ACTUALIDAD CRÓNICA GALOPANTE

Esperanza Aguirre será operada en las próximas horas, en un hospital público de Madrid. Nuestros mejores deseos para ella. La noticia de su cancer de mama sirvió de atril para que la clase política española volviera a demostrar su hipocresía y su estupidez. Y es que, sin Esperanza Aguirre en el ruedo, la media baja que es una barbaridad.

Así, Cospedal se lució con una tontería: “No voy a dramatizar más de lo que ella ha dramatizado”. La verdad es que Cospedal, con su atrofia verbal, desdramatizaría un tsunami, si le tocara comentarlo. Y si tuviera que comentar el apocalipsis, lo convertiría en una de esas sartas de obviedades y naderías que caracterizan su discurso. No hay más que ver cómo anoche, en El Gato al Agua, hablando de un tema que encendería los ánimos de un chino fumando opio, el chivatazo Faisán, casi se queda dormida en mitad de su intervención, ante la creciente indignación de los tertulianos. Claro, después de la publi alguien debió de darle un toque, porque realmente parecía que tuviera una jeringa de heroína colgando del brazo, y ya se puso en modo Cospe-indignada-con-la-justicia. Sobre todo cuando le sacaron a Bono. Entonces ya sí, la fiscalía esto, la fiscalía lo otro. No parecía la misma después de la publi. Esta señora no dice nada sin la aprobación de sus asesores.

Esos mismos asesores no impideron que Mariano, acerca del tumor de Esperanza Aguirre, hiciera gala de una de las piezas más surrealistas de su colección, y no es poco decir. Donde Maricospe habla como una heroinómana “traaanki, trooonka”, Mariano parece ir de tripi, y más que dar ánimos, se ofrece a Esperanza para cuidar de sus cosas el primero de la fila. Mariano es de esos que cuando animan a un amigo, el amigo prepara una carta  de esas encabezadas con un “Señor Juez”. Ni una ni otro supieron hacer que sus palabras de apoyo sonaran convincentes. ¿Por qué será? Tal vez porque no es fácil parecer un amigo convincente con alguien a quien han apuñalado, por la espalda, pero a la vista de todos, cada vez que han tenido ocasión. Cuando Esperanza pone las cosas en su sitio, nunca falta un Mariano o una Cospe para embarullar su buen trabajo. Y es que no hay cosa que moleste más a un político mediocre que un político de verdad, ¿eh, Mariano? No seáis torpes, hombre. Con las enfermedades no casan bien las originalidades, que te hacen quedar mal porque parece que te importe más lo que tengas que decir sobre ello que el asunto en sí. Mariano, Cospe, tomad nota: para estas cosas tan serias, si no tenéis nada que decir, ceñíos a las fórmulas.

Pero la palma se la lleva, como siempre que mete baza, la Pajinaria, que despachó su “solidaridad” (palabra que me revuelve las tripas físicamente, sobre todo dicha por un socialista), no encontrando peor manera que hablando de tasas de mortalidad europeas y española por cáncer de mama. Desde luego, si hablar es adornar lo que se piensa, y si la palabra traiciona el subconsciente del parlante, tanto más cuanto menos preparado intelectualmente, estamos listos con una Ministra de Sanidad de semejante calibre. Esta es capaz de asignar el caso de Esperanza al doctor Montes.

Tuvo su castigo por su torpeza malvada horas después, cuando estaba comiendo en uno de los restaurantes más exclusivos de Madrid y una comensal se levantó para decirle a la Pajinaria en todos sus morros que hay que tener mucho ídem para predicar solidaridad y recortes y meterse entre pecho y espalda una cuenta de tal calibre, ni siquiera cobrando varios sueldos como los cobra. El postre lo puso la guardia pretoriana de Pajinaria, que pidió a nuestra indignada heroína y sus acompañantes QUE SE IDENTIFICARAN. A lo que todos se negaron porque no habían cometido ningún delito. Porque, que nosotros sepamos, decirle la verdad a una ministra socialista es legal, aunque sea peligroso. Y la guinda la puso Pajinaria, que optó por largarse sin comer, humillada por su deleznable actitud, escoltada por su famélica legión y echando estrellitas por el culo.

Lea la noticia en Periodista Digital pinchando en la foto.

 

No me dejan comer caro porque soy mujer

Desde luego, a la mujer que puso a Pajinaria en su sitio, habría que ponerle una placa en el frontispicio de Sanidad, junto a la nuestra (de los fumadores), y desde luego, espero que el restaurante pagara la cuenta de la heroína del día. Del día, con permiso, por supuesto, de Esperanza.

Por cierto, ¿pagó Pajinaria, o hizo un sinpa? Habrá que enterarse.

2 respuestas a “ACTUALIDAD CRÓNICA GALOPANTE

  1. Sonja febrero 28, 2011 / 4:04 pm

    Yo flipé escuchando a la Pajín con eso de “cáncer de mala”, chico hay lapsus que en ciertas ocasiones no se pueden tener.

    • Monolocus marzo 1, 2011 / 9:11 pm

      Ella sí que es un cáncer, de mala que es. Lo de “cónyugues” fue la leche. Y lo del acontecimiento planetario. Y es que Pajinaria es mucha pajinaria, la conejita duracell del gazapo político.

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