ZAPATERO RECIBE SU TERCERA COLLEJA EN EUROPA

Hace unos meses, se propuso en el parlamento europeo que se pudiera hablar el euskera en las sesiones parlamentarias europeas. Hoy, el parlamento europeo ha rechazado con ámplia mayoría tal propuesta.

Vaya por delante que fue el PSOE, vía López Garrido, el Omar Sharif de la cloaca política, quien sacó adelante la propuesta. No fue el PNV, no fue el PSE. Fue el PSOE. Hace sólo tres meses. Quería colar en la políglota Europa lo que en el parlamento español no colará jamás con nuestra Constitución.

Un parlamentario británico ha llegado a poner en cuestión la política idiomática de España, en términos poco amigables. Tras la complicidad de Zarkozy, y el paternalismo de Tío Obama, ya era hora de que alguien importante se diera cuenta de cómo hace las cosas Zapatero.

La primera colleja le cayó unas horas después del alineamiento planetario, de parte de la administración Merkël. Sanzionegger Zapathausen? ¡Niet! (¿Qué vas a sancionar tú, campeón del paro? ¡Toma colleja!)

La segunda, en su primera intervención europea: el coche eléctrico. La colleja fué coral, en éste caso. Reino Unido y Alemania no son poca cosa. Zarkozy debe de pensar que todo lo que haga Zapatero es bueno para Francia porque malo para España. O tal vez los populistas se cuidan entre ellos. Como los fumetas, o los gays, los populistas se reconocen sólo con verse un momento.

La tercera colleja le ha llegado indirecta, así que la procesión irá por dentro. El parlamento Europeo ha rechazado que los políticos vascos se puedan pronunciar en su lengua autonómica. Aquí venimos a entendernos, y no a no entendernos. Váyanse con su propuesta a tomar por ése orificio corporal que rima con mulo, parecen haberle dicho a la zona cero del alineamiento planetario.

En España les hemos hecho pasillo a los que quieren no entender, los que quieren para su pueblo la lengua regional solamente. El sueño de José Luís Pérez Díez, aquí y en la China Popular, alias “Carod”: ver en los cines películas españolas subtituladas al catalán. Les hemos dado alas, y han despegado. La política autonómica ha resultado una quiebra en todos los aspectos, y a día de hoy sólo siembra la desigualdad, con casi todas las competencias transferidas a presidentes de comunidad, alcaldes, y concejales de barrio.

Con tal transferencia, hay ministerios prescindibles, como el de vivienda, igualdad, trabajo, economía, cultura, fomento. El estado se ha diluido, es una sombra, una percepción. No un hecho. La nación española corre serio peligro. Europa lo está viendo venir mucho mejor que nosotros.

El español medio da por sentado que hay semáforos, colegios, seguridad social, televisión, supermercados y crédito bancario porque sí, porque así ha sido siempre, y siempre lo será. La errónea certeza de que la libertad, la democracia y la justicia son un derecho natural, y una condición, incluso, ha devaluado tales conceptos hasta convertirlos en un viejo eslógan pasado de moda. Otros pilares de nuestro acervo, como la patria, la fe cristiana o la familia tradicional, están siendo perseguidos y silenciados, y no es casualidad.

Todo eso lo han sabido entender los parlamentarios europeos como los españoles aún no nos hemos atrevido, pues sólo nosotros lo erigimos líder, a dictado de una masacre, y reconocer a éstas alturas que todo ha sido un grave error de cálculo no va con el carácter español. En España sigue dando vergüenza denunciar una estafa. Aquí preferimos callarnos y aprender para la próxima. Sólo denunciamos si la estafa es mayúscula. Y en ese sentido, parece que España no va a reaccionar. No nos daremos cuenta de cómo han sido recortados nuestros derechos hasta que no se agoten las ayudas, y España se convierta otra vez en una nación donde engrosar las filas del funcionariado será la única forma de trabajo serio.

Y esa es nuestra esperanza, y nuestra vergüenza, también: que será la propia Europa, inocente de haber elegido líder a semejante tiparraco, denuncie sus desmanes, y sus peligrosa tendencia al bananerismo. Ya algún periódico angloparlante ha señalado que Zetapé asemeja más a los populismos socialistas sudamericanos que a las socialdemocracias europeas. ¿Contaba Zapatero con un árbitro hostil respirando tras su oreja?

Con Obama contra las cuerdas, parece que a Zapatero se le cierran las líneas de emergencia. Si la baza de Zapatero para ser respetado en Europa era su especial relación con Barak, me parece a mí que Zapatero va dado. Su relación es como cuando un niño te dice que tal niña es su novia, pero que ella no lo sabe. Y la novia que no lo sabe, que resulta ser un negro de metro noventa, acaba de incumplir el plazo de su cierre de Guantánamo, ni siquiera con esa política de aguántamela tú.

Más vale que nos vayamos despertando los españoles. Zapatero ha quebrado la educación, la economía, la nación. España es una máquina de ponerle ruedas al dinero público. Por ahora, es Zapatero quien está en el punto de mira del parlamento europeo. Pero si no sacamos de la Moncloa al Gótico Faisán, va a ser Europa la que nos castigue a nosotros por no hacer lo que ha de ser hecho.

Hemos caído seis puestos en el ránking de libertad económica. Del 30 al 36.

Seguimos cayendo en picado en materia de educación.

La deuda pública es astronómica, y peligran las pensiones, pero seguimos creando más y más empleo público.

El modelo autonómico ha quebrado ya, y el desacato a lo que el supremo falle en referencia al estatuto catalán está ya cantado, consignado, orquestado y con la batuta en alto.

Las evidencias de ocultamiento oficial en relación al 11-M son ya tan sangrantes, que son ellos quienes están moviendo fichas, en lugar de callarse y dejarlo correr.

La negociación con ETA, el malvadamente llamado proceso de paz, el 11-M, el chivatazo del Faisán, los puentes abiertos más allá de lo de la T-4 y la opacidad de las gestiones para financiar la piratería internacional, sus políticas unilaterales (muerte al feto a toda costa) están empezando a hacer mella en el electorado zapateril, que acumula ya una cola de damnificados a los que resarcir. La cola del paro, de los comedores benéficos, y de los fantasmas que aún vagan por la estación de Atocha en espera de que alguien esclarezca quién los mató, y cómo, (el porqué ya lo sabemos…), llegaba a la puerta de Zetapé hace años ya. Ahora, esa cola empieza a llegar a ojos de otros líderes europeos.

Esperemos que esa cola no termine por enlazar con las listas de los grandes conflictos de la primera mitad del siglo veinte. Pero si no hacemos nada, de seguro lo hará.

Luis del Pino, enhorabuena.

La Ciudad en Llamas está de enhorabuena. Garzón ha sido apartado de la querella contra Luis del Pino, más conocida como la querella errante, una querella que vaga desde hace años de cajón en cajón sin que ningún juez encuentre cómo meterle mano. Lógico, porque está perdida de antemano.

Ahora, la querella se resolverá por la vía ordinaria, a expensas de la Audiencia Nacional. En cualquier caso, es una querella perdida de antemano, como todas las que se han interpuesto contra Pedro J, Losantos, Antonio Rubio, etc…, quedan en nada porque las informaciones son rigurosas.

A éstos señores los están demandando por no plegarse a la mentira y al silencio. Por decir la verdad. Por encontrar la trampa en la maraña de datos. Por preguntarse quién hizo el 11-M. Ataques preventivos, como tan bien señaló el propio Luis del Pino en su blog. Intentos de intimidar a los investigadores. Pero no lo han conseguido. Saldrá la verdad a la luz. El 11-M saldrá a la luz.

A Garzón le están cayendo palos por todos los lados, por cierto. Un día de éstos va a ser inhabilitado. Ya puede preparar otra conferencia, porque la antigua ya huele.

GALLARDO CRETINO

Sólo él podía superar a Zapatero en arrogancia. Ya lamió las botas del presidente el día de las Fuerzas Armadas, cuando la multitud les dedicó a ambos una pitada de antología. “Podían elegir otro día”, dijo con voz acretinada y tono de lameculos.

Hace poco, su maestro Zapatero bufó de malos modos a una periodista española por una pregunta más que lógica, y análoga a las declaraciones de media europa: ¿Con las cifras que se manejan en España, se ve legitimado para liderar la recuperación en Europa? Una pregunta sencilla. Zapatero calló unos segundos, y luego afeó la pregunta a la periodista. Para después rematar con una sarta de inconcreciones, aderezadas además con una mentira, “el fin de la recesión en España está punto de producirse, si no se ha producido ya“, dijo el fino analista.

Pero ahora, él, no podía ser otro, nuestro alcalde, Gallardón, ha copiado y multiplicado la conducta de Zetaparo, ante una pregunta sencilla de una periodista de Libertad Digital.

¿Cómo podía ser de otro modo? Las políticas de ambos son las mismas: populismo para analfabetos, gasto público por las nubes, guiños a la izquierda mediática allá donde se pueda, y maneras de bordería y suficiencia, de arrogante impunidad con la prensa no paniaguada. Pero, como se aprecia en el tono y las palabras del alcalde, vemos que el tipo se ha esforzado en desarrollar lo marcado por su maestro Zetapé. Así, donde Zetapé quedó como un bobo tartamudeante, Gallardón logra maneras de cretino arrogante. Si Zapatero intenta un chascarrillo que imaginamos perdido en la traducción, Gallardón logra todo un ejemplo de sarcasmo imbécil, de mala baba ante una evidencia desfavorable.

Y donde Zapatero dejó una mentira gris, diluido su significado, de tanto repetir la letanía, Gallardón ha logrado una pantomima completa, malfingiendo desconocer el asunto, y permitiéndose un chiste que no le ha reido ni su puta prensa realquilada. Ésta gentuza de la casta política se cree que somos imbéciles.

Escuchen, que no tiene precio ver un político quedar como lo que es.

La cuestión es la siguiente. Se está construyendouna central térmica en Puente de Vallecas, en pleno casco urbano. Sin permisos, sin informar a los vecinos, sin informes de impacto ambiental, sin oir siquiera las protestas de los vecinos, y por supuesto, infringiendo la ley.Y cuando Gallardón ha sido interrogado al respecto en rueda de prensa, ha fingido desconocer la noticia (no te lo crees ni tú, caradura) y ha dedicado unos minutos a reirse de la periodista. De paso, y por el mismo precio, se ha reído también del pueblo madrileño, y muy especialmente, se ha reído del distrito Puente de Vallecas, que ve día a día cómo siguen creciendo las enormes chimeneas.

Para terminar, diremos que las centrales térmicas se suelen construir en lugares remotos, porque contaminan mucho su entorno inmediato, con fuertes emisiones de CO2. Y mira que España es grande, todavía, que han ido a construir una en todo Madrid. Y no en el Barrio de Salamanca, ni en los chalets de Las Rozas, ni en la bodeguilla de la Moncloa. No.

En el Pueblo de Vallecas. Desoyendo a los vecinos. Se la sudan los vecinos. Para hacer una tortilla en Moncloa hay que romperle los huevos a muchos obreros sin voz. El campeón de los progres con herencia es un déspota arrogante con los desfavorecidos. Bonito retrato se ha hecho.

Propongo un ejercicio de imaginación al alcaldito. Imaginese en qué orificio de su cuerpo le metería el pueblo de Madrid un submarino, si de mi voto dependiera.

Qué políticos más mierderos tenemos en éste país. Además de gilipollas, encima nos salen graciosillos. No sólo quieren pisarnos el cuello, además quieren que no protestemos siquiera.

Submarinos le daba yo a cierto gallardo tuercebotas, olímpico tragaperras, termoeléctrico déspota, y ahora, también, chulito de ayuntamiento.

Para terminar, incluyo el comentario de Dieter Brandau al respecto. Sin desperdicio.

¡Bru-bru-bru!

LEGISLANDO LA CHULETA

No nos sorprende nada la nueva iniciativa de la Universidad de Sevilla: proponen despenalizar la chuleta. Es decir, se propone que al alumno que sea pillado copiando le sea permitido terminar el examen, y que pueda luego recurrir la calificación, si no es del gusto del copiota.

Cuando yo estudiaba, la norma, no sé si escrita o no escrita, era que si te pillaban copiando, te era confiscada la chuleta y eras obligado a entregar el examen ipso-facto. En según qué caso, el profesor permitía al alumno continuar el examen sin chuleta, u otras variantes. Pero lo normal era un cero automático.

Últimamente vengo observando que a los estudiantes de secundaria les dejan copiar en los examenes. Cuento con varios testimonios de primera mano: en los institutos, cada vez más desinstitucionalizados, es la chuleta lo que se está institucionalizando. Se regalan los aprobados, vaya. Y aún así, muchos alumnos tienen problemas para aprobar. Normal, pues para hacer una buena chuleta, y para copiar, es necesaria la comprensión lectora, que tampoco se exige para aprobar.

O dicho de otro modo: incluso con chuletas, o el libro encima de la mesa, los alumnos siguen suspendiendo. Siniestra perogrullada en espiral: cuanto menos se les exige, menos aprenden. Cuanto menos aprenden, menos se les puede exigir.

Claro, luego pasa que los que sí han aprobado gracias a la conjunción de un libro encima de la mesa y un profesor dormitando en su butaca, llegan a la universidad, y se encuentran con que son incapaces de memorizar dato útil, más allá del precio del calimocho, o la hora feliz. Y entonces no les queda más remedio que copiar o suspender.

Tal será la cantidad de alumnos-chuleta en la universidad de Sevilla, que el rectorado ha claudicado en su afán por que los alumnos no copien. Y proponen que el alumno pueda continuar el exámen, aunque sea pillado copiando.

La medida dará alas a vaguetes y semianalfabetos. Aunque les pillen, podrán seguir haciendo el exámen. Y cortará las alas de los honestos, si es que alguno queda. Imaginen la frustración del que ha sacado un seis estudiando, cuando vea que un compañero al que han pillado copiando se lleva un ocho, y que además recurre la nota.

Visto desde cierto punto de vista, el alumno honrado que quiera competir en calificaciones con sus compañeros copiones, se verá tentado, cuando menos, a copiar, y será una minoría muy minoritaria entre las minorías el que decida competir honradamente con sus compañeros listos.

Y como guiño a la Universidad de Sevilla, Gabilondo habló ayer de un modelo de examen menos memorístico. Como los alumnos no son capaces de memorizar los textos (para memorizar hay que entender),  se rebaja el nivel memorístico del examen y santas pascuas. Exámenes a medida del alumnado.

Empezó la cosa rebajando el nivel de exigencia, sintetizando libros de texto. Después, con la ESO, los contenidos llegaron a ser simplificados hasta quedarse en un chiste. Ahora, ni con esquemitas. Ni con el libro encima de la mesa aprueban ya. Es el resultado inevitable de rebajar el nivel de exigencia. Que rebajas el nivel del alumnado.

No veo la bondad de semejante capitulación. La norma viene a legitimar el derecho a intentar la picaresca en primer lugar, y si te pillan, pues respondes a pelo.

No se me ocurre mejor manera de desgraciar una sociedad que condenarla a un analfabetismo funcional creciente, a la incompetencia, a la ductilidad y al servilismo. Dinamitando las reglas del juego, se termina con la competitividad. Despenalizando la chuleta, la elevan al rango de derecho. Y si la chuleta es un derecho, un triunfo contra el profesorado, pronto se convertirá en un deber para todo alumno que luche por un puesto en la promoción.

Éstos socialistas, en su afán de legislarlo todo, han terminado legislando hasta la chuleta.

Joder, si han hecho lo mismo con los fetos, ¿se iban a cortar con las chuletas?

HA VUELTO HERMANN

Tertsch ha vuelto. Tras la agresión de que fué víctima, tras las calumnias vertidas por la Sexta, tras cinco semanas de convalecencia, ha vuelto. Queda para los juzgados la agresión, las informaciones maliciosas del grupo paniaguado de Zapatero, y los vídeos de Wyoming.

Sin ser brillante, es un editorial estimulante. Su alusión a la paciencia española, genial. Celebramos la vuelta del periodismo de altura a las noches madrileñas.

Aterrizó con fuerza, haciendo hincapié en la situación social haitiana. Tocó con mucha fuerza la implicación política del gobierno socialista en el escándalo del chivatazo policial a ETA, y cubrió los embargos de viviendas debido a la crisis. El Hermann de siempre, la actualidad de siempre.

PROHIBIDO TOSER

Y ya que nos ponemos, no me resisto a colgar ésta joya de Libertad Digital.

Ésta gente quiere legislarlo todo. Lo que hace un político incompetente cuando se encuentra un problema es poner una ley. Legislazo y tentetieso. Les mola prohibir. Se sienten jefes. Son los números uno.

Lo primero que he hecho al leer el titular es quedarme de piedra, con la tranquilidad que dio saber que estaría prohibido tirarme al río de tal guisa. Luego, al leer el interior, me entró la risa floja. Y después de la diversión perpleja, claro, llega el escalofrío.

Se supone que la prohibición de tirar piedras al río es para impedir la pesca irregular. Así que, para impedir la pesca irregular, prohíben tirar piedras al agua. Y digo yo: ¿no bastaría con impedir la pesca irregular? Porque digo yo que ya existirá una ley que prohíba la pesca irregular. Y por supuesto que existe, no les quepa duda.

El problema, o la excusa, es la falta de medios. Siempre faltan policías para vigilar a tanto caco. Así que, al no poder tener a una pareja de mossos por cada niño que tire piedras al río a ver si la piedra da saltitos como una rana, se prohibe tirar piedras, y a tomar por culo.

De nada servirá, pues ahora, los mossos que antes tenían que perseguir pescadores furtivos, ahora tienen que perseguir a todo aquel que tire piedras. Si antes no daban abasto, ahora mucho peor.

Que a nadie quepa duda que cuando la medida se revele un fracaso, se probarán nuevas estrategias, pero la prohibición continuará, y se le sumarán otras como por ejemplo: prohibido sintonizar esRadio cerca de los ríos, o prohibido hablar en español cerca de los ríos.

España sufre una sobredosis de leyes. Somos el segundo país del mundo en número de leyes. El primero es Italia. El país que menos leyes tiene es Alemania, modelo de eficacia. Pocas leyes, pero que se cumplen.

Con tanta sobrelegislación, toda prohibición está llena de recovecos, de interpretaciones. Y como consecuencia, se incumplen las leyes, y las prohibiciones no se respetan. La desigualdad crónica. La ley a medida del infractor. Todo vale. Caldo de cultivo para catástrofes previsibles.

Qué soltura tienen, los jodidos. Y con esas caras de gilipollas.

CHIVATAZO EN MALLORCA

Un asunto que se me quedó pendiente de comentar el año pasado fue éste que describió Libertad Digital:

El problema del que hablaba el joven enfermero se recoge en esta otra noticia.

Y parece que no fui el único a quien se le quedó pendiente el asunto. Don Arturo también lo recogió, un mes después de producirse la noticia, en éste artículo de muy recomendable lectura. Se llama CHIVATOS EJEMPLARES.

Queda aquí retratada nuevamente la tolerancia, de niveles cercanos a lo beatífico, de las izquierdas progre-nacionalistas. La ensaimada de los tolerantes con fronteras. Quieren un paisito en el que cualquier idioma vale, menos el español. Francés, alemán, mallorquín,…hasta el idioma de los pulpos, los salmonetes y los besuguillos, es más lícito que el español. Incluso la pancarta del lamentable acto contra el terrorismo que se improvisó éste verano en plena campaña terrorista en mallorca, estaba escrita en un idioma que no entiendo.

Me pregunto si no habrá alguna relación entre el comportamiento mafioso, de control lateral y anónimo, de la progresía, y la facilidad con la que parece moverse la ETA en Mallorca. Con lo peligroso que parece meterse en una isla a cometer un atentado. Con la seguridad añadida del Rey, que veranea allí. Parece claro que los más radicales independentistas mallorquines se toman muy en serio su ideario. Pero ni siquiera tan cerca tenemos que irnos para encontrarnos con gente normal, padres de familia, inocentes y solidarios estudiantes, amas de casa, que haría la vista gorda por un etarra (caridad cristiano-comunista), e incluso que pagarían por poder tomarse unas copas con un terrorista, brindar en bajito por la revolución que no pudo ser, con pose chunga de moriremos-con-las-botas-puestas. Los etarras son vistos con respeto desde las filas progre.

Sólo en los últimos tiempos me vengo dando cuenta, consternado, de cuántos enemigos ocultos tiene España.

LOS INMORTALES (paletos de ciudad)

Hablaba el otro día sobre los solidarios de sofá, y me acabo de encontrar un artículo de Don Arturo, muy reciente, que viene al caso. Haga click en el titular para leerlo.

Y enlazando el tema por otro lado, una vez leído el excelente artículo de Pérez-Reverte, quiero recordar una historia mucho más pequeñita, que me sucedió recientemente.

Hace muy poquito, el 10 de Enero, en plena nevada con ventisca, no se me ocurrió otra cosa que ir a echar gasolina. Para ganarle tiempo al madrugón. La gasolinera está muy cerca de casa, a medio kilómetro largo. Con el suelo nevado y visibilidad cero, arranqué el motor de mi cochecito cubierto con un palmo de nieve y, sin salir de la primera marcha, emprendí el camino a la estación de servicio.

No había nadie. Como si el manto blanco hubiera sepultado a las personas. Y en esto, veo un coche a cincuenta kilómetros por hora. En una situación así, es como decir que venía un coche como una bala. Lo peor es que se me acercaba por la derecha, directo hacia mí. Si hubiera ido a diez km/h, como yo, me hubiera visto venir, no nos habríamos encontrado, o yo mismo podría haberme detenido para que pasase su señoría del coche grande, o incluso el tipo habría respetado el STOP que le obligaba a respetar mi paso.

Pero el tipo no iba a diez, sino a cincuenta, y me había puesto en la trayectoria de una bala mucho más grande que yo. Supe que me iba a embestir un segundo antes, contraje el cuerpo y agarré fuerte el volante. Acelerar sólo habría empeorado las cosas. Me embistió por la derecha, y me desplazó al carril contrario.

No parecía mal tipo. Sólo repetía: “Yo he pisado el freno, pero no ha parado”. “Claro, porque iba usted demasiado rápido”, le respondía yo cada vez. Al final lo dejó estar. No parecía mal tipo. Tampoco me enfadé demasiado con él, el alivio me invadió cuando comprobé que sólo tenía daños de chapa, y que podría ir a trabajar en coche la semana siguiente.

Aunque, bueno, sí me enfadé con el tipo. No lo mostré, no me pareció muy práctico ponerme a clamar contra la picaresca del conductor en mitad de una ventisca. Y además, estaba tan cabreado conmigo mismo como con el otro tipo. ¿Por qué? Porque ambos pecamos de la misma necedad. La necedad de pensar que uno depende de sí mismo. De pensar que con un coche a todo riesgo, nada malo nos puede pasar. De pensar que un stop tiene una especie de airbag que te salva in extremis si alguien se lo salta y uno se cruza en la trayectoria de un autobús de tres plantas. De pensar que es lógico arriesgarse a cruzarse con un conductor irresponsable, por sólo quince minutos más de sueño.

Por mucho que pienso que era él quien iba descontrolado. Es así. Si no le llego a parar yo con mi coche, se cae en una acequia o peor, embiste contra el muro de un vecino del barrio. Peor aún, si el tipo se hubiera visto en dirección a unos chavales jugando con la nieve, se los hubiera comido sin remisión, viéndolos venir a cincuenta por hora.

Del mismo modo, si en vez de a cincuenta, me embiste a cien, me podía haber matado. Si en vez de un coche grande, me topo con un camionero confiado, no les quiero contar. Por quince minutos de sueño.

Cuarenta, cincuenta por hora. Imagino que el razonamiento es el siguiente: si normalmente, por una vía de 50 km/h voy a ochenta, pues entonces, si hay nieve, rebajo la velocidad de crucero a cincuenta. La falta de contacto con la realidad, y con el asfalto, es tota, en una nevada semejante. 50 km/h, una velocidad de viejecita para el conductor madrileño medio, te convierten en una bala, en mitad de una ventisca. Si en vez de un pobre Seat Ibiza el tipo se hubiera encontrado un acantilado, se marca el Thelma y Louise del momento, con los reyes en el maletero, sin descambiar.

Pero yo también pequé del mismo modo. ¿Cuándo? En el mismo momento en el que cogí el coche con semejante ventisca, con tan pobre motivo. Me comporté como si, al haber menos conductores, se redujese el peligro. A poco que lo hubiera pensado, me hubiera dado cuenta de que las probabilidades de tener un accidente por culpa de mi torpeza (la nieve pone a prueba la destreza de uno), o las de toparme con un conductor borracho, irresponsable, torpe o simplemente estúpido, eran mucho más altas ése día que cualquier otro día.

Por eso el tipo, un hombre educado y amable de unos cincuenta años, salía del coche repitiendo una y otra vez yo he pisado el freno, pero el coche no ha parado sin terminar de entender qué había podido fallar. Dando por supuesto que él, con nieve o sin ella, tiene derecho a ir a cierta velocidad.

Estúpidos humanos, paletos de ciudad. Pensamos que la sensación de bienestar asegura que a uno nunca le va a pasar nada. ¿Cómo me va a pasar? Si voy ahí mismo. Mira, ni me pongo el cinturón, porque entre que me lo pongo y me lo quito, ya he llegado. ¿Qué me va a pasar? Si voy yo sólo, ¿qué me puede ocurrir? ¿Cómo me va a pasar nada con éste cochazo? Si soy un conductor de puta madre. Con unas ruedas de dos mil euros y un motor de inyección. Con un seguro de puta madre, y además el coche no consume ná,  ¿cómo me va a pasar…?

Y pasa. Vaya si pasa.

NO AL CIERRE DE WEBS

Como en La Ciudad en Llamas tendemos a ser mal pensados, negamos al gobierno el voto de confianza que perdieron hace ya muchos años. Quieren controlar lo que se dice en la web. Si por ellos fuera, cerrarían éste blog, como tantos otros. Y cerrar las webs que ofrezcan material audiovisual es sólo el paso más importante.

Tienen controlado el cine para que nadie les haga una peli sobre los agujeros negros del 11-m, o una peli en la que un padre venga con sangre la muerte de su hija, ante la indolencia de la justicia. Por eso, la gente del cine español ni rueda ni deja rodar.

El diario El País publicaba hace unos días una ilustrativa aportación de Dolores Payás donde queda perfectamente diseccionada la estafa de las ayudas del cine español, cuyo link proporciono a continuación y recomiendo leer con mucha atención.

Éste es el cine que la ley de internet pretende querer proteger. Un cine sin espectadores. Sólo hay que mirar las cifras del intercambio peer to peer: ésas películas son también las menos bajadas. El pretexto, pues, es basura. Lo que quieren es meter mano en la red, que es el único sitio público donde se está diciendo la verdad sobre ésta recua de tiparracos sin fronteras.

Lo de la propiedad intelectual en España es de gilipollas. Se pretende anteponer el derecho a la propiedad intelectual al derecho a la propiedad a secas. Y todo para monopolizarla, politizarla y paniaguarla. Que no cambie de manos, aunque no vendan discos o entradas.

Las discográficas, que cobran los discos, son el lobby privado de mayor presión, a la hora de legislar. Cosa normal, pues cobran por disco vendido. Lo que a mí me fastidia es que aquellas discográficas fueron las que introdujeron el formato CD a una sociedad que no los demandaba, aduciendo que el CD ABARATA EL COSTE. Los distribuidores recordarán, como yo, que en 1990 uno se compraba lo último de los Rolling Stones en vinilo a 1.200 pesetas, unos siete euros. Ahora, por siete euros encontramos esos discos en las cestas de saldos. Lo último de los Rolling, por seguir con ése ejemplo, no lo encontraría uno por menos de 25 euros.

Si el CD se encontró un mercado de salida de 7€ por disco, y ahora se ha desmoronado la industria con un precio triplicado. El abaratamiento de costes del CD nunca se tradujo en su precio final. El paso a CD impuso un brusco encarecimiento. Y el redondeo del euro terminó de rematar la jugada. Los precios de los discos se habían triplicado en sólo cinco años.

No es de extrañar que los avances informáticos que terminaron por imponer el CD con naturalidad ofrecieran pronto, con Internet, modos de intercambiar material audiovisual, altamente encarecido en los noventa, de manera que el usuario puede saltarse los límites de su bolsillo a la hora de consumir un interminable catálogo de películas, libros, discos, juegos, gratuitos y de la misma calidad que los originales.

No es de extrañar, tampoco, que el mercado peer to peer se haya cebado especialmente con los artistos y artistas españoles. Son los productos españoles, al ofrecer una calidad ínfima, los que resultan más caros en euros, y también los productos menos atractivos para su compra o simple pirateo.

Que bajen los precios de las películas, cedés y libros, y se dejen ya de leyes, de prohibiciones y de regulaciones. Si los precios no estuvieran tan inflados, y los artistas tan paniaguados, el público no se decantaría por el mercado peer to peer ni por el top-manta. O dicho de otro modo: si un disco me cuesta seis euros, y resulta que no me gusta, pues qué mala pata. Si un disco me cuesta 30 euros y no me gusta, me cago en la leche que le han dado. Si quieren vender discos, que bajen el precio y venderán discos. Ellos solos crearon el problema, y ahora se requieren medidas coercitivas para restablecer su nivel de ingresos.

Así que no me cuenten historias, culirrojos de la ceja. Ésta ley no protege a ningún artista, ni creador, ni nada de éso. Ésta ley protege al gobierno. Y le protege de nosotros.

SOLIDARIOS DE SOFÁ

La cadena SER vuelve por donde solía. Parece que ahora la campaña de descrédito se la va a comer Monseñor Munilla, el obispo de San Sebastián. Ser invitó a Munilla, y de todo lo que dijo el clérigo, los redactores usaron lo que quisieron, como quisieron. Se ha iniciado desde la Ser la campaña de descrédito hacia un hombre cuyo pecado es no ser un nacionalista vasco.

Ya sabemos que al PSOE y a los progres en general, el nombramiento de Munilla les ha sentado al estómago tal que una chirla revenida. No podía ser de otro modo, pues Munilla no es un cura nacionalista, como su homo antecesor, y eso duele mucho porque no rema hacia delante.

Como excusa, protestan porque es un cura de valores antíguos. Y digo yo que un cura ha de tener valores antíguos. No sé, llámenme obtuso, pero me entra un escalofrío sólo de pensar en un obispo cortado con el patrón de Pedro Zerolo. Aunque, ahora que lo pienso, ellos, progres y chorlitos culirrojos en general, no quieren un cura-zerolo, ni siquiera un cura-aído. Les bastaba con un cura-Setién, y con eso se hubieran conformado. Y ahí se les ve el plumero, pues deberían, al haber vidas en juego, haber agradecido los progres de la calle y los culirrojos de los medios, el cambio, al menos. Antes teníamos a todo un pro-etarra en lo más alto de la curia vasca. Ahora, a un clérigo al uso. Muy carca para las huestes de Zetapé. Pero es que a las huestes de Zetapé se les queda carca el mismísimo Sid Vicious. Me revela, tanta protesta por el nombramiento, que preferían a Setién. Y en el fondo, es así.

La Ser dejó hablar a Munilla, pero para informaciones posteriores se quedó con una frase, gravemente descontextualizada, manipulando así la información, pues las declaraciones de Munilla eran de sentido contrario al que parecía, una vez cocinadas las palabras por la Ser.

La Ser reprodujo incansable ésta frase de Munilla:

“Hay tragedias peores que el terremoto de Haití”.

Por supuesto, el aluvión de críticas hacia Munilla, por insolidario e indiferente al dolor, no han parado.

Munilla ha escrito a los medios una carta aclaratoria en la que evidencia la burda manipulación de sus palabras. El redactor le preguntó cómo creer en Dios ante el sufrimiento de tantos inocentes. Munilla respondió que el mal que sufren los inocentes no tiene la última palabra, y en ése sentido, el mal ha de ser combatido en occidente para dejar de ser cómplices de la pobreza del tercer mundo.

Son palabras de altura. Para buenos entendedores. No para gente con la cabeza llena de paparruchas. El terremoto de Haití ha sido tan trágico por la falta de infraestructuras, provocada por la pobreza que les procuramos. La culpa no es tanto de Dios, o de la Pachamama, como de los que se echan el dinero al coleto, o sea, nosotros y nuestra sensación de solidaridad con nuestro culo bien calentito en el sofá solidario de Ikea, mirando el Sálvame en nuestros televisores solidarios y con un solidario aire acondicionado colgando sobre nuestras solidarias cabezas. Ya quería echar la Ser la culpa a Dios. Y la culpa la tenemos nosotros.

¿Nosotros? Veamos.

Los ciudadanos comunes no se sienten culpables porque haya gente más pobre que uno mismo. Cada uno se las compone como puede. Y más en éstos tiempos oscuros y descarrilados. Es muy legítimo sentirse mal por la pobreza, pero con eso no basta, señores. Aquí los solidarios de la ceja creían que bastaba con que Zapatero gobernara para acabar con los males del mundo. Y si no basta, es que la culpa es de otro. De Munilla, de Aznar, de Rajoy, de Esperanza Aguirre, de George Bush.

Sin embargo, sentirse mal por los demás (¡oh, noble sentimiento que nos engrandece!) debería convertir a cualquier solidario de sofá en todo un activista y freedom fighter. Y con toda la gente que dice ser  solidaria con el tercer mundo, la pobreza ya habría sido erradicada.

Solidarios de sofá. Indiferentes ante la pobreza frente a casa (cutre, fea y mejor tú que yo), pero enfáticos ante la miseria exótica y lejana. Versión místico-yeyé del sociata común, ya sabéis, comunista con mi dinero, capitoste con el suyo propio. Aquí exigen a otros que se partan el culo en las dictaduras bananeras, protestando desde el sofá en medio del despilfarro. Solidarios de sofá.

No, la culpa no es de Dios, en el que no creen. La culpa no es de la derecha. La culpa es de los solidarios de boquilla, de los solidarios de micrófono, de los solidarios de escaño. Los solidarios de sofá. ¿Qué hacéis ahí pasmados? ¡Está muriendo gente! Y vosotros, que sois tan puros y tan plurales, tolerantes y progresistas, que os tiembla la voz, titilante el lacrimal, con éstas noticias tan terribles, ¿que hacéis? Yo no soy solidario ni tengo por qué. Es responsabilidad vuestra, zetapines de chancleta y aire acondicionado, si no estáis allí dejándoos matar contra las dictaduras que esquilman a sus pueblos, en lugar de estar aquí lamentándoos por que no os conceden otro crédito. ¿No os dáis cuenta de que si hay tanta pobreza es precisamente porque los solidarios os habéis quedado en casita?

Cuánta tontería y cuánta paparrucha. Mucho jeta es lo que hay.

Por lo demás, los progres claman que ¡tanto oro en el Vaticano!, ¡se salvarían tantas vidas…! Snif, snif.

No saben, y si lo saben se lo callan, que es la iglesia la que más hace por los pobres. Las ayudas económicas que envían las democracias puntualmente a lugares siniestrados se las quedan los señores feudales de cada país. Es dinero perdido, pues, y de paso engorda y afianza la injusticia. Papel que limpia conciencias progres, suave, doble capa, y a tirar de la cadena. Son los misioneros los que se quedan allí a pringarse de sangre y de mugre, de lepra y de SIDA. Ni Zerolo, ni Zetapé, ni Aído, ni nadie a sus órdenes. Sólo los misioneros.

La iglesia es la gran ONG. Culirrojos sin fronteras, en cambio, son un negocio como cualquier otro. Otra forma del mismo socialismo infame de siempre.

Conocí hace tiempo a un grupo de aspirantes a cooperantes. Torpes, gandules, delicaditos y de gran pereza mental. Gracias a ellos acuñé la imagen mental del cooperante inoperante. Para todos ellos, todos progres, todos chancleteantes portadores de rasta-tatu-piercings, casualmente, la Iglesia era su gran bestia negra.

Y no es de extrañar. Una ONG sólo se forma si es viable económicamente, y para ello tiene que contar con donaciones y subvenciones. Si falta el dinero, ahí te quedas, mandingo. Aquí no hay negocio, yo me voy a Haití. Ahí está ahora el epicentro del dinero público. Y mañana Dios dirá.

Sin embargo, la Iglesia siempre tiene fondos, y las misiones se quedan de por vida allá donde hacen falta. Son la más dura competencia para quien quiera entrar en el negocio del altruismo, pues, aún reparando en gastos, su inversión va, por vocación, a fondo perdido. No abandonan. Y no hay ninguna empresa que pueda competir con eso. Es el monopolio de la solidaridad. De la VERDADERA solidaridad. Y es un monopolio perenne, porque carece, más allá de cuatro advenedizos, de verdaderos competidores.