15-M EL ALGODÓN NO ENGAÑA

No me engañó el instinto. Sólo un segundo me hizo falta para calar el talante de aquella gente. Y es que en mis años mozos era un rojeras de mucho cuidado, y estas cosas se perciben rápido, que para eso, el que tuvo, retuvo. No sólo he sido sociata. También he sido un nocturno y diletante galopín, de esos sociables que entablan conversación con cualquiera, y cuando digo cualquiera quiero decir cualquiera. Y además nunca he sido de los que gustan de dar la chapa, siempre he preferido escuchar, sobre todo en este país en el cual el monopolio de la palabra lo ejerce sin piedad el que más grita, el que más insensateces suelta por la boca, el más garrulo. Por eso, porque los conozco de tú a tú, porque trabajo con ellos y porque vivo entre ellos, porque fui uno de ellos antes de evolucionar, sé que ellos no se han movido ni un centímetro en todos estos años. ¿Cómo podrían? El pensamiento que se alimenta de dogmas no puede evolucionar, ni ofrece fisuras. Y las opiniones de la “progresía” (en realidad sus posturas son rancias, caducas y más faltas de ventilación que la momia de Stalin) ni siquiera se nutren ya de los incunables del rojerío, ni de los que han leído a los incunables. Eso es algo que sí ha cambiado: en mis años de rojismo, escuchábamos a los que habían leído a Marx, a Trotski, a los que se molestaban en ir a los mítines de  Anguita y luego nos lo soltaban convenientemente desgranado. Y del mismo modo en que estas cosas siempre cambian a peor, y en los últimos años del franquismo, quien más y quien menos se había tragado (digo tragado, no asimilado) alguno de los infumables tochos del comunismo, en estos días ya la masa sucia sólo repite las consignas que les soplan otros que a su vez repiten las tontadas de otros que a su vez…y asín suzesivmnt. Al final de esa cadena, repitiendo un conglomerado de Gabilondo, Tomy Gómez y MendezToxo, pero simplificado hasta la náusea, están los indignados del 15-M, .

El primer día en que tuve noticias de este movimiento, me puse en contacto con mis conocidos involucrados en la cosa. El resultado fue desolador, sin excepción. Los más moderados, simplemente no tienen nada que decir si no lo ha dicho antes la asamblea, y cuando los intentaba desviar de los páramos trazados por los portavoces, simplemente no sabían qué decir. Cuando les dije que yo iba a votar a Esperanza Aguirre, me dijeron que “Es que eso es provocar”. Y más de uno dio muestras de pésima educación, inversamente proporcional al tamaño de sus rastas, a juzgar por su foto de facebook. Finalmente, no supieron explicar sus posturas, se limitaban a colgarme papeles impresos por la organización, o por el diario Público, pero sin añadir nada de su propio cuño. La postura general era que, o lo entendía yo sin más, o no tenía sentido que nadie me lo explicara. Cándidos, me estaban explicando que ellos mismos se unían al movimiento por pura inercia, casi por diversión, o por la búsqueda de unas emociones que les están negadas por las vías normales, más que por ninguna convicción. Por eso no tenía sentido que nadie me lo explicara: porque no sabrían cómo. ¿Y cómo podría culparles por no poder explicar lo inexplicable?

Y conste con que estoy contemporizando con ese “apoliticismo” que ellos, por alguna razón inconfesable, necesitan para verse legitimados, pues desde el minuto cero tuve claro que allí lo que se estaba concentrando era el segmento más aburrido o con más tiempo libre de la izquierda sociológica, esa que lo es sin saberlo siquiera, o sin querer reconocerlo. En cualquier caso, lo que dicen ser es una cuestión baladí, pues ya el movimiento 15-M, o mejor dicho, aquellos en cuya fibra ha calado el movimiento 15-M, se ha delatado, por si a alguien le cabía alguna duda al principio. Las multitudes, aunque sean pequeñas, son incapaces de ocultar su color por mucho tiempo.

Cuenta Ortega en España Invertebrada que los movimientos minoritarios cuyos miembros creen innecesario convencer a nadie, porque creen que todo el mundo está de su parte de forma natural, están condenados al fracaso. Esa es la radiografía del movimiento 15-M. Sólo parlamentan entre ellos, pero creen innecesaria la batalla de las ideas fuera del grupo porque creen que “los otros” son minoría despreciable. Del mismo modo, no les importa la imagen que dan, porque están convencidos de que su voz es la única que tiene vela en este entierro, la única comprensible. DIcen que lo suyo es “de cajón”, cuando en realidad está tan sujeto a la opinión como cualquier otra fantasía utópica. Pobres, creen que por definirse “apolíticos”, nadie se va a dar cuenta de que en realidad lo único que les indigna es que el PP va a gobernar España. Que, por decirse independientes, sus exigencias, aplaudidas por Cayo Lara en público, y por los socialistas en privado, son más legítimas. En realidad, lo que piden es más estado, más injerencia política en lo privado, más impuestos, más políticos. Dicen despreciar a los políticos, pero sólo desprecian la política en tanto que puede ser terreno para la derecha. Negociación es imposición, dicen. ¿Cómo podría entenderse de otro modo una indignación que sólo sale a la calle cuando va a ganar la derecha, con la cantidad de años y años de basura socialista que han tenido? Vaya, que no se salía a la calle de este modo desde el 11-M, que fue la culminación de una ristra de algaradas contra la derecha orquestadas, cómo no, por Rubalcaba el omnipresente.

Resumiendo, que estos mismos que ahora salen a la calle haciendo gala de tan solemne conciencia social, llevan años rechazando decir nada contra el gobierno socialista, mediante la consabida frase “todos los políticos son iguales”, y rechazando activamente, por cargante, toda información política que vaya en contra del lamentable gobierno socialista que nos ha llevado a este colapso que tanto les indigna ahora, y que focalizan con vaguedades (ricos cabrones, banqueros hijos de puta, empresarios explotadores) y otras afirmaciones no tan vagas (Esperanza hija de puta, muerte al capital, negociación es imposición). ¿Se puede ser menos rebelde que formando un grupo heterogéneo cuyo único denominador común es el de haber hecho la vista gorda con Zapatero durante ocho años, con todas las razones que nos ha dado el nefasto presidente y su nefasta ideología aplicada a un pueblo al que encontró próspero y va a soltar esquilmado? Al final, tanta palabra y tanta historia, cuando lo único que hacía falta, para saber de qué palo van los quinceemistas, habría sido dejarse caer por Sol y hacer la prueba del algodón…

Por muy bastardas que sean las razones y los motivos de este movimiento, sería un error despreciarlo sólo por que éste no está a la altura intelectual que cabría esperar. Al contrario, es en la simplonería del sustrato ideológico del que beben, donde radica su fuerza, porque lo que subyace debajo de tanta jaima y tanta rasta fétida es el discurso del odio. Ese mismo discurso que terminó destruyendo esa república que tanto añoran, gotita en el lacrimal, los quinceemistas cuando no están acampados, ese discurso que llevó a España a una guerra, meses después de que los dirigentes del PSOE proclamaran que iban a fusilar a media España, y que lleva a los quinceemistas, caídas ya las máscaras, a escalar en virulencia a medida que pasan los días y comprueban que su acampada no ha hecho que cambie nada. Y por eso digo que no deberíamos despreciarlos, pues es en su inutilidad, y en la frustración que generará progresivamente la asunción de la evidente banalidad de su alma grupal, donde encontrarán finalmente su fuerza, semanas antes de las elecciones generales. En el país de los tontos, la fuerza es el único argumento de peso. Y eso, un socialista manipulador, un encubridor de terroristas (al estilo del Señor Lobo de Pulp Fiction pero sin el carisma) como lo es el señor Rubalcaba, perdon, el honrado Alfredo, lo sabe perfectamente.

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3 thoughts on “15-M EL ALGODÓN NO ENGAÑA

  1. Sonja junio 11, 2011 / 5:42 am

    Sin embargo ese movimiento es una fuerza dirigible, pero no necesariamente solo en una dirección ¿no crees? es evidente que Rubalcaba tiene pensado liderar eso en un momento u otro, habría que pensar de qué modo la naturaleza del movimiento se lo podría impedir.

    • Monolocus junio 11, 2011 / 11:24 am

      Creo que dirigir el movimiento en otra dirección es imposible, pues su alma grupal nació del hastío vital que les produce una nueva etapa de la derecha. De ahí el “no les votes”. Y ten en cuenta que estos mismos, que tan en serio se toman a sí mismos, hasta hace cuatro días pasaban de la política, literalmente. De ahí su “apoliticismo”, tienen tan asimilado su discurso que creen que es la única manera honrada de pensar, y ni siquiera saben que su ideario es de izquierda dura. Lo que ellos quieren es un mecanismo de izquierdas que rija nuestras vidas más allá de quién gobierne. Por eso no se han manifestado en ocho años de miserias contínuas, porque cuando manda la izquierda, ellos se olvidan de las noticias, y sólo les interesa la política cuando manda la derecha. Lo que busca este movimiento es una democracia de izquierdas, y así evitar para siempre el “peligro” de que gobierne la derecha. ¿No crees que lo que están haciendo es ponerse ellos mismos a disposición de todo aquel que esté destinado a oponerse a la derecha? Yo creo que no. Terminarán esperando instrucciones, como buenos títeres.

      Por lo demás, creo que el 15-M era la baza de la izquierda para estas municipales. Se buscaba convertir aquello en un movimiento social que arrastrara al electorado a una abstención masiva, que habría perjudicado al PP, el cual habría quedado a merced de los grupos pequeños, que son todos izquierdistas o socios habituales. ¿Crees que es casual que la petición “estrella” del 15-M es una mayor proporcionalidad, o sea, mayor protagonismo para las fuerzas minoritarias? La proporcionalidad es la panacea de los enemigos de la democracia, en tanto que la desvirtúa, dando mayor peso a grupos residuales, y menor peso a las fuerzas grandes, que son las que, en democracia, deben tener mayor peso para poder ejercer un liderazgo claro. Los quinceemistas quieren llevar al parlamento su galimatías asambleario. Y a Rubalcaba, que lidera el grupo que deja el poder, le interesa, precisamente, fragmentar el liderazgo del PP todo lo que pueda, devaluar todo lo posible los votos del PP. Lo cual se consigue con mayor proporcionalidad, o, precisamente, elevando la abstención. De modo que la petición estrella del 15-M le viene a Rubalcaba a la carta.

      Simplemente, creo que el PSOE contaba con el 15-M. El comportamiento de sus salientes indica que no esperaban perder. Los sondeos del CIS eran sospechosos de estar cocinados ¡a la baja!, cuando en realidad, se estaban quedando cortos en relación a la debacle socialista. Y Rubalcaba tiene muchos mese por delante para ejercer de Maquiavelo y tocar, en las generales, la melodía correcta. El objetivo es, como digo, devaluar el voto del PP mediante una mayor proporcionalidad, o mediante la abstención. Lo que me da miedito es que Rub sabe que el PP está rozando la mayoría absoluta, con la cual nada le valdría. ¿Qué tendrá en mente?

  2. Sonja junio 11, 2011 / 5:43 am

    Ah! gracias por el enlace 🙂

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