LA GUERRA DE ZAPATERO (IX): EL SILENCIO DE LOS CONGRESOS

Como no podía ser de otro modo, Zapatero ha convertido, con la inestimable ayuda de Mariano, su principal valedor, la sesión monográfica de hoy en una triste comedia sin risas y sin público. Con sólo tres votos en contra, imaginamos que de IU, y una abstención que sospechamos del traslúcido y esmerilado Mariano, ese que “para las cosas feas de la política ya tengo a Cospedal”, y que, por tanto, prefiere no mancharse las manos y que otros hagan el trabajo sucio, y del que por tanto no nos sorprendería que hubiera ordenado a su partido un voto de disciplina para él quedarse tranquilo, abstemio de responsabilidad. Y es que este congreso nuestro está plagado de PAZIS, no se crean que sólo hay PAZIS en los platós. El PP ha aplaudido la intervención de Llamazares por decir lo que ellos no se han atrevido, y eso sí, en la votación han apoyado a Zapatero unánimemente. Cero Zapatero para todos ellos. Menos para Llamazares, que ha tenido la vergüenza torera de mantenerse en su sitio. Los demás, unos PAZIS. El PP cualquier día va a cambiar sus siglas por las de PSOE, y tendrán que litigar en los juzgados para ver quién se queda el nombre, si los de 100 años de honradez (a ver cuándo empiezan) o en cambio los del ocho años de silencio (a ver cuándo terminan).

El discurso de Zapatero, el batracio anfibio de Nucleares No pero Nucleares Sí, de No a la Guerra pero Sí a la Guerra, el de Por el pleno Empleo y Por el pleno Paro, el dialogante que huye de los plenos, el que respira debajo del agua, su discurso, digo, ha sido el colmo de la hipocresía. ¿Fuerzas humanitarias, dice? Bueno, tal vez. En la medida en que un misil Sidewinder o un AMRAAM pueda ser calificado de humanitario, según las intenciones del que lo usa, pues sí, habrá que concedérselo. En ese sentido, las bombas de los trenes de Atocha también fueron humanitarias, porque se pusieron ahí para traernos la paz. Y las falsas mochilas bomba que colocó otro hombre de paz, también fueron humanitarias, porque sirvieron para tapar la autoría de tan filantrópico terrorista. Máxime cuando las mochilas estaban preparadas para no explotar. No fueran a matar a algún compañero. Y es que, si lo analizamos bien, ¡qué humanitario fue el 11-M!

Del mismo modo, entonces, dos aviones estrellados contra torres gemelas también son humanitarios, diría Osama. Y diría bien, dentro de esa lógica perversa que comparten Zapatero y los terroristas. Para ellos, las guerras y otras formas de matar, son humanitarias si las hacen ellos. Sin embargo, si otro que no sean ellos envía una fragata médica a un conflicto, o le hace la guerra al terrorismo (esa gran oenegé) entonces es un asesino infame.

Por supuesto, el sustrato final de toda esta basura que nos vende Zapatero es que lo de ETA tampoco son atentados, sino acciones humanitarias. Ya dijo alguno de sus esbirros que Otegui es un hombre de paz. Por supuesto. Otegui es un hombre de PAZ, de Plataforma de Apoyo a Zapatero. Otro PAZI. Por eso, por humanitarios y filantrópicos, Zapatero quiere rehabilitar a ETA en los ayuntamientos. Y mientras se consuma la fechoría, pues nos entretiene con un ejemplo más de cómo el hijo de rana marea la perdiz electoral(la paloma, en este caso) y le llama acción humanitaria a pegarle un pepinazo a un caza libio, y a enviar a las Oenegés Armadas de la señorita Pepis una Méndez Núñez de recreo, un submarino que lanza torpedos solidarios, además de cuatro cazabombarderos F-18 que disparan botellas de calimocho y unos bongos para amenizar la sentada.

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