LA RUTA DE LA LIBERTAD: EL DECÁLOGO DE MONOLOCUS

Como dije en la entrada anterior, deberíamos ser nosotros quienes tomáramos las riendas de nuestro destino, en lugar de vender nuestra alma nacional al diablo del FMI, el CE y el BCE. Pero claro, para ello hacen falta: a) voluntad, b) responsabilidad y c) una cosa muy devaluada que podríamos resumir en la alocución “más cojones que el caballo de Espartero”.

Así, creo que deberíamos hacer esto nosotros mismos y así renunciar a su rescate, que se lo pongan en el orificio que más les guste. Primero, porque no me gustan los rescates ni los dirigismos. Y segundo, porque ya que hay que hacer la mayoría de esas reformas con o sin ellos, mejor hacerlas sin ellos que no con ellos y deberles las almorranas para los restos, ¿no?

Esta es la ristra de condiciones de la troika, y estas son mis propuestas:

1. Recorte de pensiones.

Zapatero las congeló. No se atrevió a más, y los mercados se impacientaron y actuaron en consecuencia. Yo las mantendría congeladas. Que se jodan los mercados. Prefiero recortar a los activos que a los que ya pagaron con el sudor de su frente. Llamadme populista, pero tengo mi corazoncito.

2. Recorte de la prestación del paro.

Ningún problema con eso. Nada como un horizonte negro para ponerse las pilas. Y si no te dan trabajo, lo generas tú. Las ayudas ad infinitum de Zapatero estaban calculadas para sacar rentabilidad electoral a la ruina de una nación. Fuera con ello.

3. Copago sanitario.

O dicho en cristiano, pago sanitario por duplicado. No soy un experto, pero no sé qué utilidad tiene un sistema sanitario que uno paga siempre, y luego vuelve a pagar cuando se pone pachucho. Tal vez la seguridad social debería ser sólo para insolventes, financiada con cantidades mínimas de los solventes. Si así fuera, la seguridad privada sería mucho más barata y efectiva, y no como a día de hoy, que no vale para nada más que para estar tranquilo mientras no estés malo.

4. Aumento de las tasas de educación.

Un rotundo siiiiiiiiiiiii. Se acabó eso de andar financiando la carrera a los perroflautas. Quien valga para estudiar, que estudie. Y quien quiera intentarlo de verdad, que lo haga. Los estudios universitarios regalados sólo han conseguido copar los mercados con semiinútiles que apenas saben hacer la O sin un canuto. Sin, sin, he dicho bien. Y las becas orgasmus que se las paguen sus papás.

5. Recorte salarial a los funcionarios.

Yo tiraría más, como ya dijimos en anteriores entradas, por pegar un tajo a las administraciones. Imaginemos que ganamos 300€ al mes y tenemos a sueldo tres gestorías que cobran cada una 150 € al mes. Las pagamos todos los meses, pero cada gestión la encargamos a una de las tres gestorías, la que nos pille más a mano. Eso es España. Hay que despedir a dos de las tres gestorías. No queda otra. Hagámoslo ahora y comamos mañana.

6. Despido de empleados públicos.

Esto aliviaría en gran medida el trauma de la anterior medida, y permitiría dejarla en su enunciado, recorte salarial del funcionario. Muchachos, el momio se acabó. Fue bonito mientras duró, pero ya no damos para más. Los empleados públicos protestarán, claro, cuando dejen de serlo, pero será como si a mí por error el banco me ingresa 1000 euros al mes durante varios años y un día va y se da cuenta del error, me corta el grifo y yo voy y salgo a la calle para reclamar mi chollo. No, amigos, esto se acabó. Tal vez esto sea saludable, además, para aumentar la competitividad del maltrecho sector privado de esta república pseudosocialista en la que los mejores tienen como destino trabajar para lo público, una especie de fuga interna de cerebros.

Por otro lado, y como bien dicen los indignados, aquí lo que falta es solidaridad. Pero no con los transmaricabollos, sino con nosotros mismos. ¿Qué es esto de andar exprimiendo todo el mundo las arcas del estado? Señores, un poquito de solidaridad con el vecino, y menos de la que cacareamos para vestirnos de supermajos sin dar un puto duro de nuestro propio dinero a las causas en las que creemos. ¿Crees en las ayudas a las lesbianas de Zimbawe? Pues págalas tú, y deja en paz mi dinero. Y si no quieres pagarlo tú, tal vez deberías autoanalizarte, porque tal vez no eras el idílico perroflauta libertario que soñaste ser, sino un hipócrita con rasta, mugre en la chancleta, y dinerito tuyo solo para ti. (En cajero de Bankia, por supuesto 🙂

7. Parálisis de infraestructuras.

Esto es lógico, porque no tiene sentido aumentar las infraestructuras en una nación que no crece, que está en recesión. Vale, seremos menos chupilandia y más Portugal, pero por otro lado no tiene nada de malo vivir dentro de nuestras posibilidades.

8. Privatización de empresas.

Esto no es el chollo. Me decía una sociata cuyo nene lucía un asqueroso (pobrecito él) peinado borroka que debe de hacer las delicias visuales de cualquier piojo común, que privatizar la sanidad sirve para sacarle rentabilidad, para enriquecerse a nuestra costa. Ya sabemos que la brillantez de los indignados es la que es y no da para más, pero no pude disimular un resoplido con mano en la frente. QUe no, señores, que privatizar sirve para ahorrar un poco, pero aún nos sigue saliendo caro. Es que la religión de los indignados es lo público, se creen que lo público genera riqueza porque da ayudas a particulares. No, señores. Esas ayudas salen del bolsillo del que sí genera riqueza, el sector privado. Pero claro, lo que no puede uno es obligar a la gente a que deje de ser imbécil. Eso no se puede. ¿Privatización? Sí, gracias. Debió de hacerse hace siglos. Un siglo, para ser exactos.

(pd: esta lumbrera también dijo que para qué el gasto militar, que ese dinero podría pagar la educación. No seáis crueles con ella, ya tiene bastante con lo suyo)

9. Reestructuración de administraciones.

Unificación, mejor dicho. Sería el complemento necesario a las medidas 5 y 6. Ahí quedaron explicadas.

y 10. Más impuestos.

Honestamente, necesito creer que un acato significativo de las anteriores medidas (salvo la primera, que no me gusta) sería suficiente para arreglar el panorama si no en 5, sí en 10 años. Impuestos necesitamos tanto como un brote de tifus, y sólo servirán para retraer el consumo y minimizar el ahorro. En vez de tantos impuestos, ¿por qué no nos los pagan los malos gestores de cajas de ahorros, que están pagados por nuestro dinero? Lo comido por lo servido. Y que les den por el culo. Aunque se vayan de rositas, como Zapatero.

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