ZAPATERO RECIBE SU TERCERA COLLEJA EN EUROPA

Hace unos meses, se propuso en el parlamento europeo que se pudiera hablar el euskera en las sesiones parlamentarias europeas. Hoy, el parlamento europeo ha rechazado con ámplia mayoría tal propuesta.

Vaya por delante que fue el PSOE, vía López Garrido, el Omar Sharif de la cloaca política, quien sacó adelante la propuesta. No fue el PNV, no fue el PSE. Fue el PSOE. Hace sólo tres meses. Quería colar en la políglota Europa lo que en el parlamento español no colará jamás con nuestra Constitución.

Un parlamentario británico ha llegado a poner en cuestión la política idiomática de España, en términos poco amigables. Tras la complicidad de Zarkozy, y el paternalismo de Tío Obama, ya era hora de que alguien importante se diera cuenta de cómo hace las cosas Zapatero.

La primera colleja le cayó unas horas después del alineamiento planetario, de parte de la administración Merkël. Sanzionegger Zapathausen? ¡Niet! (¿Qué vas a sancionar tú, campeón del paro? ¡Toma colleja!)

La segunda, en su primera intervención europea: el coche eléctrico. La colleja fué coral, en éste caso. Reino Unido y Alemania no son poca cosa. Zarkozy debe de pensar que todo lo que haga Zapatero es bueno para Francia porque malo para España. O tal vez los populistas se cuidan entre ellos. Como los fumetas, o los gays, los populistas se reconocen sólo con verse un momento.

La tercera colleja le ha llegado indirecta, así que la procesión irá por dentro. El parlamento Europeo ha rechazado que los políticos vascos se puedan pronunciar en su lengua autonómica. Aquí venimos a entendernos, y no a no entendernos. Váyanse con su propuesta a tomar por ése orificio corporal que rima con mulo, parecen haberle dicho a la zona cero del alineamiento planetario.

En España les hemos hecho pasillo a los que quieren no entender, los que quieren para su pueblo la lengua regional solamente. El sueño de José Luís Pérez Díez, aquí y en la China Popular, alias “Carod”: ver en los cines películas españolas subtituladas al catalán. Les hemos dado alas, y han despegado. La política autonómica ha resultado una quiebra en todos los aspectos, y a día de hoy sólo siembra la desigualdad, con casi todas las competencias transferidas a presidentes de comunidad, alcaldes, y concejales de barrio.

Con tal transferencia, hay ministerios prescindibles, como el de vivienda, igualdad, trabajo, economía, cultura, fomento. El estado se ha diluido, es una sombra, una percepción. No un hecho. La nación española corre serio peligro. Europa lo está viendo venir mucho mejor que nosotros.

El español medio da por sentado que hay semáforos, colegios, seguridad social, televisión, supermercados y crédito bancario porque sí, porque así ha sido siempre, y siempre lo será. La errónea certeza de que la libertad, la democracia y la justicia son un derecho natural, y una condición, incluso, ha devaluado tales conceptos hasta convertirlos en un viejo eslógan pasado de moda. Otros pilares de nuestro acervo, como la patria, la fe cristiana o la familia tradicional, están siendo perseguidos y silenciados, y no es casualidad.

Todo eso lo han sabido entender los parlamentarios europeos como los españoles aún no nos hemos atrevido, pues sólo nosotros lo erigimos líder, a dictado de una masacre, y reconocer a éstas alturas que todo ha sido un grave error de cálculo no va con el carácter español. En España sigue dando vergüenza denunciar una estafa. Aquí preferimos callarnos y aprender para la próxima. Sólo denunciamos si la estafa es mayúscula. Y en ese sentido, parece que España no va a reaccionar. No nos daremos cuenta de cómo han sido recortados nuestros derechos hasta que no se agoten las ayudas, y España se convierta otra vez en una nación donde engrosar las filas del funcionariado será la única forma de trabajo serio.

Y esa es nuestra esperanza, y nuestra vergüenza, también: que será la propia Europa, inocente de haber elegido líder a semejante tiparraco, denuncie sus desmanes, y sus peligrosa tendencia al bananerismo. Ya algún periódico angloparlante ha señalado que Zetapé asemeja más a los populismos socialistas sudamericanos que a las socialdemocracias europeas. ¿Contaba Zapatero con un árbitro hostil respirando tras su oreja?

Con Obama contra las cuerdas, parece que a Zapatero se le cierran las líneas de emergencia. Si la baza de Zapatero para ser respetado en Europa era su especial relación con Barak, me parece a mí que Zapatero va dado. Su relación es como cuando un niño te dice que tal niña es su novia, pero que ella no lo sabe. Y la novia que no lo sabe, que resulta ser un negro de metro noventa, acaba de incumplir el plazo de su cierre de Guantánamo, ni siquiera con esa política de aguántamela tú.

Más vale que nos vayamos despertando los españoles. Zapatero ha quebrado la educación, la economía, la nación. España es una máquina de ponerle ruedas al dinero público. Por ahora, es Zapatero quien está en el punto de mira del parlamento europeo. Pero si no sacamos de la Moncloa al Gótico Faisán, va a ser Europa la que nos castigue a nosotros por no hacer lo que ha de ser hecho.

Hemos caído seis puestos en el ránking de libertad económica. Del 30 al 36.

Seguimos cayendo en picado en materia de educación.

La deuda pública es astronómica, y peligran las pensiones, pero seguimos creando más y más empleo público.

El modelo autonómico ha quebrado ya, y el desacato a lo que el supremo falle en referencia al estatuto catalán está ya cantado, consignado, orquestado y con la batuta en alto.

Las evidencias de ocultamiento oficial en relación al 11-M son ya tan sangrantes, que son ellos quienes están moviendo fichas, en lugar de callarse y dejarlo correr.

La negociación con ETA, el malvadamente llamado proceso de paz, el 11-M, el chivatazo del Faisán, los puentes abiertos más allá de lo de la T-4 y la opacidad de las gestiones para financiar la piratería internacional, sus políticas unilaterales (muerte al feto a toda costa) están empezando a hacer mella en el electorado zapateril, que acumula ya una cola de damnificados a los que resarcir. La cola del paro, de los comedores benéficos, y de los fantasmas que aún vagan por la estación de Atocha en espera de que alguien esclarezca quién los mató, y cómo, (el porqué ya lo sabemos…), llegaba a la puerta de Zetapé hace años ya. Ahora, esa cola empieza a llegar a ojos de otros líderes europeos.

Esperemos que esa cola no termine por enlazar con las listas de los grandes conflictos de la primera mitad del siglo veinte. Pero si no hacemos nada, de seguro lo hará.

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