ATROPELLO DE TRAPIELLO

Bonito artículo me apuntan por aquí. Mi padre, el pasado domingo, compró El País porque daban Señales del Futuro, recomendable película de ciencia-ficción de Alex Proyas, la primera de éste director en que no me aburro ni me mareo. Buena peli, con Nicholas Cage en stand-by, que, como curiosidad, luce un corte de pelo absolutamente surrealista, entre franciscano y algo extraño difícil de identificar.

Como accidente colateral, el periódico que venía de regalo con la película ha danzado por casa un par de días. Y no me resisto a reproducir parte de un artículo de Andrés Trapiello, a toda página, con el nombre de Causa General II y que intenta desmentir eso de que “ambos bandos cometieron crímenes por igual” aduciendo que sí hubo buenos y malos, crímenes buenos y crímenes malos, víctimas buenas y víctimas malas. El veredicto de Trapiello es el esperable:  fachas malos, rojos güenos.

Transcribo textualmente:

“Pocos dudan ya de que se cometieron crímenes parecidos en ambos bandos, pero tampoco debería nadie dudar de que las ideas por las que se combatió en uno y otro lado no pudieron ser más diferentes., el de la república con los principios de la Ilustración (libertad, igualdad y fraternidad), fundamento de las democracias modernas, y en el de los sublevados por la conculcación de esos mismos principios, con la participación de curas, militares y capitalistas, aunque con frecuencia muchos republicanos no fuesen demócratas ni todos los que se pusieron junto a los fascistas fuesen fascistas”.

Y dale con la matraca. Franco no se sublevó contra los principios de la democracia. En el 34, Franco defendió la República cuando el PSOE intentó una revolución que sólo cuajó en Asturias. Franco se sublevó en el 36 contra la desestabilización sistémica que las izquierdas inyectaron a la vida pública, quema de iglesias incluída.

Por otro lado, en el bando “republicano” se practicaba el culto al PSOE y al PC, no la democracia. Financiados (léase estafados) por la Rusia de Stalin, gritaban “¡Viva Rusia!”. Lo de viva España era cosa de fachas. No necesito pruebas históricas para corroborar éste extremo, porque aún sigue vigente. La revolución socialista era cosa hecha. Franco no se sublevó contra la república, sino contra el caos existente.

Señores progres, por favor, dejen de marear. Asuman de una vez los valores democráticos y ejerzan la sana autocrítica hacia sus líderes si éstos quieren avivar viejas rencillas a base de ocultar la verdad e inventarse la historia de un modo tan descarado.

La España que necesita Zapatero

Éste es el producto lógico de la España de Zapatero. Juventud, impunidad, ignorancia. Progresismo, le llaman ahora.

Éste gobierno cutre y ramplón formado por mediocres cuyo principal mérito es no poder hacer sombra a Zetapé va a tener que refugiarse en la guerra civil para no tener que responder por su trabajo (5.000.000 de parados). Será además la única manera segura de hacer méritos, cosa que hasta ahora era imposible para los ministros de Zapatero. Con las manos atadas, y sin atribuciones, se han ido quemando uno tras otro. Los ministros de Zapatero siempre se quedan en nada, se queman. No sobreviven. Ahora sí, ahora pueden competir, a ver quién la dice más gorda. El perro viejo de la izquierda, Carrillo, está marcando la pauta con una insistencia que da miedo, con declaraciones continuadas reabriendo causas cerradas por la historia.

Desde el propio gobierno se están produciendo, con la excusa de las tres causas abiertas a Garzón, todo tipo de afirmaciones disparatadas y cargadas de rencor comprado barato, acerca de los tribunales, la transición y la guerra civil. Me quedan claras dos cosas: una, que el PSOE no distingue entre partido y gobierno. Dos, que los progres en general no conciben, ni por mera estética, la independencia de los tribunales. Y tres, que para el núcleo duro del socialismo real, la transición aún no ha terminado.

Lograron escurrir el bulto por sus crímenes en el 78 y desde entonces han estado sembrando la propaganda de un modo pertinaz. Producto de lo cual proliferan con naturalidad los Willys Toledo por el paisaje urbano.

Y ahora que han agarrado el punto de mira y lo han puesto en la vieja derechona, y que están desmantelando el pasado con su ley de desmemoria histórica, se proponen derogar la ley de amnistía y volver a abrir la caja de los truenos, sacar a un bando al paseíllo, tirar cruces abajo, los muertos afuera.

A todas luces es un insulto a la inteligencia. Zapatero no está dispuesto a abandonar la Moncloa. Se le ha acabado la agenda. Sólo le queda la anunciada Ley de Igualdad de Trato, que las promete pardas, para animar el cotarro. Pero sabe que no basta. Necesita una zapatiesta, un enfrentamiento ideológico que, a día de hoy, no conmueve a propios ni a extraños. La consecuencia lógica es que el mensaje que se lanza desde el gobierno avive posturas radicales como la mostrada en el vídeo.

5.000.000 de parados, y contando. Necesita algo que le autojustifique. ¡Ya está!: la guerra. La guerra civil. Si las diferencias ideológicas son causa de conflicto, así, por lo menos, esquiva el veredicto de sus propias filas. De tal manera, podríamos asistir a una debacle nacional por culpa de un friki de la política que quiere realizarse como presidente.

BRUTAL AGRESIÓN IZQUIERDISTA EN EL METRO DE MADRID

El agresor explicó su agresión. “Cuando veo a un fascista, le pego”. ¿Qué entiende éste tiparraco por un fascista? Para todo izquierdoso extremista, fascista es todo aquel que no está con él y con sus ideas. ¿Qué desató la furia libertaria de nuestro antifa amigo? Probablemente la rojigualda ribeteando el cuello de un polo azul. O un peinado común en un chico cuya edad le permite llevar sin consecuencias laborales uno de esos peinados de gilipollas que ahora se reparte casi con carácter de obligatoriedad en las peluquerías. O ir leyendo El Mundo. En cualquier caso, otro prenda que no va para Nobel de Literatura. ¡Gabilondo, ya son unos cuantos!

Ole la izquierda tolerante

Finalmente se confirma que el pique entre ambos ya venía de antes, y que se habían intercambiado lindezas de excusa política y motivos de matón. Vamos, que si se parten la cabeza el uno al otro, salimos ganando todos.