A GRIÑÁN LE MOLESTAN LOS BLOGS, QUÉ POQUITO NOS EXTRAÑA

El señor Griñán declara que la red está copada por lo que él llama “la extrema derecha”.

Dice Griñán que los blogs como éste son “un peligro para la red”. Jejeje. Agradecemos a Griñán que nos marque el buen camino: si tanto le molestamos, es que algo estamos haciendo bien.

Es curioso cómo Griñán es el primer político que se hace eco de la cantidad y diversidad de críticas al nefasto Zetapé. No es casual que sea precisamente un socialista quien se queje de la desproporción entre detractores y defensores de Zetapé. Además, me llama la atención, y mucho, además, cómo han tardado los socialistas en empezar a ver en internet una fuente de discrepancia clamorosa, cuando en realidad lleva siendo así desde el principio. Es el paletismo del político medio español: como internet no grita y no sale en la tele, los políticos se creen que no cuenta. No se daban cuenta hasta ahora de que internet es una manera de opinar equivalente a subirse en un banco de la calle y ponerse a opinar para los oídos de quien pase por ahí. Claro, ahora que el monopolio mediático se resquebraja, se han dado cuenta de que una enorme proporción de internautas le ha visto el plumero a Zapatero y su reata. Y decir internauta equivale a decir ciudadano normal, de izquierda o de derecha. Hagan cuentas, y obtendrán un bonito barómetro de por dónde van los tiros. Un barómetro que había sido negado al público mediante el control de los medios generalistas, y que ahora empieza a formar parte, por fin, del ámbito del vox populi oficial.

No, señor Griñán, no somos ningún peligro para ninguna red. Sólo somos un peligro para políticos como usted. Y además, hablando con propiedad, no son los políticos en sí, sino sus puestos de trabajo, lo que hacemos peligrar. A mucha honra, desde éste pequeño blog, por la parte (pequeña) que nos toca. Es un orgullo formar parte natural de un entramado de voces que molestan e inquietan a los políticos que viven de rascarnos los bolsillos y tomarnos por idiotas. Y dicho sea de paso, queda fuera de toda duda que el verdadero peligro para internet no son las voces diversas. Al revés, para eso se creó internet: para intercambiar información. El peligro para la libertad en la red, y por tanto, en el mundo físico, son los políticos como usted, de ideología totalitaria en el fondo,  y que no soportan la discrepancia ni dudan en llamar a filas contra ella. Eso sí es un peligro.

Ahora llaman a filas. Cuando sus blogueros potenciales no se presenten, empezarán a amenazarnos y a mirar cómo cerrarnos los blogs. Al tiempo. Ya podemos verlo en sociedades tan abiertas y avanzadas como la China o Cuba, lugares ambos en los que está prohibida la crítica al comunismo o a sus líderes, y cuya prohibición se ejerce mediante la amenaza, la violencia y el aislamiento del discrepante. Toma ya sociedad plural. En ambos lugares, la homosexualidad es perseguida, considerada una desviación peligrosa. Ya la tomarán con nosotros, los aguerridos blogueros. Al final, los blogueros seremos los culpables de la crisis de gobierno por opinar, y no la consecuencia lógica y directa de tanto desmán y tanta Zapatiesta. Al final va a resultar que internet también es una consecuencia del franquismo, y que la red de blogueros son un mecanismo de opresión ejercida mediante la libre opinión, que también debe de ser una maldición de Franco. Disparates mayores dice la casta política varias veces, normalmente desde la izquierda, experta en retorcer conceptos hasta convertirlos en lo contrario de lo que representan.

Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos por el principio. Para la izquierda, la derecha normal no existe. Sólo la extrema derecha. Así, en las televisiones de la izquierda, los telediarios y programas de opinión pegan el prefijo “ultra” a todo grupo que no piense como ellos. Así, un partido católico es denominado por la progresía como un partido ultra-católico. Al PP, no lo llama “la derecha”, sino “la ultra-derecha”. Un grupo conservador es “ultraconservador”, y un grupo que defiende al ejército es un grupo ultra-defensor del ejército. Y así.

El amigo Griñán ya se ha dado cuenta de que en Internet aún se puede opinar con libertad, sin que nadie pueda restringir el acceso a opiniones diferentes a los postulados del socialismo. Para Griñán es un problema. Claro. El socialismo no puede subsistir sin antes terminar con la disidencia. Por tanto, es normal que ahora planteen la batalla de las ideas en la red. Y es normal, también, que domine con gran diferencia en internet la crítica mordaz contra ZP. Como hemos dicho, Internet es un reducto de libertad. Abunda con varios cuerpos de diferencia numérica (por no hablar de la calidad literaria) la crítica a Zetapé por la misma razón por la que la libre opinión en la calle ha dejado de existir. De tal manera que lo que no puedo decir en alto por la calle sin temor a que un progre me insulte, pues lo digo en la red.Dejando aparte, por supuesto, el hecho de que Zapatero genera muchísimas críticas simplemente porque es un arrogante, un chapucero y un desalmado.

Buen barómetro del descontento, por cierto, la red. Resulta natural que la izquierda intente borrarlo del mapa llamando a sus hurdas meloneras a que nivelen las cosas.

No sé de qué se extraña, en serio. ¿Esperaba que la producción en masa de analfabetos iba a producir grandes testimonios entusiastas en la red? Pero si el alumno medio de Ángel Gabilondías carece de comprensión lectora. Lo que quiere decir que el alumno medio de Gabilondo es incapaz de entender lo que aquí estoy escribiendo. Con pizarras electrónicas, con ordenador portátil o con vinegar cocks. Así, es muy difícil que la izquierda domine en la red. Es fácil ser de izquierdas en la calle. Un tatuaje, un pendiente en el escroto, una actitud de arrogancia infumable ante la discrepancia, unas pocas frases aprendidas y un puño en alto (gotita en el lacrimal) cuando vas a las fiestas del PC, son más que suficientes méritos para formar parte de las filas Zapateriles. Sin embargo, para escribir en la red hay que tener:

1.Convicciones a prueba de insulto. La poca izquierda que se asoma a mi blog casi siempre lo hace para insultar. No es que no tengan un enorme apego a su ideología ficticia (todo ese buenismo no se corresponde en absoluto con el socialismo real, que es sólo un mecanismo para engañar a los intelectualmente menos preparados), pero no se confunda ésto con la genuina convicción. Una ideología basada en el desconocimiento de la historia no está destinada precisamente a copar los medios escritos de naturaleza amateur: eso queda para los disidentes, los indignados y los alfabetizados.

Además, para criticar a Zapatero es necesario aceptar que se va a ser impopular, y la mayoría de los progres lo son sólo por mimesis social. Así, se desvía y focaliza el rechazo en unos pocos a los que culpar de los males del mundo: lo que los progres llaman “un facha”. O sea, lo que un DEMÓCRATA llamaría un simple discrepante.

2.Comprensión lectora, muy importante, como ya he desarrollado arriba.

y 3.Capacidad de redacción. Como la izquierda está en posesión de la verdad, no necesita más información de otras ideologías o fuentes, información espuria que sólo les viene a plantear incómodos dilemas morales. Por otro lado, para saber escribir hace falta, primero, saber leer, y segundo, saber ordenar un poco las ideas. Como éstos pobres garrulitos de la izquierda no saben leer, y todo su ideario se compone de unas pocas frases-consigna, eslóganes que suenan muy bien y que están huecos de contenido, pues apaga y vámonos. La mente del socialista funciona por eslóganes. ¿Para qué repetirlos?, piensa el progre a poco que se sienta a desarrollar.

Así que, mucho lo siento, monsieur Griñán, pero me parece que sus filas no pasan del twiter tipo Carcaño, y no creo que el votante socialista medio vaya ahora a aprender a redactar, expresamente para hacer tu trabajo.

El diagnóstico de La Ciudad en Llamas es que el fenómeno del que habla Griñán se da por el escaso nivel intelectual de sus votantes más activos y visibles, por la vacuidad y la doblez de los principios socialistas (yo mismo dejé de ser socialista escribiendo artículos socialistas que no me podía creer ni yo) y finalmente por la falta de impulso democrático del socialista medio, que sólo va a votar cuando gobierna la derecha, perdiendo todo interés en la política una vez que mandan los suyos, prueba del muy poquito talante democrático de la izquierda llamada democrática, o social-democrática.

Me gustaría señalar que me hace mucha gracia que Griñán se queje de la escasa presencia de blogueros de izquierdas, y no de su paupérrimo nivel general, que, como decía antes, apenas pasa del insulto, el topicazo y el gugú-tatá característico de la izquierda progre, incluyendo, más o menos veladas, todo tipo de justificaciones para la organización marxista ETA y su entorno.

Y esto que digo aquí, señor Griñán, no va a ser menos cierto porque haya más o menos voceros que nos insulten. La red pertenece a la discrepancia política, y así segirá siendo mientras el grueso de los defensores de Zapatero sigan sin saber leer. El problema, que a medida que aprenden a leer, van dejando de ser defensores de lo indefendible.

C est la vie, Monsieur Griñán.



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