GOODBYE, LENIN

El mapa de un castañazo

Estaba cantado, pero una atávica veneración por la capacidad de prestidigitación de los ilusionistas del 11-M impedía celebrar nada por anticipado. Sin embargo, el crepúsculo de los dioses ateos terminó por desembocar en la negra y fría noche roja que media españa celebró sin champán, pero con altas dosis de alivio. Siete años de sustos ideológicos, de pulmones respirando a un tercio de su capacidad, de retruécanos mendaces, de vacío argumental y de agresivo sectarismo, culminaron anoche con el discurso del mejor Rajoy, que operó de un modo balsámico sobre el grueso de los españoles. Acostumbrados hasta el hartazgo de la ópera bufa de Zapatero, habíamos olvidado lo bien que sienta escuchar a un presidente que no dice estupideces.

Se dio un eclipse de rostros en la esperada noche del 20-N. Se cruzaron en la serena y enrarecida atmósfera dominical el mejor Rajoy con el peor Zetapé. El Zetapé que se autotituló “presidente rojo”, el mismo que no se levantó ante la bandera de los EEUU, flotó como el recuerdo de un molesto poltergheist que se desvaneció solo y al que nadie echó de menos. Pero aún así, era su deber comparecer, dar la cara, recibir tomatazos y soportar la coña de un pueblo necesitado de retribuir tanta burla y tanto desdén de cacique patán con ínfulas de finolis. Por ello, la noche se quedó sin clímax, y a cambio de ello, nos quedamos con la sensación de haber devuelto el sentido común a la Moncloa. El discurso de Rajoy fue medido, adecuado, amplio de miras, honrado, y grande. Un presidente para todos, dijo. Bien por él, dio una muestra de lo que dará: previsibilidad, tranquilidad al volante, rutas razonables, rutas seguras, nacionales, de largo recorrido, en detrimento de los páramos comarcales improvisados en busca de fronteras sintéticas y de actitudes irreconciliables. Zapatero y Rajoy, la noche y el día. No creo en eso de que todos los políticos son iguales: esa frase es de malos perdedores.

Muchos son los que achacan a Mariano su falta de aptitudes para con las masas, pero yo creo que ya hemos tenido suficiente carisma fatuo, suficiente gracia para sortear la realidad, suficiente swing, suficiente sonrisa de pollo capón, suficiente nación dirigida a golpe de asesoría de imagen, para los próximos lustros. Hizo mal Zapatero en no asomar los hocicos, pero su cobardía sin matiz aportó clase y elegancia a una noche que acabó bien, por una vez y sin que sirva de precedente.

Acabó bien, pero no del todo, claro. No todo quedó en su sitio en las elecciones que supusieron una llamada al orden después de siete años de botellón político sin límite. Merced a un tal d´Hont (mal rayo le confunda) cuyo cumpleaños coincidía con la caprichosa fecha del 20-N, y sobre todo, por culpa de esa extraña norma de aventajar a los partidos con mayor concentración de votos en detrimento de los partidos con mayor número de votos, se dio la curiosa y sangrante paradoja: UPyD, la bestia negra de la izquierda cazurra, obtuvo sólo cinco escaños a través de un millón de votos, al mismo tiempo que Amaiur, los encapuchados niños bonitos de la izquierda cazurra, obtenía 7 escaños con el voto de 300.000 abonados a lo de celebrar con gambitas los asesinatos de ETA. De tal modo, el señor d´Hont, y quienes blindaron como paradigma electoral español aquel que prima la concentración sobre la acumulación, se aseguran de que el voto separatista equivalga a tres, cuatro o cinco votos en cualquier otro punto de España. O sea, que en lo que un tipo guarda la pistola y va a votar a Amaiur una vez, su voto cuenta tanto como si usted, intrépido lector que vota a formaciones no terroristas, se hubiera pasado la mañana de ayer yendo a votar, volviendo a casa a por otra papeleta, votando de nuevo, volviendo a casa a por otra papeleta, y así toda la mañana. ¿Justo? Ni por el forro.

Toda democracia es susceptible de ser mejorada, y la España de Zapatero deja un amplísimo campo en el que operar en tal sentido, pero ha sido un clamor casi unánime (salvo para los nacionalistas, que no pasan de ser cuatro gatos sobrerrepresentados) que lo primero que debería hacerse bien podría ser la reforma de la ley electoral, pero no para aumentar la representatividad, como exigía la revolución piojosa de sandalia ecolojeta, sino para ajustarla. Un hombre, un voto. Tantos votos, tantos escaños. Las mismas reglas para todos. Sin favoritismos por cuestión de ideología provinciana, sin chantajes terroristas. Damos por hecho que si se da esta reforma, ETA volverá a matar. La más negra herencia socialista cobra forma de serpiente encaramada a un hacha. Pero del mismo modo que no todos somos socialistas en España, no a todos nos vale cualquier paz a cualquier precio. ETA no terminará hasta que su final sea a manos de la justicia, y torciendo la justicia a merced de las necesidades electorales del PSOE no solo no solucionamos el problema, sino que salen otros nuevos. Otra paradoja: la serpiente que Zetapé y Rubalcaba han alimentado para poder marcarse la medalla del fin de ETA y para poder gobernar en el País Vasco y construir en Vascongadas un piso piloto para la futura unión de repúblicas socialistas ibéricas, ha crecido tanto que ya no necesita pactar con nadie para mandar en su pueblo. La tragedia está servida. Pero todo se curaría con una reforma de la d´Hony. ¿No resulta tentador?

Finalmente, vaticinemos el futuro del PSOE. Ayer, sólo Ketty Garat, de Libertad Digital, informó del enfrentamiento tempranero entre facciones socialistas allí mismo, a las puertas de Ferraz, después de que Rub, que impartió ayer un involuntario máster de la costalada electoral, no dijera si dejaba el puesto. Llegaron inmediatamente los que enarbolaban la pancarta por “Regenerar el Partido” exigiendo la dimisión de Rubalcaba a golpe de consigna coreada a voz en grito, enfrentados a los corifeos del actual querido líder, que jaleaban a Rubalcaba. Ni un minuto se hizo esperar el enfrentamiento interno. Ni siquiera esperaron a tener las puertas cerradas. Allí mismo, delante de todo el mundo, iniciaron el intercambio de verduras pochas. El espectáculo hizo las delicias de este bloguero malicioso, claro. No esperaba tan dulce espectáculo, pero eso se debe a que soy un bienpensado empedernido: ¿cómo iban a hacer las cosas esos mismos que llevan siete años haciendo política a golpe de pancarta, de  verdulería bajuna y de comerse al contrario? No sabrían. ¿Qué le espera al PSOE a corto plazo? Pues probablemente una gran reyerta a navajazos. Demasiados tenían la ambición de ser emperadores del PSOE, y aunque podemos afirmar que Pepiño Gasolineras se ha caído del caballo campeón, nos atrevemos a vaticinar que Chacón ignorará su propio batacazo de provincias que ha protagonizado en su pueblo. La señá Chacóóó afirmaba entre mimitos con su enemigo Rubalcaba (más falsedad imposible) que España está preparada para una presidente catalana. No lo sé, la verdad. Puede que sí, visto el aguante de nuestra nación. Pero para lo que no estamos preparados, seguro, es para una presidenta catalana nacionalsocialista incompetenta. Y todavía más seguro, que ella no está preparada para ser presidente de una nación. Aún así, lo intentará. No apuesto por ella, la verdad, después del castañazo catalán. A Patxi López le vaticino futuros parecidos, porque la ETA le va a desalojar de Ajuria Enea. Imagino que a Madina le parecerá un resultado “agradable”. A mí también, por la parte que os toca, euskosociatas. Además, lo más importante de la merienda de negros que se vaticina en Ferraz (Tomi Gomez, por favor, no faltes al espectáculo) es que todo el tiempo que estén arrancándose las mantecas los unos a los otros, como buenos guerracivilistas que son y siempre fueron y siempre serán, no dedicarán sus esfuerzos a joder más a los españoles.

Yo aventuro que Rubalcaba seguirá en el puesto, como dejaba caer una y otra vez en el debate. Rubalcaba seguirá aferrado como un canguro neonato encajada la boca en la teta del Estado, aunque para ello se rompa el partido. Rubalcaba, el nuevo campeón del paro, se asegura, postrero y rastrero, su propio puesto de trabajo. Un parado menos. Ojalá que no quemaran los plazos (al minirey ni está ni se le espera para llamar al orden a estos desgarramantas), pero qué esperar de los que se han dedicado a la tierra quemada en sus gobiernos de taifas salientes, ¿no?

Enhorabuena, señores. ¡MendezToxo, ríndete, te tenemos rodeado!

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