PERROFLAUTAS, 1.500-DEMÓCRATAS, 25.000.000

Habló la democracia, y convirtió la antepenúltima pataleta de la izquierda perroflauta en una anécdota rica en mugre, pobre en propuestas democráticas, y cuya indigencia moral quedó perfectamente retratada en la indigencia física de los “indignados”: una indigencia estética, buscada y no encontrada, y por lo tanto, impostada. Una indigencia con cuenta en el Santander.

Habló nuestra muy mejorable democracia, que, por muy mejorable que sea, que lo es, siempre será mejor que el régimen comunista de bolsillo que proponen nuestras mascotas de la chinche, allá en Sol. Una muy mejorable democracia a la que propongo un reto inaplazable: mejorar nuestro proceso de selección para que no vuelva a colarse un traidor en la Moncloa. Eso es lo que falló en un principio. Nuestro sistema es mejorable, pero lo que falla de verdad es el personaje. El mejor barco del mundo puede irse a pique si lo comanda un demente o un idiota, no ya un espía enemigo. Y no digamos, si el barco lo comanda un interfecto que aúna las tres características. Eso es lo que ha fallado.

De no haber gobernado un idiota aficionado y espía enemigo, nadie habría ignorado al TC cuando le convenía después de bloquearlo a placer durante tres años porque tenían el encargo de hacer tragable el intragable estatuto de los separatistas; nadie habría convertido la educación en una triste broma de pésimo gusto; nadie habría encomendado nuestro tejido energético a los postulados de cuatro mentecatos de color verde; nadie habría gastado millones y millones de euritos de usted y míos en la más absoluta de las nadas, impersonadas en el lesbianaje senegalés y otros tantos colectivos de los cuales apenas nadie ha llegado a ver un solo euro de esas ayudas, que se quedaron perdidas entre municipios y administraciones de la izquierda, o la tómbola de la memoria histórica, una tómbola trucada a ojos vista para que siempre le toque al que tiene boleto rojo; nadie habría sobreestimado el dictamen fraudulento del TC a contrarreloj cuando le convenía para cubrir el doble objetivo de encumbrar a la mafia vasca y conservar los apoyos necesarios para apurar legislatura, capítulo que encuentra su caricatura más amable, auspicio de Rubalcaba incluido, en la improvisada República Popular Mugrienta de Sol; nadie habría sobornado a los sindicatos y puenteado el sistema para pervertir las funciones de estos hasta el punto de hacer que se enriquecieran más cuantos más parados hay; nadie habría pervertido la función de los sindicatos hasta el punto de convertirlos en agentes paniaguados del gobierno, cuya principal función ha dejado de ser impedir el paro, y en cambio, procurarlo, protegerlo y justificarlo; y sobre todo, nadie habría encubierto el peor atentado de la democracia de España, el atentado en cuya onda expansiva Zapatero surfeó hasta okupar la Moncloa, aupado por los mismos pazis indignados de entonces que luego se callaron cuando fue su mentor Zapatero quien se lanzó en primero de la foto en una guerra extraña y de fundamentos misteriosos; y no lo habría hecho porque ningún traidor habría manejado a la prensa para que difundiera las mentira exactas en los momentos exactos en la siniestra jornada del 11-M por el que aún nadie ha respondido.

Y por no irnos a dormir con una nota negativa en un buen día para los que ejercimos hoy nuestro derecho y deber de votar como demócratas, he de señalar que, si algo positivo nos ha traído el haber sido gobernados durante ocho largos años por el traidor Zapatero, es, precisamente, que han quedado evidenciadas todas, todas las fallas de nuestra democracia en construcción. Y esto es así porque el traidor Zapatero las ha utilizado TODAS para gobernar sin un gramo de filantropía, con varios puñados de talante autoritario y una innegable vocación de sabotaje. Y por fortuna, parece que la España votante, trabajadora cuando la dejan, se ha dado al fin por enterada del sabotaje, a excepción de unos pocos millones de miopes y de adictos al régimen, y a excepción también de un puñado de botarates que no se representan ni siquiera a sí mismos, y que escenifican en Sol, con involuntaria perfección, su soñada democracia popular de Corea. Y les hemos ganado por goleada: Demócratas, 25.000.000-Perroflautas, 1.500 (perros y piojos incluídos).

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