CHUSMA (LA INVERSIÓN DE CONFUCIO)

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Águeda Bañón, Directora de Comunicación de la alcaldía de Barcelona.

Me gusta utilizar el calificativo “chusma” cuando me refiero a la gente ruidosa y vulgar que uno generalmente encuentra en su forma gregaria, la manada. Y no pocas veces mi compañía me afea vocablo tan bello -todo aquel que apuntala la condición de lo definido lo es- aduciendo que suena clasista. Grave error, sólo una sociedad encanallada puede convertir el clasismo en algo intrínsecamente malo. Por lo demás, ya decía Confucio que es la educación lo que acaba con las clases sociales. Y tenía razón.

La novedad es que ya no sólo uso mi amado “chusma” para hablar de la manada humana que invade todo espacio urbano con sus emisiones acústicas, visuales y orgánicas, sino para referirme a los adelantados sociales: candidatos, catedráticos, concejales, alcaldes. Pronto presidentes, jueces, embajadores. Toda vez que ya se democratizó la escuela, es imposible invertir el proceso: la democracia  ha llegado a las esferas, y pronto en las reuniones de la Real Academia será habitual ver a la k minúscula meando en el pasillo mientras sujeta con la otra mano un mini de calimocho. Si no están ya en ello, me da miedo mirar.

El día que compramos la infecta palabreja “democratizar” nos pareció tan chupi que no vimos la estafa, la trampa mortal que contenía. Toda palabra mentirosa es un caballo de Troya, y si democratizar un lugar implica dejar que cualquiera pueda acceder a él sin importar su indumentaria, higiene, maneras u objetivos, entonces la democracia es el reino de la chusma. Porque de todos es sabido que cuando la canalla se hace con un espacio, la gente de clase y educación lo abandona tarde o temprano. Ese es el éxito de la democratización, llenarlo todo de chusma. Primero el transporte público, los museos, los cines, las bibliotecas, -sí, hasta las bibliotecas se llenan de chusma-, luego las redacciones, los platós, las aulas magnas. Y por tanto los carteles electorales, momento en el cual se llenaron también de chusma (y aquí llega la marimorena) los colegios electorales, que antaño (hace dos años) eran para la canalla antisistema como iglesia para los vampiros y que últimamente se han llenado de hiperdemocratizantes chanclas aún salpicadas por la última meada callejera de la jornada de reflexión para votar a una concejala que invadió semidesnuda una capilla al grito de “arderéis como en el 36”.

A algunos  preocupa más que a la salida de varios plenos de investidura los votantes democratizantes se arremolinaran a la entrada de ayuntamientos para insultar y amenazar a la oposición, pero en realidad es la expresión del mismo problema: dentro del Ayuntamiento no hay nada mejor que fuera de él. En una inversión de Confucio, la falta de educación ha acabado con las clases sociales.

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2 thoughts on “CHUSMA (LA INVERSIÓN DE CONFUCIO)

  1. ostinus77 julio 11, 2015 / 3:14 pm

    ‘CHUSMA CHUSMA CHUSMA’
    (Kiko -El chavo del ocho-) Un visionario

    • Izzy julio 11, 2015 / 8:42 pm

      Vámonos Kiko, no te juntes con esta chusma!

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