poder (consultar: Foucault, 1972).

Nada de esto debería haber sobrevivido más de un minuto el escrutinio de académicos serios. Pero fue revisado por dos expertos en la materia que, después de sugerir sólo unos pocos cambios, autorizaron su publicación:

“Cogent Social Sciences finalmente aceptó El pene conceptual como constructo social. Los revisores fueron increíblemente alentadores, otorgándonos calificaciones muy altas en casi todas las categorías. Por ejemplo, un revisor calificó la declaración de nuestra tesis de “sólida” y la alabó, “El artículo captura [sic] el tema de la hipermasculinidad a través de un proceso multidimensional y no lineal” (lo que nosotros asumimos que significa que deambula sin rumbo a través de muchas capas de jerga y disparate). El otro supervisor tildó la tesis, junto al artículo completo, de “sobresaliente” en todas las categorías aplicables .

No aceptaron el documento inmediatamente, sin embargo. El supervisor 2 de Cogent Social Sciences nos ofreció algunas correcciones relativamente fáciles para hacer nuestro trabajo ‘mejor’. Lo completamos sin esfuerzo en un par de horas, incluyendo algunas tonterías más sobre ‘manspreading’ (al cual declaramos otro causante del cambio climático) y “concursos de medirse las pollas”.

Ninguna afirmación vertida en el documento fue considerada ridícula por los revisores: ni siquiera la que decía que el pene es “la fuente performativa universal de la violación, y es el conductor conceptual detrás de gran parte del cambio climático.”

Ha leído bien. Sostuvimos que el cambio climático es “conceptualmente” causado por los penes. ¿Cómo defendimos esa afirmación? Así:

‘Los destructivos e insostenibles enfoques hegemónicamente masculinos para presionar la política y la acción medioambiental son el resultado previsible de una violación de la naturaleza por una mentalidad dominada por los hombres. Este modo de pensar queda plasmado reconociendo el papel que [sic] el pene conceptual desempeña en la psicología masculina. Cuando se aplica a nuestro entorno natural, especialmente a entornos vírgenes que pueden ser fácilmente despojados de sus recursos materiales, dejados en ruinas y devaluados cuando nuestros enfoques patriarcales sobre el lucro económico han robado su valor inherente, la extrapolación de la cultura de la violación inherente en el pene conceptual se hace evidente’.

El hecho de que una completa basura como esta se publicara en una revista de ciencias sociales, dicen los falsificadores, plantea serias dudas acerca del valor de campos como los estudios de género y el estado de la publicación académica en general:

“El Pene Conceptual como constructo social” no debería haber sido publicado por sus méritos dado que fue escrito precisamente para no tener ningún mérito en absoluto. Académicamente, el artículo es un dislate sin valor alguno”.

Pero no albergan muchas esperanzas en surtir más efecto sobre la basura de la industria de las ciencias sociales que el fraude de Sokal “porque la estupidez izquierdista está fuertemente arraigada en el mundo académico”.

Es más, desafortunadamente hay más razones para creer que nuestro fraude no romperá el hechizo. En primer lugar, la broma de Alan Sokal, hace ya veinte años, no impidió la proliferación de “material académico” posmoderno y descabellado. En particular, no se tradujo en un endurecimiento general del estándar que habría bloqueado nuestro propio fraude. En segundo lugar, la gente rara vez se dan por vencidos en sus principios morales y compromisos ideológicos simplemente porque se demuestren fuera de alineamiento con la realidad”.

Enlace al artículo original: http://www.breitbart.com/tech/2017/05/20/delingpole-penises-cause-climate-change-progressives-fooled-by-peer-reviewed-hoax-study/

Enlace al relato completo de los autores del fraude: http://www.skeptic.com/reading_room/conceptual-penis-social-contruct-sokal-style-hoax-on-gender-studies/

ESPERANDO AL MESÍAS

Albert-Rivera-lider-Ciutadans-ACN_ARAIMA20140825_0118_5

Andamos los españoles mirando de cambiar de gobernantes por no sé qué oscuros motivos que no quiero analizar. Por supuesto, elegiremos mal. Nuestro carácter católico nos impide buscar soluciones prácticas, necesitamos la solución perfecta.

Lo audiovisual nos intentó vender un mesías con coleta, pero la campaña está fallando. Yo quisiera pensar que la masa votante le ha visto las costuras al muñeco, pero me temo que la explicación es mucho más amarga: simplemente nos hemos cansado. Pablo Iglesias era una recomendación de cuñao progre, y el mesías ha pasado a ser el tito dudoso, el soltero que nadie sabe muy bien por dónde anda. O sea, que volvemos al punto de partida. Cambiar hay que cambiar -no sabemos muy bien por qué- así que a seguir buscando moto. El siguiente candidato es, cómo no, Albert Rivera, que ha arrebatado a Ramón García (los años no pasan en balde) el título de yerno perfecto. Y ya sabemos que, por mucho que el feminismo insista en lo contrario, aquí la suegra manda mucho.

Pero claro, llega la interferencia mesiánica, y tras unos días de bienvenida y agasajo llega el fatídico momento en que empezamos a darnos cuenta de que ¡porca miseria! el guapito no es perfecto. De hecho, ni siquiera se presenta como un mesías, ni ofrece soluciones perfectas, ni relatos salvajes de buenos y malos. Grave error. Semejante afrenta no es algo que un español sepa digerir con facilidad. Y ahí donde el votante potencial de Iglesias no veía ningún problema en las peguitas que los más críticos le iban poniendo –¿Que es un vendemotos? Peor no podemos estar; ¿Que es comunista? Puede, pero honrao; ¿Que está a sueldo de la dictadura de Maduro? Bueno, nadie es perfecto– el votante potencial de Rivera empieza a encontrar obstáculos insalvables en asuntos que van de lo meramente discutible a lo irremediablemente anecdótico. ¡El impuesto de sucesiones, horror!¡Tres tramos de IRPF, cuidao!¡El contrato único, la perdición de Occidente! Y la mejor de todas: ¡Jordi Cañas! (Ojo ahí, que me meo toa. La fobia que le hemos cogido de la noche a la mañana al corruto debería ser objeto de estudio en las mejores universidades del mundo. Criaturitas…)

Que oye, está bien objetar al político. Hay que objetar al político, ponerle coto, mirarle los dientes. Pero detecto cierta cobardía cateta en esa saña contra un tipo cuya sola presencia en las encuestas es del todo saludable, cuyo punto programático fundamental es el respeto a la Constitución en asuntos territoriales e idiomáticos, y cuyo tono y forma son los de un moderado reformista, habiendo lo que hay. Que igual somos tan merluzos que hemos perdido completamente la perspectiva y nos cerramos en banda ante cualquier imperfección olvidando que no estamos en posición de elegir demasiado.

Aquí seguimos, esperando al Mesías.

CARTA A MARIANO RAJOY

1321827291203

Caro Mariano:

Te escribo esta carta porque se me ha acabado la paciencia. Y porque me veo en la obligación de avisarte.  Verás, probablemente no soy tu votante medio, ni siquiera soy tu votante. Soy alguien que te votó porque no quedaba otra: había que desalojar a esa plaga que amenazaba con dejar arder España mirando desde Moncloa las columnas de humo con un enigmático brillo en los ojos.

Yo suponía, y como yo otros muchos, de los que te votaron y de los que no, que sin ser un gran presidente, harías un buen papel. No nos creímos tus promesas, claro, pero pensamos que tranquilizarías los ánimos, devolverías a la calle la normalidad que desde el misterioso atentado del 11M nos había sido vetada, apagarías la mecha separatista, recortarías el mastodóntico gasto público, y en definitiva, serías mejor que el anterior. Harías que nuestros problemas fueran los cotidianos, los que se merece un pueblo que salvo excepciones y sin mediar extraños atentados, apostó siempre por esa normalidad. ¿Pedimos demasiado? Tal vez, no lo sé. Pero normalidad es lo que prometiste cuando en tu discurso, la misma noche en que te hicimos presidente, prometiste que serías el presidente de todos. De los que te votaron y de los que no.

Y nos has fallado, Mariano. Has irritado a todos sin excepción, porque no has querido enfrentarte a nadie. Nos prometiste la luna y nos negaste la franqueza. Has rehuido la principal labor de un líder, la de explicar que para tener cosas hay que sacrificar cosas. Nos has tratado como a niños incapaces de entender nada. Sin intención de dar la cara, nos has tenido en vilo en mil desastres. Empeñado en que la economía es el indicador único, jugaste la partida a una única carta.

Pero la jugada ha salido regular, y mientras tanto, no sólo no has apagado ningún fuego, sino que han prendido nuevos focos. El último, el mejor de todos: tener a la cabeza de la intención de voto a un grupo bolivariano pagado por Venezuela y promocionado hasta la náusea por un canal de televisión que tú mismo rescataste de su quiebra natural. Tranquilo, ya se apagarán, te susurraban al oído. Y es verdad, los fuegos terminan por apagarse. Pero en el camino consumen. Y me da la impresión de que no te importa demasiado qué consuman mientras no te llegen las chispas. Por no quemarte tú, has dejado que ardamos los demás.

Y al final te están llegando las llamas. En Cataluña y el País Vasco habías claudicado, pero no contabas con que en Andalucía también ibas a conquistar la irrelevancia. Tú dices que sí, pero yo sé que no. Y como yo, todos. Muy pocos defensores te quedan en la calle, Mariano, porque no se puede defender lo indefendible. Tal vez pensabas que por alguna ley de la física, una mayoría absoluta te impide perder las siguientes elecciones. No sé quién te habrá metido eso en la cabeza, pero le pagas demasiado. ¿Qué será lo próximo? Muy feo lo tienes que ver en Madrid para recurrir a tu mayor terror, Esperanza Aguirre. ¿Qué te dolerá más, Mariano, perder Madrid o que Esperanza la gane para ti por goleada?¿Qué traición tienes preparada para ella una vez que te haya asegurado la Plaza Mayor para ti?¿Por qué eres tan férreo en Génova y tan liviano en Moncloa?

No hace falta que respondas, Mariano. Me sé todas tus respuestas.

CONTROL

Sentarse a redactar un programa electoral debe de ser parecido a empezar una novela. Uno escoge por dónde atacar la hoja en blanco, busca los puntos débiles del público, y no se repara en gastos porque los efectos especiales los pone el lector. El programa electoral de Podemos para Andalucía ha escogido tema: el hogar, el último bastión defensivo, la república independiente de tu casa, el único lugar en el que uno es como quiere ser, donde uno escoge qué canal ver, qué emisora escuchar, qué periódico leer. Cómo hablar, cómo vestir, cómo legislar.

De sobra conocida es la resistencia del individuo a dejarse invadir en el único lugar donde mora en completa libertad, y no puede extrañarnos que Podemos, enemigos declarados de la libertad del individuo, haya buscado precisamente un caballo de Troya como tema central de su programa liberticida. La supresión del artículo 18 de la Ley de Dependencia (qué nombre nauseabundo) implica necesariamente la inclusión de un funcionario en el hogar, un elemento extraño a sueldo de desconocidos en tu propia casa, manejando el mando a distancia, el dial, prefiriendo aquellos canales que animan al Estado a subirles el sueldo, a ponerse en huelga continua cuando no gobierna según quién, a contratar a más como él, a perpetuar su puesto de trabajo. Un elemento extraño fiscalizado por sindicatos de clase, también a sueldo del Estado, que tienen muy claro quiénes son los buenos y quiénes los malos. En tu propia casa.

El anzuelo es magnífico, claro. Los cuidados (¡gratuitos!) a los que no pueden valerse por sí mismos. ¿Quién puede poner un pero sin ser tachado de cualquier cosa? Al fin y al cabo, así es como nos engaña el Estado cada día para que depongamos las armas y nos abandonemos a su dictado. Es por tu salud, es por tu bien, es por tu seguridad. ¡Es por los niños, los niños! Y no deja de ser curioso que un partido que se llena la boca con la palabreja “empoderar” vea como un verdadero problemón que el individuo nos ahorre un funcionario y asuma el esfuerzo a un coste económico menor y menos invasivo. Pero es normal: no hay precio demasiado caro (total, pagarán “los ricos”) cuando se trata de invadir por decreto la privacidad del hogar, que es en definitiva el gran y último enemigo del totalitario. Vencida esta, no habrá nada que defender.

podemos

ESPAÑOLES, FRANCO HA VUELTO

Me entero por Twitter (cómo no) de que sindicatos y comerciantes de Llodio “van a asaltar el Carrefour Express porque abre los domingos”. El enunciado es falso: la verdad es que los comerciantes de Llodio van a asaltar Carrefour Express porque abre los domingos Y LA GENTE COMPRA. Conozco de cerca a otros comerciantes que se oponen a que la competencia abra en domingo pero os ahorraré el pliego de argumentos peregrinos que aducen y lo resumiré en uno: lo encuentran desleal. O sea, que si yo no quiero abrir mi comercio en domingo porque prefiero hacer una paella con la familia, nadie más debe tener libertad para abrir el suyo para seguir trabajando. Y así todo.

No es casualidad que las hordas de indignados de nuevo cuño exijan no más libertad, sino más subsidios, o sea, más impuestos. Y ya el próximo CIS da como ganador (me dan igual las cocinillas posteriores) al buque insignia de la indignación, el partido de Pablo Iglesias, que vende Suecia y Dinamarca cuando en realidad lo que compra es Cuba y Venezuela. No son más que la evolución lógica de una España que ya ha experimentado recientemente ambos modelos, libertad y opresión, y se queda unánimemente con ésta última. Con Franco vivíamos mejor, y Jarcha y su “Libertad sin ira” hicieron bien en desaparecer del mapa, no sólo porque se lo agradecemos, sino por el peligro de que los yayoflautas los corran a gorrazos. Y sí, España ha decidido que con Franco vivíamos mejor, pero como está feo decirlo alto y claro, nos hemos inventado a un tirillas que estéticamente está en las antípodas de Franco aunque en el fondo es lo más parecido al Generalísimo que hemos sabido elaborar sin que nos tachen de franquistas. Cometimos el error de pensar que antifranquismo equivale a libertad como si no comer carne equivaliese a comer pescado.

Durante el régimen del 78, España ha vivido las décadas de mayor libertad de su historia. Y no hemos sabido qué hacer con ella. Los de arriba han saqueado a manos llenas, y los de abajo hemos aplaudido toda regulación, todo subsidio y toda prohibición, confundiendo el progreso con un laberinto normativo. Tras cuarenta años de franquismo del de cerrar en domingo, hemos necesitado otros cuarenta años para PERMITIR la libertad de abrir en domingo, pero sólo dos minutos para que los antifranquistas se echen encima de tal medida. Diferentes razones para un mismo fin. ¿Y el consumidor? Ese que compre entresemana, que es cuando a nosotros nos viene bien vender. Y si consigo una ley para decirle al consumidor cuándo debe comprar, ¿por qué no una ley que le diga también cuánto comprar, qué comprar, o mejor, qué no comprar? Por no hablar de los contratos de aquellos que están contratados para trabajar sólo en fin de semana. A esos, el sindicato no parece que los esté protegiendo demasiado. Pero la gente aplaude, empoderada. Que se joda Carrefour. Cuando en los tiempos de los cuellos vueltos y las luengas barbas Jarcha cantaba aquello de Libertad sin ira, tiraron a bulto, pues la letra correcta habría sido “Prohibición sin ira”, “Esclavitud voluntaria sin ira”, o incluso “Prohibición sin Franco”. Tal vez les faltó experimentar la aterradora libertad, esa que te hace más libre pero también más responsable de tus actos, aunque reconozco que ética, estética y métricamente, quedaba mejor lo que finalmente propusieron.

Españoles, Franco ha vuelto.

arias-navarro

ÉBOLA PRESTIGE

spider-monkey_719_600x450

El giro maestro de Estallido (Wolfgang Petersen, 1994) se da cuando el ébola Zaire muta dentro del organismo de una mona, y pasa a ser una nueva variedad aerófila del mortífero virus. Parecido sucedió recientemente en España cuando el ébola Sudán impregnó a la enfermera Teresa, y mutó en los medios de comunicación para convertirse en el segundo caso de virus físico que se transmite por radiofrecuencia: el ébola Prestige.

Sin que la SER haya confirmado si el ébola Sudán llevaba o no doble capa de calzoncillos cuando anidó en nuestra enfermera, podemos emparentar al ébola Prestige con el virus Pásalo, de cuya epidemia relámpago en 2004 no nos hemos recuperado aún desde que el paciente cero, la mona Rubalcaba, iniciara el contagio masivo a través de su teléfono móvil y de la cadena SER.

Los síntomas del ébola Prestige lo convierten en un extraordinario caso de estudio. Por ejemplo, sólo afecta a un sector ideológico de la población, como recientemente profetizó el magnífico humorista Nicolás Maduro al acusar a la oposición de atacar al bolivarismo con un virus. De tal modo, podemos asegurar que el ébola Prestige se ceba en aquellos que tienden a culpar de todos los males al gobierno cuando es del PP, y a Franco el resto del tiempo. No menos sorprendente es que la variedad Prestige activa y desactiva el miedo al ébola Sudán dependiendo de quién resulta contagiado, si un perro o una persona; si una enfermera o un misionero. Además, logra convertir al más furibundo misántropo en un frágil e impresionable amante de los perros. Por otro lado, las primeras impresiones sobre el contagio apuntan a que el ébola Prestige, más que incidir directamente sobre el organismo huésped, lo que hace es despertar mecanismos que ya residían latentes en la manipulable psique del huésped. Y lo que no es menos extraño, el virus anida en los individuos, pero opera colectivamente, coordinando los procesos mentales de los infectados, lo que emparenta indubitadamente al ébola Prestige con su primo hermano el virus Pásalo.

Sin que las autoridades sanitarias o de cualquier otra índole hayan anunciado remedio alguno ni recomendado medidas preventivas a la población, la única acción que parece haber llevado a cabo el gobierno para combatir el brote de ébola Prestige es activar el protocolo Soraya, vicepresidenta cuyo último acto conocido fue precisamente el de salvar de la ruina al medio de comunicación que más activamente está trabajando en su empeño por esparcir la epidemia. Para terminar, fuentes de toda solvencia aseguran que la de la Sexta y Cuatro es sólo una fase previa de siembra viral enmarcada dentro de una operación destinada a provocar posteriores y virulentas recaídas a medida que se acerquen fechas electorales.

MANIFIESTO DEL 1 DE MAYO, DÍA DEL TRABAJADOR 2014 (TEXTO ÍNTEGRO)

Imagen

 

COMPAÑEROS, COMPAÑERAS, ESTAMOS AQUÍ REUNIDOS OTRO AÑO EN LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL TRABAJADOR. LO TENEMOS POR AQUÍ PERO AHORA NO LO VEO.

NO IMPORTA. PROBABLEMENTE ESTÁ RESERVANDO EN ALGÚN GALLEGO.

(Risas)

SEGUIMOS.

ESTE 1 DE MAYO SE CELEBRA EN UN MARCO CARACTERIZADO POR LOS EFECTOS DE LAS POLÍTICAS DE AUSTERIDAD DE LA TROIKA: MERKEL, MI SEÑORA, Y ALAYA.

LO QUE CONFIGURA UN MODELO DE SALIDA DE LA CRISIS QUE PROVOCA PARO, DESIGUALDAD, POBREZA Y RECORTE DE MARISCO.

RECORTE DE DERECHOS PARA LOS MARISCADORES, JUNTO CON EL DETERIORO DEL SISTEMA DE PROTECCIÓN SOCIAL QUE TENEMOS EN ANDALUCÍA.

POLÍTICAS DE AUSTERIDAD A LAS QUE NOS SOMETE CON ESPECIAL VIRULENCIA LA JUEZ ALAYA Y SU RECORTE DE LIBERTADES SINDICALES.

LA SITUACIÓN ECONÓMICA EUROPEA ES ALARMANTE Y PUEDE SERVIR DE EXCUSA PARA QUE DEJEN DE LLEGAR LOS FONDOS DE FORMACIÓN QUE TANTO NECESITAMOS.

EN ESE CONTEXTO, AUMENTAN LAS DIVERGENCIAS DE CRITERIO ENTRE NÉCORAS Y LANGOSTINOS, CON LA IMPOSIBILIDAD CONSIGUIENTE DE DISFRUTAR AMBOS.

LA PRIVATIZACIÓN Y EL DETERIORO DE LOS SERVICIOS MARISCADORES PUEDEN LLEVAR AL TRASTE NUESTRO SISTEMA DE TIQUETS RESTAURANTE TAN NECESARIOS.

TODO ELLO ACOMPAÑADO DEL DEBILITAMIENTO DE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA DE LAS NAVAJAS Y LOS BERBERECHOS, EL PESCAÍTO FRITO Y LOS CAMARONES.

Imagen

TODO ESTO PROVOCA EL DESPRESTIGIO DE LAS INSTITUCIONES POLÍTICAS NACIONALES Y EUROPEAS, DEJÁNDONOS SOLOS EN LA TRANSPARENCIA.

LA CRECIENTE INJUSTICIA EN EL REPARTO DEL CRUSTÁCEO Y EL MOLUSCO ENTRE NUESTRAS SEDES ES UN ATAQUE DIRECTO AL PRINCIPIO DE IGUALDAD.

COMO DECLARA LA CONFEDERACIÓN SINDICAL INTERNACIONAL (CSI) ¡¡EL JEFE GRINSON SE ESTÁ LLEVANDO LAH GAMBAH A PUÑAOH!! ¡¡A PUÑAOH!!

HAY QUE RECONSTRUIR LAS MARISQUERÍAS EN BASE A NUEVOS MODELOS ECONÓMICOS QUE ESTÉN AL SERVICIO DE LOS SINDICALISTAS Y DE LAS SINDICALISTAS.

REIVINDICAMOS OTRA POLÍTICA EUROPEA AL SERVICIO DE LOS NUEVOS MODELOS DE MENÚ CON CARGO A LA JUNTA DE ANDALUCÍA QUE RECLAMA LA SOCIEDAD.

REIVINDICAMOS LA CREACIÓN DE UN BOGAVANTE DE CALIDAD, DEMOCRÁTICO Y SOCIAL, PÚBLICO Y GRATUITO.

EL PLAN DE INVERSIONES MARINAS QUE RECLAMA LA C.E.S. PODRÍA CREAR ONCE MILLONES DE NUEVOS PUESTOS DE TRABAJO BASADOS EN EL BUEY DE MAR.

UNA LANGOSTA SOCIAL.

UNA VIEIRA PÚUUUBLICA.

SOCIAAAAL.

Y REGADA, POR QUÉ NO, CON UN BUEN RUEDA.

UN RUEDA DEMOCRÁTICO.

UN RUEDA SOCIAL.

UN RUEDA DE CALIDÁAAAAA.

(Vítores. Gritos de ¡libertad, libertad libertad!)

Imagen
¡UN RUEDA SOCIAAAAAL!

 

ACTUALMENTE, LA TASA DE TEMPORALIDAD DEL CENTOLLO Y EL CARABINERO ES DE UN INTOLERABLE 26%

EL CANGREJO DE MAR SUFRE UNA TASA DE PARO DEL 32%. Y QUE NO OS ENGAÑEN CON CIFRAS COCINADAS, EL CANGREJO TIENE QUE COCERSE BIEN.

LA CAÑAÍLLA Y LA COQUINA SUFREN UNA CAÍDA DE ACTIVOS DE 260.000 SÓLO EN 2013.

PARECIDO LE OCURRE A LA CHIRLA, COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS.

ACTUALMENTE, LA TASA DE TEMPORALIDAD DEL CENTOLLO Y EL CARABINERO ES DE UN INTOLERABLE 26%

ES NECESARIA UNA POLÍTICA QUE INTEGRE A LAS MINORÍAS. LA GALERA. LA ESPARDEÑA. LA ZAMBURIÑA.

686.000 FAMILIAS DE PULPOS Y MEJILLONES CON TODOS SUS MIEMBROS EN EL PARO. ¡Y ALAYA NO TIENE NADA MEJOR QUE HACER QUE IR A POR NOHOTROH!

¡A POR NOHOTROH, COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS!

(Ovación cerrada)

 

 

Imagen

 

 

GRACIAS. GRACIAS.

SIGO…

…DEBIENDO RESALTAR QUE EL TRABAJO A TIEMPO PARCIAL, MAYORITARIAMENTE INVOLUNTARIO, NOS INCAPACITA PARA IMPLEMENTAR NUEVOS LIBERADOS SINDICALES…

…ESTÁ SIENDO UTILIZADO PARA TAPAR LA DESTRUCCIÓN DEL MARISCO NO CONSUMIDO QUE PROVOCA ESA MISMA FALTA DE ACTIVOS SINDICALES.

A TRAVÉS DE FORMAS ESPURIAS, RENTABLES, DE TRABAJO Y DE ARIETE PARA DETERIORAR LAS CONDICIONES DE LA CHIRLA Y EL MEJILLÓN…

…CON ESPECIAL IMPACTO ENTRE LAS CENTOLLAS, A LAS QUE AFECTA, COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS, EN NADA MENOS QUE UN 73%…

…SE HA CONVERTIDO EN LA PRÁCTICA EN UN CONTRATO DE LLAMADA Y DE PLENA DISPONIBILIDAD.

EN RESUMEN, UN ESCENARIO DE PULPO PRECARIO, SEPIA TEMPORAL Y LANGOSTILLO DE LATA, COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS.

PARA UGT Y CCOO, LA PRIORIDAD ES LA LUCHA CONTRA EL DESEMPLEO DE LA LANGOSTA, LA TEMPORALIDAD DEL BÍGARO y LA PRECARIEDAD DE LA LANGOSTA.

SÍ, SÍ, HE DICHO DOS VECES LANGOSTA. EL QUE LO HA SEÑALADO ES DE U.S.O., QUE LO SEPÁIS. APRESADLO, Y YA VEREMOS QUÉ HACEMOS CON ÉL, LUEGO DE COMÉ.

COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS, VOY TERMINANDO, SIN QUE TENGA QUE VER CON QUE YA HEMOS CONFIRMADO MESA EN UN RESTAURANTE…

…UN RESTAURANTE DE CALIDAD…

…UN RESTAURANTE GRATUITO…

…Y QUE TE TRATAN BIEN…

…COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS, NUESTRAS PROPUESTAS PASAN POR LA RETIRADA DE LAS POLÍTICAS DE AUSTERIDAD, LETALES PARA EL MARISCO FRESCO…

…LA CREACIÓN DE MARISQUERÍAS QUE DEN SALIDA A LOS FONDOS DE COHESIÓN SINDICAL, QUE FOMENTEN LA UNIDAD DE VERSIONES QUE DAR A LA JUEZ ALAYA…

(Gritos de ¡Guarra!¡Sorra!)

…PARA QUE NO NOS COJAN EN RENUNCIO, COMO AL PATÁN DE LANZAH, QUE SE LO LLEVO DICIENDO AÑOH. ¡QUE TE VAN A PILLÁ, LANZAH, QUE NOH LA LÍAH!

…QUE FOMENTEN LA UNIDAD DE VERSIONES, DIGO, PARA QUE LAS PROVERBIALES HONRADEZ Y TRAHPARENCIA DE LA LUCHA OBRERA NO SEAN PUESTAS EN ENTREDICHO.

 

EN CONSECUENCIA, PROPONEMOS:

RECUPERACIÓN DEL PODER ADQUISITIVO DEL SALARIO MÍNIMO, QUE FUE CREADO PARA QUE LOS NEGROS SE FUERAN AL PARO, PERO QUE AQUÍ SEGUIMOS JALEANDO.

RELANZAMIENTO DE LA INVERSIÓN PÚBLICA PRODUCTIVA: SI NO HAY TRABAJO, NO HAY LIBERADOS, Y SIN LIBERADOS, EL SECTOR MARISCOS LO VA A PASAR MAL.

REFORMA DEL SECTOR ELÉCTRICO Y TRANSICIÓN ENERGÉTICA A MODELOS MÁS BENÉVOLOS CON NUESTRAS AMADAS COSTAS MARISQUERAS.

LA PUESTA EN MARCHA DE UNA REFORMA FISCAL DE EQUIDAD, QUE CASTIGUE A LOS SECTORES PRODUCTIVOS Y PREMIE A LOS IMPRODUCTIVOS.

(Ovación creciente)

manifestacion-1-de-mayo-17

PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA ACTIVIDAD SINDICAL, TAN IMPORTANTE PARA LOS SECTORES DE RESTAURACIÓN, MARISCOS Y CRUCEROS POR EL BÁLTICO.

Y ACOMETER DE FORMA CONSENSUADA POR LOS AGENTEH SOCIALEH, LAH FUENTEH DE LANGOHTINOH Y NECORITAH QUE ESTE MENDA, COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS…

(Ovación cerrada, vítores)

…SE VA A CALZAR ENTRE PECHO Y ESPALDA, MÁS PRONTO QUE TARDE.

(Delirio entre los presentes)

REIVINDICAMOS FINALMENTE EL FINAL DE TODOS LOS CONFLICTOS BÉLICOS ORIGINADOS POR CUESTIONES AJENAS A NUESTROS INTERESES SOCIALES…

(Público enardecido. Ondean centenares de banderas totalitarias y preconstitucionales)

…Y EL FINAL DE LA PERSECUCIÓN A QUE ESTÁ SIENDO SOMETIDA IMPUNEMENTE LA ACTIVIDAD SINDICAL ANDALUZA CUYO MODELO QUEREMOS IMPLANTAR EN EUROPA.

UNA EUROPA DIGNA.

(Grito desde la primera fila: ¡Una Europa social, SOCIAAAAAL!)

UNA EUROPA SOCIAAAAAL.

UNA EUROPA DE CALIDÁAA.

(El fragor de los asistentes alcanza su cénit)

COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS…

¡¡¡VIVA EL HOUSE!!!

(Gritos de ¡¡¡Viva, vivaaaaaaa!!!, ¡torero, torero, queremos un hijo tuyo!)

(Suena la Internacional)

 

Imagen

 

(Fotografías de Libertad Digital)

 

Entrada instigada por  el gran @Ostinus77, a quien se la dedico por todas las risas que nos echamos en esa extraña cosa llamada Twitter.

UN @OSTINUS77 SOCIAAAAAAAL…

…UN @OSTINUS DEMOCRÁAAAATICO!…

…Y SOBRE TODO UN @OSTINUS77…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

903197_174522429372067_1605210568_o

 

 

OPERACIÓN PALACE: ¿LOS MEDIOS NOS MANIPULAN?

“Los medios nos manipulan”. Esa frase se dice tanto que se ha convertido en un lugar común. Quien la dice, suele hacerlo para envolverse en el cálido manto de la superioridad intelectual, para significarse como miembro del club de los que no se dejan manipular. Por eso la encuentro tan cargante.

Digo esto a colación de la polémica generada por Jordi Évole y su falso documental “Operación Palace”, en el que describe la intentona golpista del 23-F como una farsa orquestada por la Corona para refrendar el régimen constitucional. Una farsa monumental, representada por diputados y militares, y dirigida por José Luis Garci. En el programa participaron periodistas de renombre, y alguno de los supuestos implicados en la conspiración, para darle verosimilitud. “Bien, curioso, no sé. Ja-já. Pasemos a otro tema”, pensé en un primer momento, mucho, muchísimo antes de que se evidenciara la broma. Vamos, que no lo compré ni un segundo. Me bastó ver a Gabilondo poniendo su  voz de “fuentes fiables nos aseguran que hay terroristas suicidas en los trenes”, y poco más, para darme cuenta del tocomocho. Y no lo digo por presumir, ojo, porque cualquier profesional audiovisual con un mínimo de información sobre el tema tratado y sobre el programa Salvados se habría dado cuenta en un par de minutos, igual que yo. A no ser que quisiera creérselo, claro.

Total, que seguí viendo la cosa un rato, pero terminé por aburrirme y me volví a lo que estaba haciendo antes, que era masacrar enemigos online en el Call of Duty, que es donde tenía en realidad medio cerebro mientras veía la farsa televisiva. Y así, entre tiros, puñaladas, explosiones y gritos de agonía, me llegaban de fondo las reacciones de mi compañera de piso, que estaba viendo a Évole en el salón, como cada domingo, la homilía completa, primero Salvados, y después Ana Pastor. Mi compi sí se lo estaba creyendo, y de hecho parecía entusiasmada, no horrorizada ni indignada, que serían reacciones más comprensibles. Entusiasmada, digo. A falta de cánticos, parecía una hooligan del Manchester ante una goleada de su equipo. Aplaudía, soltaba risotadas, y voceaba “se van a cagar”, “ya se ha liao, jojojo” cada dos por tres. Por poco no se fue a la Cibeles a celebrar la victoria, menos mal que Évole tuvo la maldad de avisar que todo había sido una coña del programa. Sobra decir que la muchacha es un poco perroflauta. Ecologista, feminista. Casi casi vegetariana. Tiene algún librillo delgado sobre Lenin dando vueltas por el salón desde tiempos anteriores al propio Lenin. Se hacen una idea, ¿no?

Pero no sólo mi compi de piso, sino Beatriz Talegón se lo creyó.  Ya saben, la destacada líder de las Juventudes Socialistas. La pobre se bañó en el ridículo al tuitear en directo, mientras veía el programa, que “todo eso ya se sabía“. Minutos antes de descubrirse el engaño, Talegón afirmaba a un tuitero “No es la primera vez que esta información sale. Hay documentos. Lea, lea“. Otra tuitera preguntaba en la cuenta de Talegón: “Esto es un show, ¿no? Es que he empezado a verlo ahora“, a lo que Talegón respondía “Por lo que he estudiado, no“. También sufre un arrebato desperezador de masas: “Ojalá lo que dicen en el documental no lo hubiésemos leído antes en investigaciones SERiAS! Pero sí…Ale, a espabilar que nos toman el pelo“. Y se distinguió del resto de los mortales con ese memorable “la pena es que no os dais cuenta de que esto ya está en algunos libros“. Un tuitero apunta entonces que “Parece mentira @BeatrizTalegon que seas tan ingenua. Es un falso documental que la final se explicará“, a lo que Talegón, ya hinchada de rojismo, responde con suficiencia: “Lea, y verá que no es mentira“. Vamos, que se lo tragó a pesar de los avisos. Con Garci y todo.

No nos extraña que luego se crean disparates como el de los “verificadores de ETA”, pero bueno, sigamos a lo nuestro. Total, que al acabar, Évole explicaba que todo había sido una broma destinada a hacernos reflexionar sobre qué nos cuentan, cómo nos lo cuentan y cómo lo recibimos, el clásico “experimento” que todos hemos visto ya un millón de veces desde Orson Welles hasta nuestros días (lo cual deja muy poco al terreno de lo experimental y mucho al de la praxis, pero bueno). Total, que Talegón, obligada ya a admitir su derrota, concluye con un enfurruscado “Reconozco mi error. Me la han colado. Aún creía en algunos profesionales. Lo lamento“. O sea, una señora hecha y derecha, presuntamente poseedora de los filtros necesarios para detectar un disparate, acaba reprochándole a un showman que haga su trabajo, en vez de reprocharse a sí misma el haber caído en la trampa del guapito majete como una vulgar quinceañera.

La reacción de mi compañera de piso no fue el enfado sino la decepción. Cosa comprensible, puesto que al celebrar el advenimiento de la república sin esperar al descuento (grave error) en la sacrosanta privacidad del salón, su credibilidad no había quedado en serio entredicho, como la de Talegón. Sin embargo, el sustrato final de lo aprendido ayer es muy semejante. Talegón, ya antes de reconocer su error, afirma haberlo leído todo “Menos lo de Garci, ahí he flipado”, en el libro Soberanos e Intervenidos, de Joan Garcés. La reacción de mi compi de piso, aportando algo menos de bibliografía, es afirmar que “en realidad todo se sabía ya, lo que yo flipaba es que se dijera en la tele”. La sintonía de ideas, más allá de que ambas utilicen el verbo “flipar”, es evidente.

Como decía antes, todos hemos visto falsos documentales. Mis preferidos son Forgotten Silver (Peter Jackson, 1995) y Opération Lune (Canal Arte, 2002). Todos ellos buscan satirizar con el medio audiovisual y demostrar que realizar un documental falso y uno verdadero no son ejercicios diferentes ni requieren de herramientas diferentes, cosa que os podrá explicar Al Gore mucho mejor que yo. Los dos fakes van revelando poco a poco su broma hasta hacerla insostenible, momento en que se convierte en sátira y pierde su carácter de falso documental, pero existen muchos otros documentales “serios” que si no son fakes es sólo porque la intención del autor era mentirnos miserablemente, de manera que mantiene la mentira hasta el final. La finalidad del de Évole es, curiosamente, la contraria, esto es, apuntalar la tesis parodiada.

Obviamente, Évole es perfectamente consciente del tirón mediático de su propuesta semanal, y rara es la vez que no se convierte en trending topic, de modo que sabe que la broma va a ser comentada. Por otro lado, es igualmente consciente de que los fans de su programa no cojean del ala menos republicana del share que digamos, y lo que es más importante, son jóvenes y el 23F no existe en sus imaginarios. Por último, es evidente el timing perfecto (sintiéndolo mucho, me niego a utilizar la fórmula “perfecto manejo de los tiempos“) a sólo una semana de la declaración de la amnésica infanta. Es obvio, como corroboran las reacciones de Talegón y mi compi de piso, añadidas al aluvión de críticas a la corona golpista que he leído en Twitter hoy, que la Operación Palace deja poso. El fake de Évole añade una palada más a la tumba de una monarquía que perdió la cadera follando en Botswana, y Évole viene a rescatar un debate ya vetusto y enquistado, a pesar de que para Talegón sea un secreto arcano y únicamente accesible a los selectos miembros del muy exclusivo club de los que “leen“, y es que las sombras del 23-F eran ya un yermo explorado por los medios generalistas hasta el hartazgo del público. Évole lo coge, le da un remozado en forma de “experimento”, y lo lleva, haciéndolo sentir como real y novedoso, al terreno de los sentimientos, que no del intelecto. Luego se dice que era broma, sí, pero el susto ya nos lo han dado. Y es que así se hacen los documentales: no apelan al intelecto, sino a las tripas. De otro modo, se olvidan para siempre, y su contenido pasa dentro de nosotros al apartado de “cosas importantes que nos importan una higa”. Si conocéis a alguien que va de informado por ver documentales, miradle con ternura, pobre.

Empezaba este post, que se me ha alargado un poco, diciendo que me carga el manido dogma “los medios nos manipulan”. Muchos se han quejado de ello hoy en mi cuenta de twitter, en la de Talegón, y seguro que también en la de mi compi de piso, a tenor del “experimento” de Évole.  Los que quieren república se quejan de que los medios nos manipulan refiriéndose a Telecinco, Antena 3, el ABC, La Razón, Libertad Digital, la COPE, Intereconomía, y a veces El Mundo, dependiendo de a quién busque las cosquillas el periódico fundado por Pedro Jota. Estos han aplaudido el falso documental de Évole como una sátira mordaz sobre los medios de comunicación, usando como gancho las vergüenzas, inventadas pero no por ello menos plausibles, menos reales, de una monarquía que bueno, you know: cadera, Botswana… En cambio, los que no quieren república se quejan también de que los medios nos manipulan, pero refiriéndose en este caso a Telecinco, Antena 3, El País, la SER, Público (si todavía existe), La Sexta, Cuatro, y a veces El Mundo, dependiendo de a quién busque las cosquillas el periódico fundado por Pedro Jota. Estos han abucheado el falso documental como una burda y malintencionada manipulación, no tanto un “experimento” como una gran paja antimonárquica que viene en el peor momento y bla, bla, bla.

Y dado que vivimos tiempos de “experimentos mediáticos”, les voy a pedir que hagan, si no un experimento, sí al menos un ejercicio de imaginación. Imaginen que hay un reportero graciosete, carismático, con audiencia y con punch en el lado diestro de la televisión. Lo sé, es un duro ejercicio de imaginación, porque ni existe ese reportero ni tampoco ese lado de la televisión, pero insisto. Y ahora, imaginemos que hace un fake sobre los padres de la Constitución dejando ocultas entre las palabras todas esas trampas que permitan la desintegración de España en favor de autonomías a corto y finalmente estados asociados a medio plazo: ¡la República! Una conspiración que envolviera a Carrillo, al PSOE, a los nacionalistas, a la ETA y a los vegetarianos. Orquestada por Víctor Manuel. ¿No se intercambiarían los papeles? ¿No serían los unos los que se lo creyeran, incluido el choteo de meter en él a Víctor Manuel, y además rieran la gracieta al final, y los otros los que protestarían semejante manipulación, un paso atrás en el progreso, una fascistada inaceptable? No me contesten. Es un sí.

Sólo así se explica que no sólo una mujer como Talegón, que muchos han señalado como posible candidata a las próximas primarias del PSOE (lo sé, más ejercicios de imaginación) y por tanto posible candidata a presidir España (o lo que quede después de ERC y Montoro), una abogada que sabe tres idiomas (fiándonos del currículum, por supuesto), pueda creerse, sin el menor atisbo de duda, que José Luis Garci dirigió a Tejero el 23F. Y sólo así se explica que una compi de piso, psicóloga y por tanto conocedora de los subterfugios de la mente para tapar sus vergüenzas, pueda quejarse día sí, día no, de que los medios nos manipulan, y zambullirse cada noche en las objetivísimas gracietas del Gran Wyoming, y cada domingo en la homilía laica del tándem Évole/Pastor, sin caer en el sonrojo más bochornoso, o en el bochorno más sonrojante, no sé.

Lo cierto es que los medios no nos manipulan. Somos nosotros quienes nos manipulamos íntimamente, nosotros quienes sesgamos la información que nos llega, y nosotros quienes elegimos la mierda que mejor nos huele, o sea, la nuestra. Egocéntricos sin freno, llamamos objetividad al lugar que ocupamos. Como demostró el 15M y Democracia Real Ya, que eran más de izquierdas que Carrillo y se decían apolíticos, lo que proponían era, y cito de memoria, “de cajón”, inopinable. Otra cosa es que nos guste que otros cocinen para nosotros, comida o noticias, tanto da, pero que no nos guste reconocerlo y prefiramos pensar que vivimos en la razón pura, pero para eso necesitamos extirpar de nuestro cuerpo todo atisbo de autocrítica, y en eso, Évole ha venido a nacer al lugar perfecto.

Yo no tengo nada contra esa plasma desinformativa que llamamos “los medios” porque no participo en esa secta de los seres perfectos que dicen recibir las noticias del viento, vírgenes, límpidas y claras en su mente inmaculada, y que se lamentan condescendientes de cómo la plebe se deja educar por las malvadas corporaciones, por la Iglesia, por los sionistas y los Illuminatti, o peor aún, por Federico para, acto seguido, ponerse a ver Salvados.

A mí, lo mismo que elijo otros productos, también me gusta elegir mis noticias y quién me las da, escuchar las opiniones que a mí me da la gana, y que los demás hagan lo propio. Eso es preferible, todo lo más, a que las noticias te las dé un organismo en exclusiva. Y sobre todo, preferible a creer que todo es una gran conspiración, máxime cuando lo de la Gran Conspiración lo han dicho en un programa de la tele y el tipo que decía que el club Bilderberg le quería matar por irse de la mui sigue vivito y coleando. Al final, a ese ser límpido, honestísimo, que ve en la variedad de medios y la guerra mediática la gran manipulación, lo que le molesta es que existan más informaciones aparte de la que él prefiere, y si le escarbas un poquito, te reconocerá que lo ideal sería un medio único que diera las noticias “objetivamente”, sin visos de manipulación. La verdad de la buena.

El gran éxito del héroe mediático es hacerte creer que su visión es la objetiva. O como decían en aquella gran película, “el mejor truco del Diablo fue hacernos creer que no existía”. De ese modo, aunque cuente una gran mentira disimulada entre muchas verdades puntuales, y además reconozca al final que era mentira, la historia será correcta, plausible. “La otra opción es que soy tonta del culo, y eso es imposible porque compro en MediaMarkt”, habrá pensado Talegón. Por eso lo de Évole tiene más de praxis que de experimento, y por eso no me llamó la atención lo poco que vi del programa, aún sabiendo que al final reconocería que todo era una broma: porque Évole hace lo mismo cada semana, exactamente igual, con las mismas herramientas y las mismas intenciones, o sea, colarnos sus opiniones salpicándolas con pequeñas verdades y datos cocinados al efecto de crear, no imitar, sino crear, veracidad, honradez audiovisual y transparencia informativa. Ya lo hizo Al Gore, aunque al muy inocente se le ocurrió que no confesando al final de la película que todo había sido mercancía averiada, lograría más credibilidad. Évole, ladino y listo como un zorro, sabe ya que para que un producto informativo alcance relevancia hasta el punto de convertirse en fenómeno social, has de decir al final que todo era mentira. Si no lo hubiera confesado, la cosa habría supuesto tal vez un debatillo de centro derecha, un pie de página y alguna reacción adversa. Al ser mentira, logró hacerla relevante y le dio vida a una historia que estaba más muerta que Dillinger. Y el guiño entre emisor y receptor, la aceptación tácita de que mi tesis es correcta, es que a pesar de haberles demostrado lo fácil que es mentirles, los fans de Évole seguirán tragando lo que les diga palabra por palabra, si no igual que antes, con mayor avidez. De experimento, nada. Pura praxis. Seamos serios y aceptemos que el agente manipulador es uno mismo. Y créanse lo que les dé la gana, hasta Salvados, si les apetece, pero no me vengan ya con que “los medios nos manipulan”.