ZAPATERO I EL SOBRANTE

El periplo italiano de Zapatero ha resultado ridículo. Primero rompe el protocolo citándose con Berlusconi el mismo día de la audiencia con el Papa, lo que irritó al cuerpo diplomático del Vaticano, y también al italiano.

Y después, Berlusconi le esquivó hábilmente, a la italiana, dejando a Zapatero solo en el estrado y con esa cara de circunstancias que pone cuando se da cuenta de que la está cagando en público. Quedó grabado. El plano vale oro. Zapatero quedó como lo que es.

Queda claro que Zapatero mancha la foto cada vez más. Nadie quiere retratarse con él. ¿A quién podría extrañar? No a mí, desde luego.

Ya que estamos, recordemos otros momentos estelares de nuestro amigo Zapatero. Aquí, en Davos, hizo el pueblerino.

Y éste otro, en la cumbre de la OTAN, no tiene precio.

Y aquí, mi preferido. “Everyday, bonsais”. Schroeder no se lo puede creer, busca la complicidad de Chirac, que continúa caminando como pensando: “Menudo elemento tenemos hoy aquí”.

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