HISTORIA DE RICHARD KUKLINSKI: (IX) EL ÚLTIMO VALS

CASTELLANO DEBE MORIR

A mitad de los años 80, con De Meo fuera de circulación,Richard, esquivo con la tienda de Solimene, se dedicaba a su negocio de distribución de porno, y a sus viajes a Europa.

En una de sus estancias en casa, recibió Richard una llamada de Gravano. Uno de los pocos grandes que conocía bien. Gravano le requería para un trabajo especial. El último gran golpe.

Paul Castellano era un gran hombre de la mafia, pero sus costumbres impropias y descuidadas habían llenado de micrófonos ocultos media New York. Paul Castellano debía morir. Un gran golpe, un trabajo importante.

La logística la proporcionaba Gravano. El plan estaba ya trazado cuando le llegó el contrato a Richard. Tenía que esperar a Castellano en la calle. Cuando el coche de Castellano se detuviera en el lugar esperado, Richard caminaría hasta el coche y dispararía al conductor, que sería la única compañía de Castellano. Los chicos de Gravano se encargarían de Paul. Richard sólo tenía que matar al conductor. El hombre de hielo sintió lástima por no poder hacer el tiro importante, pero así eran las cosas.

El coche de Castellano se detuvo en el lugar correcto. Richard se acercó al conductor y sacó el arma. De la nada salieron los otros hombres de Gravano, que acribillaron a Castellano. El conductor y guardaespaldas no lo vio venir, se quedó pasmado con las manos en el volante. Richard lo abatió a tiros y desapareció. El reloj había marchado una última vez. Richard estuvo en paz consigo mismo, después de un trabajo bien hecho, como en los viejos tiempos. Ni siquiera quiso cobrar. Llegó a casa a tiempo de envolver los regalos de navidad y pasar una tarde feliz con su familia. No hay como Zurich para ajustar un reloj.

 

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Paul Castellano muerto en su coche

OBSESIÓN

Kane, sin embargo, pasó las navidades trabajando. Su vida personal había quedado relegada. Había llegado a obsesionarse con Richard. Era normal, puesto que incluso antes de llegar al apodo Richard el Grandullón, Kane ya intuía que andaba suelta y delante de sus narices una bestia desconocida, y sólo él en todo el planeta habría sido capaz de unir todas las piezas del rompecabezas. Ahora ya le tenía delante, pero Richard no ofrecía grietas por donde agarrarlo.

VISITAS NAVIDEÑAS

Kane perdió la paciencia y decidió provocar a Richard. Ir a su casa. Molestarle. A ver qué hacía. Ni corto ni perezoso, se plantó, de traje y corbata, y acompañado de otro oficial, una mañana navideña, en casa de Richard Kuklinski.

Richard abrió, les recibió con corrección, muy contenido. Kane le soltó a bocajarro  todos los nombres de los que podía echar mano. ¿Conoce a Masgay, a Malliband, a Hoffman, a Deppner, a Smith? Richard se hizo el tonto. Kane preguntó por De Meo. Rob le dijo a Kane que veía en sus ojos que no le gustaba. ¿Por qué no le gusto, agente? Lo veo en sus ojos. Los despachó con educación, pero de muy malas pulgas. Y reconoció que había conocido a Roy de Meo. Un error fatal.

Pat Kane había logrado su objetivo, pinchar a la bestia, desafiarla. Había dado en el clavo. El punto débil de Richard Kuklinski. Su orgullo.

Kane salió de la oficina feliz y puntual, tomó unas copas con sus compañeros antes de irse a casa, sin saber que Richard le estaba siguiendo de cerca. Kuklinski le espió mientras el oficial cenaba con su familia. El Hombre de Hielo había resuelto matar a Patrick Kane.

Más visitas. Unos colombianos apretaron las tuercas a Spasudo, el contacto con Zurich. Y Spasudo no tuvo mejor idea que mandarlos a casa de Richard, sin ningún motivo. Llamaron los traficantes a la casa, y Richard no abrió. Podía ver a Spasudo esperando escondido en el coche. Por la noche, Richard visitó a Spasudo, lo agarró del cuello, le pidió explicaciones. Debió de ser todo un ejercicio de autocontrol para Kuklinski el no matarle allí mismo. Pensando en resolver la situación y montárselo en Europa, Richard no mató a Spasudo. Se concentró en Kane. Luego iría a por los colombianos.

Pero sabía que no era sencillo. Kane era un policía, y le estaba buscando las cosquillas. Nadie podía relacionarlo con su muerte. Richard resolvió que la mejor opción sería hacerle desaparecer, pero el infarto también era una opción. Se decantó por lo segundo. Pero sus reservas de cianuro se habían terminado. Con Hoffman muerto, su única opción era Solimene.

Llamó a Phil Solimene. Polifrone, el agente infiltrado, estaba allí, con Phil. Richard preguntó por Provenzano, finalmente. -¡Hey, Dom! ¡Big Richard pregunta por tí!

El agente infiltrado Dominick Polifrone, alias Dominick Provenzano, se puso al teléfono. Richard le dijo que le veía en el Dunkin´Donuts. Polifrone se dirigió hacia allí. Dominick Polifrone sabía que se jugaba la vida en aquella entrevista. Iba armado, y confiaba en sus facultades para engañar a Richard y no tener que usar el arma. En caso contrario, Polifrone era, además de detective privilegiado y actor de primera, un excelente tirador.

Polifrone supo engañar a Richard cara a cara. Richard le hizo un pedido, tenía que “acabar con unas ratas”. Provenzano/Polifrone le prometió que le llamaría.

El problema para Polifrone llegó cuando la jefatura, ya actuando conjuntamente con la fiscalía del estado, se negó a proporcionarle cianuro. -Dale largas.- Le dijeron.

Y tantas largas tuvieron por resultado que Richard planeaba deshacerse de Polifrone, con o sin cianuro. Barbara Kuklinski declaró más tarde que Richard estuvo muy introvertido, más que nunca, después de la visita de los colombianos. Acaso Richard se había dado cuenta de que la barrera entre la vida y su familia había sido quebrada para siempre.

Y, por lo demás, Richard se rindió a Polifrone, decidió confiar. Richard sospechaba de él, como de todos los demás. Más, incluso, pues era el más nuevo. Sin embargo, debió de resolver Richard que si no podía confiar en Polifrone, entonces estaba jodido del todo, de modo que no tenía más opción. Pasase lo que pasase, lo iba a matar después para borrar sus huellas, pero decidió confiar en él. Dominick le tiró de la lengua por teléfono y Richard mordió el anzuelo, reconoció saber manejar cianuro para matar personas. Incluso le habló del spray. Polifrone fue un héroe sólo con esa llamada, que quedó grabada. Hubo aplausos en comisaría. Su arriesgado y brillante trabajo obtuvo el reconocimiento de sus compañeros y superiores.

ATANDO CABOS

Pero Richard se fue a Zurich, a cerrar unos asuntos con Remi. Allí, Remi le informó de que dos tipos querían chantajear al inversor que acogía los negocios de Richard y Remi. Amenazando la gran teta suiza de las divisas. Richard los siguió y los mató a tiros en las afueras. Se deshizo de los cuerpos y volvió a su hotel.

De vuelta en New Jersey, Polifrone le habló de un chico judío rico dispuesto a dar mucho dinero por cocaína. Richard y Polifrone convinieron matar al chico, y quedarse con el dinero. Pero Kuklinski tuvo que viajar a Carolina del Sur. Un tipo no quería pagar una deuda de juego. Richard viajó allí y mató al tipo a tiros.

Luego, volvió a Zúrich. Su objetivo era conseguir cianuro. No lo logró, pero Remi le distrajo con un cheque muy jugoso que tenía que llegar pronto.

Mientras, Kane volvió a pinchar a Kuklinski, visitando su casa en ausencia del cabeza de familia. -Señora Kane, creemos que su marido es un asesino.

Richard regresa al instante, y queda otra vez con Polifrone, que le vuelve a tirar de la lengua. Queda grabada en el micro de polifrone la voz de Richard describiendo cómo matar personas usando cianuro.

Y poco más tarde, Polifrone vuelve a camelar a Richard, diciéndole que matarían al chico judío usando cianuro. Richard y él lo planearon todo. Richard planeaba, en secreto, matar a ambos, judío y Polifrone, a tiros. Ignoraba que ni el cianuro ni el chico judío existían, y además, Polifrone llevaba otro micro.

El 17 de Diciembre de 1986, Richard y su mujer fueron de compras. De vuelta, Barbara tenía jaqueca. Richard se ofreció para llevarla al médico. Salieron en coche, de nuevo.

Nada más salir del garage, Richard y su mujer se toparon con el operativo que se había preparado en previsión de que Richard se dirigiera a matar a Polifrone. Barbara fue detenida junto a Richard, que tuvo que ser reducido por varios hombres antes de ser esposado. Kane le leyó sus derechos. Richard, fuera de sí, rugía: ¡Os mataré a todos, cabrones! ¡A todos!

La llamada la hizo a Phil Solimene: -Phil, voy para allá a hacerte una visita.

Era una llamada de broma, pues Richard estaba esposado y bajo custodia. Pero Phil salió corriendo, despavorido, de la tienda.

Se le escaparon Spasudo, los colombianos, Polifrone y, por supuesto, Pat Kane. Y todo el resto de la humanidad.

El 23 de Marzo de 2006, 20 años después, murió en la cárcel Richard Kuklinski. Se le atribuyen de cien a ciento cincuenta asesinatos.

10 respuestas a “HISTORIA DE RICHARD KUKLINSKI: (IX) EL ÚLTIMO VALS

  1. edgar galicia diciembre 22, 2009 / 1:58 am

    me gustaria mas informacion sobre kuklinski

    • Monolocus noviembre 24, 2011 / 9:39 pm

      Un día de estos incluyo los links de las entrevistas, para completar el horror!

  2. Rossy Cosio septiembre 27, 2013 / 12:52 am

    Wahoooo todo un desafio,el cerebro humano y sus actitudes son tan imprevisibles y hasta de dar pavor,culpables?la sociedad las deficiencias quimicas cerebrales o un nacimiento de gente procreada para hacer el mal?no se puede saber…lo unico rescatable de esta personaje es la etica de mujeres y niños no,y la adversion a la pedofilia..solo q por sus propios intereses economicos permitida…Muy bien x la pagina,estaria interesante q se investigara asi de fondo a todos esos personajes..

  3. Alejandra octubre 7, 2013 / 11:37 pm

    Si estaria perfecto ver las entrevistas y el documental

  4. Anónimo octubre 18, 2013 / 9:50 pm

    esta historia realmente esta de miedo, como hizo para matar tanta gente sin que nadie sospechara nada, wow

  5. Anónimo junio 10, 2015 / 12:21 am

    woww !! no pare de leer hasta terminar esta impresionante historia !!!

    • Monolocus junio 25, 2015 / 5:35 pm

      ¡Me alegra que te haya gustado!

  6. benjie 071 diciembre 6, 2015 / 9:22 am

    Tienen que hacer una serie tipo Fargo con todas las andanzas de Richard y todos los detalles. Muy interesante la historia, muy buen trabajo….

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