11-M: ¡ZETAPÉ, ELVIS ESTÁ VIVO!

Mientras permanecemos a la espera de que se dicte sentencia a Sánchez Manzano por la querella presentada el pasado verano por la AAV11-M, surge ésta noticia:

Que el gobierno se dedique a acusar de traición a todo aquel que ose discutirles una coma, no es nada nuevo. Sin embargo, cuando he leído el titular, me he acordado del vergonzante episodio de Rubalcaba (veo todo lo que haces, oigo todo lo que dices), y me ha sido imposible desgajar la una de la otra. Se me han pegado.

Se viene diciendo que Rubalcaba, tras las afirmaciones de Floriano, perdió la paciencia, pero yo no estoy tan seguro. Rubalcaba va sobrado de paciencia. Lo que le ganó a Rubalcaba fue el miedo. Faisán, Gal o SITEL, no sé qué asunto de los tocados por el diputado Floriano asusta a Rubalcaba. Puesto que SITEL es el más novedoso de los tres asuntos, lo más lógico sería pensar que SITEL fue el detonante de la reacción iracunda del Ministro. Sin embargo, me da que SITEL, de relativa gravedad práctica, pues no es SITEL lo que se ha puesto en cuestión, sino quién y cómo lo usa, SITEL, digo, no preocupa a Rubalcaba. El GAL es una piedra arrojadiza eterna que el PSOE regaló a la oposición hace ya décadas, y, aunque no creo que a Rubalcaba le entusiasme hasta el infarto que le menten el asunto, pues en aquellos días demostró a España para siempre jamás de los jamases, que el ahora ministro de Interior es un diestro embustero, no deja de ser una vieja herida.

Tal vez fue el chivatazo del bar Faisán, vergonzoso borrón en la historia de cualquier estado, lo que tiene sin pegar ojo a Rubalcaba. Lo del Faisán va a hacer correr torrentes de tinta, paladas de embustes, patrañas y medias verdades. Aún seguimos en espera de que Garzón, por ejemplo, facilite las grabaciones íntegras que la policía realizó aquel día. Cuando presentó el vídeo, faltaban los fragmentos relevantes a la investigación. Un mes después, saca otros fragmentos irrelevantes, que se le habían quedado en el fondo de la caja fuerte. Lo que daría yo por echar un vistazo a la caja fuerte de Garzón, por cierto. Pero volviendo al tema, ésto me recuerda asímismo que Gómez-Bermúdez, el juez del caduco juicio del 11-M, sigue sin facilitar los fragmentos relevantes del vídeo de la pericial de explosivos. El vídeo más importante de la historia de España. Bermúdez, en cambio, ha proporcionado, después de resistirse durante meses, partes irrelevantes del vídeo. Exactamente igual, Garzón que Bermúdez. El mismo descaro.

El juicio del 11-M no resolvió nada, y vino a añadir ruido a la investigación, aún sin terminar, y apenas empezada. La sentencia, y las pruebas, huelen a mierda a 500 kilómetros a la redonda. Y punto. Como mínimo.

Garzón intentó dar carpetazo al Faisán sin concluir la investigación, casi sin empezarla, si tenemos en cuenta que los policías que realizaron la investigación sobre el chivatazo son sospechosos a priori del propio chivatazo. Igual que la investigación del 11-M, con Manzano prigado hasta las trancas, habiendo participado en ella.

Y ahora, el PP solicita por primera vez una reapertura del 11-M, y recibe como respuesta un bufido y un zarpazo. Como Rubalcaba ante el Faisán.

Las posibles conclusiones que me vienen a la cabeza son:

La semejanza en los comportamientos de ambos jueces es evidente. Pienso que, como el 11-M, la operación Faisán oculta una verdad lo suficientemente grave como para que Garzón se exponga de un modo tan evidente. Quedan en último plano las sospechas menos graves: la hipótesis del topo de ETA en la policía, y también la del agente externo desconocido. Aquí hay tomate chungo, chungo.

Sin embargo, conviene observar la reacción de PSOE y demás mantenedores-de-la-versión-oficial ante la mención del 11-M pasado el juicio. Del aplauso a la sentencia, pasaron al respeto de la sentencia. De ahí, a ignorar toda mención al 11-M, posición bajo la que se ampararon varios años, en espera de que a la gente se le olvidara todo. Una vez que comprobaron que, lejos de perderse en el olvido, el 11-M se mantuvo constante en unos pocos medios, pasaron a la ilegalización y el soborno de la Cope. Como nada de eso acalló a  los periodistas del verdadero 11-M, los ocultadores pasaron a la ridiculización, de la mano de todo el organigrama de la versión oficial, desde el jefe visible, Zetapé, hasta el último chimpancé, Wyoming, practicaron activamente el cachondeo del 11-M. El presidente equiparó en pleno Congreso las investigaciones del 11-M a la leyenda de Elvis

Pero el 11-M genera más y más material que pone en serio entredicho todas las pruebas en las que se basó la sentencia, invalidando algunas con absoluta transparencia, como por ejemplo (uno de tantos) el montaje de los libros coránicos aparecidos en los escombros del piso de Leganés, libros chiítas, de todo punto incompatible con el carácter sunnita de los cadáveres aparecidos en Leganés.

Evidencias que apuntan sin duda alguna al mismo Manzano que encubrió a los terroristas destruyendo las pruebas e induciendo a autorías erróneas.

Evidencias que invalidan la sentencia de Bermúdez, que buscó y logró desplegar un grueso nubarrón sobre las diferentes autorías, material, intelectual e incluso filosófica.

Pasan los oficialistas al ataque, demandando a los informadores, los únicos que han investigado en lugar de ocultar, y ante una opinión pública que ignora activamente toda información nueva acerca del hecho más importante de nuestra democracia. Ataques preventivos, intimidatorios, de vuelo corto. Indefendibles, por lo cual viajan en la actualidad de juzgado en juzgado, a la espera de que caigan en manos de un juez que carezca de escrúpulos y/o tenga ganas de comprarse un yate nuevo.

Y, siguiendo el hilo de reacciones, han pasado a la batasunización de todo aquel que les mencione el 11-M. Así, Camacho ha mantenido su sólo-batasuna-y-ustedes-recurren-sentencias-firmes hasta en dos ocasiones, cuando se les ha pedido retirar semejante afirmación, negándose a retirar del acta la acusación. ¿Que por qué asumo que la sola declaración de Camacho es una línea de actuación del PSOE? Porque nadie de su partido se ha pronunciado al respecto, ni siquiera para llamar al sosiego, o ésas cosas que dicen en sus jeroglíficas declaraciones. El que calla, otorga. Sería interesante observar la reacción del gobierno, si se diera alguna. No es el caso. A cambio, llaman etarras a los del PP, y a todos los que pedimos la reapertura.

Me acuerdo finalmente de algo, una cita bíblica, que me dijo hace unos meses mi hermano Javier, una tarde en que me mostré muy pesimista acerca de la investigación del 11-M. Cito de memoria: “Nada puede ocultarse para siempre. Al final, la verdad siempre resplandece.” Tal vez a priori me pareció que aquella frase venía más de la fe que de la razón. Cuando, pocos días después, César Vidal pronunció un editorial en ése mismo sentido. Compartiendo mi hermano y César la misma confesión, y aún siendo uno de los mejores editoriales que le he oido al brillante periodista, me volvió a asaltar la misma sospecha: más fe que razón.

Sin embargo, ahora comprendo que no es así. Y que ni siquiera hay que proyectar en el futuro el esclarecimiento de todo secreto. Careciendo de las evidencias legales necesarias, de las reacciones de los ocultadores se generan certezas. Así, ya, hoy, en el presente, la certeza de que se el 11-M se enterró sin más es evidente para todo aquel que se atreva a ponerse al día en cuanto al 11-M. Queda perfectamente claro quién miente. Quién oculta. Quién amenaza. Quién debe ser equiparado con Batasuna. Queda perfectamente claro por las reacciones de los actores principales quién no hizo el atentado (Al Qaeda no atentó, ni atentaron los condenados, y si alguno de los condenados atentó, está en clarísima minoría con los que fueron a la cárcel sin haber participado siquiera indirectamente en la masacre), y queda claro clarísimo quién necesita que el 11-M se olvide para siempre. Y todas esas evidencias por acumulación de indicios inequívocos abren nuevos claros entre la capa de opacos nubarrones oficiales, y revelan nuevas certezas aún incomprobables, pero evidentes ya.

¡Zapatero, ELVIS ESTÁ VIVO!

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Recupero, como premio al esforzado e intrépido lector, el editorial de César Vidal arriba mencionado, correspondiente al 17 de septiembre de 2009. Recién nacida esRadio. No deje de escucharlo.

-Y en el momento mismo de rematar éstas líneas, después de meses sin nuevas informaciones, se producen nuevas alegaciones que señalan a Sánchez Manzano como ocultador y destructor de pruebas. En ésta ocasión, son los propios testigos de la defensa los que desmienten al ex-comisario jefe de los TEDAX. Ánimo, AAV11M, José María de Pablo, Pedro J, Federico, Luis del Pino, Antonio Rubio y los demás. Y gracias por informar.

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