SON RUMORES, SON RUMORES

Me cuentan por email que dicen los cercanos que se cuenta por los mentideros que se se cree que se supone que se piensa…

…que la pobre Xonxo ya estaba hasta el gorro del cretino de su marido Pepelu incluso antes del 14-M. Que el matrimonio más grimoso de la democracia (y no es poco decir) se sostiene sólo para mantener las apariencias. Una farsa presidencial.

…que Pepelu Monclovich, no menos hastiado de Xonxo Gorgolitos de lo que ella lo está de él, las prefiere menistras, y en especial, las prefiere Trinis, no sé si lo pillan. Así, de un tiempo a esta parte, parecería ser que Pepelu Monclovich bebe los vientos (a los que la tierra pertenece) por Trini Jeringuillas, con la que prefiere compartir sus ejercicios de alcoba antes que con su legítima Xonxo. Por cierto, que vaya cuadro tiene que ser el colega cohabitando. Si lo hace igual a como hace footing, ya me puedo imaginar a la Jeringuillas, glacial, repasando la lista de la compra mientras el otro espasmea indetectado encima suyo con los ojos en blanco pensando en la Pasionaria, en Rosa Luxemburgo, o en pedir asilo político en Luxemburgo, que por ahí todavía no le conocen. (Y ya, ni eso, porque a Pepelu lo han calado antes en el extranjero que aquí dentro, España gilipollas)

…y cuentan, por fin, que una de las siniestras, no me acuerdo si la grande o la más grande, ha mandado a papi a tomar por el santo culo y se ha largado con su macho a una especie de comuna para pijoflautas, como le va a hacer Cataluña de aquí a un peu.

No sabemos si es verdad, o si en cambio, es mentira, lo que hasta nuestros oídos llega. Pero nos cuadra.

Nos cuadra con aquella imagen que contaba aquel libro sobre maquiavelos de fin de temporada y leoneses de Valladolid, que decía que para Pepelu Monclovich la alienación no es estar todo el día al móvil ejerciendo y recibiendo las presiones del poder, sino que a Pepelu Monclovich lo que le aliena es pasar un día con la familia, alejado del teléfono.

Nos cuadra con la ruindad que destila el personaje en su vida pública, la ruindad que supondría en la vida privada enviar a la querida a quemarse contra alguien invencible. Jur, jur, jur, lástima que Trini ni siquiera llegara a quemarse contra nuestra última esperanza, y que cayera derrotada por un desconocido con pintas y modales de trilero encorbatado. El pájaro pinto.

Nos cuadra, además, con la pinta que tiene Trini de…cómo decirlo decorosamente…no sé si me entienden. En toda empresa o grupo, suele haber una o dos que son…no sé sí decirlo…que son especialistas en rodilleras, vaya. No sé si me explico. Mistress Jeringuilla, con su chupa (o mejor chaqueta, que no haya equívocos) de Mike Ríos y su acento de señor X, a quien imita en giros, acentos y entonaciones, siempre me dio la impresión de ser eso, la rodillerista de su secta. Y no hablo en demérito suyo, ojo, que andar por la vida buscando a qué pata negra calentarle los cascos es una actividad compleja y no carente de riesgos. No requiere talento para el trabajo, pero sí otras cosas importantísimas para un político de la era Zetapé: mendacidad, echapalantismo, un morro de cemento y ninguna verdad conocida. Puesto que la señora Jeringuillas va sobrada de midiclorianos de sendas cualidades, nos cuadra.

Nos cuadra también con la imagen familiar de Monclovich, que destila en sus fotos-family toda la frialdad y la falsedumbre de una campaña publicitaria elaborada a partir de una materia prima deficiente. Véase, sin ir más lejos, la foto de los siniestros con los negrunos de ultramar para establecer la comparación. Nos cuadra con el concepto de familia que Pepelu Monclovich compra y vende. No en vano, la gótica escapista no se ha limitado a largarse de casa, al campo, a su pueblo, a donde sea. Comprando la mercancía averiada de su padre, la siniestra se ha ido a una comuna, ya saben, esas fracasadas parodias de la familia de toda la vida, donde rara vez se sabe quién es el padre y siempre acaban a tiros por una mujer, o por el reparto de bienes. Si ya ocurre esto en las familias normales, imagínense en el muy colectivo mapeado vaginal de la señora Bernarda.

Porque esa es otra, el cruce Xonxo-Pepelu da unos lechones de cuidao, que las niñas no han parado de dar la nota, que con poco más de diez años, no sé si la grande o la mayor, su canción preferida era “Polla dura no cree en Dios”. Que me dio tiempo de ver el facebook de las siniestras antes de que lo retiraran por verguenza nacional, y es que las niñas, chupi-antifas ellas como el mentecato de su viejo, se dedicaban a amenazar a sus detractores con refinamientos decimonónicos tipo “Tu padre va a comer botas”, y cito de memoria, que para estas cosas no la tengo mala, mala.

Nos cuadra, con el hecho de que Pepelu Monclovich se salta los conciertos de su señora siempre que tiene oportunidad. Aunque dicen que tampoco es que la Xonxo sea la Callas. Y ojo que dijo a mitad de legislatura que su carrera se ha visto perjudicada por ser la primera dama (pff). Aunque claro, eso lo dice ella solamente, todos los demás saben que la carrera de Xonxo apenas existía antes del 14-M, y que sólo han llegado los contratos una vez que su maridito empezó a apellidarse Monclovich. O sea, que la Xonxo, con su pinta de por aquí te quiero ver, también se las trae. Que había que cerrar la piscina de la escuela de buceo de la Guardia Civil para que la señora se diera un remojón-maruja, de esos de yo no me mojo el pelete. Que tampoco es nadie, la otra, cuidao. Ya me imagino yo que sus líos también tendrá, no va a quedarse de piernas cruzadas mientras el inútil de su marido anda jeringando por ahí entre desmán y desmán. Pero eso ya es otra cosa. Ahí, cuidao, cuidao. Los cuernos de Pepelu Monclovich, eso sí que es el secreto mejor guardado, y el que lo sepa corre serio peligro de aparecer flotando en el Manzanares a la altura de La Bombilla.

Nos cuadra, al fin, con la política de 600 asesores encargados de disfrazar la mediocridad y la inepcia de uno solo. Nos cuadra con el baremo de prioridades de Pepelu Monclovich, para quien es mucho más importante el qué dirán que las consecuencias de sus actos. Nos cuadra con la cara de tarambana que comparten ambos cuando son fotografiados en público. Nos cuadra su fracaso familiar con el fracaso de la España de Pepelu Monclovich, porque ambos fracasos se deben a la combinación perfecta de unos valores huecos sostenidos de manera inconsistente por perfectos indocumentados que no son ejemplo de nada para nadie. Ya te digo que nos cuadra.

Anda, Pepelu, machote. Ya sabía yo que te gustan estiradas, pero yo te hacía más con Karmele Marchante, o con Carmela García, de IU, no sé, algo más a tu nivel intelectual. Pero no, estás hecho un tiarrón. Por lo menos, según nos han contado. Y a todo esto, ¿por qué no dimites ya?

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