DON MARIANO Y ALFREDITO: EL DEBATE DEL SIGLO

Toda pareja cómica necesita un tipo serio, y un chorra. Faemino y Cansado, Cruz y Raya, Tip y Coll, y desde anoche, Alfredito y Don Mariano.

No me gustan los formatos pactados por las partes. No es que tenga nada contra los pactos, pero cuando las reglas del juego exigen no hablar de temas sensibles de cara a la galería, entonces el resultado será teatral, ortopédico, un tanto estrambótico, como le gusta a Campo Vidal, quien no se da más ceremonia no se sabe bien por qué, y es que, después de dos debates igual de encorsetados y estirados, lo único que me queda claro es que al señor del bigote que se sienta entre los dos monos parlantes, estas cosas le gustan mogollón, como si ser director de la academia no valiera un pimiento si no le dan a uno la oportunidad de lucirse. Qué ampulosa gestualidad, qué recibimientos. Como en Amanece que no es poco, ¡qué irse, qué morirse! ¿No se le ocurrió a mister Campo Vidal presentarse de chistera y chaqué largo hasta los pies? Habría quedado más acorde con su comportamiento engolado hasta lo absurdo. O sea, habría quedado bien. O vestido de Calígula, montado en Incitatus. Y ya para acompañar, a Don Mariano lo habríamos ataviado con bata de terciopelo rojo, pantuflas y copita coñac, y a Alfredito como a un escolar de los cincuenta, pantalón corto, pelota de trapo, tirachinas en el bolsillo y gorrita de lado. Si le ponemos una hélice a la coronilla de la gorrita, mejor que mejor. Y si en lugar de aparecer en sendos coches oficiales, aparecen dando la vuelta a la esquina del IFEMA montados en monociclos y haciendo malabares cada uno con el programa del otro, entonces ya, la repanocha.

También me llamaron la atención los temas a tratar. ¿Por qué se habló de sanidad y pensiones, si ni unas ni otras estaban en juego? Probablemente fueron a propuesta del PSOE, y el PP aceptó para que no se diga que no quisieron hablar de ello. Sirvió para que Rubalcaba jugara al periodista prisáico, sectario e impertinente, y de paso, sembrar el miedo en el electorado viejuno. Poco más. Lo que me llama la atención es precisamente de lo que no se habló, gracias a lo pactado por la parejita. De ETA, de corrupción, de territorialidad, de libertades fundamentales, de justicia, de policías conchabados con ETA, de impunidad, de niñatos asesinos choteándose de las familias, y por ende, de casi todos los españoles. De eso no hablaron.

Pero vamos a lo que vamos. Aunque Freddy se apuntó un par de tantos, el debate lo ganó Don Mariano, el serio de la parejita, por varios motivos:

1) Alfredito dio por ganador a Don Mariano desde el minuto cero. Eso es una derrota de primer orden.

2) Todo el discurso de Alfredito era destructivo: sembró miedo, desconfianza, calumnia. Por eso quería Alfredito un debate, para decirle a Mariano cuatro frescas y quedar como un machazo ante sus más fieles votantes. De paso, va haciendo al público a la idea de que Alfredito no es un candidato de coyuntura, born to lose, que diría el tatu espaldero de un latin king al uso, sino que está aquí para quedarse. Cosa harto curiosa, dado que Fredy es un líder digital, sin refrendo de sus bases. Es verdad que Don Mariano también, pero es que la PSOE lleva décadas mofándose del dedazo de Aznar, por antidemocrático. Paradojas of the life, lo de Alfredo no llega ni a dedazo, sino que se hizo con el poder en el partido trepando bajo el traje de Zetapé cual rata de cloaca del estado. En total, que el ademán marrullero de Ruby, intentando instalar el escalofrío en la espalda del electorado, no le va a servir, porque en un debate gana quien siembra confianza, y en eso, el Rubalcaba del GAL, el Rubalcaba de la congelación de pensiones, el Rubalcaba de…Rubalcaba, vaya, el Rodríguez Rubalcaba de la bajada de pantalones ante ETA, el mano derecha de mister X el arruinaespañas, es un como un malabarista manco de las dos manos.

3) Rubalcaba, de tanto poner el dedo en el programa de Rajoy, se olvidó de hablar del suyo propio. Como si no importara. Y lo poco que explicó, fué más de lo mismo. Un plan Marshal para crear empleo. Como el Plan E, pero en fetén esta vez. Eso, y poner acento caló para pedirle a Europa que venga, vaaa, dame dos años más para devolver el parné, ¡aaah, la merke malafollá, que te pille una fregoneta, mal rayo te paaarta! En total, que a pocos espectadores se les pudo escapar que la salida de tono sistemática de un Rubalcaba marrullero, lanzado a la conquista del turno ajeno cuando luego en el turno propio rara vez tenía nada constructivo que decir, era más propia de un opositor, y no de alguien que lleva años en el gobierno. Su táctica de presentarse como el salvador in extremis quedó diluída por su mala baba y por su torpeza habitual. Ni una cosa ni la otra valen en estos debates que operan en la mente del espectador más como spot publicitario, o como sketch, en el caso de anoche.

4) Dos circunstancias muy difíciles de maquillar obraron a favor del gallego. Rajoy es a) más alto, y b) no es calvo.Dado que hasta la altura de las sillas estaba pactado, no ya la temperatura ambiente, la humedad y la presión atmosférica, digo yo que la altura y la alopecia serán asuntos mollares en la cosa del cara a cara. Y ahí, Rubi tenía las de perder. Pero sólo porque quiso. Es que me desconfío yo, que me da que Alfredito quería perder sin decepcionar, tanto pacto, tanto pacto, ¿por qué no pactar unos resultados buenos pa tí y buenos pa mí? A Freddy le basta con ser jefe, que no le echen. Total, ¿para qué quiere apoyos de oposición quien puede levantar la calle a toque de detona… de titular, que me diga yo. Y es que me sospecho yo que, si querían controlar hasta el último detalle, y piensan que todo detalle puede dar ganador o perdedor a uno de los dos elementos, y sobre todo si esto era un debate de verdad y no una pantomima, bien habría hecho Alfredo en presentarse con la boina calada al estilo del Ché, que cantaba Sabina. O bien, aprovechando que la Guardia Civil se pasó por el reality de Telecinco para tomar declaración al Dioni, los agentes bien podían haberle sustraído “la rata”, que es como el del furgón llama a su peluquín, si la cosa era ahorrar en presupuesto. A lo mejor es así, y el famoso jamón de estraperlo que ha revolucionado el reality, sólo era una prebenda para que el Dioni, que ya está de vuelta de todo, no se fuera de la lengua, pero al final Antonio David, que aún mantendrá contactos en la benemérita, recibió un chivatazo faisanesco que dio al traste con la operación. No en vano, fue el propio Antonio David quien encontró el jamón de marras, que por cierto, tenía una pintuqui que no veas. Por otro lado, Mariano, sabiendo que Ruby iba a tirar de miedo viejuno, podía haberse cortado con el tinte, que unas buenas canas tampoco vienen mal y dan lustre que no veas a la gobernación, no olvidemos a Clinton, cuyo aire sport de ganador no se reñía con su blanca cabellera. Y demostrado quedó, gracias a un traje que nunca fue al tinte, que Clinton, a pesar de las canas, aún “funcionaba”, ¿no? Y aún se me ocurre una sugerencia final: ya que todo parecía pactado hasta la coma, y hasta vestían igual, ya podían haber animado la velada presentándose vestidos de toreros, como el Pulga y el Linterna, o incluso en plan boda en Las Vegas de Matute (Segovia), con uno vestido de Elvis, y la otra de Marilyn. O viceversa.

5) Por lo demás, don Mariano fue el que lanzó las mejores punch-lines. Para ser el serio del dúo, no se le podía pedir más. Por lo demás, procuró no ganar por goleada a Alfredillo, que ya se sabe que eso de arrasar con el contrario sólo está bien visto si lo hace la izquierda, y tampoco conviene movilizar al electorado porreta, ese que no vota nunca porque no hay colegios electorales ambulantes que se pasen por el botellón o por los garitos de chuchimoda. Y es que el domingo da modorra la cosa de votar, y más aún si sabes que los tuyos van a darse un catacroquer, porque en España, ojito al dato, se vota como el que hace la quiniela, y para qué vas a votar a los güenos, aunque sean los güenos, si no van a ganar. Como todo el mundo sabe, si salen victoriosos los que tú has votado, te regalan una moto, ¿no? Pero claro, hasta que no sea eléctrica la moto que regalan por acertar el pleno al 15 de la quiniela electoral, tampoco los indignados querrán animarse a hacer algo cívico, y los pocos que se pasen por allí, votarán a los ecologistas, los chancletas, los bilduínos o cosa así.

6) Por último, la cuestión homo. Bien hubiera hecho Mariano ante el envite de Rubalcaba (mal le debe de ir para agarrarse a semejante pito ardiendo) apretándose los machos en el momento, respirar hondo y declarar ante toda España: “Señores, yo mismo soy homosexual”. Aunque fuera mentira, vaya. Soy de los que piensan que el poder ha de implicar ciertos sacrificios. Éste quiebro habría sido perfecto, aunque sólo fuera por ver el contraplano del perplejo Rubalcaba en el momento en el que se le cae al suelo su dedo acusador, después de dar dos botecitos en la mesa, tap, tap, y con Campo-Vidal haciendo como que no lo ha visto, no sea que se arruine la solemnidad del momento.

Total, que para lo que fué, ya podían haber permitido asistencia de público, o risas enlatadas, como en Aída, y esas exclamaciones tan yanquis para las borderías (uuu-UUU-uuuh!), y esos Ooooh para los momentos tiernos, como el que protagonizaron para hablar de ETA (¿por qué cuando estaban tirándose besitos, ambos sudaban como pollos?). ¡Que no está bien darse tanto bombo para tan poca cosa, leche! Que total, para desalojar a los sociatas tampoco hay que escenificar nada, hombre, que llevan más tiempo gobernando que la Bernarda haciendo la calle, y más aún dirigiendo las cloacas, desde unos meses antes del 11-M, por lo menos, y mira cómo nos ha ido. ¿Necesitamos excusas o pasillitos para justificarnos ante nosotros mismos por echar a estos chapuzas? Hombre, lo bien que me lo hubiera pasado yo viendo cosas útiles, como Teoría del Big Bang, o incluso viendo a Nacho Abad en su cameo de “Homicidio” (baratito te lo pongo, ¿eh?), en vez de ver una versión mala de Trancas y Barrancas.

Por último, decir que me parece muy poco seria esa manera de defender lo indefendible que tienen los periodistas, especialmente los prisáicos. Y es que en los comentarios de los programas posteriores, los Sálvames de lo útil, pero en cambio aburridos, era imposible mayor sectarismo. Mientras la derecha veía con risión el evento, la izquierda se veía obligada a obviar lo triste de ver a Rubalcaba perdiendo los papeles delante de tanta gente y de ese señor tan serio que se sentaba entre los dos.

Lo peor, sin duda, fue la llegada de los candidatos a sus cubiles. El de Mariano fue triste, con unos pocos espaldas mojadas del PP en mangas de camisa coreando lánguidos, como a punta de pistola, “Oa, oa, oa, Mariano a la Moncloa” (ole el ingenio español). Y el de Freddy fue más triste todavía si cabe, con sus huestes, cuatro mataos aplaudiendo con el abrigo a medio poner para cumplir la papeleta y salir de najas a casa, a ver si cazamos en el Siete una puntillica del asunto Romina Power, que todavía colea. Por cierto, que lo que coreaban en Ferraz, aparte de ¡presidente, presidente! (yo me parto) era “este partido lo vamos a arreglar“, ¿no?

Bueno, y el Madrid qué, ¿otra vez campeón de liga? ¿No?

Manuel Campo Vidal y dos mindundis que pasaban por allí.
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