ESPAÑOLES, FRANCO HA VUELTO

Me entero por Twitter (cómo no) de que sindicatos y comerciantes de Llodio “van a asaltar el Carrefour Express porque abre los domingos”. El enunciado es falso: la verdad es que los comerciantes de Llodio van a asaltar Carrefour Express porque abre los domingos Y LA GENTE COMPRA. Conozco de cerca a otros comerciantes que se oponen a que la competencia abra en domingo pero os ahorraré el pliego de argumentos peregrinos que aducen y lo resumiré en uno: lo encuentran desleal. O sea, que si yo no quiero abrir mi comercio en domingo porque prefiero hacer una paella con la familia, nadie más debe tener libertad para abrir el suyo para seguir trabajando. Y así todo.

No es casualidad que las hordas de indignados de nuevo cuño exijan no más libertad, sino más subsidios, o sea, más impuestos. Y ya el próximo CIS da como ganador (me dan igual las cocinillas posteriores) al buque insignia de la indignación, el partido de Pablo Iglesias, que vende Suecia y Dinamarca cuando en realidad lo que compra es Cuba y Venezuela. No son más que la evolución lógica de una España que ya ha experimentado recientemente ambos modelos, libertad y opresión, y se queda unánimemente con ésta última. Con Franco vivíamos mejor, y Jarcha y su “Libertad sin ira” hicieron bien en desaparecer del mapa, no sólo porque se lo agradecemos, sino por el peligro de que los yayoflautas los corran a gorrazos. Y sí, España ha decidido que con Franco vivíamos mejor, pero como está feo decirlo alto y claro, nos hemos inventado a un tirillas que estéticamente está en las antípodas de Franco aunque en el fondo es lo más parecido al Generalísimo que hemos sabido elaborar sin que nos tachen de franquistas. Cometimos el error de pensar que antifranquismo equivale a libertad como si no comer carne equivaliese a comer pescado.

Durante el régimen del 78, España ha vivido las décadas de mayor libertad de su historia. Y no hemos sabido qué hacer con ella. Los de arriba han saqueado a manos llenas, y los de abajo hemos aplaudido toda regulación, todo subsidio y toda prohibición, confundiendo el progreso con un laberinto normativo. Tras cuarenta años de franquismo del de cerrar en domingo, hemos necesitado otros cuarenta años para PERMITIR la libertad de abrir en domingo, pero sólo dos minutos para que los antifranquistas se echen encima de tal medida. Diferentes razones para un mismo fin. ¿Y el consumidor? Ese que compre entresemana, que es cuando a nosotros nos viene bien vender. Y si consigo una ley para decirle al consumidor cuándo debe comprar, ¿por qué no una ley que le diga también cuánto comprar, qué comprar, o mejor, qué no comprar? Por no hablar de los contratos de aquellos que están contratados para trabajar sólo en fin de semana. A esos, el sindicato no parece que los esté protegiendo demasiado. Pero la gente aplaude, empoderada. Que se joda Carrefour. Cuando en los tiempos de los cuellos vueltos y las luengas barbas Jarcha cantaba aquello de Libertad sin ira, tiraron a bulto, pues la letra correcta habría sido “Prohibición sin ira”, “Esclavitud voluntaria sin ira”, o incluso “Prohibición sin Franco”. Tal vez les faltó experimentar la aterradora libertad, esa que te hace más libre pero también más responsable de tus actos, aunque reconozco que ética, estética y métricamente, quedaba mejor lo que finalmente propusieron.

Españoles, Franco ha vuelto.

arias-navarro

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