La esperanza ha dimitido

Bueno, pues vuelve Monolocus. Saludos, intrépido lector. Y vamos a lo que vamos.

Esperanza Aguirre ha hecho una política de altura. Frente al provincianismo rampante de una España que se desgarra a base de sablazos, de chantajes, de pufos tribales y de paternalismo casposo, Esperanza Aguirre deja una herencia política inmejorable. Es el mejor político de España, y si su partido no se hubiera convertido en la vergüenza en que ha devenido gracias al arriolismo más frío e indolente y gracias a los complejines de una España fagocitada por el discurso facilón y antisistema de una legión de calientapesebres, otro gallo nos cantaría. Por desgracia, son tantos los desaires que ha recibido desde su propio partido como por parte de una izquierda que aún añora Paracuellos. Esperanza Aguirre era puro stablishment cuando el líder era Aznar. Pero poco a poco y sin saber cómo, se ha convertido en una presidente outsider. Nadie, nadie, sólo ella y nada más que ella podría ser una outsider en el partido que gobierna Rajoy con mano de pluma para los enemigos pero con mano de hierro con la disidencia interna. Esperanza Aguirre se ha quedado sin apoyos. Sus adversarios políticos detestan de ella su incorregible manía de ganar con mayoría absoluta sin hacer campañas especialmente llamaticas. La mejor campaña es una impecable gestión. Pero la gran vileza la han cometido sus conmilitones, y sobre todo su líder, por temerla y acotarla cuando lo que sale de su boca y de su gestión es pura democracia, pura inteligencia, pura lealtad al electorado y pura fe en las convicciones propias, las cuales dictan que el Estado sólo debe llegar ahí donde no puede hacerlo el indivíduo.

Lo que más me ha gustado siempre de Esperanza es su capacidad para hacer frente al discurso bobo que todos queremos comprar cuando no queremos afrontar la realidad. La gran derrota que va a destruir España es la derrota dialéctica, porque es muy difícil desmontar un discurso cocinado en potitos para bobos. Esperanza sabe cómo hacerlo. Sabe dejar al más demagogo como lo que es, un cuentista cuya única arma es la mentira fácil disparada en mil direcciones por segundo. La izquierda, el nazionalsocialismo vasco-catalán y el lumpen común han ganado esa batalla por aburrimiento y por insistencia, pero Esperanza Aguirre sabe (y adora) desmontar las tontunas a base de hechos, de ingenio y de convicción. Pero no ha creado escuela. Sin ella, su legado se diluirá, porque hacen falta redaños tonelágicos para mantener el listón tan alto. Y en el PP no queda de eso. El PP está lleno de gente que quiere vivir de la política, y ella no. De ahí todo lo demás.

Se llenan las bocas hoy de lugares comunes: animal político, mujer auténtica (¿?) y mi preferido: político de raza (puaj). Lo que es Esperanza Aguirre es una mujer extraordinaria, el referente político de un partido que se diluye como sal en el agua en el discurso bobo y en el liderazgo ausente de un líder que nunca será líder. Todos sabemos que en justicia Mariano debería ser un gregario desconocido y eficaz en el partido de Esperanza Aguirre. Pero ese partido ha dejado morir de asfixia a tantos y tantos referentes que ya sólo quedaban dos bestias pardas: Mayor Oreja, que está poco menos que disecado, y Esperanza Aguirre, que es insustituible. No digo imprescindible, porque nadie lo es. Pero ella es insustituible. El PP ha perdido su último referente activo, la última mirada lúcida y por tanto impopular entre los populares cada vez más sumergidos en el silencio del culto a un líder coñazo, un líder que nunca será líder porque usa el viejo truco de rodearse de gente mediocre para no ver amenazado su liderazgo precario, sólo refrendado por un puñado de votantes a los que decepcionar más que a nadie para que le dejen en paz, porque sabe bien Mariano que es mucho más llevadero aguantar el descontento de sus votantes que el de los esgarramantas. Al final los tendrá todos.

No me creo las razones que ha dado Esperanza para dimitir. Unos dicen que desavenencias con la línea del partido. Otros que la salud. Yo creo que ambas. Un cóctel de todas ellas. Creo que todos los que la quieren recomendaron encarecidamente a Esperanza que volviera a casa cuando se recuperaba de su terrible dolencia ya superada, aprovechando la tesitura. Pero ya que ha sido tan extraña la dimisión, sugeriré mi pálpito. Y es que para mí que Esperanza llevaba ya mucho tiempo queriendo abandonar el mainstream, pero aunque el nódulo habría sido la excusa perfecta, Esperanza quería abandonar la política por su propio pie, y no por la dictadura de las circunstancias. Faltaría más. Qué gusto le habrá dado poder DIMITIR estando en lo más alto, cuando la norma general y casi obligatoria es la de agarrarse al asiento como monos de platanera.

Abandona la política el consuelo y esperanza de los votantes del PP, descontentos a menudo y casi siempre espeluznados por el cariz que está tomando la situación y por el perfil abisal de un Rajoy que no está. La cronología reciente de este vuestro Monolocus viene a ser la siguiente:

Me dirijo al trabajo. Grabamos para Telemadrid y Canal Sur 2. El segundo cierra directamente, el primero entra a concurso. Malos augurios. Artur Mas lanza su órdago. Tuiteo con un analista catalán de primer orden, un hombre moderado y cabal. No descarta un cuadro de violencia. Cataluña está perdida. El mejor cuadro de los posibles, le pregunto, y responde que una escisión de los cabales de CiU. ¿Quiénes son esos? Replico. Los burgueses catalanes que hacen mucho dinero en el resto de España, responde. ¿Lo ves probable? No. Vale, que tengas buen día. Salta la liebre, mi movil vibra y aúlla: Esperanza dimite. La cagamos tia maría. Vuelvo del trabajo. En Atocha los huelguistas han inutilizado las máquinas expendedoras usando pegatinas de CCOO. Sólo los terroristas, los mafiosos y los huelguistas reclaman la autoría de sus desmanes. Les va la fama en ello. Tras pelearme con la tercera máquina, un tipo me toca el hombro, impaciente. ¿Vas a utilizarla? Respondo frío: ¿no ve que lo estoy intentando? Ah, ¿y qué le pasa? Pues le pasa que esos mamones de comisiones se las han cargado. Se une otro viajero frustrado. Serán hijos de puta…, dice. Una señora se une. Esa gentuza…Y aunque algunos dicen que mal de muchos, consuelo de todos, yo prefiero la versión clásica, y no encuentro calor en el descontento general contra esas sanguijuelas sindicales. Porque nosotros no tenemos quién hable por nosotros, pero ellos dejan su publicidad pegada a las pantallas de las máquinas, obstruyendo las ranuras, jodiendo nuestra jornada, aunque sea solo parcial y ligeramente. Nosotros sufrimos la realidad, y ellos protestan jodiéndonos más. Me dan asco estos sindicatos de mierda que asaltan supermercados “para los pobres” (¡puaj!). El único consuelo ocasional solía ser escuchar a Esperanza Aguirre flagelando dialécticamente a Invictus y a los simpatizantes de toda esta basura ideológica en potitos. Aguirre es la única que no se resignaba a interiorizar la superioridad moral de la izquierda y que lo decía en alto, y sus palabras operaban como un bálsamo, porque da gusto oir palabras razonables de boca de un político que se juega el puesto cada día, a cada micrófono. Esperanza dice lo que piensa, sea presidente o no lo sea. Pero eso se ha acabado. La esperanza ha dimitido.

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4 thoughts on “La esperanza ha dimitido

  1. Anónimo septiembre 18, 2012 / 10:58 am

    Ha dimitido porque Eurovegas es mucho Eurovegas, o es que no lo veis?

  2. Sonja octubre 21, 2012 / 8:43 am

    Reconozco que Esperanza me gustaba, sin embargo lo de Eurovegas me pareció patetico, menuda forma de bajarse los pantalones. También el hecho de que ser Dama del Imperio Británico es algo que nunca he entendido muy bien.

  3. Anónimo octubre 25, 2012 / 8:53 pm

    Joder qué bien escribes, me he quedado impresionado. Te sigo en twitter, pero aquí te has salido.

  4. JoseAv febrero 4, 2013 / 7:23 pm

    Estimado Monolocus. Tengo a Esperanza Aguirre como referente político español, ha demostrado suficientemente que es una persona de palabra. En sus discursos siempre hace referencia a personas destacadas, tanto históricas como presentes, de las que podemos extraer lo fundamental: la libertad es la base de la prosperidad individual y social. Estupendos tus artículos.

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