EL 11-M, UN SILENCIO VERGONZOSO

Las víctimas del 11-M han sido los que han tenido que salir a la calle para recordarnos que el 11-M está por resolver. Se saben estafados, y España entera les ha dado la espalda. España sabe, intuye, sospecha, pero calla. Son, al final, las víctimas, las que tienen que dar la cara, porque ya no esperan que lo hagan los políticos o la ciudadanía. Así que aquí están. Haciendo nuestra tarea. Ángeles Domínguez ha hablado en el Congreso, pidiendo la verdad. Su pregunta es simple: ¿Quién?

¿Quién ordenó destruir las pruebas de los trenes?

Las pruebas de fuera de los trenes son altamente sospechosas de estar colocadas o manipuladas.

La sentencia es desafecta con la verdad, sus conclusiones son imprecisas y desganadas, Bermúdez rehúsa llegar al fondo del asunto, y se resigna, sin mucho convencimiento, a la versión de la fiscalía.

Rubalcaba, aún a día de hoy, se niega a entregar material del sumario, o lo da a regañadientes, o lo manipula: cintas cortadas, documentos cocinados. Entorpece el juicio al TEDAX Manzano, principal sospechoso del encubrimiento de la autoría del atentado.

Ya durante el juicio, Interior entorpecía sistemáticamente la investigación independiente, y aún no ha respondido por ello. ¿Por qué quemó las pruebas? ¿Por qué destruyó los trenes antes de que ningún perito pudiera examinarlos? ¿Quién puso las mochilas encontradas fuera de los trenes? ¿Por qué engañaron a Acebes con los primeros informes sobre la naturaleza del explosivo? ¿Por qué no se realizó un informe escrito de los primeros análisis? ¿Quién manipuló las pruebas durante el juicio, añadiendo elementos químicos a gusto de la fiscalía?

Los demás tendemos a olvidarnos, seguir con nuestras vidas y pasar del tema. Las víctimas también continúan con sus vidas, pero ellos no van a olvidar. Saben que la conmemoración del atentado se ha convertido en un quiebro de cintura a las víctimas, en una cosa que diluye el recuerdo de las bombas, los trenes, los cientos de muertos y los miles de heridos, muchos de ellos con secuelas permanentes, diluyéndolos en un abstracto “contra el terrorismo”, desafecto con las víctimas, indigno del recuerdo que yo tengo de aquellos días, una ciudad conmocionada, todos comprobando las listas, ¿recordáis las listas fatídicas, que no hacían más que crecer y crecer? Aquellos fueron días negros, de oscuridad. La noche de los paraguas, millones de personas caminamos en silencio respetuoso por las inmediaciones de los lugares afectados. Miles de voluntarios invadieron los hospitales para donar sangre u ofrecer ayuda. Todos recibimos llamadas de “¿Tú no estabas allí, no?” Todos estuvimos muertos por un instante en la mente de un ser querido. Aquello fue una matanza, una obra maestra del mal, un trauma, y así merece ser recordado, máxime cuando la propia sentencia rehúsa aventurar un cerebro de la trama. El 11-M ha de ser recordado como lo que es, una matanza sin autor.

Mientras, el equipo de Zapatero y sus esbirros de la prensa dedicaron cada segundo a rentabilizar electoralmente el terrible atentado. La Cadena Ser mintió, Rubalcaba pásalo agitó a las masas contra las sedes del PP. Alentó una peligrosísima euforia que, de haber ganado el PP, se habría canalizado mucho peor que como se terminó canalizando al final, con noche de celebración y borrachera, los cadáveres aún calientes en IFEMA, hurra, hemos ganado, bendito atentado que nos ha traído a éste prometedor Zapatero, quién habrá sido el cerebro, no sé, pero déjale que se vaya, Otegui dice que no ha sido la ETA, así que a la ETA dejadla en paz, que habrán sido los moros, y que tienen razón, así que la culpa la tiene Aznar. El 11-M reveló mucha vileza, mucha corrupción moral. Nos hizo peores, más malos, más tontos, más mansos, más controlables. Nos hizo cómplices.

Fuimos engañados vilmente en aquellos días. Pero ese engaño nunca habría sido posible sin nuestra complicidad. Es hora de rendirnos a la evidencia: poner a Zapatero en el poder fue un error gravísimo, basado en una decisión apresurada, fruto del miedo, manipulada por el propio interesado, y desde el momento en que le votamos, comenzó en España una etapa de desafección, de fatuidad y de mendacidad. Y de desinformación. Nos volvimos a creer las mentiras de Zapatero en el 2007, y le volvimos a votar. Hoy, 22 de Septiembre, es también 11-M. Como el reloj de la estación de Bolonia, una parte de cada uno de nosotros sigue congelada en aquel momento. Una incógnita sombría que nos da miedo averiguar. ¿Qué va a pasar cuando Zapatero necesite un empujón para seguir en el poder?¿Nos espera otro 11-M?¿Tenemos que seguir votando a Zapatero para seguir evitando enfrentarnos con nuestros enemigos? Tiene razón Gabriel Moris cuando dice que desde el 11-M, todo es 11-M.

Quedan menos de dos años para las elecciones generales. Zapatero parece que no va a renovar. Y los terroristas del 11-M andan sueltos. ¿Por cuánto tiempo podemos seguir mirando hacia otro lado?

Dejo el link al comentario de la noticia en el blog de Luis del Pino.

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One thought on “EL 11-M, UN SILENCIO VERGONZOSO

  1. Javi septiembre 23, 2010 / 8:16 pm

    Hola Andrés, admiro tu valentía al ser la única persona que conozco que se ha atrevido a exponer claramente la verdad acerca del 11-M en internet. LA VERDAD, Y LA ÚNICA VERDAD.

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