ESPERANDO EL ZAPATAZO

Es lunes, 8 de Febrero de 2010, y aún no hemos sacado a Zapatero del poder.

La semana pasada pasó algo importante. Fue la semana horribilis de Zapatero. Podía haber sido peor para nuestro ridículo presidente si hubiera una oposición digna de tal nombre. Pero, incluso con Mariano cazando moscas, Zapatero no pudo evitar ir de cacharrazo en cacharrazo.

La novedad fue que los medios generalistas no pudieron mirar para otro lado, o siquiera maquillar los hechos: estamos al borde del precipicio, y Zapatero no tiene otro plan que esperar a que pase algo. La ilusión se ha roto, incluso para el socialista más sectario. La verdad evidente es que Zapatero se ha quedado sin agenda. No tiene más que hacer. Su tiempo ha pasado. No va a reaccionar. Toda su bonanza era inercia del buen trabajo de Aznar y Rato. Nos ha timado a todos. Y ahora lo sabe todo el mundo. Ni los que negaron en coral mendacidad el timo del 11-M, el Faisán, el Gal y los genocidios de la izquierda, han podido tapar el hecho de que con Zapatero nos va mal y nos va a ir peor.

Tras la pasmosa comparecencia de los sindicatos, a última hora de la tarde (la criatura MendezToxo parecía casi civilizada, lejos ya las putas casas de nadie, qué poquita vergüenza) llegó un fin de semana de calma chicha en el que ni María Antonia Iglesias pudo defender a un presidente que parece tocado del ala. Calma antes de la tormenta que ha de venir sí o sí. Zapatero ha dilapidado el dinero, no le queda nada. Sólo nuestros bolsillos y nuestro tiempo. Esquilmados ya nuestros bolsillos, sólo le queda nuestro tiempo. Esquilmado nuestro tiempo, ya sólo le queda nuestro aguante. Esquilmado nuestro aguante, saldrá corriendo. Que huya. A enemigo que huye, puente de plata, dicen que decía mi abuelo.

Mi hermano Javier fue el primero que me dijo algo en esa dirección. “Tiene la mirada de un loco, no está bien de la cabeza”, me dijo un día. Después lo dijo Losantos en un desternillante editorial. Ahora es José Luis Alonso de Santos, autor de la inolvidable “Bajarse al Moro”. Dice De Santos sobre Zapatero: “Le miro la cara, leo su lenguaje y es un alucinado”. Apostilla que “no puede ser la referencia de la comunidad”. Ya son muchas las voces que se alzan contra el indefendible Zetapé, críticas procedentes de propios y extraños. Me llama la atención porque éste señor que dice que Zapatero parece un alucinado, resulta que además de dramaturgo, De Santos es psicólogo. Lo mismo, hasta sabe lo que dice.Y, a poco que lo pienso, llego a la conclusión de que esa es nuestra única esperanza: que éste tipo esté como una cabra montesa. Si no es así, y Zapatero sólo parece un loco, entonces es un inepto, o un malvado.

Y en el asunto de llevar el timón, no hay nada peor que un inepto. Prefiero incluso a un taxista cabrón que a un taxista inepto, porque, yendo a ciento veinte por la autovía y dándome cuenta de que el conductor no tiene ni puta idea de lo que se trae entre manos, lo cambio por cualquiera que sepa conducir. Bonita situación la que nos ha traído el Gótico Faisán, situación en la que se prefiere a cualquiera al timón, menos al tipo que nos lidera.

Porque con un cabrón al volante, la cosa irá mal para alguien. Un susto, un frenazo, un roce. Pagas, te bajas y besas el suelo, si quieres, y no vuelves a coger ese taxi.  Pero con un inútil al volante, te vas a dar un morrón, sí o sí. Ya lo dijo Don Arturo, y cito de memoria: Tiene más peligro un imbécil que un malvado.

Zapatazo a Zapatero, ¡ya!


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