CLARIDAD DE MORIBUNDO

Dicen que el hombre nunca es tan lúcido y sincero como en el lecho de muerte. Que cuando uno está dando las últimas boqueadas como carpa en cesto de pescador. Que, siempre desorientados por el ruido del mundo y por el miedo a la muerte, acertamos al final a saber quiénes somos, convertido el miedo ya en inminencia, en certeza. Y que al disiparse los nubarrones, queda sólo lo importante, lo que era uno en realidad, y así, obra en consecuencia.

En tal sentido, el gobierno de Zapatero no es una excepción. No me atrevería a hablar de lucidez, sino de sinceridad. Desahuciado su gobierno botarate, ya sólo queda hacer las maletas e irse al otro barrio. Hay que dejar cerrado lo importante, lo que les impulsó en un principio a gobernar, y si miramos los actos postreros del PSOE, notamos que el asunto de la economía ha quedado de lado. Era para ellos morralla electoral. Las cifras sólo sirven para que les dejen seguir gobernando. Cuando ya no se pueden maquillar, entonces se dejan en paz y que les den por el culo a los que dependen de ellas. Qué diferente es ser socialista a ser obrero, ¿no?

Otra cosa que hace el ser humano cuando sabe que el trance ya no puede tardar, es dejar cerrados los asuntos que considera importantes. O dicho de otro modo, lo que quiere dejar cerrado un moribundo en su lecho de muerte, es lo que le movía a continuar viviendo, aunque no lo supiera hasta el momento del trance. Y es en esos asuntos donde se retratan las personas. En el caso del gobierno Zetapé/Alfredo, es la memoria histórica, la guerra civil que ellos provocaron pensando que no podrían perderla pero que perdieron estrepitosamente debido a su incompetencia, su sectarismo y su prepotencia, eso es lo que les preocupa finalmente. La “memoria histórica” según el evangelio socialista, un ejercicio de revanchismo consistente en legitimar a ETA, borrar a Franco de la historia, y erradicar de la vida pública y privada cualquier rastro de virtud, conveniencia o puro sentido común en nada de lo que ocurrió en España entre 1936 y 1975, incluida la unidad de España, la más terrible herencia franquista. Sólo así se explica que un gobierno en funciones pretenda exhumar el cuerpo de Franco y enterrarlo en una cuneta, un acto que resumiría las obsesiones del socialismo, obcecado en desenterrar muertos, obcecado con fantasmas de cuneta, y obcecado con Franco y el Valle de los Caídos. Sólo así se explica que un presidente del Congreso en funciones coloque en el salón Isabel II del Congreso, y sin consultar a nadie, un busto de Azaña, el responsable último de la guerra civil, reconvertido en mártir por aquellos que perdieron una guerra pensada para convertir al otro bando en una gran cuneta de mártires silenciados, que nunca existieron. Sacan la fea tricolor aquellos que se limpiaron el culo con ella, los que querían sustituirla por una hoz y un martillo. Dale a la hoz o te doy con el martillo. Esa es la esencia del gobierno Zetapé. Sus actos así les retratan.

NAVAJAZOS

Jur, jur, jur.

¿Creían los socialistas que se puede basar un mandato en torno a la premisa de que el separatismo es democracia y libertad, sin que sus filas terminen por asimilar el mensaje? Obviamente, no. En el País Vasco, el resultado ha sido demoledor, y sólo se ha necesitado una tímida propuesta de “paz”, entrecomillada por el sentido común, condicionada por los asesinos que la proponen, y que los socialistas se han empeñado en creer con obstinada bisoñez impostada, llantitos públicos incluidos, como parte de una campaña electoral que ha naufragado con gran aparato, para que Patxi López se convierta, como buen candidato a suceder a Zapatero, en un zombi, euskozombi, en este caso, presidente en funciones de una región que gobernarán los asesinos dentro de unos meses, si no lo están haciendo ya. Y para terminar la macedonia de violentos, véase la declaración de Eguiguren (condenado por malos tratos, no se olviden, qué maja es la vanguardia de la “paz” nacionalsocialista), que cree que el PSOE ganará algún voto si consigue que su candidato a la presidencia sea alguien que grite “Visca Catalunya” y “Gora ETA”, digo, “Euskadi”, que me he equivocado.

En Cataluña el asunto es más sangrante, y son las propias filas del PSOE catalán las que se revuelven contra sus siglas troncales. No son tan PSOE como PSC, del mismo modo que no son tan españoles como catalanes. Y si lo son, aunque poco, es sólo porque les conviene, claro. ¿Y es ahora cuando el PSOE se pone a denunciar el separatismo, después de años y años de arrullarles con todo tipo de mimitos, presupuestos, declaraciones, presiones al tribunal inconstitucional, etc, etc… (o tal vez debería decir erc, erc…)? Así les va. Así nos va. No nos extraña, claro, toda vez que CiU, que siempre apuesta por el caballo ganador, ya no se ajuntara con los sociatas al prever la debacle que Rubalcaba nunca creyó que llegaría del todo, y Fishes-Weard dijera aquello tan bonito de “mejor nos habría ido con Portugal que con Cataluña”, después de años y años de nacionalsocialismo, todo palmaditas en la espalda, todo concesiones, todo cariño.

Por supuesto, el asunto del separatismo interno lo hace suyo Pepe Bonus, socio del tripartito por defecto y gran defensor de todo lo que tocaba Zetapé. Disciplina de partido, le llaman. O puro oportunismo laboral, que le dicen también. Ese mismo oportunismo que le hace ahora postularse como nuevo secregene del PSOE por sus cualidades patrióticas. ¡Jajaja! ¿Acaso no sabe Bonus que la palabra “patria” genera urticaria entre su electorado? Coincido con él en que al PSOE sólo le podría salvar (o por lo menos, redimir)la moderación real. Pero para salvarse electoralmente, el PSOE se radicalizará para comerse a los demás partidos de izquierda. El problema es que a mayor radicalismo, menor unidad, porque los radicales navajean a extraños cuando van ganando, pero se navajean entre sí cuando han perdido, de modo que poca solución digna le veo al PSOE a medio plazo.

Quien siembra tormentas, recoge tempestades, dicen.

GOODBYE, LENIN

El mapa de un castañazo

Estaba cantado, pero una atávica veneración por la capacidad de prestidigitación de los ilusionistas del 11-M impedía celebrar nada por anticipado. Sin embargo, el crepúsculo de los dioses ateos terminó por desembocar en la negra y fría noche roja que media españa celebró sin champán, pero con altas dosis de alivio. Siete años de sustos ideológicos, de pulmones respirando a un tercio de su capacidad, de retruécanos mendaces, de vacío argumental y de agresivo sectarismo, culminaron anoche con el discurso del mejor Rajoy, que operó de un modo balsámico sobre el grueso de los españoles. Acostumbrados hasta el hartazgo de la ópera bufa de Zapatero, habíamos olvidado lo bien que sienta escuchar a un presidente que no dice estupideces.

Se dio un eclipse de rostros en la esperada noche del 20-N. Se cruzaron en la serena y enrarecida atmósfera dominical el mejor Rajoy con el peor Zetapé. El Zetapé que se autotituló “presidente rojo”, el mismo que no se levantó ante la bandera de los EEUU, flotó como el recuerdo de un molesto poltergheist que se desvaneció solo y al que nadie echó de menos. Pero aún así, era su deber comparecer, dar la cara, recibir tomatazos y soportar la coña de un pueblo necesitado de retribuir tanta burla y tanto desdén de cacique patán con ínfulas de finolis. Por ello, la noche se quedó sin clímax, y a cambio de ello, nos quedamos con la sensación de haber devuelto el sentido común a la Moncloa. El discurso de Rajoy fue medido, adecuado, amplio de miras, honrado, y grande. Un presidente para todos, dijo. Bien por él, dio una muestra de lo que dará: previsibilidad, tranquilidad al volante, rutas razonables, rutas seguras, nacionales, de largo recorrido, en detrimento de los páramos comarcales improvisados en busca de fronteras sintéticas y de actitudes irreconciliables. Zapatero y Rajoy, la noche y el día. No creo en eso de que todos los políticos son iguales: esa frase es de malos perdedores.

Muchos son los que achacan a Mariano su falta de aptitudes para con las masas, pero yo creo que ya hemos tenido suficiente carisma fatuo, suficiente gracia para sortear la realidad, suficiente swing, suficiente sonrisa de pollo capón, suficiente nación dirigida a golpe de asesoría de imagen, para los próximos lustros. Hizo mal Zapatero en no asomar los hocicos, pero su cobardía sin matiz aportó clase y elegancia a una noche que acabó bien, por una vez y sin que sirva de precedente.

Acabó bien, pero no del todo, claro. No todo quedó en su sitio en las elecciones que supusieron una llamada al orden después de siete años de botellón político sin límite. Merced a un tal d´Hont (mal rayo le confunda) cuyo cumpleaños coincidía con la caprichosa fecha del 20-N, y sobre todo, por culpa de esa extraña norma de aventajar a los partidos con mayor concentración de votos en detrimento de los partidos con mayor número de votos, se dio la curiosa y sangrante paradoja: UPyD, la bestia negra de la izquierda cazurra, obtuvo sólo cinco escaños a través de un millón de votos, al mismo tiempo que Amaiur, los encapuchados niños bonitos de la izquierda cazurra, obtenía 7 escaños con el voto de 300.000 abonados a lo de celebrar con gambitas los asesinatos de ETA. De tal modo, el señor d´Hont, y quienes blindaron como paradigma electoral español aquel que prima la concentración sobre la acumulación, se aseguran de que el voto separatista equivalga a tres, cuatro o cinco votos en cualquier otro punto de España. O sea, que en lo que un tipo guarda la pistola y va a votar a Amaiur una vez, su voto cuenta tanto como si usted, intrépido lector que vota a formaciones no terroristas, se hubiera pasado la mañana de ayer yendo a votar, volviendo a casa a por otra papeleta, votando de nuevo, volviendo a casa a por otra papeleta, y así toda la mañana. ¿Justo? Ni por el forro.

Toda democracia es susceptible de ser mejorada, y la España de Zapatero deja un amplísimo campo en el que operar en tal sentido, pero ha sido un clamor casi unánime (salvo para los nacionalistas, que no pasan de ser cuatro gatos sobrerrepresentados) que lo primero que debería hacerse bien podría ser la reforma de la ley electoral, pero no para aumentar la representatividad, como exigía la revolución piojosa de sandalia ecolojeta, sino para ajustarla. Un hombre, un voto. Tantos votos, tantos escaños. Las mismas reglas para todos. Sin favoritismos por cuestión de ideología provinciana, sin chantajes terroristas. Damos por hecho que si se da esta reforma, ETA volverá a matar. La más negra herencia socialista cobra forma de serpiente encaramada a un hacha. Pero del mismo modo que no todos somos socialistas en España, no a todos nos vale cualquier paz a cualquier precio. ETA no terminará hasta que su final sea a manos de la justicia, y torciendo la justicia a merced de las necesidades electorales del PSOE no solo no solucionamos el problema, sino que salen otros nuevos. Otra paradoja: la serpiente que Zetapé y Rubalcaba han alimentado para poder marcarse la medalla del fin de ETA y para poder gobernar en el País Vasco y construir en Vascongadas un piso piloto para la futura unión de repúblicas socialistas ibéricas, ha crecido tanto que ya no necesita pactar con nadie para mandar en su pueblo. La tragedia está servida. Pero todo se curaría con una reforma de la d´Hony. ¿No resulta tentador?

Finalmente, vaticinemos el futuro del PSOE. Ayer, sólo Ketty Garat, de Libertad Digital, informó del enfrentamiento tempranero entre facciones socialistas allí mismo, a las puertas de Ferraz, después de que Rub, que impartió ayer un involuntario máster de la costalada electoral, no dijera si dejaba el puesto. Llegaron inmediatamente los que enarbolaban la pancarta por “Regenerar el Partido” exigiendo la dimisión de Rubalcaba a golpe de consigna coreada a voz en grito, enfrentados a los corifeos del actual querido líder, que jaleaban a Rubalcaba. Ni un minuto se hizo esperar el enfrentamiento interno. Ni siquiera esperaron a tener las puertas cerradas. Allí mismo, delante de todo el mundo, iniciaron el intercambio de verduras pochas. El espectáculo hizo las delicias de este bloguero malicioso, claro. No esperaba tan dulce espectáculo, pero eso se debe a que soy un bienpensado empedernido: ¿cómo iban a hacer las cosas esos mismos que llevan siete años haciendo política a golpe de pancarta, de  verdulería bajuna y de comerse al contrario? No sabrían. ¿Qué le espera al PSOE a corto plazo? Pues probablemente una gran reyerta a navajazos. Demasiados tenían la ambición de ser emperadores del PSOE, y aunque podemos afirmar que Pepiño Gasolineras se ha caído del caballo campeón, nos atrevemos a vaticinar que Chacón ignorará su propio batacazo de provincias que ha protagonizado en su pueblo. La señá Chacóóó afirmaba entre mimitos con su enemigo Rubalcaba (más falsedad imposible) que España está preparada para una presidente catalana. No lo sé, la verdad. Puede que sí, visto el aguante de nuestra nación. Pero para lo que no estamos preparados, seguro, es para una presidenta catalana nacionalsocialista incompetenta. Y todavía más seguro, que ella no está preparada para ser presidente de una nación. Aún así, lo intentará. No apuesto por ella, la verdad, después del castañazo catalán. A Patxi López le vaticino futuros parecidos, porque la ETA le va a desalojar de Ajuria Enea. Imagino que a Madina le parecerá un resultado “agradable”. A mí también, por la parte que os toca, euskosociatas. Además, lo más importante de la merienda de negros que se vaticina en Ferraz (Tomi Gomez, por favor, no faltes al espectáculo) es que todo el tiempo que estén arrancándose las mantecas los unos a los otros, como buenos guerracivilistas que son y siempre fueron y siempre serán, no dedicarán sus esfuerzos a joder más a los españoles.

Yo aventuro que Rubalcaba seguirá en el puesto, como dejaba caer una y otra vez en el debate. Rubalcaba seguirá aferrado como un canguro neonato encajada la boca en la teta del Estado, aunque para ello se rompa el partido. Rubalcaba, el nuevo campeón del paro, se asegura, postrero y rastrero, su propio puesto de trabajo. Un parado menos. Ojalá que no quemaran los plazos (al minirey ni está ni se le espera para llamar al orden a estos desgarramantas), pero qué esperar de los que se han dedicado a la tierra quemada en sus gobiernos de taifas salientes, ¿no?

Enhorabuena, señores. ¡MendezToxo, ríndete, te tenemos rodeado!

REFLEXIONANDO

Mi voto nunca ha estado sellado, siempre ha estado abierto a la reflexión, y rara vez se ha basado en intereses personales. En esta ocasión voy a votar por intereses personales, sí, pero sólo porque se da una coincidencia práctica entre estos y mis criterios electorales. Y aún así, lo haré con una pinza en la nariz, porque el candidato al que previsiblemente votaré no me convence. Sin embargo, no puedo evitar un cierto aroma de esperanza en las espectativas que tengo puestas en el futuro. Espero encontrar un gobierno aburrido, previsible, que no sea noticia todos los días, como sí ha sido el nefasto equipo saliente. Es más, imagino que a partir de ahora, la oposición seguirá monopolizando las noticias a través de sus muchos tentáculos sindicales, mediáticos y callejeros. ¿Qué le vamos a hacer?

Creo que todo el pescao está vendido. Rajoy sacará absoluta por un pelo de la barba de Rubalcaba. Queda saber a dónde migra el voto que perderá el peor PSOE imaginable. Vaticino que la de mañana será una tarde feliz en UPyD, y moderada en IU. Honestamente, espero que el PSOE se pegue un batacazo que le haga deshacerse en una reacción en cadena propiciada por la falta de fondos, que es como se sostienen las mafias, a base de sobornos. Sé que es mucho pedir, pero la frase “tienes más peligro que un sociata sin escaño” encierra grandes, insondables y muy oscuras verdades que volveremos a descubrir en los próximos meses en que el 11-M se va a reabrir y el público socialista tendrá una nueva oportunidad de exhibir desvergüenza en su modalidad de “vista gorda”.

La lectura positiva es difícil en un contexto como el nuestro. El PSOE se aferrará con uñas y dientes al poder, seguirá soltando dinero a amigos y aliados hasta el último aliento y practicarán la tierra quemada como han hecho en comunidades y municipios. Nos prefieren arruinados a prósperos con otros. ¿Cabe mayor deslealtad? Pero hayla, lectura positiva. Hayla. Zapatero se va con el rabo entre las piernas, a Rubalcaba le tenemos rodeado, y a pesar de todas las campañas orquestadas por el plasma progresista, no hay quien salve al PSOE del desprecio de los votantes. Y todo lo cual quiere decir que volvemos a ser una nación buscando su sitio en el mundo, y no una nación buscando esculpir el mundo con un martillo hecho de dinero público y según la óptica obsoleta de la ideología del fracaso.

Finalmente, un consejo al intrépido lector. Vota, amigo, vota. A cualquiera menos al PSOE. A quien te guste más menos al PSOE. Así las cosas irán un poco mejor, algo mejor, o mucho mejor, seguro. Pero vota. No te quedes en casa. El desaliento y el miedo que intentan meternos los indignados de fin de semana del 15-M y los indignantes del PSOE sólo sirven para retrasar y debilitar la inevitable necesidad de España de volver a ser una nación decente, potente, trabajadora, dura, resistente, unida, y hasta los huevos de tonterías. ¡Suerte, amigos, y enhorabuena!

DEBATE 2: AÚN MÁS PATÉTICO

Dumb&Dumber&Dumbest&Llamazares

Y si creíamos que la pantomima del martes era patética, es porque no contábamos con esto. El debate que estoy presenciando en estos momentos va a destruir mis meninges de un momento a otro. ¿Os acordáis de esos juguetes imitación low cost con que los reyes magos menos informados, o que nos tomaban por idiotas, nos obsequiaban a veces, cuando no se querían gastar los dineros en los fetén? Pues eso es a un debate electoral lo que están emitiendo en la uno ahorita mismo.

El que va a ganar el debate es Gallardón. Sólo eso debería darnos el nivel de la mesa. El líder del gasto le está dando un baño a sus contuertulios. No digo más.

Está Llamazares. A mí este tipo me da pena, de tan insignificante que es. Sin ir más lejos (Llamazares es un político de cercanías), baste decir que hace ya dos años declaró su intención de abandonar la política activa, pero aún sigue ejerciendo porque su partido no encuentra con quién sustituirle. Y conste que digo partido, aunque he trabajado en suficientes congresos de IU como para asegurar de primera mano que eso se parece menos a un partido político que al ministerio de magia de Harry Potter. Un tipo vestido con pelliza de pastor y barba de medio metro por aquí, una cuadrilla de lesbianas feministas vegetarianas con dientes de sierra por allá, una delegación de los chinos por acullá, una momia del siglo XIX conservada al estilo del abuelo de la familia de La Matanza de Texas sentada durante todo el evento sin mover un músculo para aplaudir, como si fuera el esqueleto del instituto. ¿Por qué todos esos esqueletos de laboratorio de ciencias tienen nombre?¿Por qué siempre acaban con gorrito de papel y un cigarrillo entre los dientes? Preguntas ambas harto más interesantes que el resultado del debate de trastienda que se está dando en la 1.

Está Jáuregui. No es mal parlamentario, pero como le toca defender lo indefendible, pues ya a 11 días del desalojo la cosa aburre. Menudo papelón. ¿Sabéis cuál ha sido su estrategia de salida? ¡Sorpresa! ¡Meterse con el PP, por colaborar poco! Y dirá la gente: cualquiera que haya colaborado poco en esta legislatura, merece mi voto. Y acertará, por cierto.

Hay un catalán. Imposiciones del socialismo, qué se le va a hacer. Irrelevante. A la gente se la suda lo que digan los partidos catalanes, como lo que digan los partidos salmantinos. Coñazo. Queremos más, queremos más, queremos más, queremos volar libres, España es un lastre y Cataluña es arcadia. Y les doy la razón en eso de Arcadia. Cataluña es Arcadia, porque Cataluña es España, y España es Arcadia: la tierra en que los políticos dan arcaditas. Por otro lado, los habitantes de Arcadia serían llamados arcaditas, ¿no? Pues eso.

Está Erkoreka. Dice la tradición del PNV que Arquímedes, al descubrir su famoso principio hidrostático, en lugar de exclamar ¡Eureka!, gritó ¡Erkoreka! La misma tradición afirma que la antigua Grecia hablaba en vasco hasta que llegaron unos españoles reaccionarios de la excelencia de Esperanza Aguirre a imponer el griego. Y que el yogur griego lo inventó un bilbaíno. Y más cosas que no me acuerdo. Imaginad todo eso aplicado a la teoría política del PNV sin remozar, sin autocrítica y sin vergüenza.

Total, que la cosa está más muerta que Jimmy Hoffa. ¿Recordáis el concilio de Elrond? Pues lo contrario. ¡País!

 

DON MARIANO Y ALFREDITO: EL DEBATE DEL SIGLO

Toda pareja cómica necesita un tipo serio, y un chorra. Faemino y Cansado, Cruz y Raya, Tip y Coll, y desde anoche, Alfredito y Don Mariano.

No me gustan los formatos pactados por las partes. No es que tenga nada contra los pactos, pero cuando las reglas del juego exigen no hablar de temas sensibles de cara a la galería, entonces el resultado será teatral, ortopédico, un tanto estrambótico, como le gusta a Campo Vidal, quien no se da más ceremonia no se sabe bien por qué, y es que, después de dos debates igual de encorsetados y estirados, lo único que me queda claro es que al señor del bigote que se sienta entre los dos monos parlantes, estas cosas le gustan mogollón, como si ser director de la academia no valiera un pimiento si no le dan a uno la oportunidad de lucirse. Qué ampulosa gestualidad, qué recibimientos. Como en Amanece que no es poco, ¡qué irse, qué morirse! ¿No se le ocurrió a mister Campo Vidal presentarse de chistera y chaqué largo hasta los pies? Habría quedado más acorde con su comportamiento engolado hasta lo absurdo. O sea, habría quedado bien. O vestido de Calígula, montado en Incitatus. Y ya para acompañar, a Don Mariano lo habríamos ataviado con bata de terciopelo rojo, pantuflas y copita coñac, y a Alfredito como a un escolar de los cincuenta, pantalón corto, pelota de trapo, tirachinas en el bolsillo y gorrita de lado. Si le ponemos una hélice a la coronilla de la gorrita, mejor que mejor. Y si en lugar de aparecer en sendos coches oficiales, aparecen dando la vuelta a la esquina del IFEMA montados en monociclos y haciendo malabares cada uno con el programa del otro, entonces ya, la repanocha.

También me llamaron la atención los temas a tratar. ¿Por qué se habló de sanidad y pensiones, si ni unas ni otras estaban en juego? Probablemente fueron a propuesta del PSOE, y el PP aceptó para que no se diga que no quisieron hablar de ello. Sirvió para que Rubalcaba jugara al periodista prisáico, sectario e impertinente, y de paso, sembrar el miedo en el electorado viejuno. Poco más. Lo que me llama la atención es precisamente de lo que no se habló, gracias a lo pactado por la parejita. De ETA, de corrupción, de territorialidad, de libertades fundamentales, de justicia, de policías conchabados con ETA, de impunidad, de niñatos asesinos choteándose de las familias, y por ende, de casi todos los españoles. De eso no hablaron.

Pero vamos a lo que vamos. Aunque Freddy se apuntó un par de tantos, el debate lo ganó Don Mariano, el serio de la parejita, por varios motivos:

1) Alfredito dio por ganador a Don Mariano desde el minuto cero. Eso es una derrota de primer orden.

2) Todo el discurso de Alfredito era destructivo: sembró miedo, desconfianza, calumnia. Por eso quería Alfredito un debate, para decirle a Mariano cuatro frescas y quedar como un machazo ante sus más fieles votantes. De paso, va haciendo al público a la idea de que Alfredito no es un candidato de coyuntura, born to lose, que diría el tatu espaldero de un latin king al uso, sino que está aquí para quedarse. Cosa harto curiosa, dado que Fredy es un líder digital, sin refrendo de sus bases. Es verdad que Don Mariano también, pero es que la PSOE lleva décadas mofándose del dedazo de Aznar, por antidemocrático. Paradojas of the life, lo de Alfredo no llega ni a dedazo, sino que se hizo con el poder en el partido trepando bajo el traje de Zetapé cual rata de cloaca del estado. En total, que el ademán marrullero de Ruby, intentando instalar el escalofrío en la espalda del electorado, no le va a servir, porque en un debate gana quien siembra confianza, y en eso, el Rubalcaba del GAL, el Rubalcaba de la congelación de pensiones, el Rubalcaba de…Rubalcaba, vaya, el Rodríguez Rubalcaba de la bajada de pantalones ante ETA, el mano derecha de mister X el arruinaespañas, es un como un malabarista manco de las dos manos.

3) Rubalcaba, de tanto poner el dedo en el programa de Rajoy, se olvidó de hablar del suyo propio. Como si no importara. Y lo poco que explicó, fué más de lo mismo. Un plan Marshal para crear empleo. Como el Plan E, pero en fetén esta vez. Eso, y poner acento caló para pedirle a Europa que venga, vaaa, dame dos años más para devolver el parné, ¡aaah, la merke malafollá, que te pille una fregoneta, mal rayo te paaarta! En total, que a pocos espectadores se les pudo escapar que la salida de tono sistemática de un Rubalcaba marrullero, lanzado a la conquista del turno ajeno cuando luego en el turno propio rara vez tenía nada constructivo que decir, era más propia de un opositor, y no de alguien que lleva años en el gobierno. Su táctica de presentarse como el salvador in extremis quedó diluída por su mala baba y por su torpeza habitual. Ni una cosa ni la otra valen en estos debates que operan en la mente del espectador más como spot publicitario, o como sketch, en el caso de anoche.

4) Dos circunstancias muy difíciles de maquillar obraron a favor del gallego. Rajoy es a) más alto, y b) no es calvo.Dado que hasta la altura de las sillas estaba pactado, no ya la temperatura ambiente, la humedad y la presión atmosférica, digo yo que la altura y la alopecia serán asuntos mollares en la cosa del cara a cara. Y ahí, Rubi tenía las de perder. Pero sólo porque quiso. Es que me desconfío yo, que me da que Alfredito quería perder sin decepcionar, tanto pacto, tanto pacto, ¿por qué no pactar unos resultados buenos pa tí y buenos pa mí? A Freddy le basta con ser jefe, que no le echen. Total, ¿para qué quiere apoyos de oposición quien puede levantar la calle a toque de detona… de titular, que me diga yo. Y es que me sospecho yo que, si querían controlar hasta el último detalle, y piensan que todo detalle puede dar ganador o perdedor a uno de los dos elementos, y sobre todo si esto era un debate de verdad y no una pantomima, bien habría hecho Alfredo en presentarse con la boina calada al estilo del Ché, que cantaba Sabina. O bien, aprovechando que la Guardia Civil se pasó por el reality de Telecinco para tomar declaración al Dioni, los agentes bien podían haberle sustraído “la rata”, que es como el del furgón llama a su peluquín, si la cosa era ahorrar en presupuesto. A lo mejor es así, y el famoso jamón de estraperlo que ha revolucionado el reality, sólo era una prebenda para que el Dioni, que ya está de vuelta de todo, no se fuera de la lengua, pero al final Antonio David, que aún mantendrá contactos en la benemérita, recibió un chivatazo faisanesco que dio al traste con la operación. No en vano, fue el propio Antonio David quien encontró el jamón de marras, que por cierto, tenía una pintuqui que no veas. Por otro lado, Mariano, sabiendo que Ruby iba a tirar de miedo viejuno, podía haberse cortado con el tinte, que unas buenas canas tampoco vienen mal y dan lustre que no veas a la gobernación, no olvidemos a Clinton, cuyo aire sport de ganador no se reñía con su blanca cabellera. Y demostrado quedó, gracias a un traje que nunca fue al tinte, que Clinton, a pesar de las canas, aún “funcionaba”, ¿no? Y aún se me ocurre una sugerencia final: ya que todo parecía pactado hasta la coma, y hasta vestían igual, ya podían haber animado la velada presentándose vestidos de toreros, como el Pulga y el Linterna, o incluso en plan boda en Las Vegas de Matute (Segovia), con uno vestido de Elvis, y la otra de Marilyn. O viceversa.

5) Por lo demás, don Mariano fue el que lanzó las mejores punch-lines. Para ser el serio del dúo, no se le podía pedir más. Por lo demás, procuró no ganar por goleada a Alfredillo, que ya se sabe que eso de arrasar con el contrario sólo está bien visto si lo hace la izquierda, y tampoco conviene movilizar al electorado porreta, ese que no vota nunca porque no hay colegios electorales ambulantes que se pasen por el botellón o por los garitos de chuchimoda. Y es que el domingo da modorra la cosa de votar, y más aún si sabes que los tuyos van a darse un catacroquer, porque en España, ojito al dato, se vota como el que hace la quiniela, y para qué vas a votar a los güenos, aunque sean los güenos, si no van a ganar. Como todo el mundo sabe, si salen victoriosos los que tú has votado, te regalan una moto, ¿no? Pero claro, hasta que no sea eléctrica la moto que regalan por acertar el pleno al 15 de la quiniela electoral, tampoco los indignados querrán animarse a hacer algo cívico, y los pocos que se pasen por allí, votarán a los ecologistas, los chancletas, los bilduínos o cosa así.

6) Por último, la cuestión homo. Bien hubiera hecho Mariano ante el envite de Rubalcaba (mal le debe de ir para agarrarse a semejante pito ardiendo) apretándose los machos en el momento, respirar hondo y declarar ante toda España: “Señores, yo mismo soy homosexual”. Aunque fuera mentira, vaya. Soy de los que piensan que el poder ha de implicar ciertos sacrificios. Éste quiebro habría sido perfecto, aunque sólo fuera por ver el contraplano del perplejo Rubalcaba en el momento en el que se le cae al suelo su dedo acusador, después de dar dos botecitos en la mesa, tap, tap, y con Campo-Vidal haciendo como que no lo ha visto, no sea que se arruine la solemnidad del momento.

Total, que para lo que fué, ya podían haber permitido asistencia de público, o risas enlatadas, como en Aída, y esas exclamaciones tan yanquis para las borderías (uuu-UUU-uuuh!), y esos Ooooh para los momentos tiernos, como el que protagonizaron para hablar de ETA (¿por qué cuando estaban tirándose besitos, ambos sudaban como pollos?). ¡Que no está bien darse tanto bombo para tan poca cosa, leche! Que total, para desalojar a los sociatas tampoco hay que escenificar nada, hombre, que llevan más tiempo gobernando que la Bernarda haciendo la calle, y más aún dirigiendo las cloacas, desde unos meses antes del 11-M, por lo menos, y mira cómo nos ha ido. ¿Necesitamos excusas o pasillitos para justificarnos ante nosotros mismos por echar a estos chapuzas? Hombre, lo bien que me lo hubiera pasado yo viendo cosas útiles, como Teoría del Big Bang, o incluso viendo a Nacho Abad en su cameo de “Homicidio” (baratito te lo pongo, ¿eh?), en vez de ver una versión mala de Trancas y Barrancas.

Por último, decir que me parece muy poco seria esa manera de defender lo indefendible que tienen los periodistas, especialmente los prisáicos. Y es que en los comentarios de los programas posteriores, los Sálvames de lo útil, pero en cambio aburridos, era imposible mayor sectarismo. Mientras la derecha veía con risión el evento, la izquierda se veía obligada a obviar lo triste de ver a Rubalcaba perdiendo los papeles delante de tanta gente y de ese señor tan serio que se sentaba entre los dos.

Lo peor, sin duda, fue la llegada de los candidatos a sus cubiles. El de Mariano fue triste, con unos pocos espaldas mojadas del PP en mangas de camisa coreando lánguidos, como a punta de pistola, “Oa, oa, oa, Mariano a la Moncloa” (ole el ingenio español). Y el de Freddy fue más triste todavía si cabe, con sus huestes, cuatro mataos aplaudiendo con el abrigo a medio poner para cumplir la papeleta y salir de najas a casa, a ver si cazamos en el Siete una puntillica del asunto Romina Power, que todavía colea. Por cierto, que lo que coreaban en Ferraz, aparte de ¡presidente, presidente! (yo me parto) era “este partido lo vamos a arreglar“, ¿no?

Bueno, y el Madrid qué, ¿otra vez campeón de liga? ¿No?

Manuel Campo Vidal y dos mindundis que pasaban por allí.

LA PIEL QUE HABITO: LA NÁUSEA SIN MATIZ

El acento brasileño del tigre es menos que discutible. La vocalización de la Paredes oscila entre el Aznar de "Señor González, márchese" y la última Duquesa de Alba.

Siempre he encontrado fascinante esa cualidad creativa consistente en sacar lecturas positivas a partir de universos torcidos e inmisericordes. Al fin y al cabo, eso es el cine: un proceso narrativo de dos horas en el cual el espectador asiste al espectáculo de la miseria y la injusticia a través de los a menudo estrechos y sinuosos recovecos que le sirven de respiradero. De tal modo, aunque no siempre gane el bien, siquiera momentáneamente, uno se lleva a casa la sensación de que la dignidad no está en aguantar contra el mal, sino en no convertirse en él. Esa es la capacidad humana más valorada inconscientemente por el espectador: la de no dejarse contaminar por la vileza de los hombres malos. De tal modo, aunque venza el mal, siempre queda la dignidad de no haberse plegado a él, de haber intentado resistir. Hubo una esperanza que al final no se materializó. Y aún en el peor de los casos, siempre nos quedará París, como aquel que dice, pues por lo general, cuando un narrador decide ofrecer uno de esos tragos espesos y amargos, suele hacerlo de manera que el espectador, a falta de un dulce que llevarse a casa, por lo menos sí que se lleve un buen baño de cine. Y que nos quiten lo bailao, ¿no? ¿Quién no ha disfrutado esos Polanskis negros negrísimos (Repulsión, Rosemary´s Baby, Lunas de Hiel), de ese Munich del Spielberg más descreído y cínico, o de esos Kubricks gélidos envueltos en camisa metálica, o en naranja mecánica?

Por supuesto, siempre hay excepciones, y  películas cuya misión consiste en hacer sufrir al espectador, frustrarle, hacerle sentir más que nunca como ese James Stewart atado a una butaca y armado únicamente con ese teleobjetivo necesario para reparar en los detalles siniestros que le rodean sin tener la más mínima opción de obrar en consecuencia, o de abstraerse a ellos, pero sin happy end, y a veces, sin ningún final en absoluto. El voyeur involuntario, condenado a mirar, condenado a no poder completar la historia, real y anticinematográfica como la vida misma. Y no me refiero a Hitchcock, claro, cuyo retrato del mal encontraba alivio al final gracias a su genio basado en el arte de abrir una incisión en la conciencia del espectador para luego sanarla. Me refiero a los Hanekes de la vida, cuyos Funny Games o La Cinta Blanca hacen sentir al incauto espectador como víctimas o pacientes del procedimiento Ludovico, sin derecho a la lectura positiva, condenados a la náusea sin matiz.

Este es el caso que nos ocupa. Almodóvar, al final de un largo y penoso proceso metamórfico en el que ha ido destilando todo lo peor, lo más autocomplaciente y lo más desagradable de su carrera, ha salido al fin del capullo en el que se metió cuando abordó La Mala Educación. En un fenómeno de pupación inversa, la mariposa se ha convertido en gusano, y ofrece en La Piel que Habito, un espectáculo dantesco. Un trago amargo sin matices. ¿Qué digo amargo? Podrido. Ese es el adjetivo que se me escapaba cuando salí de ver la criatura. Podrido. Todo está podrido en esta película, en la que el sentimiento que más explota Almodóvar en el público es el de la repugnancia. Poco cinematográfica, además, pues Almodóvar ha tomado por costumbre la santa manía de desordenar arbitrariamente en el tiempo lo que ordenado cronológicamente sabría a poco o a apenas nada. Almodóvar solventa los problemas de guión añadiendo subtramas hasta la saciedad, en lugar de reescribirlas. Como resultado, los personajes sienten y reaccionan a capricho de un autor descuidado, que no cuenta con que en segundos visionados, el complejo alambique se revelará simple, poco cocinado, y carente de lógica interna.

No sé qué universidad americana ha anunciado que va a psicoanalizar a Almodóvar a través de sus películas. No entraré en tan espinoso asunto, pero no puedo pasar por alto la repulsiva visión del mundo que refleja su última cinta. Tampoco me extenderé mucho más, porque el último engendro de Almodóvar habla por sí solo. Lo bueno de la película es que, a pesar de su erratismo narrativo, resulta curiosamente entretenida, como lo son las películas de Viernes 13, esas comedias encubiertas que ganan enteros cada año merced a lo descacharrante e insensato de la propuesta. Así, Almodóvar ha compuesto una colorista macedonia podrida, una paja cinematográfica en la que el autor nos brinda lo que piensa del mundo y de la humanidad: que damos verdadero asco. En un diálogo muy revelador, una vendedora de ropa le enseña unos vestidos a una clienta habitual, y como esta no se decanta por ninguno en especial (la oferta tampoco es especialmente atractiva), la vendedora le espeta: “Anda, ¿por qué no vuelves otro día, que hoy no estás muy inspirada?”. Veo a Almodóvar en ese diálogo por dos motivos. El primero, que esa es la única escena en la que Almodóvar guiña a sus incondicionales con una escena de mercería fosforito y surrealista (el Almodóvar que más me gusta a mí, por cierto, que Monolocus también tiene su corazoncito). Y segundo motivo, porque esa vendedora lesbiana y auténtica es el único personaje positivo de todo el desfile de feria de los horrores que se da cita en “La piel…” Y lo cierto es que además, me encaja con la manera que tiene Almodóvar de reprochar al público cuando sus películas le salen rana. El viejo truco del autor narcisista: cuando te aplauden, es porque el público es inteligente. Cuando se te duermen en la sala, es que somos unos simplones no aptos para tan elevadas expresiones artísticas. Y mejor aún, cuando nos provocas la náusea que querías expresar, y nos dejas patty diphusos con semejante pejerto con alas, te adelantas al sepulcral silencio que invade la sala al terminar la proyección diciendo que el público tardará años en asimilar un ejercicio de tan audaz vanguardismo. ¿Años? Yo tardaría décadas, si no siglos, si no fuera porque tengo mejores cosas que hacer que esperar a ser tan maduro público como para asimilar como arte una película que me dejó el equivalente de lo cinematográfico a la arcada de lo gástrico.

La lectura final es confusa, y la propuesta sería más sugerente si la historia se pareciera a algo que se pareciera a algo parecido a algo que pasara en el mundo, excluyendo, claro, la mente de Almodóvar, que en estos momentos debe de andar en las antípodas de la inocencia, de la candidez, de la inocencia y de la rectitud. El oxígeno que respira la cinta es la obscenidad, y es un previsible triunfo de Pedro el hecho de que, de existir alguna censura política en activo, de su última obra se salvarían tres minutos pelaos. Que es, más o menos, y exagerando sólo un poco, el metraje que merecía finalmente tan poca cosa. Y es que, sin un discurso claro, la retorcida historia busca obsesivamente dónde colar un disfraz, una máscara, una segunda piel, simulando una trascendencia que nunca alcanza, ni siquiera por roce o por casualidad. Por no reventar el cantadísimo desenlace sorpresa, elude todo lo que de verdad tiene interés para el thriller, dejando la peli cogitita de sus tres pies, y de paso, destrozando y halagando a la vez la lógica interna cambiando de película a cada poco rato de esta cinta que estaría dedicada a la metamorfosis, la salida del armario, la pupación de crisálido a mariposón, si no tuviera miedo de durar los veinte minutos que merecía realmente la historia. El resultado es desabrido, y se ve con creciente incredulidad hasta el estallido de risa que inevitablemente invadirá al público menos prejuicioso a poco de empezar la sucesión de tragedias.

En resumen, que Almodóvar ofrece todo ese malrollismo pero sin vestirlo, ni siquiera disfrazarlo, de buen cine. La factura técnica es deficiente e irregular, la estética es fea, el guión tiene trompicones y es pretendidamente confuso para disfrazar la monumental simpleza del “conceto”. Los personajes son nauseabundos, y la película sería ofensiva si no fuera porque sólo es una de tantas en un mundo en que hemos visto ya de todo como para escandalizarnos porque un director, ante la imposibilidad de gustarnos, juegue a desagradarnos con tan poca cosa.

Violaciones, transexualidades forzadas, cuernos, más violaciones, heterosexualidad retorcida y sucia, homosexualidad esperanzadora y limpia, más violaciones todavía, una orgía campestre/costumbrista, lujo decadente, psicopatía, dominación, cautiverio, más violaciones, suicidios, traumas, disfraces de tigre (Dios santo!!!!), sumisión, abuso, mazmorrismo de cubeta, secuestros, alguna que otra violación más que se nos quedaba en el tintero, venganza, corrupción, etc, etc, etc, ordenados del modo más elíptico posible para ser muy desagradable pero muy poco franco. Entre toda la basura, Banderas está muy bien, que no se diga que somos destructivos. Aunque en este caso, Almodóvar sería el menos indicado para acusarnos de tal cosa.

ATARDECER ROJO

El socialismo ya no convence ni a sus paniaguados. Los jetas de la ceja, en venganza por la desamortización del mester de juglaría de Teddy Bautista, se pasan a IU. Los pazis Bardem y compañía callan la boca porque sin amigos en el poder, les va a tocar trabajar, y no la mierda que han estado haciendo durante los últimos y cinematográficamente nefastos siete años. Qué malos son los artistas subvencionados. Ni siquiera el pobre Wyoming (no el estado americano, sino el cómico quemado) tuvo nada bueno que decir del repugnante spot publicitario de la factoría Rubalcaba.

La debacle es tal que los socialistas, principales lameculos del nacional socialismo catalán hasta hace tres días, ahora despotrican de cataluña como no le estaría permitido a ningún político de otras ideologías. No olvidemos que la izquierda, en su totalitario delirio de superioridad moral, dicta quién puede decir qué y sobre todo quién NO puede decir qué. Por eso me dejó Patty Diphuso la declaración de Peces-Barba, histórico del PSOE, asegurando que probablemente a España le habría ido mejor si nos hubiéramos quedado con Portugal en lugar de con Cataluña. ¿Se lo pueden imaginar? ¡Cataluña!¡La niña bonita del PSOE, con permiso de ETA! He aquí lo que vale la lealtad de un socialista. Hasta hace tres días, el PSOE se habría partido la cara con cualquiera que hubiera esbozado vagamente una idea semejante. Pero ahora, como los cataflanes catalanes le ponen ojitos “al que venga” y despotrican de Zetapé, toda vez que ya no pueden sacarle más jugo (entre pillos anda el juego), pues habría sido mejor quedarnos con Portugal. Qué mal.

Mientras tanto, Rubalcaba asegura en memorable portada de La Gaceta ¡que sabe cómo reducir la cifra de desempleados! ¿Y POR QUÉ NO LO HAS HECHO YA, CRIATURA? Mientras se producen esas declaraciones, la cifra oficial del paro roza los 5.000.000 de parados. Rubalcaba lleva un año y pico de vicepresidente, y su gobierno no sólo no arranca, sino que, además de falsear cuentas y mentir en cifras sistemáticamente, ha anunciado el pasado mes y por enésima vez el final de la crisis. ¿Troleros o trileros? That’s the question. Y por lo demás, yo también sé cómo reducir las cifras del desempleo: borras un cero y ya está. Pero sospecho que eso es lo que han estado haciendo los socialistas todos estos años sin que la situación mejore para los españoles. Otra cosa es la situación de los políticos socialistas, cuidao. Para tranquilidad de sus fans, recordemos que a sus líderes ideológicos les ha ido bien. Pero bien, bien. No veas el poderío de Pajín, que se mete para el gañote 28.000 eurazos todos los meses, a pesar de que prometió renunciar a sus múltiples sueldos menos uno. Ahora atribuye a la presión de la derecha más extrema aquellas promesas. Sí, sí, la señora (por llamarla de alguna manera) que dijo aquello tan bonito de ” a ver si un ministro no puede nombrar a quien le salga de los cojones”. Y sin contar con los dineros que ganan sus papás mamajín y papajín, señores feudales de Benidorm, tierra de honradez urbanística donde las haya. Y no veas el poderío del multimillonario Pepe Bonus, el único calvo que se permite insultar a otros calvos por su calvicie. Todo en Bonus es insólito: es el único político del mundo a quien se le ha caído el pelo al mismo tiempo que le ha crecido el pelo. También tiene cosas normales, como la de compatibilizar su alto cargo socialista con un interminable patrimonio del que miente descaradamente a pesar de que ningún juez se atrevió a señalar la evidencia. Y por no hablar de otro Pepe, Pepiño en este caso, que también es un rato insólito porque es el único Blanco que lo tiene negro, negro. Es como si Richard Pryor se llamara Blanco White, y condujera de incógnito un carrito del helado al más puro estilo de las escapadas motociclísticas del rey Juan Carlos. Todos ellos atribuyen a la “extrema derecha” las acusaciones.

Pero por supuesto, la palma se la lleva Rubalcaba. Su encubrimiento del 11-M va tocando a su fin. Y aunque los últimos que le han sacado los colores hayan sido los Anonymous (poco sospechosos de ultraderechistas, y más bien lo contrario), ha atribuido a la “extrema derecha” el recordatorio hacker en su propia página web: “Rubalcaba, la sombra del 11-M te persigue”. Más certera imposible, la bromita. Sobre todo, cuando la juez Coro Cillán acaba de desacreditar la prueba principal en la que se basa la sentencia del 11-M: la mochila de Vallecas es un camelo. En cuanto la sentencia contra Sánchez Manzano sea firme, podrá reabrirse el 11-M.

No por otra cosa, parece que ETA quiere lograr una independencia express merced al infecto papelajo de los asesinos exigiendo la claudicación española incondicional y completa, y que tan a medida les vino a las lagrimitas de tanto cabrón ridículo en estas últimas dos semanas. Pero las encuestas han dado por terminado el efecto electoral de la farsa etarra/socialista. Parece que el PSOE no va a poder pagar a ETA por los servicios prestados por el 11-M. Ni siquiera después de poner la mano en el fuego por ETA (¡y sin haber investigado, creo, deseo!), y es que los terroristas nunca están satisfechos. Los totalitarios siempre creen que merecen más, y nunca cejan hasta aplastar a su adversario. Y cuando las cuentas no salen, la toman con quien más cerca les pilla. Así que, por favor, señores del gobierno saliente o entrante, hagan el favor de no jugar con las vidas del común de los mortales y no rebajen el nivel de seguridad, porque demasiados asesinos andan sueltos, impunes, y probablemente, con una papeleta electoral de Rubalcaba en un bolsillo y un detonador de emergencia en la otra.