CUCUMBER MONSTER, EL COMISARIO PRINCIPAL DAVID COPPERFIELD, #VIOLACIONREALYA

La cosa va de magia. Estos socialistas, de gobernar con honradez no entienden una mierda, pero parece que lo de la magia les va un montón. Y no lo digo por que donde gobierna el socialismo desaparecen los euros que da gusto, no. No solo, vaya. Como la cosa empieza andaluza, le damos forma de sevillanas. ¡Vamos con la primera! ¡Ran, tatarrán, tararran, ran, ran, ratarrán!

Resulta que unos alemanes se comieron unos pepinos españoles, y después se murieron. El gobierno alemán le echa la culpa al pepino español, sin pruebas, y los agricultores pierden millones. El gobierno español, ocupado con su debacle interna, que es lo que le importa, tarda una semana en reaccionar, y volvemos a hacer el ridículo internacional. Hasta aquí, nada raro. Lo habitual: España humillada injustamente por la inacción de un gobierno centrado en hacernos cada día más pobres, más zotes y más débiles. Al final, Alemania reconoce que la culpa no era del pepino español, pero el daño ya está hecho. ¿Se imaginan ustedes que SÍ hubiera estado infectado el pepino español, cuando el gobierno tardó una semana en reaccionar debidamente, más allá de las memeces de Rosa Eagle imitando a Felipe González travestido, como si no tuviéramos bastante con Trini Jeringuillas? Menos mal que todo quedó en susto. Y para susto, el que me pegué haciendo zapping cuando me encontré con la imagen del monstruo de los pepinos, más conocida como CUCUMBER MONSTER, haciendo desaparecer pepinos cosa fina. ¡Cómo trapiñaba, así da gusto!

Obsérvese que el asistente lleva cuatro pepinacos del tamaño del Nimitz, y que nuestra amiga, desdeñando el pepino empezado en la otra mano, le está poniendo ojitos a un ejemplar bastante lozano...
...y ¡flop! los pepinos han desaparecido. Sólo queda el medio pepino, que nuestra amiga ha endosado al asistente, quien visiblemente se ha quedado con las ganas de hincarle el diente al verde protagonista del día. Mientras, la mirada de nuestra amiga se posa en otro manojo que queda fuera de campo. Esta secuencia se entiende mejor con la música de Tiburón.

Si no fuera porque el gobierno alemán, del cual me fío bastante más que del nuestro, rectificó el error, habría jurado desde mi sofá que la señora  Clara Aguilera estaba haciendo desaparecer las pruebas del delito. No sería la primera vez, si miramos el historial del PSOE, pero lo de hacerlo delante de las cámaras sería una vuelta de tuerca que haría las delicias del Rubalcaba más maquiavélico. Además, la señora Aguilera se los come sin pelar, y con  etiqueta. De las de papel, digo. Ah, no, que esas las ponen en Mercamadrid. Menos mal que los pepinos brotan sin vitola, que si no, se los trapiña con vitola. Y suerte que que la cosa iba de pepinos. ¿Se imaginan la foto si en lugar de pepinos, se hubiera tratado de sandías? Bueno, pues vamos con la magia. Zapatero ha hablado, en una surrealista entrevista a RNE, la radio paniaguada por excelencia, con permiso de la SER. Y ¿a que no saben de quién ha sido la culpa de la mala gestión de la crisis del pepino? Jejeje. Has acertado, avispado e intrépido lector: según Zapatero, la culpa es ¡DE MARIANO! Esa es la magia de Zapatero, la de transmutar euros, pepinos y, sobre todo, responsabilidades. Resulta que el PP ha gestionado mal lo del pepino por no mediar con la UE. Si no fuera porque sabemos que los socialistas siempre culpan a otros de sus errores, diría que este señor es un gilipollas. Puesto que nuestro presidente, mister one-legged duck, no puede ser un gilipollas, tenemos que quedarnos con la primera opción: la prestidigitación de Zapatero, el mago que sobornaba a los conejos, el líder que soñaba con la iglesia y un bidón de gasolina, el tiparraco que no decía una verdad ni de casualidad, el mindundi que llegó a presidente, es también el mago que hacía desaparecer sus responsabilidades como presidente, y se las pasaba a la oposición. No sabemos si es que su mano prestidigitadora va por libre, y ya hace trucos de magia verbal por acto reflejo, o si es su espíritu golpista el que le empuja en darse ahora el golpe de estado en favor de Mariano, o si es que el subconsciente le traiciona, y se ve ya en la oposición, y su gabinete ha actuado como oposición al gobierno del PP. ¿Estupidez?¿Maldad?¿Demencia? No, señores. Es un truco de magia.

Volviendo a lo de hacer desaparecer pruebas del delito, vamos con la segunda. ¡Ran, ratarrán!¡Tarrantantán, tatarrán! ¿Se acuerdan de David Copperfield? No nos referimos al insigne protagonista de la dickensiana novela homónima, no. El famoso prestidigitador. ¿Se acuerdan? Uno de sus números más famosos fue el de hacer desaparecer un vagón de tren delante de las narices del espectador. Lo hizo en repetidas ocasiones, con gran éxito. Lo digo porque en España tenemos un imitador al que, por hacer el mismo truco, le hemos ascendido a comisario principal, y se da el extraño caso de que el gobierno le ha premiado preventivamente por llevar a cabo con notable éxito dicho truco. En su favor, diremos que, a día de hoy, aún no sabemos los pormenores de la prestidigitación, aunque sabemos que es bastante hábil, porque también logró hacer aparecer y desaparecer, y a veces, aparecer de nuevo, pruebas cruciales para la resolución de un atentadoque ocurrió un 11-M del que nadie quiere acordarse, y que está aún por esclarecerse, porque un juez que no parecía tener ni un pelo de tonto aún no se ha caído del manzano, perdón, del guindo. Aunque gracias a cierto portavoz del Gobierno, Vicepresidente, amigo de los etarras güenos y jefe de policías y ladrones, quedan disipadas las dudas, y si le ha ascendido, es que hay tomate. Nuestro ministro del Interior resuelve casos con celeridades desconocidas para Jessica Fletcher, y nos explica el resultado de sus pesquisas mediante el heterodoxo método de ascender y poner medallas a los culpables. Estrategia que no entiendo bien, pero no falla, oiga. Si es el malo, pum, medallazo. Y si haces desaparecer cosas, no te cuento. De manera que, David Copperfield, si quieres ser comisario principal por hacer desaparecer vagones enteros, pásate por España. Garantizado, ¿eh?

¡Vamos con la tercera! ¡Ran, ratarrán, tarrán, tan, tan ratarrán! El último caso de magia entra dentro del teletransporte ideológico. Resulta que nuestros poco higiénicos pero aún menos democráticos amigos de Sol, ya saben, los cochinos de #pestecraciarealya, han vivido en los últimos días un curioso caso de apariciones marianas en versión perrofláutica. Pobrecillos, no sólo tienen que soportar que se informe de sus evidentes miserias políticas, además de chinches, pulgas y piojos, sino que ahora, por la noche, aparecen por arte de magia abusadores sexuales. Ya ayer se informó de que alguno de los acampados se había masturbado públicamente, aumentando el ya de por sí dilatado crisol de formas de vida que se da cita en la acampada. Lo que ya ha sido el colmo es que, anoche, parece que hubo tocamientos no autorizados en asamblea, o sea, tocamientos reaccionarios. Sí, sí, sí, como lo oyen. La asociación de feministas de Sol, después de denunciar el hecho, se ha apresurado a puntualizar que los tocamientos no provenían de acampados. ¿Qué pasa, que si provienen de acampados, los tocamientos son lícitos? ¿O es que los obsesos sexuales de esta ciudad han preparado una ofensiva coordinada? ¡Jajaja! ¿No me querrán hacer creer que se puede haber colado un comando de tocadores de señoras en semejante piojera, que no se puede dar ni medio paso sin pisar una rasta? No, señoritas. Reconózcanlo, las sospechas recaen sobre los acampados,que después de los talleres de amor y sexualidad, se han quedado con las ganas, y por la noche han hecho los avances que de día las feminazis les habéis negado cruelmente. O si no, tendré que plantearme seriamente que el teletransporte existe, y que, además, el usuario del teletransporte está mal de la cabeza, porque si me quedo con las ganas (y a mí me gusta el tomate como al que más) y tengo una pulserita de teletransporte a lo Star Trek, no creo que mi objetivo fuera colarme en el espacio libre con mayor concentración de olor a pis a este lado del Manzanares. Más quisiérais, monadas. ¡Scottie, teletransporte!

#democraciarealya

En total, que estos socialistas, no sé si creen o no en la magia, pero estoy seguro de que se creen que somos gilipollas.

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