¿INCOMPETENTE O MALVADO? DISIPADA LA ETERNA DUDA

Bueno, pues aquí seguimos con ésta actividad que tanto asusta a Griñán: la opinión en libertad. Ya sabéis, eso que está prohibido en las dictaduras socialistas.

TALANTE

Empecemos por el principio: definición y uso de la palabra “talante”. Talante se refiere al temperamento, aspecto o índole del objeto aludido.

Según la RAE, talante posee cuatro acepciones:

1-Modo o manera de ejecutar algo. 2-Semblante o disposición personal. 3-Estado o calidad de algo. 4-Voluntad, deseo, gusto.

Como podemos apreciar, el uso normal de la palabra “talante” ha de venir acompañada de otra palabra que añada una valoración. Buen talante, mal talante.

Si una persona presume de “talante”, así, a secas, podríamos estar ante una persona de habla distraída e incorrecta, o de escasa formación académica, o ante un presidente semianalfabeto funcional, incluso, pues aludir al “talante” de algo sin decir a qué talante nos referimos, es hablar palabras huecas, carentes de contenido, vanas, de vuelo corto.

Apunta la RAE que “talante” viene del árabe “tal´ah” (aspecto), e influida por “semblante”. De modo que el talante de algo, etimológicamente, alude a su mero aspecto, no a su naturaleza. Enriquecida la palabra por la evolución del lenguaje, el talante alude a la apariencia procedimental del sujeto aludido. El talante alude a la fachada.

De modo que un presidente que presuma de mero talante está presumiendo de mera fachada. De disfraz. Y eso es lo que vota el votante que vota a un presidente que presume de fachada.

Ahora pasemos a hablar del talante de Zapatero.

JUEGOS MARXISTAS

Hace un par de larguísimos años, Zetapé y la mafia vasca andaban negociando. Tan estrechas y comprometidas, esas negociaciones, que el ministerio de Interior llegó a dar un chivatazo a ETA para avisar a la banda mafiosa de que existía una operación contra la financiación de la banda mafiosa. El hecho nos habla de la naturaleza de Zapatero, comprometido, leal socio de la ETA.

Las víctimas de ETA, arropadas por cientos de miles de personas, se manifestaron democráticamente bajo el lema “Memoria, Dignidad y Justicia”.

Aquel movimiento social irritó a la izquierda, que se lanzó en bloque a condenar el “espíritu antidemocrático” del colectivo ciudadano que no estaba de acuerdo con la negociación, aún cando la marcha fue absolutamente respetuosa. El gobierno de Zetapé lideró las críticas a Memoria, Dignidad y Justicia. Desde posiciones muy cercanas al gobierno, se tachó de fascistas a quienes pedían en silencio y con total urbanidad la persecución de los asesinos de la ETA. Fascista, le dijo la izquierda a gente que ha perdido familiares en atentados terroristas, o que ha tenido el mal gusto de no morir a manos de los etarras. Etarras que, para la izquierda, en el fondo, son luchadores por la libertad. Je.

Zapatero no siente ninguna simpatía por las víctimas del terrorismo. Ni por las víctimas, en general. De hecho, tiene miedo de encararse con las víctimas, de cuya presencia se esconde siempre que puede. Lo ha demostrado cada vez que ha tenido ocasión.

FUNERAL MILITAR

La penúltima fue hace poco, al escurrir miserablemente el bulto en el funeral militar del último soldado español muerto en las “acciones humanitarias de Afganistán”, como denomina el gobierno, en un alarde de hedionda demagogia, a la guerra de Afganistán. Así, Zapatero se escaqueó del funeral, en previsión de la sonora y muy comprensible, aparte de merecidísima pitada, que iba a recibir por parte de gran parte de los asistentes.

CONGRESO INTERNACIONAL DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

Días después, en plena resaca de su semana horribilis, Zapatero desairó a las víctimas del terrorismo una vez más. A saber. Desde hace seis años se convoca en Salamanca anualmente el Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, al que acuden personalidades internacionales, además de, por supuesto, víctimas del terrorismo de todo el planeta. Zapatero había recibido su invitación con ocho meses de antelación. Ocho meses. El organizador, Florentino Portero, ha relatado todos los intentos fallidos de ponerse en contacto con Zapatero, que en ocho meses no ha respondido, siquiera para declinar la invitación. Por escrito varias veces, y por teléfono otras tantas, Portero nunca llegó a ponerse en contacto con Zetapé, ni recibió contestación alguna por parte del presidente fallido.

ZETAPÉ Y LOS TÍTERES DEL CINE

La última ocasión ha rebasado todas las cotas de bajeza, vileza, doblez y sadismo. Ayer, con motivo de la entrega de los premios Goya, Zapatero quiso hacerse la foto con los nominados y ganadores. Dado el maltrecho estado de su imagen pública, bajo mínimos, quiso el presidente aprovecharse del éxito de sus cineastas conmilitones. La jugada le salió medio mal porque los titiriteros premiados no aparecieron en el acto. El amo de la noche, Luis Tosar, llegó a declarar que no iba porque “tengo cosas mejores que hacer”. Otros se abstuvieron de dar explicaciones y, directamente, apagaron el teléfono para dormir la mona. Chúpate esa, Zapatiesta. Pero lo grave, más allá de las anecdóticas tiña y arrogancia de Tosar, que muerde la mano que tan bien le da de mamar, venía implícito en las palabras de Zetapé.

MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA, ¿ahora sí?

Así, al ir a hacerse la foto (ahí sí, soldados muertos no, víctimas no, titiriteros sí) Zetapé dio un discurso en el que elogiaba, y atentos ahora, por favor, elogiaba, digo, “la memoria, la dignidad y la justicia” de los cineastas, todos de su cuerda política. Memoria, dignidad y justicia para el clan de la ceja. Después de desplantar a las víctimas del terrorismo, se permite el lujo de elogiar la memoria, dignidad y justicia de cuatro cineastas mediocres y lameculos, marxistas como la ETA y revanchistas como la ETA. Usar el lema de las víctimas del terrorismo para elogiar públicamente a los rojos del cine es un desprecio intolerable. Y además, velado. Canallesco. Sobrante.

Disfrazado tras la fachada del talante amable y dialogante, se escondía un insulto que pasó desapercibido para el gran público, pero no para las víctimas del terrorismo. Si a mí, desde mi casa, me escoció aquello, para las víctimas de ETA debió de ser demoledor.

Zapatero es un ladino, ingenioso y malintencionado. Busca provocar a las víctimas. Se sabe deslegitimado en economía, en política laboral y en relaciones internacionales, tres materias en las que ha demostrado ser un zote. Para salvar la cara, busca llevar a las víctimas del terrorismo a una situación insostenible en la que llevados por el legítimo, comprensible y contagioso dolor, se pongan ellos mismos en evidencia. Para que veamos que en realidad, las víctimas del terrorismo son gente mala reaccionaria e intolerantes. Qué bajeza más completa. Me es imposible expresar en palabras toda la basura moral que destila el líder de la familia monster.

MÁS JUEGOS MARXISTAS

No sé cómo se habrán tomado las gentes del cine que Zapatero los utilice para echar vinagre en las heridas de las víctimas del terrorismo. Imagino, a juzgar por la cara de contento que lucía Amenábar, que se lo han tomado bien. Siempre que les sigan manteniendo con películas gubernamentales, ellos dicen que sí a todo.

ETA, Zapatero, titiriteros. Entre marxistas anda el juego.

EL TALANTE DE UN DESALMADO

Y ahora, que alguien me diga dónde queda el “talante” de Zapatero.

Yo mismo me contesto. Desde la propia sala del acto, el talante de Zapatero era un talante festivo, de celebración. Sin embargo, desde la memoria y desde la información global, mirando la “big picture” que dicen en las películas de verdad los actores de verdad, el de Zetapé fué un talante sádico, sañudo y felón.

DISIPANDO LA DUDA

Por lo menos, la bajeza de Zetapé me sirve para disipar de una vez por todas la eterna duda zapateril. El lector asíduo, que alguno nos honra con su interés, sabe a qué duda me refiero: la duda entre si Zapatero es sólo un cenutrio, o directamente un malvado.

Y por mi parte, la duda ha quedado disipada. Por mucha fachada tras la que se esconda, yo ya sé que tras todo su aparente buen talante se esconde un ladino que tira piedras a las víctimas y luego esconde la mano, en espera de recibir un ataque desproporcionado y así quedar legitimado, siquiera de cara a la galería. Vaya enemigos peligrosos que se busca el tiparraco de la Moncloa. Qué valiente, usando las tácticas de acoso moral del entorno terrorista. ¡Uau, presidente! ¡Qué clase! ¡Qué tío!

Duda disipada. No es un imbécil. No es un incompetente, ni un iluso. Ni un gilipollas, al menos en lo intelectual. Sí es un malvado. Y un cobarde, además. No me queda la menor duda.

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