MANIFESTACIÓN CONTRA EL TERRORISMO: LA TARDE PERFECTA

Hoy amaneció bonito, pero a eso de las tres empezó a concentrarse sobre la Plaza de la República Dominicana un rebufo de viento furioso y nubes negras. Al poco, estaba oscuro, y llegaba a la intersección de Alberto Alcocer con Príncipe de Vergara una lluvia que se ha mantenido constante a lo largo de la tarde en forma de gruesos y gélidos goterones. Y ha sido mejor así. Un día tan bonito como el que había amanecido, habría sido un engañoso maquillaje, un sinsentido estético para lo que estaba ocurriendo en Madrid a pie de calle, tan lejos del cielo y tan cerca del canalla de la Moncloa, cuya traición no ha podido evitar la marea de banderas de España que iba impregnando el asfalto, primero de a poquito, y al final a borbotones.

José Francisco Alcaraz, en un guiño a los que allí estábamos a pesar del mal tiempo, ha achacado a Zapatero haber contratado la lluvia de 5 a 8. Pero era sólo eso, una broma, un guiño a los presentes. Pero yo creo que ha sido mejor así. En perfecta ilustración con lo que se estaba cociendo a ras de suelo, que es donde transitan los ciudadanos, el día se ha enlutado por la decisión injusta e impostada del traidor tribunal constitucional, que no escribiré en mayúsculas para no devaluarlas. Era el clima perfecto, a la hora perfecta. De este modo, las banderas pudieron ondear con más rabia, y los lagrimones de las víctimas traicionadas convertían el acto en otro día de los paraguas, como el 12-M. Mejor así. Si no fuera por las palabras de Alcaraz, alguno habría pensado que el clima era también parte de la organización. O, al menos, que había sido invocado por el estado de ánimo de los que allí nos concentrábamos: oscuro, lluvioso, corto de esperanza, y largo, muy largo, de mala leche. Y para confirmar tal sensación, a los pocos minutos de cerrarse el acto y disolverse la multitud, canalizado ya el cabreo que se respiraba en el ambiente, ha sido cuando ha caído el verdadero chaparrón. De tal modo, soy de los que piensan que el tiempo acompañó. Y además, perdieron la tarde los que podían haber asistido y no lo hicieron solo por darse un garbeo, así que no faltó nadie, y estuvimos los que tuvimos que estar. Los que estaremos en el futuro, acompañados de más gente cada vez, a medida que se vaya publicando lo que hace un acosador cuando el poder le da la razón. Allí estuvimos el número justo de personas que no pudimos quedarnos en casa porque nuestro sitio estaba allí, en la Plaza de la República Dominicana. Y no fuimos pocos, si tenemos en cuenta el grado de papanatismo gilipollas al que está llegando esta sociedad baturra que exige la luna sin dar nada a cambio, que recibe mierda de los políticos y en lugar de enseñar los dientes prefiere cambiar de canal. Esta tarde, España eramos nosotros, amenazados por gruesos chaparrones y negros nubarrones. Hemos fijado así la cantidad mínima de personas que asistirán a las próximas concentraciones. Un número que irá creciendo progresivamente por causa de fuerza mayor. Y además, fuimos los únicos a los que el tiempo no estropeó el sábado. La única actividad al aire libre que no quedó arruinada fue la nuestra, la de los que estuvimos. La de los que, cuando el acoso y la amenaza al demócrata se desaten, podremos decir que estuvimos, que lo vimos venir. Que sabíamos lo que estaba pasando y dijimos NO. Que no nos estafaron con la paz bastarda de los matones, una “paz” que no es tal sino sólo terror. Y que no perdimos la tarde porque necesitábamos proclamar a los cuatro vientos que Zapatero y sus “magistrados” quieren que confundamos la paz con el silencio de los corderos, cuando no es lo mismo, ni parecido, pues antes y después de las batallas más cruentas, se respira el silencio, pero no la paz. Y ahí estuvimos para decirle al socialismo que con nosotros, sus trapazas no cuelan, y que, para que la izquierda impusiera su proyecto totalitario, tendría que acabar con nosotros, y no podrá jamás, porque somos legión.

Por eso no hubo silencios en la concentración de esta tarde, aparte del minuto sobrecogedor en memoria de las víctimas. Por eso gritamos al unísono que, en nuestro nombre, NO. Para demostrarles a los matones y a sus amigos socialistas que aquí sólo callamos un minuto por las víctimas. Dejemos que la izquierda haga su minuto de silencio por Bin Laden. Que hagan su silencio por el cadáver político de Zapatero, el amigo de los terroristas. Ya veréis que ese silencio queda roto por los gritos de los asesinos que no respetan nada porque nos odian tanto como odian a su patria y a sí mismos.

Queda, pues, otra tarde para el recuerdo, la que más se recordará cuando los asesinos vuelvan a hacer lo único que saben hacer, pero ya no tengan a un presidente amigo. La que más se recordará cuando los españoles que sí se han creído la estafa de ETA, como se creyeron la estafa del 11-M, se queden con cara de gilipollas al ver lo que se ha hecho con su voto, con su apatía y con su egoismo estructural, cuando se miren las manos y tengan que ocultarlas para esconder las manchas de sangre. Cuando se miren las togas, tengan que remangárselas para ocultar el lodo del camino, y se les quede el culo al aire. Porque el lodo traerá sangre, una sangre espesa y negra que sólo podrá limpiar una lluvia como la de hoy. La lluvia de los indignados. La lluvia de los que no se dejan aplastar. La lluvia de los que aguantan.

Retroceder, nunca. Rendirse, jamás. Y viva España.

———

Echa, echa un ojo, y mira un asomo de lo que te perdiste. Hay que estar. Ya me lo dirás cuando la próxima vez no te quedes en casa y experimentes la paz y el ánimo de saber que perteneces a algo por lo que merece la pena luchar.

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One thought on “MANIFESTACIÓN CONTRA EL TERRORISMO: LA TARDE PERFECTA

  1. Azucena mayo 15, 2011 / 10:40 pm

    En estos tiempos en los que todavía mucha gente que se llama progresista sigue anclada en un discurso del pasado, cruel e insolidario para continuar justificando las acciones y la comprensibilidad de las acciones de la banda terrorista y su entorno, es alentador el ver en la calle a personas que se guían por el sentido común y la racionalidad, en su apoyo a las víctimas, ya que no hace falta pertenecer a ninguna ideología para entender que la amenaza y el tiro en la cabeza se hacen más fuertes si justificamos y permitimos el enaltecimiento de toda violencia, también constituida por el mirar al otro lado y aludir a una paz en la que los inocentes tienen que agachar la cabeza mientras que los asesinos pretenden constituirse como grupos políticos para participar de una democracia en la que no creen, no respetan y vulneran constantemente.

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