RESPETO POR ESPAÑA, DIJO EL ENEMIGO

Zapatero, en su debate de despedida, ha declarado su “respeto por España”. Me uno a esa perplejidad de Pedro J. Curioso sentimiento que exhibir por tu país. ¿Respeto? No me jodas, tía María.

En estas despedidas, las palabras suelen estar muy medidas para no significar nada más allá de lo que dicen. Si Zapatero amara a España, hoy habría sido el día de declararlo sin ambages. Su tibio respeto me recuerda más a esos púgiles que salen perdedores por puntos, y por miedo a quedar mal, en vez de despotricar contra el público, la organización, el propio coach, el adversario, o el viento del norte, que es lo que le pide el cuerpo a un trilero al que le han pillado el truco, prefieren declarar su “respeto” por el adversario e irse al infierno.

El “respeto” que nos tiene Zapatero no es más que la resistencia que hemos mostrado a sus trucos para arrebatar la libertad a un pueblo haciendo parecer que la estás ampliando. El respeto de Zapatero es el respeto de un adversario, y así es como Zapatero se planteó su presidencia del gobierno: una presidencia contra España. Una España a la que odia, una España que no le gusta, que le irrita y le repugna por lo que tiene de humana e insobornable, una España que siempre se resistió con uñas y dientes a los totalitarios. Una España que se le quedó pendiente a la Internacional Socialista. Una España católica vieja, rica en enemigos y también rica en sana mala leche que gastamos pocas veces pero a lo bestia, una España fácil de distraer, pero nunca por mucho tiempo, que se comporta como un toro de lidia, o sea, tal vez  no sea la más lista de las bestias, pero no le toques mucho los huevos o le vas a ver los cuernos, cabrón, una España muy difícil de someter, una España diversa, tal vez no muy imaginativa, y si me apuras, un poquito montaraz, pero una España mucho mejor, con todas sus carencias, de lo que la imaginación de ningún enano mental podría jamás soñar.

¡Ay, Zapatero! ¡Qué poco eres, qué mente más pequeña la tuya! Tu única patria es el fracasado socialismo, del cual sólo queda un muro roto, millones de fosas comunes en nombre de una ideología malvada, aún más millones de mentiras retorcidas y mortíferas, y unos pocos simpatizantes muy ruidosos, enormemente envidiosos, y crónicamente envenenados por un analfabetismo histórico voluntario cuyo peor de sus numerosos defectos es, con diferencia, el de ser mortalmente aburridos.

Yo os prefiero a vos, España. Me vinisteis impuesta por nacimiento, pero os elijo aquí y ahora. Sois mi patria, y os amo bien, voto a Dios. Sin tí no soy nada. A veces te mataría, pero otras veces te quiero comer. Y con todas tus miserias, eres infinitamente más bella, real y digna de defender, hasta la última gota de mi sangre plebeya, que cualquier ideología de mierda que se haya inventado, o que esté por inventar.

Anuncios

DUELO A MUERTE EN OK CORRALITO

Desde luego, esta mañana mismo me he tenido que comer las poco amables palabras que escribí ayer sobre Rajoy, pero qué dulce es equivocarse cuando la realidad nos ofrece un respiro inesperado, vive Dios. El debate sobre el estado de la Nación ha sido protagonizado por un Mariano en plena forma que ha puesto a un previsible y aburrido Zetapé contra las cuerdas. Los golpes han llovido desde todos los ángulos. Crisis, imprevisión, inacción, engaño, falsas reformas, Bildu, mala política social, lenta agonía, calvario estéril, prisa por terminar la espantosa etapa Zetapé.

Zapatero se ha regateado a sí mismo en un soporífero desglose de subterfugios baratos y chisteras desfondadas de tanto usarlas. Chisteras sin conejo, además, porque el conejo está en el paro y se ha vuelto a su pueblo. España va magníficamente bien, dice. En unos meses saldremos de la crisis. El muy descerebrado cree de verdad que la crisis se arregla sola. Pero lo más triste es que el muy iluso cree que alguien le cree aún, acaso, que alguien le escucha aún. Por eso, Zapatero, también llamado “la miseria amortizada”, no sólo no se ha ido a llorar a su pueblo, Valladolid, ante las palabras de un Mariano enorme, sino que ha reaccionado al varapalo con insultos y falsas acusaciones. Miente usted en este punto, decía, el torcido miserable, dando por buenas todas las demás aseveraciones que no ha replicado, y dando por buenas, además, aquellas que sí ha replicado, pues, como ha dicho Rajoy en una intervención histórica, a nadie le importan ya las excusas de Zapatero, y el debate se centra ya en cuándo, no en qué, ni en cuánto, ni en cómo, ni en donde, ni siquiera en quién, no digamos en por qué. Sino en cuándo. ¿Cuándo va a convocar Zapatoff elecciones para permitirnos votar y darle la soberana patada en el culo que la soberanía popular le va a propinar en cuanto tenga oportunidad?

Poco importan las rabietas de cuatro indignasunos que no votan porque no hay opciones que estén suficientemente a la izquierda para ellos en el espectro político español, salvo Bildu. A Zapatero le va a caer la del pulpo. Ya Mariano le ha propinado una buena manita de argumentos sólidos a la cara. Tarde es mejor que nunca, diríase en relación a la vuelta al ruedo de Rajoy. Habría sido mejor más pronto que tarde, porque está visto que Zapatero no sufre por nadie más que por sí mismo, de modo que hoy, después del dolor, Zapatero empieza a ver las elecciones como la única manera de terminar con su agonía, máxime cuando, ahora que Mariano se ha unido al baile, esa agonía es dolorosa, humillante y pública, como merece el peor dirigente que ha tenido España en toda su historia, exceptuando al imbécil de Pi y Margall.

PLANTÓN DE LAS VÍCTIMAS

El plantón de las víctimas al homenaje ficticio que han organizado los socios de ETA en el parlamento ha sido notorio. Butacas vacías en un acto en que Bono pretendía ser el único que tomara la palabra. Los socialistas tienen miedo de las víctimas. ¿Por qué será? Evidente. Porque ETA y el PSOE tienen asuntos. Maniobras orquestales en la oscuridad. Unos dicen que es querencia socialista. Otros creen que se está pagando por los favores del 11-M. Todo puede ser.

Bono les ha tildado de “partidistas”. El ramplón de las permutas irá al infierno, por partidista infame y sobre todo porque le sobra mucho pan para tan poco chorizo, total por metro y medio de hipocresía coronada de pelo injertado como las muñecas de Famosa. Si algo tiene este tipejo más grande que la boca, es su patrimonio. Si algo tiene más largo que su nariz, son sus zarpas. El tipo a quien Zapatero arrebató la candidatura sólo puede ser un mediocre, un político de chichinabo, un pamplinas. Además, ha terminado por ser una herramienta de su enemigo. Entre pillos anda el juego. Que disfrute su jubilación de visa oro, bien se la ha ganado. Eso sí, a costa de su puesto, claro. Socialistas son socialistas. Bono, cómo te queremos.

La presencia de Pascual Sala ha sido un sadismo un tanto sobreactuado. El vil Pascual tendrá que responder ante la justicia. Él y sus amos. Rubalcaba es un pelele con bomba y Faisán, pero Zapatero es un cadáver que nos está saliendo muy caro. Yo propongo que cuando muera lo tiremos al mar sin decir la ubicación, como merece su papel en nuestra historia. Aunque, pensándolo bien, tal vez podríamos decir que lo tiramos en el triángulo de las Bermudas, para que su lameculos Joaquín Sabina, y los del 15-M, encabezados por Garzón, puedan peregrinar allá y tal vez desaparecer para siempre, y así, por fin, mejorar el mundo.

Pero, con todo, hay una ausencia que brilla más que todas las presencias. ¿Dónde estaba el Rey, ese que se escondió entre la plebe durante el 11-M? Escondido en la Zarzuela. Yo creo que ya hay material para despedirle. Zapatero, dimisión. Juan Carlos, expulsión. Démosle una jubilación made in Zapatero, paguémosle las pastillas azulitas que necesite para sus actividades privadas, y arranquemos los privilegios a quien vive de las rentas de una transición que ya nos hemos reventado sin que a SM se le haya movido una ceja. Eso sí, tenemos un rey a la altura de las circunstancias. El hecho de que las circunstancias sean deplorables, vomitivas, vergonzantes, fruto de mediocres elegidos por mediocres y gobernando a mediocres, sólo viene a confirmar que sí, que tenemos un rey a la altura de las circunstancias. O unas circunstancias a la altura de nuestro rey, según se mire. Pero ya estamos hablando más de lo que se merece el personaje, que, realmente, no merece mención. Ni está, ni se le espera, ni pinta ya una mierda en este entierro. Amortizado sería digno. Caducado, más bien, sólo sirve ya para decir tonterías a la prensa y dar lamentables discursos decrépitos y vacíos de contenido en Navidad. En su lugar, pondría el discurso del Conde Draco. Al menos a este le respetan los niños. ¿Se imaginan? ¡Un oprobio a la Nación! ¡Dos ignominias! ¡Tres ausencias del Rey lamentables! ¡Cuatro años más de socialismo! ¡Cinco! ¡Cinco tornillos se recuperaron de los trenes del 11-M! (aquí, rayos y truenos) ¡JAAAAJAJAJAJAAAA!

ETA y Zapatero nos van a salir más caros que todas las trapazas de este último, que nos ha entrampado por décadas para desarrollar su “democracia bonita” que dijo que iba a llevar a cabo. Bonita democracia, la que nos deja el en mala hora nacido. Qué lástima que los demócratas de España estén liderados por un pusilánime Mariano. Con menos de eso y un poco más de Esperanza, ETA, Zapatero, Rubalcaba y todos los demás hijos putativos de la democracia no tendrían suficientes millas que poner de por medio. Pero bueno, ahí tienen su plantón, sólo disimulado por Manjón, la amiga de los encubridores de la muerte de su hijo. Y es que entre socialistas, La Idea es más importante que la familia. Bueno, no siempre, ahí tenemos el ejemplo de Chaves, de Alfonso Guerra y de tantos otros. Hasta esos pillastres pueden dar lecciones a según qué víctima. Patético.

JÁUREGUI EL FELÓN

Desde luego, si hay alguien en el PSOE que me da más asco que Zapatero, Salgado, Chacón, Pajín y Rubalcaba juntos, ese es Ramón Jáuregui, el fan de ETA, que ahora se las da de liderar la firmeza contra ETA, después de ejercer de animador durante la reflexión exprés del tribunal constitucional. Ramón, gente como tú me hizo abrir los ojos a lo que es en realidad el socialismo, una estafa de hijos de puta para idiotas, ingenuos, envidiosos y cobardes. Gente como tú me hizo darme cuenta de que el nazismo sólo es una sucursal díscola del socialismo, y Hitler, un socialista que fue más listo que los socialistas. Gracias, Ramón Jáuregui, por recordarme una vez más el nivel de inmoralidad, de desfachatez y de jesuitismo al que puede llegar el socialismo sin que se le mueva una ceja.

Evidentemente, Ramón Jáuregui el Felón está tratando de centrar el discurso contra Bildu en el asunto “rechazar la violencia”. Así, un poquito antes de las elecciones, Bildu sólo tendrá que “rechazar la violencia” al toque de batuta de Rubalcaba para, alehop, convertir a unos asesinos en serie en  borreguitos de Norit, y poder hacer causa común contra el PP.

Pero España no es gilipollas. Bueno, sí, somos gilipollas, como demuestra que estéis en el gobierno a estas alturas. Pero no tanto, Ramón. Nos vemos en las urnas, Ramón. Desde luego, menuda panda de tiparracos…

LA PEDREA ROJA

A Zapatero se le han reído en la cara los periodistas de San Petersburgo, cuando ha dicho que iba a adelantar la recuperación económica de España. Qué ingenioso. Me ha venido, no sé por qué, el título de cierto artículo que leí hace tiempo, llamado “Es simpático, el imbécil”. Que le vayan dando. Hay cosas más divertidas que hablar. Como por ejemplo, el jugosísimo espectáculo del fracaso del 15-M, que no convoca más que a desharrapados, perroflautillas y borrokas. O por ejemplo, el jolgorizante revés que le ha metido Juan Aguirre, el guitarra de Amaral, a Rubalcaba, por citar una de sus canciones para hacer coñas con el caso Faisán, en el que Interior dio un chivatazo a la ETA para avisar a los terroristas de que estaban pinchados. Gloriosa respuesta de Amaral: “Mira, amigo, no me toques los huevos, las canciones son de todos”. Con un par, sí señor. La etiqueta no es perfecta, pero suena auténtica, y a un artista no le pido etiqueta, sino autenticidad, conque chapó Amaral. Parece que aún quedan artistas dispuestos a plantarle cara al poder. Y no como el mal cantante Nacho Vegas, alias el olvidable, que ha insultado a otra artista mucho mejor que él, por declararse de derechas, si de algo. Para Vegas (el último parásito de Bunbury) decirse de derechas es propio de cabrones o de cretinos. Yo creo que es al revés, que decir eso sí que es propio de cabrones, de cretinos, o de paniaguados que viven de lamer el culo al partido socialista. O las tres cosas a la vez, como demuestra alguno de cuyo nombre ya me he olvidado. Pero claro, no le podíamos pedir menos a un comunista, qué menos que abominar de la libertad ideológica y de expresión.

Mientras a los consistorios del PP les cae la pedrea roja de los indignasunos, a Roures, que controla los audímetros, y que es el principal cliente de la tele socialista, le ha caído el Gordo, o sea, la retransmisión del Gordo de la Lotería, mientras los principales clientes de Roures abominan de la privatización de la televisión. Ecuación imposible, lo sé, pero de fácil solución, porque cuando entre socialistas anda el juego, el resultado es previsible: ruina para todos, menos para los paniaguados del poder. Los cuales castigan la disidencia: no ha tardado en salir un concejal de Aranjuez (líderes en quema de documentos públicos al estilo de El Hundimiento) para llamar gilipollas a Amaral. Como buen perro de presa, obediente como buen socialista, declara el tipo que “si escuchara a Amaral, dejaría de hacerlo” después de las declaraciones de esta tarde. ¡Pecado mortal, meterse con Rubalcaba! No deja de ser casual que los tres progres que menos necesitan de subvenciones (Jorge Javier Vázquez, Amaral y Santi Segura) sean los únicos que se atreven a criticarles, y no como los otros, que necesitan PSOE para parecer gente de éxito, y francamente estaría muy mal por su parte morder la mano que les da de comer, o morder la teta que les da de mamar, a los mamoncines.

Ah, y no podía acabar este post sin mencionar al gran Enrique Bunbury, que se ha desmarcado de los ladridos de su amigo Vegas. Bunbury tampoco necesita subvenciones para llenar estadios. ¿Casualidad? Ni de coña. Un besazo a los lectores (¡casi 100.000 visitas en dos años!), y nos despedimos con un temazo. Hasta el próximo incendio.

CLARENCE CLEMONS: HA MUERTO UN HÉROE

The rangers had a homecoming in Harlem late last night. El Gran Rock está de luto. Ha muerto un héroe, un ser mitológico, el saxo de la furia salvaje, la apisonadora del Rock, el mastodonte negro de la E Street Band. El Rock de verdad, el Rock con mayúscula, el Camino del Trueno, ha quedado mutilado para siempre, porque un bestiario del Rock sin Clarence Clemons es un bestiario incompleto. Muere con él una época de héroes, de leyendas vivas, la era de todos esos chavales que buscábamos inspiración de verdad en maestros de verdad, una época que agoniza a cada día que pasa, y que no volverá, porque lo verdaderamente auténtico es irremediablemente irrepetible. Ha muerto Clarence Clemons, maestro entre los maestros, hermano de sangre de todo amante del rock, de la épica y de la celebración de la vida. Este mundo está muy lejos de los Dioses, pero generoso, Clemmons nos los acercaba con su saxo visceral, y cuando nos hacía falta, nos recordaba que la vida merece la pena, siempre y cuando sepamos apreciar su belleza, una belleza que está esperándonos ahí mismo, detrás de cualquier esquina de esta maldita y grandiosa jungla que es el mundo.

Gracias por todo, Clarence Clemons.


+++

The rangers had a homecoming in Harlem late last night
And the magic rat drove his sleek machine over the Jersey State line
Barefoot girl sitting on the hood of a dodge
Drinking warm beer in the soft summer rain
The rat pulls into town rolls up his pants
Together they take a stab at romance and disappear down Flamingo Lane

Well the maximum lawman run down flamingo chasing the rat and the barefoot
Girl
And the kids round here look just like shadows always quiet, holding hands
From the churches to the jails tonight all is silence in the world
As we take our stand down in jungleland

The midnight gangs assembled and picked a rendezvous for the night
They’ll meet `neath that giant exxon sign that brings this fair city light
Man there’s an opera out on the turnpike
There’s a ballet being fought out in the alley
Until the local cops, cherry tops, rips this holy night
The streets alive as secret debts are paid
Contacts made, they vanished unseen
Kids flash guitars just like switch-blades hustling for the record machine
The hungry and the hunted explode into rocknroll bands
That face off against each other out in the street down in jungleland

In the parking lot the visionaries dress in the latest rage
Inside the backstreet girls are dancing to the records that the d.j. plays
Lonely-hearted lovers struggle in dark corners
Desperate as the night moves on, just a look and a whisper, and they’re gone

Beneath the city two hearts beat
Soul engines running through a night so tender in a bedroom locked
In whispers of soft refusal and then surrender in the tunnels uptown
The rats own dream guns him down as shots echo down them hallways in the
Night
No one watches when the ambulance pulls away
Or as the girl shuts out the bedroom light

Outside the streets on fire in a real death waltz
Between flesh and what’s fantasy and the poets down here
Don’t write nothing at all, they just stand back and let it all be
And in the quick of the night they reach for their moment
And try to make an honest stand but they wind up wounded, not even dead
Tonight in Jungleland

15-M, LOS APOLÍTICOS DEL FUSILAMIENTO

Apolíticos se decían, pero ya han salido a ondear las banderas republicanas tricolores. Me gustaría saber qué habría pasado si algún manifestante hubiera sacado la bandera de España a la manifestación. Absurdo intangible, pues, por definición, los que componen la masa sucia del 15-M son aquellos que jamás sacarían una bandera de España a la calle. Los agentes suicidas de una nación que se está suicidando no podían por menos que odiar su propia bandera.

Pero el hecho de que admitan la fea tricolor es sintomático de muchas cosas. La primera de las cuales, que ese movimiento político que se dice “apolítico” es, precisamente, más político de lo que ninguna bandera nacional podría ser jamás. Para esa masa sucia, la bandera tricolor de la república que destruyó el PSOE de la mano del PC, de UGT y de la CNT, es símbolo básicamente antifranquista, de modo que ya sabemos de qué lado del espectro político no declarado se posicionan los quinceemistas, sus perros y sus flautas. Del lado izquierdo, sin duda.

Más aún. El hecho de que saquen la fea tricolor y rechacen la nacional nos revela que para estos desgarramantas, la nacional sigue siendo la bandera de Franco. Nada más incorrecto, pues la bandera española es mucho más antigua. Pero no por incorrecto, menos real la significación para estos ignorantes vocacionales.

Más aún. El hecho de que la bandera tricolor sea su amiga, y la nacional, su enemiga, nos viene a decir que para estos rastafaris de chalet, nuestra constitución, como producto final del franquismo, es una imposición. Para el 15-M, nuestra democracia, pues, es una imposición franquista, un legado franquista que convierte nuestros derechos y deberes en espejismos bastardos, muy distantes de la “democracia real” que estos propugnan. No en vano, los quinceemistas rechazan nuestra Constitución. “No la votamos, dicen”. Y digo yo, tampoco votaste, por tanto, por el derecho a manifestarte. ¿Es menos legítimo ese derecho? ¿Es menos legítima la Constitución de los Estados Unidos, sólo porque ni uno solo de sus beneficiarios actuales la haya votado? Para ellos, la Constitución es un ideario a la carta, que se altera al albur de las apetencias de cuatro putos monos cada vez que va a arrasar la derecha en las urnas, ¿no? No encuentro nada menos democrático que lo que estosbandarras entienden por democracia.

Más aún. Puesto que esta democracia no la consideran real, estos homeless de chalet no reconocen como legítimos los resultados electorales, pues no han sido consensuados en asamblea. De modo que cuando la derecha arrase en las urnas, dirigirán contra ella, y contra sus votantes, que somos nosotros, sus iras. Para ellos, para la extrema izquierda, ser de derechas es ya casi un delito, y sin duda, una miseria que debería llevarse en secreto. Lo sé por experiencia, además, pero es que últimamente se ha dado un hecho extremadamente pertinente para lo que estamos diciendo aquí. Hace unos días, la cantante asturiana Russian Red declaró en una entrevista que, si tiene que ser algo, ella es de derechas. Días después, Nacho Vegas, al ser informado al respecto de la ideología de Russian Red, dijo: “Cualquiera que se declare de derechas ha de ser un cretino o un cabrón”. Nacho Vegas revive el matonismo y la arrogancia de la izquierda frentepopulista que planeaba someter a media España y fusilarse a la otra media. Le entendemos, porque uno no puede cantar tan mal y vivir toda la vida de mezclarse con Bunbury, que sí vende discos y entradas, sin tener que recurrir a la mamandurria PSOE y a la ley Sinde. El derecho a ser artista y vivir bien sin trabajar. Talmente como los quinceemistas, que reclaman su derecho a una vivienda sin tener que pagar. Así nos va.

Viva Rusia y la subvención

15-M LOS INDIGNOS

Van de Les Miserables, pero nunca han estado a menos de doscientos metros de un libro de Víctor Hugo. Van de comprometidos, pero solo salen a romper cosas cuando no manda el partido socialista. Van de activos, pero llevan hibernando desde el 11-M, cuando aún fingían que rechazaban los atentados. Van de inclasificables, pero solo son perroflautas con complejos. Van de libertarios, pero no piden libertad, sino todo lo contrario. Van de pacifistas, pero son unos fascistas autoritarios y violentos. Van de compromiso social, pero no dan un duro a los pobres y marginan a los indigentes en sus acampadas. Van de limpios, pero llevan las pulgas y el olor a meados allá donde acampan. Van de progresistas, pero idealizan la vida del campo y abrazan la ideología más rancia y asesina de la historia. Van de ecologistas, pero en cuanto les caen cuatro gotas se cagan en las patas. Van de apolítocos, pero piden muerte al capital. Van de feministas, pero en sus campamentos hay violaciones. Van de indómitos, pero se saben los niños bonitos de Zapatero y Rubalcaba. Van de todo, y no son nada, nada más que un atajo de nazis descamisados, coleccionables y puestos en fila. Van de indignados, pero sólo llegan a indignos.

HISTORIA

En España, en 1931, el régimen encontró en la Iglesia Católica el chivo expiatorio hacia el que desviar las actitudes violentas de la indignación que alentaba el golpista PSOE día sí, día también. Las políticas laicistas y la dialéctica del odio terminaron por dar sus frutos, y tras ser proscritas las expresiones religiosas públicas, los más violentos encontraron en el clero un blanco perfecto sobre el que dar rienda suelta a sus impulsos y a su intolerancia. Se quemaron iglesias ante la pasividad de las autoridades, pues Azaña, que tenía perfecta conciencia del desastre que se estaba desatando, no se atrevió a hacer cumplir la ley.

“Todos los conventos de España no valen la sangre de un solo republicano.” Manuel Azaña, presidente de la República.

“La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: ésa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista”. El Socialista, diario del PSOE.

“El pueblo, que siempre dio pruebas de la más noble elevación espiritual (…) no puede olvidar en estos momentos que junto a los edificios que pretende destruir hay casas donde habitan millares de convecinos (…) ancianos (…) a los que las llamas (…) no podrían distinguir ni respetar. Por ello, si la indignación prendió el fuego, apáguenlo los corazones generosos de los madrileños”. Cayetano Redondo, alcalde de Madrid, 1931

LA JUNGLA DE CRISTAL

El plan era casi perfecto: Unos terroristas comunistas, procedentes de la Alemania del este, toman una gran empresa de Los Angeles, un edificio inteligente en el que todos sus ocupantes figuran en el directorio, lo que facilita el control sobre ellos imposibilitando fugas o testigos, y amenazan con matar (“ejecutar”) a los rehenes si la administración se niega a llevar a cabo sus exigencias. Pero todo plan tiene una falla, y en este caso, la falla es que nadie contaba con que el poli más duro de Nueva York ha venido a pasar las navidades con sus hijos, pasando antes a saludar a su ex-mujer al trabajo, y que anda suelto por el edificio sin que su nombre figure en ningún directorio, porque para entrar ha usado su placa y una frase lapidaria, y nadie salvo ella sabe que sigue ahí cuando los terroristas toman el Nakatomi Plaza. A medida que va pasando la noche, McLaine va deshaciéndose uno por uno de todos los terroristas. En línea directa con el jefe de los terroristas a través de walkie talkies, McLaine va frustrando sus aviesos planes, mientras que la policía le insta desde el momento en que se enteran de su existencia a que se quite de en medio, que no “cause más problemas”. En un momento dado, McLaine se entera de que los terroristas sólo están usando sus exigencias políticas como señuelos de distracción, porque lo que de verdad buscan son los miles de millones en bonos negociables que duermen en la caja fuerte del último piso. No eran políticos, sino simples chorizos. Comunistas, sí, pero venían a por el dinero. ¿A qué si no, tras organizar una operación tan costosa? Al final, un maltrecho John McLaine, tras dejar secos uno tras otro a todos los criminales, sólo le faltan dos: un esbirro, y el jefe, Hans Gruber, un tipo inteligente, un pragmático que ha llevado la operación con elegantes formas e infames métodos. La escena es memorable. Gruber, en medio de un edificio destrozado, agarra a la mujer de McLaine y amenaza con matarla si este no se entrega. Surge John en medio del caos de cristales, chispas y humo, con las manos en la nuca. Lo que el malo no ve es que McLaine se ha pegado su beretta en la espalda con cinta adhesiva, y espera el momento preciso, encañonado por el esbirro, y con su propia esposa encañonada por Gruber. Y por fin, cuando Holly se da cuenta de la señal de su marido, se agacha. John dispara a Hans, esquiva el disparo del esbirro, dispara sobre él y sopla el humo de la pistola. La bravuconada de John da tiempo a reaccionar a un herido Gruber, que a punto de caer por la ventana que tiene detrás, arrastra a Holly en su caída. John sujeta a su mujer en el último momento. Gruber está colgando en el vacío, agarrado solamente por el reloj de pulsera de ella. Está claro que va a morir, el edificio está rodeado de policías, los bonos negociables llueven ardiendo en el cielo de Los Angeles, y la operación se ha ido al traste. Es imposible ganar. Sin embargo, Gruber, con la mano libre, y en cámara lenta, saca una pistola del cinto, dispuesto a matarla. Es un acto de maldad pura, pues matarla le precipitará al vacío. Pero es la única forma de que McLaine pierda la partida, aunque Gruber no la pueda ganar. Indignado, seguro de su derrota, prefiere romper la baraja antes que perder con deportividad. Hans, el comunista que iba de político pero sólo era un ladrón, colgando de un reloj que no aguanta su peso, quiere matar a la mujer de su enemigo aunque eso le suponga la muerte, incapaz de reconocer que su plan no era perfecto, y que lo único que podía ir mal, o sea, que un solo ocupante del edificio no le tuviera miedo, fue mal.