AVATAR (I)

No me gusta el cine en 3D. No estoy de acuerdo con la afirmación de Cameron de que el 3D “cambiará el lenguaje cinematográfico”. Es más, no creo que la cosa se vaya a extender en demasía, por lo menos a nivel general. A partir de ahora, ciertos títulos se estrenarán en 3D, pero no la mayoría de los estrenos, ni muchísimo menos.

Me permito hacer una apuesta: el cine 3D no va a cambiar nada en el cine. Será durante un tiempo un reclamo para atraer al público peer to peer a las salas, y después, el cinematográficamente innecesario pero vistoso invento será transferido a los videojuegos.

De hecho, me sorprende que el 3D no se haya ensayado en los videojuegos antes de lanzarse a la incierta piscina de las salas cinematográficas con carísimos proyectos cinematográficos de resultados inciertos a corto plazo, y con una ámplia mayoría de salas que no están habilitadas para el 3D. Ésta tecnología está llamada a ser acogida a corto plazo por el mercado del videojuego, en el cual podrá ofrecer nuevas experiencias sensoriales que añadan veracidad sensorial a la experiencia. En el cine, el 3D es un coñazo, porque requiere de nuevos e inéditos esfuerzos para el espectador, además de una postura concreta y una actitud activa para el ojo del espectador.

En el caso del 3D, la complica. Si ésta tecnología supone que me voy a sentar tieso delante de la tele para poder ver una película, entonces ésta tecnología está avocada a su desaparición, o a una explotación más o menos hábil en salas de cine habilitadas. Imaginen el cuadro. Me pongo Avatar en dvd para echar una siestecilla en casa, pero no puedo. Tengo que estar tieso delante de la tele, y llevando unas gafas que pesan un quintal, y que sólo funcionan si estás recto delante de la pantalla. Nada de tumbarse, recostarse o reclinarse. Eso ya se ha terminado.

Más problemas con el 3D: es un coñazo andar enfocando. No creo ni siquiera que sea saludable. Pero es que, para colmo, me paso muchas horas al día haciendo foco en el plató como para tener que hacer foco también desde la butaca. La viavilidad comercial queda seriamente limitada por éste motivo.

Por lo tanto, un público que busca comodidad y precios asequibles, dará la espalda a una proyección que encarece el producto, 10€, no me jodas, para encima tener que enfocar uno desde la butaca. De toda la vida se ha pagado al operador, o al foquista, para que se tome la molestia. Y ahora tengo que hacerlo yo desde la butaca, con unas gafas incómodas, que pesan como si fueran de plomo, y que son presumiblemente insalubres.

No creo que le roben demasiado público al peer to peer subiendo los precios y aumentando el nivel de esfuerzo en el espectador. Puede ser que saquen un buen dinero, alargando la vida de las salas hasta el fin de la crisis. Pero esto del 3D no deja de ser un reclamo para atraer al público a las salas.

Ver películas en 3D no cambia el lenguaje cinematográfico, sólo lo encarece. Es necesaria cierta distancia psicológica entre el espectador y la pantalla. En Avatar, el público pierde su calidad de mirón para pasar a ser…foquista.

Gran parte del éxito dependerá de la correcta utilización de esta, por otra parte interesante, tecnología en las películas que se plieguen a ella. Así, por ejemplo, Cuento de Navidad es una película que mejora su visionado si se ve en 3D. El trabajo de Zemeckis es impactante. Sin embargo, Avatar es un claro ejemplo de una película que es mejor ver en salas que la proyecten en las dos dimensiones de toda la vida, que en el cochambroso 3D que acompaña. Sale uno medio mareado de la proyección. Con la sensación de haber estado grabando un partido de balonmano, foco para acá, foco para allá, ahora vete a infinito…Después de tres horas, acaba uno hasta el ojete. Dicho finamente.

Cuando he llegado a casa he visto las imágenes de la película en el telediario, y eran tan nítidas, tan naturales, tan espectaculares, que me he dado cuenta con total naturalidad de que el 3D que propone Cameron es un churro macabeo que impide el correcto visionado de su película. Lo que tiene especial pecado si tenemos en cuenta que es el espectáculo visual la baza principal de Avatar.

La Ciudad en Llamas recomienda Avatar en cines donde se exhiba la versión en 2D.

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