COMETIERON DOS ERRORES

Mariano el prudente, el del arriolismo insípido que ganaba elecciones sin mover un dedo, acaba de meternos en un gran carajal empantanado por la falta de arrestos y por la falta de convicción, y aderezado con altas dosis de zapaterismo cínico y ausente. Le hemos dado en este blog seis meses de gracia. No serán siete.

Primer error: El arriolismo no funciona en el gobierno. Está por verse que funcionara en la oposición (nunca lo sabremos ya) más que para ocultar la torpeza de un candidato que nunca estuvo destinado a liderar nada, y si alguna vez esa técnica del que ni mancha ni limpia contribuyó a echar a Zapatero, o si a Zapatero quien le dio el zapatazo final fue la pura inercia, el desgaste más obvio, la realidad hecha gente. Pero es obvio que no funciona en el gobierno.

Razones hay muchas. La primera de todas, no se debe gobernar para las encuestas. Y menos en tiempos convulsos. Y el arriolismo de Mariano viene a sustituir a los 666 asesores de Zapatero, ese malhadado gabinete que tanto temió antaño el teclado de mi pobre ordenador. Lo que me revela que Mariano no vino aquí a resolver nada, sino a quedarse el mayor tiempo posible. No le funcionará. Más que nada porque esto no puede durar mucho más. Queramos o no, es imposible seguir manteniendo un régimen de Comunidades tal y como hasta ahora. Las taifas han crecido demasiado. Hace años, las conquistas “sociales” de unas comunidades pasaban a engrosar la factura de las demás. Pero al final la casta política encontró la solución a tamaño contratiempo: todas las comunidades lograron todas las conquistas que se les iban pasando a los candidatos en época de elecciones. Todo para todos, y que pague España.

El fallo de semejante solución lo ve cualquiera, aunque a más de uno le duela. Y es que España no es una impresora de emitir billetes del monopoly. España somos todos. Que pague España venía a significar algo así como “que pague otro”. Y no, al final hemos comprobado que la dura realidad no nos ha pasado de largo como el plan Marshall delante de las narices de Pepe Isbert. España somos todos. Si despilfarras, al final te quedas sin blanca.

Claro que esto ya lo vieron nuestros próceres hace ya mucho tiempo. Y se sacaron otra solución que venía a estar a la altura de la anterior: convertir a España en una máquina de emitir billetes del monopoly. Lluevan los billetes para todos. Era la casta política decidida a perpetuerse en el coche oficial, en la comisión, en el populismo carísimo que tristemente gana elecciones. Y ahora aquí estamos. Mariano hace un año decía que “la mejor política social es el empleo”. Ganó las elecciones prometiendo bajar impuestos, o por lo menos no subirlos más. Creíamos que tenía un plan, pero no lo tenía. La prueba es que hasta ahora no ha hecho más que subir impuestos y dar estacazos a la clase productiva. Mariano creyó que ese arriolismo le mantendría en el poder 8 años, y lo cree así porque se da cuenta de que si está en el poder es solo porque logró engañar a mucha gente. Gracias, Mariano.

El segundo error de Rajoy es más grave aún. Ha empezado su gobierno según el listón que había dejado Zapatero. Así de zarrapastrosa es la realidad. El despotismo de una clase política que cree que puede mantener su status a costa del dinero de la gente, ese sigue intacto. Donde lo dejó Zapatero, que subió el listón varios metros él solito, ahí ha recogido Mariano el listón. De ahí que el traspaso de poderes fuera ejemplar, que no edificante.

De tal modo, Mariano empezó recortando y gravando abruptamente, de hoy para mañana. IVA, impuestos, luz, etc… Y haciendo difusas promesas de reformas estructurales a medio o largo plazo. Habrá que encauzar el gasto, se tomarán medidas, y bla, bla, bla. De tales medidas aún no hemos visto nada. Ahora ha seguido con un gravísimo recorte, el Marianazo. Pagas extras a funcionarios, más IVA, etc… ¡Y sigue haciendo promesas difusas a medio o largo plazo! “Habrá que, esperamos que, eliminar duplicidades (un muy poco concreto término que en papel no vale nada), las comunidades, los concejales, y bla, bla, bla”. Más de lo mismo. Cada vez que prometen recortes a los políticos, acaban siendo recortes a la gente. Zapatero lo hacía igual, pero con otra excusa. Empezaba diciendo que iban a castigar a las rentas más altas, y ya podíamos echarnos a temblar, porque al final se terminaba por recortar pensiones, subir edad de jubilación, etc etc etc. De manera que los recortes a la casta política siempre acaban en un bla bla bla, mientras que los recortes a las clases productivas son tajantes y rotundos. Nada ha cambiado.

Esos han sido los dos errores de Mariano. Y creo que sé cuál era el comodín que le permitió hacerse(nos) trampas al solitario: la victoria del PP en las comunidades autónomas. Creía Mariano que su voz de mando haría acatar sus órdenes a las comunidades autónomas gobernadas por el PP. Como si fuera más fácil para un presidente autonómico echar a la calle al chupopterado más prescindible. El efecto contrario de la fiebre comunitaria (que pague España) lo sufrió Mariano: que paguen las comunidades. Perdiendo de vista, igual que los otros hicieron, que las comunidades, mal que le pese a otros, son España igual. Y perdiendo de vista que si para él que es del PP, es tabú pegar un tajo brutal a la clase política y aledaña (el chupopterado), ¿por qué habría de ser menos tabú hacer lo mismo en los gobiernos comunitarios, por muy del PP que fueran, siendo además que las comunidades han sido el trampolín perfecto para la expansión masiva del chupopterado, y que por tanto sería más difícil que fueran los minigobiernos los que se suicidaran ellos mismos?

Lo que creo es que había margen para recortar. ¿Concejales? Está bien dejarlos en un 30% menos. ¿Por qué no un 70% menos? Material de trabajo. Coches. Asesores. Secretarios. Subsecretarios. Metabarones. Atreides. Harkonnen. Ministerio de Magia. Griffindor. Slitheryn. Ravenclaw. Un dineral en tabletas para que jueguen a las pompitas. En el senado se hablan las 9000 lenguas de Babel, en vez de hablar en cristiano. ¿Han visto el Ayuntamiento que dejó Gallardón? Parece la Casa Blanca. El parlamento europeo, que no vale lo que cuesta. Televisiones autonómicas de facturas astronómicas que pagamos nosotros para que Carod Rovira pueda ver la tele en arameo, y ya puestos ponemos otro millardo de ellas aquí y allá para que nadie sea menos que nadie. Mas las teles locales publicas. Mas los millones y millones de empresas públicas que podrían hacer lo mismo desde el sector privado si no fuera porque el sector público mete las zarpas en el negocio y se lo carga, haciendo que sólo sobreviva a base de subvenciones. Etc etc etc. Y mientras tanto, los muggles aquí tirando del carro para pagarlo todo. ¿Alguien ha pensado que si los mercados no devuelven la confianza a España es porque Mariano está jugando al bodevil con Europa, como Zapatero empezó haciendo a los españoles y luego terminó haciendo a Europa, y a los españoles que les dieran por el culo?

Visto así, no me extraña que los mineros del carbón se dediquen a hacer el Rambo, insensibles a la realidad. Oiga, que esto es España: ¿qué es la realidad comparada con una buena subvención?

 

 

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