11-M EL CONFIDENTE CARTAGENA: “COMO ÉSTE MORO HABLE, LA HEMOS CAGADO”

1.INMIGRANTE DE PATERA

Abdelkader el Farssaoui (argelino, 30 años) pisa España por primera vez a finales de 1998, procedente de Argelia. Hace el viaje en patera, sin papeles. Se introduce en los círculos religiosos de la ciudad de Cartagena. Aunque sin papeles, su preparación universitaria y sus conocimientos de los textos coránicos logran que, pronto, Abdelkader ostente el puesto de imam de la mezquita de Villaverde, en Madrid. Una posición inmejorable para su verdadero cometido, para el que había venido a España en realidad: informar a los servicios secretos marroquíes acerca de las mafias que controlan la inmigración ilegal.

Ejerció su doble papel durante dos años, por lo que recibía de los servicios de inteligencia la exígua cantidad de 300 euros. Probablemente 300 euros son un buen pellizco al sur del Estrecho, pero en Madrid no duras ni dos semanas con eso, y menos aún si quieres traerte a España a tu hermana desde Argelia y aún no tienes papeles.

Pasado un tiempo, la UCIE (unidad policial especializada en terrorismo yihadista) le capta, y así, Abdelkader pasa a ser informador de la policía española, en la creencia de que eso ayudará a regularizar su situación. Su nuevo cometido será detectar células yihadistas que operen dentro de nuestras fronteras. Es la policía la que le apoda El Cartagena, nombre con el que, en calidad de testigo protegido, será denominado Abdelkader durante el juicio del 11-M.

2.INFILTRADO EN LA YIHAD

Cartagena resulta ser un gran fichaje. Su coartada de varios años como imam le ayuda a infiltrarse en un grupo de oración potencialmente peligroso. Es el grupo de Mustafa Maymouni.

Mustafa MAYMOUNI-Líder

Abdelkarim el OUAZZANI-Anfitrión

EL TUNECINO, Serhane ben Abdelmahid el Faket

Said BERRAJ

Mohamed Larbi ben Sellam

Mohamed AFALLAH

Se reúnen en la casa de Ouazzani, en San Cristóbal de los Ángeles, al sur de Madrid. Juntos, ven vídeos de inspiración yihadista y discursos de líderes radicales. Después, hablan de ello y hacen oración. Cartagena ejerce como guía espiritual. Para ello, Cartagena radicaliza su lectura del Corán hasta darle un corte yihadista, y así poder sintonizar con el grupo y ser aceptado de un modo permanente. Aunque el grupo aún no es peligroso, sus inquietudes sí parecen ir en esa dirección.Y así, Cartagena comienza a producir valiosas informaciones para sus controladores de la UCIE.

El funcionamiento es el habitual: la UCIE le ingresa una cantidad de dinero a cambio de información. Dicha información se comunica mediante llamadas de teléfono, notas informativas y reuniones periódicas. La investigación de los controladores estaba judicializada por el juez Garzón desde la Audiencia Nacional, a la que se remitían todas las informaciones proporcionadas por Cartagena.

Sin embargo, no todas las informaciones son bien acogidas por sus nuevos superiores, y desde el principio, Cartagena detecta reacciones extrañas por parte de sus controladores.

3.INFORMACIÓN ADULTERADA

Cuando Cartagena informa de la presencia de AFALLAH, la policía le prohíbe volver a informar sobre él. Cartagena llega a la siguiente conclusión: si sus controladores rechazan una información por la que están pagando, es porque ya conocen esa información, así que lo más probable sea que AFALLAH es otro confidente infiltrado.

Poco después, el grupo rechaza a uno de sus miembros: el OUAZZANI, anfitrión, no goza de la simpatía del resto del grupo. El motivo es su lectura del Corán, más radical que la del resto del grupo. Cuando el líder MAYMOUNI descubre, además, que el OUAZZANI ha comprado la casa mediante un préstamo, lo expulsa.

Cuando Cartagena informa de la expulsión de el OUAZZANI, sus controladores le ordenan que siga mencionándolo en sus informes. Para éstos controladores, parece, los informes están hechos para ser manipulados al antojo del que los rellena. Así, Cartagena tenía prohibido mencionar a AFALLAH, pero estaba obligado a mencionar a el OUAZZANI.

El grupo pasa a reunirse a la casa de Faisal Allouch, en Villaverde. Aunque Cartagena insiste en que Allouch vive de su tienda, la policía le ordena, sin aportar pruebas u otras informaciones, que informe por escrito de que Allouch “roba a los infieles”.

Mustafa MAYMOUNI-Líder

Abdelkarim el OUAZZANIPRESENCIA FALSIFICADA

EL TUNECINO, Serhane ben Abdelmahid el Faket

Said BERRAJ

Mohamed Larbi ben Sellam

Mohamed AFALLAH CONFIDENTE

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4.INCULPANDO A ZOUGHAM

Jamal Zougham cumple condena por participación en los atentados del 11-M. Vivía una vida occidental, con su madre, y regentaba un locutorio de Lavapiés.

Fue reconocido a posteriori por varios supervivientes del atentado, incluso en diferentes trenes. Sin embargo, había sido incluído en las ruedas de reconocimiento sólo por una oscura confusión de números de teléfono con la policía francesa, por la que ésta ya se había disculpado con Zougham hacía meses. Aún así, la tarjeta telefónica que apareció en la famosa mochila de Vallecas, de dudoso origen, había sido vendida en el establecimiento de Zougham. Sin una coartada más sólida que el estar durmiendo en su cama mientras los trenes de Atocha saltaban en pedazos, Zougham, que siempre ha mantenido su inocencia, fue condenado por colaborar con terroristas. Sin más hecho probado que vender una tarjeta que después apareció en una mochila sospechosa de haber sido colocada. Y, que yo sepa, vender tarjetas telefónicas no es delito. Aunque se la vendas a Otegui.

No deja de ser curioso que, ya en 2002, mucho tiempo antes de los atentados de 2004, la policía ordenara a Cartagena que tratara de introducir a Zougham en el grupo de MAYMOUNI. Cartagena observa a Zougham unos días, y concluye que es un tipo normal. Cuando así se lo comunica a sus controladores, éstos le dicen que “estábamos intentando implicarle en el 11-S, y que Cartagena debía captarlo para el grupo de MAYMOUNI, para tenerlo controlado y colgarle algún marrón”.

Cartagena concluyó que aquello era imposible, y no se volvió a hablar del tema. En aquel momento, y en aquel contexto, aquello parecía irrelevante. Pero gracias a la anécdota, a día de hoy sabemos que dos años antes de nuestro 11-M, la policía ya estaba interesada en colgar algún delito a Zougham. Vaya si lo logró.

5.INVESTÍGAME A LAMARI, QUE NO QUIERO SABER DE ÉL

Tal como suena el epígrafe. Durante esos días, la UCIE ordenó a Cartagena que pusiera en observación a Alekema Lamari, presunto terrorista argelino. Le fue proporcionadas fotografías del sospechoso. Cartagena encontró a Lamari, pero cuando empezó a informar sobre él, la UCIE ordenó a Cartagena que dejara de hacerlo. La explicación era que “ya le estaban siguiendo”. Y Cartagena continuó el seguimiento de su célula yihadista.

Éstos hechos, en su momento, no dicen nada. Pero saldrán a colación más tarde, pues el tribunal del 11-M dedujo que uno de los cadáveres del piso que explotó en Leganés pertenecía a éste Alekema Lamari. Ya son dos los moros que, dos años antes del 11-M, Cartagena tenía que implicar, y que terminaron por salir a flote en las investigaciones posteriores al atentado.

6.EL GRUPO SE RADICALIZA

En Marzo de 2003 se produce una explosión frente a la Casa de España, en Casablanca. MAYMOUNI es implicado en la investigación, y hoy cumple condena por ese atentado. Con ésto, el grupo queda descabezado. Serhane, El Tunecino, se hace con el liderazgo. Desde éste momento, la peligrosidad del grupo no deja de aumentar. El Tunecino quiere prepararse para dejar la teoría y pasar a la acción. Para alarma de Cartagena, extrema las precauciones.

Cartagena, en sus notas informativas, recomienda en éstos días la detención del grupo, que se encamina inequívocamente en dirección a la lucha armada. Pero, como sabemos, esa orden nunca llegó. Ni siquiera con MAYMOUNI detenido por atentado con bomba debía de parecer muy peligrosa, la célula del Tunecino.

Un viernes por la noche, El Tunecino reúne a algunos de sus seguidores. Cartagena está convocado a esa reunión. El Tunecino les ordena extraer las baterías de los teléfonos móviles, y les comunica que necesita mártires para atentar en España. Que no confíen en los miembros ausentes y que los servicios secretos les están vigilando.

Cartagena, nada más salir de la alarmante reunión, llama por teléfono a uno de sus controladores y le relata las novedades: El Tunecino dice que va a atentar. El controlador, lejos de ponerse manos a la obra, protesta a Cartagena por llamarle un viernes a esas horas. Que ya se verán el lunes.

7.APARTADO DEL CASO

El lunes, la cosa no mejora. Cartagena se entrevista con sus controladores y les reitera la necesidad de que la célula sea disuelta. Los policías tratan de tranquilizar a Cartagena diciéndole que “El Tunecino habla mucho, pero no va a hacer nada”. Sin otra explicación mejor, Cartagena insiste. Entonces, es inmediatamente apartado del caso. El controlador le recomienda que se traslade a Barcelona, y Cartagena se niega. Entonces, el policía le recomienda “que, por su bien, se quite de en medio”. A Cartagena aquello le sonó a amenaza velada. Casado con una mujer española, no se lo piensa más y hace rápidos preparativos para irse a la costa de Levante, y así quitarse de en medio.

8.¿ALGUIEN QUE NO SEA CONFIDENTE?

Pero aún en Madrid, yendo en moto por Atocha, Cartagena ve pasar en otra moto a Berraj y El Tunecino. Discretamente los sigue hasta el VIPS donde él mismo se solía reunir con su controlador. Y cuando entra, con el casco puesto, a la manera de los mensakas, se encuentra a Berraj ojeando revistas en la librería, y a El Tunecino en una mesa, entrevistándose con ¡UN AGENTE DE LA UCIE! De modo que, según ésta versión, Berraj y El Tunecino también eran confidentes policiales.

LÍDER-EL TUNECINO, Serhane ben Abdelmahid el Faket CONFIDENTE

Abdelkarim el OUAZZANIPRESENCIA FALSIFICADA POR ORDEN POLICIAL

Said BERRAJ CONFIDENTE

Mohamed Larbi ben Sellam VOLVIÓ A MARRUECOS

Mohamed AFALLAH CONFIDENTE


9.QUITÁNDOSE DE EN MEDIO

Cartagena salió de Madrid y se encaminó, una vez recogida toda su documentación relativa a su trabajo, a Levante, y poco después se instaló en Salobreña, Granada, acompañado de su mujer. Corría el año 2003.

En las notas informativas referentes a su trabajo en Madrid, se mencionan las relaciones entre el grupo radical y Yamila Pardo Candelas, cuñada de Joaquín Almunia, del PSOE, que actúa de mediadora entre las familias de unos radicales detenidos y Baltasar Garzón. Ésta información figura en la última nota informativa que Cartagena redactó en Madrid.

En Salobreña, Cartagena continúa observando para la UCIE. Se introduce en los círculos islámicos, donde se describen interesantes operaciones de ingeniería migratoria concebidas para extender el Islam en occidente mediante organizaciones instaladas dentro de nuestras fronteras, muchas veces incluso gozando de ayudas económicas españolas y europeas.

Más o menos un año después de salir de Madrid, Cartagena vio con horror las noticias relativas al atentado de Atocha, el 11 de Marzo de 2004. No debió de sorprenderle mucho que, el 2 de Abril, muy temprano, un equipo de la policía se presentó en su domicilio para llevarle a Madrid urgentemente.

10.LA BOCA DEL LOBO

Antes de salir, la policía registró los papeles de Cartagena, y requisó, sin que hayan vuelto a ver la luz, los informes, fotos y grabaciones que obraban en poder de Cartagena relativos al tal Alekema Lamari. Acto seguido, salieron para la capital. Al llegar a Madrid, Cartagena fue llevado con un grupo de policías de la UCIE, entre los que estaban sus antíguos controladores. El escenario, un día soleado y fresco en el parque Juan Carlos I, cerca de la comisaría de Canillejas.

Allí, a media mañana, Cartagena es informado: El Tunecino y su banda, sospechosos del 11-M, han sido localizados en un piso de Leganés. En éste punto, Cartagena se pone nervioso. “¿Pero no los detuvísteis? Os lo dije, informé por teléfono, por escrito, una y otra vez, y me apartásteis del caso. Y ahora, toda esa gente ha muerto por vuestra culpa.”

Cuenta Cartagena que el comisario desconocido se apartó un poco y habló con alguien por teléfono. Cartagena pudo escuchar éstas palabras de la conversación: “Como éste moro hable, la hemos cagado”.

11.”COMO ESTE MORO HABLE, LA HEMOS CAGADO”

Cuando el comisario cierra su teléfono móvil, se acerca a Cartagena y le explica la estrategia a seguir, y que consiste en lo siguiente:

Cartagena tiene que llamar al timbre (?) e infiltrarse en el piso, para informar desde dentro.

Pero Cartagena, que no es tonto, se niega. Sabe que si se presenta en el piso, sin previo aviso, años después de desaparecer sin dejar rastro y después del 11-M, El Tunecino sabrá en un segundo que Cartagena es un confidente, y le matará. Y así se lo dijo al policía: “¿Qué quieres, que me maten? Yo no subo”.

Es curioso comprobar que los informes oficiales dicen que la policía sólo tuvo conocimiento del piso de Leganés a las 14h aproximadamente. Según ésta curiosa última escena en el parque Juan Carlos I, queda perfectamente claro que la policía ya tenía el piso controlado desde mucho antes.

Me gustaría ver la cara de Cartagena cuando vio saltar aquel piso por los aires. ¿Cómo se queda uno cuando sabe a ciencia cierta que la policía te ha intentado meter en la boca del lobo?

Siempre me queda una duda. Si El Tunecino era confidente, si Berraj, y Afallah también lo eran…¿se produjeron esa mañana más entrevistas como la que tuvo Cartagena? ¿Metieron así en el piso a algún otro confidente cuyo cadáver apareció en Leganés?

Asímismo cabe destacar que, dos años antes del atentado del 11-M, cuando ni siquiera los implicados sabían que acabarían por convertirse en terroristas de verdad, y sólo el cerebro de la masacre sabía lo que se iba a poner en marcha, la policía ya quiso implicar a Zougham y a Lamari. Y, casualidades de la vida, Zougham terminó entre rejas por los atentados, y los restos de Lamari (concretamente, una oreja) aparecieron en los escombros de Leganés.

12.CARTAGENA EN EL JUICIO

Como Lavandera, Cartagena fue destapando su versión durante el juicio. Al ser moro, antiguo confidente marroquí, confidente español, y ser tan confusa y enmarañada la enredadera de versiones opuestas en relación al 11-M, a Cartagena no se le dio gran credibilidad desde los defensores de la versión oficial, y los medios generalistas no recogieron su historia. Así, a día de hoy nadie sabe la historia de Cartagena, ni siquiera como referencia.

La prensa, defensora de la versión oficial, se cebó con el Cartagena. Probablemente, el colorido como de parodia que surge por la acumulación de apodos pintorescos, típico de los asuntos de lo que se ha dado en llamar las cloacas del Estado, no ayudó a entender en demasía el caso de Cartagena a un público que deseaba ser engañado.

Sin embargo, a pesar de haber pasado desapercibido para el gran público, a la fiscal Olga Sánchez no le debió de caer demasiado bien nuestro arrojado confidente ni su testimonio. Así, Olga Sánchez, a la hora de leer sus conclusiones, debía proteger la identidad de Cartagena, en calidad de testigo protegido, y denominarle por su apodo o por su denominación en clave. Sin embargo, Olga Sánchez, leyó, en directo para toda España, y varias veces, además, el nombre completo de Abdelkader el Farssaoui, alias confidente Cartagena. Razón por la cual podemos encontrar su nombre en toda la red. ¿Despiste, o venganza?

“Como éste moro hable, la hemos cagado”



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