CLARIDAD DE MORIBUNDO

Dicen que el hombre nunca es tan lúcido y sincero como en el lecho de muerte. Que cuando uno está dando las últimas boqueadas como carpa en cesto de pescador. Que, siempre desorientados por el ruido del mundo y por el miedo a la muerte, acertamos al final a saber quiénes somos, convertido el miedo ya en inminencia, en certeza. Y que al disiparse los nubarrones, queda sólo lo importante, lo que era uno en realidad, y así, obra en consecuencia.

En tal sentido, el gobierno de Zapatero no es una excepción. No me atrevería a hablar de lucidez, sino de sinceridad. Desahuciado su gobierno botarate, ya sólo queda hacer las maletas e irse al otro barrio. Hay que dejar cerrado lo importante, lo que les impulsó en un principio a gobernar, y si miramos los actos postreros del PSOE, notamos que el asunto de la economía ha quedado de lado. Era para ellos morralla electoral. Las cifras sólo sirven para que les dejen seguir gobernando. Cuando ya no se pueden maquillar, entonces se dejan en paz y que les den por el culo a los que dependen de ellas. Qué diferente es ser socialista a ser obrero, ¿no?

Otra cosa que hace el ser humano cuando sabe que el trance ya no puede tardar, es dejar cerrados los asuntos que considera importantes. O dicho de otro modo, lo que quiere dejar cerrado un moribundo en su lecho de muerte, es lo que le movía a continuar viviendo, aunque no lo supiera hasta el momento del trance. Y es en esos asuntos donde se retratan las personas. En el caso del gobierno Zetapé/Alfredo, es la memoria histórica, la guerra civil que ellos provocaron pensando que no podrían perderla pero que perdieron estrepitosamente debido a su incompetencia, su sectarismo y su prepotencia, eso es lo que les preocupa finalmente. La “memoria histórica” según el evangelio socialista, un ejercicio de revanchismo consistente en legitimar a ETA, borrar a Franco de la historia, y erradicar de la vida pública y privada cualquier rastro de virtud, conveniencia o puro sentido común en nada de lo que ocurrió en España entre 1936 y 1975, incluida la unidad de España, la más terrible herencia franquista. Sólo así se explica que un gobierno en funciones pretenda exhumar el cuerpo de Franco y enterrarlo en una cuneta, un acto que resumiría las obsesiones del socialismo, obcecado en desenterrar muertos, obcecado con fantasmas de cuneta, y obcecado con Franco y el Valle de los Caídos. Sólo así se explica que un presidente del Congreso en funciones coloque en el salón Isabel II del Congreso, y sin consultar a nadie, un busto de Azaña, el responsable último de la guerra civil, reconvertido en mártir por aquellos que perdieron una guerra pensada para convertir al otro bando en una gran cuneta de mártires silenciados, que nunca existieron. Sacan la fea tricolor aquellos que se limpiaron el culo con ella, los que querían sustituirla por una hoz y un martillo. Dale a la hoz o te doy con el martillo. Esa es la esencia del gobierno Zetapé. Sus actos así les retratan.

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