¿HUELGA? ¿QUÉ HUELGA?

La huelga ha sido un fracaso a pesar de las tácticas fascistas de los piquetes, que no han podido impedir el normal desarrollo de la jornada laboral. Sus maneras chulescas, bajuneras y cobardes han quedado en evidencia gracias a la participación de la gente, que ha grabado con sus móviles las acciones de las bandas de UGT y CCOO.

Por supuesto, las peores agresiones se han dado contra las cámaras, ojos testigos que registran los actos, pero a día de hoy, algunos años después de la publicación del manifiesto comunista, cada persona tiene un teléfono movil con cámara, y eso no se puede parar así como así. ¡No me grabes! es la frase más común de los vídeos. No me grabes. Qué bonito, impedir la libertad de información. Muy poco democrático, camaradas. Muy comunista, eso no te lo discuto. Pero muy poquito democrático. Camaradas.

No me extraña. Ya les faltan huevos para plantarle cara al gobierno del paro, es normal que cuando salen a la calle a apalizar ciudadanos no quieran que les graben. No quieren dar la cara para no dar cuenta de sus actos. ¿Qué delincuente querría? Es de cajón.

Los piquetes son organizaciones fantasma, y no responden por sus actos. Permitir que los piquetes campen a sus anchas equivale a darle un día de fiesta a todo becerro que quiera ajustar cuentas con la realidad a base de partirle la crisma a alguien. Por otro lado, observando los vídeos, veo que entre las amenazas-piquete abundan los carrozones de la transición garrota en mano, coreando eslóganes más caducados que los gorros con pluma de abubilla (¡policía militar, policía militar!…¡por favor!), y me doy perfecta cuenta de que en realidad son cuatro mataos, nostálgicos viejunos de los tiempos en los que perdieron la virginidad, sus buenos tiempos de pancartas y melenas. Es como una revolución de fin de semana. Después de arreglar el mundo, hacerse una la foto y romper unas lunas, dicen salud camaradas puño en alto y se vuelven a sus casas con la banderita bajo el brazo, desfogados, a sus cálidos hogares de los de toda la vida y sus fotos de boda católica. Y casi lo vería bien si la diversión de estos anacrónicos borrico-carmesí no pasara por pisotear los derechos de los trabajadores, amenazar y agredir a todo el que les mire raro o tenga la mala suerte de cruzarse con ellos de camino al tajo.

Reflexión: Si le dieran esas voces al que se las tenían que dar, y no a nosotros, otro gallo les cantaría. Lejos de eso, prefieren berrear, insultar y agredir a unos cuantos trabajadores indefensos ante una policía tibia y poco preventiva. Una policía pactada. Yo creía que la democracia era otra cosa.

Permitir los piquetes es inconstitucional. Con estas huelgas pactadas con el gobierno, permitir los piquetes equivale a suspender la legalidad. Pactar cierta permisividad con la policía proporciona carta de naturaleza a las agresiones totalitarias de estos bestias, y desprotege al ciudadano ante unos totalitarios palo en mano, como en las películas de nazis. Con la excusa de la huelga, el gobierno les da permiso a los sindicatos para que campen a sus anchas y se diviertan usándonos a nosotros para calmar sus atrabiliarios humores antidemocráticos.

¿Piquetes informativos, dicen? Ya hay suficiente información, tele, radio, internet… Los piquetes se inventaron cuando los obreros no sabían leer. Ahora, con el acceso a la información, nadie necesita que le informen de la huelga. Eso lo saben ellos mejor que nadie, porque se llenan la boca denunciando la globalización como el mal de todos los males, cuando la globalización no es otra cosa que la consecuencia inevitable del acceso libre, universal e instantáneo a la información.

De ahí la virulencia del piquete: la imposibilidad de manejar mediáticamente la situación. Eso ya, ni Zapatero lo consigue. Aún siendo el principal beneficiado de la huelga controlada, porque se ahorra una de verdad, y conservando su amistad con los sindicatos paniaguados, aún con todo eso, creo que a la larga, Zapatero saldrá dañado. Ha quemado a sus sindicatos, porque ya meten menos miedo que Tintín y han entrado en descrédito para cualquiera que tenga ojos y sobre todo, oídos. Y aún más importante, el pueblo se ha enemistado con Zapatero vía sindicatos, y cuando nos toque votar, será muy recordado éste día por todos aquellos que no pudieron ejercer su derecho a trabajar, o fueron testigos o víctimas de alguna agresión. Debería ser ilegal dejar al trabajador a merced de una banda de fascistas, y este día se recordará.

¿Piquetes convencitivos, dicen ahora? ¿Cómo que convencitivos? ¿No estamos en una democracia, caballeros? Déjame que sea yo el que me forme una opinión oyendo a vuestros líderes, que bastante espacio tienen en las noticias. No puede ser legal (o no debería serlo) dejar que unos grupos vayan por ahí intimidando a la gente. Convencitivos, dicen ahora. Cómo retuercen el idioma estos totalitarios. Coercitivos, persuasivos, amenazadores, impositivos. Y además de todo eso, son el testimonio vivo del fracaso de la huelga.

Si se estima un seguimiento mayoritario, ¿que necesidad hay de montar piquetes? Si ya les íbamos a seguir todos ¿qué necesidad habría de convencernos? Perdida la batalla de las ideas, amenaza, grito y agresión. Puro matonismo decimonónico. Frentepopulismo de garrafón.

Los piquetes son coartadas que pagamos nosotros por activa y por pasiva. Si se denunciara a UGT y CCOO por los desmanes de sus células fantasma, también pagaríamos la cuenta de sus actos, puesto que su dinero es el nuestro. Muerden la mano inofensiva que les da de comer. Coartadas para hacer el cafre por un día.

Además, ¿de qué va a informar el piquete? Si los objetivos de la huelga son en sí todo un objeto de debate. Debate estéril, porque los motivos dados son una milonga. La huelga tampoco va contra la derecha, contra el empresario ni contra el trabajador. No señor. Contra ellos han sido dirigidos los piquetes, pero no son el verdadero objetivo de la huelga.

¿Contra la reforma, dicen? Mentira. El PP votó en contra de esa reforma, y Zapatero a favor. Sin embargo, los piquetes han sido dirigidos contra empresas (bares y establecimientos), contra propiedades (coches, furgonetas de reparto en plena faena) y contra Esperanza Aguirre. Se han plantado, los impresentables, frente al palacio de la Comunidad, para insultar a Esperanza Aguirre. Iros a Moncloa, les decía la gente. Memorable.

Pero no. El verdadero objetivo de la huelga es fingir enemistad con Zapatero, salvar la cara y así poder seguir manteniendo el chorreo de miles de millones que ese mismo Zapatero les regala descaradamente con cualquier excusa a cambio de su estrecha colaboración. Mamoneo sostenible.

Propongo un parque temático de la huelga general. Un gulag de la diversión. Un recinto que, una vez al año, conmemorando alguna fecha importante, no sé, el día en que Pablo Iglesias logró terminar un párrafo, o algo así, pues que se abrieran unas jornadas sindicales inocuas, para que esos cenutrios calmen su sed de sangre sin perjuicio de los derechos fundamentales, dejen en paz a la gente que quiere trabajar, y no insulten la inteligencia de los que han perdido su trabajo ante la indiferencia comprada de los sindicatos. Y se vayan después a su santa casa.

Aunque tal vez no sea tan buena idea lo del parque temático, porque estos kaleborricos son capaces de quemar el recinto hasta la última astilla con todos ellos dentro. Qué horror.

Mientras lo deciden, propongo una nueva letra para ¡A las barricadas! A ver qué os parece.

¡A LAS MARISCADAS, A LAS MARISCADAS

AMENAZAS, VIOLENCIA Y COACCIÓN!

¡A LAS MARISCADAS, A LAS MARISCADAS,

POR EL TRIUNFO DEL  TAQUITO DE JAMÓN!

Oscura reflexión final: ¿Tenemos que esperar este tipo de actitudes cada vez que al pueblo le toque expresar una decisión voluntaria? ¿Todo este revolucionismo de llavero va a ser lo normal en las próximas jornadas de reflexión? ¿Se calmará el ambiente y estas izquierdas cercanas a la histeria aprenderán en próximos meses a respetar la decisión de los demás? ¿O por el contrario, animados ante la permisividad policial, volverán éstos pijoprogres el próximo día acompañados de sus amigos más montaraces a reventar jornadas de reflexión, campañas y elecciones? ¿Ha sido esto un ensayo general para futuras ocasiones? ¿Qué planeas, Zetapé? ¿Te imaginas, un presidente de izquierdas permitiendo a los sindicatos de izquierdas pegar y asustar a los ciudadanos de a pie durante las jornadas democráticas?

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