LA BARRACA

El patriarca Zapatero ha reconocido por fin que las cifras de la economía no son nada esperanzadoras. Incluso con la ligera subidilla que jamás le hizo falta para vaticinar hasta once veces el final de la crisis.

¿No resulta sospechoso que el trilero Pepelui Rodríguez Zapatero se vuelva honesto de un día para otro?

Está poniendo el buche para el plan de rescate. Quiere sacarle 50.000 millones a Europa. Maneja datos distintos a los que nos proporciona. Sabe que estamos quebrados. Se rifan 50.000 millones para Irlanda, y ya tenemos a Zapatero, y a toda España, a la rapiña, abriendo el buche.

Lo más doloroso para un socialista, admitir que hay un problema, lo que no ha hecho por el paro, ni por la energía barata (la nuclear) ni por nuestros bolsillos ni por nuestros derechos, lo hace ahora para coger los 50.000 millones. ¿Llegará a cobrarlos antes de las elecciones? ¿Era esta la baza secreta de Zetapé, o es que después del berenjenal en el que se ha metido él solito con la ETA la quiebra de Irlanda ha sido un golpe de suerte para el afortunado elemento?

Zapatero es ya un peligro para Europa, y para todo occidente, no solo para nosotros. Su sabotaje energético, territorial, judicial, constitucional, económico y social ya tira solo. ¿Sabremos escapar de Zapatero y de su herencia, o ya nos ha arrastrado y aún no lo sabemos?

 

¿CADENA PERPETUA? SÍ

Me produce una pena terrible ver a Antonio del Castillo y su familia, me solidarizo con su causa. Estoy de acuerdo en el fondo y en la intención, además. Y también me mueve a la simpatía una familia que, perdida la esperanza de que se haga justicia con su hija Marta, da forma a su duelo luchando por cambiar una normativa injusta. Gente como ellos, o como los padres de Sandra Palo, sacrifican el resto de sus vidas para salvar las nuestras o las de los nuestros. Estoy con ellos y les agradezco y apoyo. Pero.

Me revelo cuando un gobierno carnicero le llama “IVE”, Interrupción Voluntaria del Embarazo, a lo que en cristiano llamamos un aborto. No es sólo la asepsia del término, sino la mentira que implica.

De “interrupción”, nada. Interrumpir algo es detenerlo momentáneamente. Interrumpimos la emisión de una película con un boletín especial, pero una vida no se interrumpe si luego no se va a reiniciar. “Interrumpir” aquí es matar.

Eso de “voluntaria” es otra mentira. ¿Voluntaria si le preguntas a la madre, o si le preguntas al enanillo? Porque un feto humano sigue siendo humano, sigue sufriendo y sigue luchando antes de morir, por mucho que unos políticos digan otra cosa. Y si le preguntas a un científico, te lo dirá igual en esencia. Y si le preguntas a un jurista, te dirá que existe desde el imperio Romano la forma legal del nasciturus, y que posee los mismos derechos que usted y que yo. Puesto que en esos abortos “voluntarios”, al nasciturus no se le pregunta en la cuestión de si se le negará (ahora sí, voluntariamente) o no el derecho a nacer, ya eso de aborto “voluntario” es una engañifa. Silencioso, sí. Aséptico, puede. Voluntario, no. Forzoso. Voluntario de gulag.

Por último, el embarazo no es lo más importante que se “interrumpe”. Lo que se siega es una vida, antes que un embarazo. El término está perfectamente estudiado para desviar la atención del feto y ponerla en la madre olvidando mencionar que de lo que hablamos es de matar. Ahí se mide el calibre de la mentira.

Porque en mi profesión, por ejemplo, son muy útiles las pinzas de madera para tender la ropa. Son pinzas de madera normales, pero si las pide uno delante del cliente, y pueden ser perfectas para trabajos muy caros, se las llama PPRs, nadie sabe bien por qué. En la gala de los oscar, y también en la película que haya ganado más merecidamente el oscars a mejor fotografía, lo mismo que en la noticia más apresurada, se usan las pinzas para la ropa para poner filtros a los focos. Pero delante del cliente y de los que no son técnicos, se les llama PPRs. Tráeme unas cuantas PPRs. A mí no se me hubiera ocurrido en la vida cambiarles el nombre a las buenas y viejas pinzas para la ropa. Alguien debió encontrar degradante, indecoroso o intranquilizador que un fino iluminador con gafas de pasta trabajara con el mismo material con el que se hace la colada, así que se les llamó PPRs y a alguien le pareció la leche de ingenioso. O a lo mejor fue por otra razón que no se me ocurre. En todo caso, soy de los que creen que si necesitas pinzas, es más sano llamarlas pinzas. Aún así, al no parecerme importante, puesto que la víctima no es ninguna, sí que he encontrado dos o tres ocasiones en que ha sido más útil llamarlas PPR que pinzas para la ropa. Qué le vamos a hacer, el mundo es complicado y en España no cabe un tonto más.

Por esa misma razón, la “prisión permanente revisable” me parece otra mentira, porque permanente y revisable son dos términos contradictorios. Me parece más fácil llamarlo cadena perpetua. A un tipo se le condena a cadena perpetua. Y una vez encarcelado el asesino, podemos incluir en su condena la posibilidad de reducción de condena si se dan ciertas condiciones, como pasa con todos los reos. Aunque a uno lo hayan metido por atracar bancos y pueda incluirse en algún programa de reinserción, el juez no lo ha condenado a diez años revisables, sino a diez años, que ya sobreentendemos como revisables. Si lo que se busca es no impactar sonoramente pidiendo cadena perpetua, estamos incurriendo en la misma mentira que los abortistas feminazis con su IVE. Conviene no tener miedo de los términos claros e inequívocos. Conviene no contaminar una verdad justa con una mentira, y aunque las tres palabras son verdad, “prisión”, “permanente” y “revisable”, encierran la mentira de distraer la atención de lo irreversible de la cadena perpetua dando énfasis a una revisión que por naturaleza debería ser muy exigente.

¿Exigente para qué? Pues porque la reinserción es imposible sin penitencia. Nadie logra el perdón sin haber sido perdonado. Y para lograr el perdón se tienen que dar una serie de condiciones. Eso es así para la víctima como para el reo.  Y además, es así y no puede ser de otra manera. Lo demás es ejercer más violencia innecesaria hacia las víctimas, que necesitan resarcirse, como para la sociedad, que necesita saber que el asesino sigue libre, como para el agresor, que para perdonarse necesita saber que ha purgado su culpa. Enfatizar en el carácter reversible, que ya se sobreentiende en nuestra concepción de la justicia penal, es mentir, y me lleva a pensar que, en tres jugadas, la perpetua se convertirá otra vez en un término apolillado por el desuso. Prefiero llamarlo cadena perpetua, que se entiende mejor y no encierra mentiras virales que pueden acabar con la propuesta desde su propia raíz.Y es que la raíz de los conceptos está en el lenguaje. Por eso se suele decir que el mal está en los detalles, y de ahí la popular identificación del abogado como depositario del mal absoluto, porque manejan el lenguaje legal, que es el más endiablado de todos.

Y sí, me tranquilizaría saber que hay cadena perpetua en España para crímenes de sangre o de determinada cuantía o naturaleza y podríamos discutir eternamente qué cuantía, qué naturaleza, y la intensidad de crimen y condena, pero el término genérico e inequívoco es CADENA PERPETUA. Simple, y lo entiende cualquiera.