¡Esperanza, aguanta un poco!

La insostenible posición de Rajoy al frente del PP ha llegado a su punto de no retorno. Ha quedado demostrado que carece de liderazgo. Carece de presencia pública, y se le ve entrar y salir de los sitios sin detenerse a hablar con la prensa. Desde que explotó Gürtel, que se hubiera solucionando en un día expulsando temporalmente a los acusados, no está más que para sí mismo. Las pocas ocasiones en las que se pronuncia, lo hace con palabras equívocas, ambíguas. Y siempre para reafirmar su liderazgo. Para Rajoy, la política es mantenerse en la poltrona. Ni en ese particular es original.

Hoy ya ha rizado el rizo. En el contexto de la batalla por la dirección de Caja Madrid, el vicealcalde y perro fiel Juan Cobo concedió una entrevista que parece firmada por su amo Gallardón en la que ponía de vuelta y media a Aguirre sin el más mínimo argumento. Todo posición, todo hostilidad, pero sin aportar un solo dato de interés. Y Esperanza Aguirre, en espera de que Rajoy le de un rapapolvos a Cobo por su impropio comportamiento, ha visto perpleja cómo es a ella a quien Rajoy a afeado la conducta por airear diferencias dentro del partido.

Me da a mí en la nariz que a Esperanza Aguirre, la presidenta más votada de la historia de Madrid, la están haciendo moving. ¿Pretende que Aguirre se vaya? Así parece. La tiene más miedo a ella que a Zapatero. Los españoles, parece, le quedan lejos. Sus votantes, aún más lejos.

Rajoy quiere mantenerse en el poder, y para ello ha cometido un error de bulto (otro más en su historial) al posicionarse junto al trepa Gallardón, que cada noche reza a Hypatia para que a Mariano y Esperanza les caiga un meteorito de órbita elipsoidal. No era de extrañar, por otro lado. Cuando Mariano, allá por 2007, vio que ya caminaba erguido en el poder, sin la tutela de Aznar, a solas frente a los mandos, cometió su primer error de bulto, consistente en tirarle guiños a la izquierda. Pensando que había dado con un techo electoral, quiso robarle votantes a la izquierda. Rajoy reveló con ese movimiento que le hacen mucho daño las críticas. Grave error, pues si para recavar nuevos votantes del PP haces ver que eres un tipo progre, van a ocurrir dos cosas: una, que no vas a extraer ni un solo voto nuevo. Y dos, que los votos que ya tenías, los vas a mandar a otras formaciones, o a la abstención activa. Rajoy, pues, desprecia y abandona a sus votantes por ser insuficientes para hacerle presidente.

Rajoy es un vanidoso, y no soporta las críticas. Él mismo carece de autocrítica. Su actitud denota que él piensa que ya lo hace lo mejor posible, y ya sólo se puede ganar al PSOE si le robas votantes. Y lo peor es que si ahora, mediando un milagro de los buenos, ganara unas elecciones generales, qué se yo, porque todos los votantes del PSOE decidieran quedarse en casa leyendo un libro, aún en esas circunstancias, Mariano seguiría pensando que ha ganado por lo bien que lo ha hecho. Mucho milagro, lo sé. Era sólo un ejemplo.

Como resultado, tenemos a un Rajoy que sólo se pronuncia para pararle los pies a cualquiera que le haga sombra. La conjura de los necios, que decía Johnathan Swift. La dictadura de los mediocres, espalda contra espalda disparando contra los aptos y manejando a los ineptos. Y en ese sentido, no vamos a culpar a Rajoy por un mal que aqueja a toda esta sociedad en descomposición.Pero culpamos a Mariano de unirse al redil de los mediocres, al que, perteneciendo de natural, podría manejar en su favor combatiendo el fenómeno presentando a la candidata perfecta y quitándose de en medio.

Aunque, por otro lado, ni siquiera tendría por qué apartarse Mariano de la alta política, pues por puro inoperante, ni siquiera está quemado. Aún. De ahí el inicio de éste post. Si Mariano sigue en sus trece (y lo hará) unos días más, va a salir, no quemado, sino escaldado, inutilizable para la política. Porque si sale ganadora su apuesta, se hundirá con Gallardón. Y si su apuesta no sale, será impensable que Esperanza le deje tocar ni un lápiz ministerial. Y él en solitario volverá a perder contra Zetapé. Y ya hay que ser malo para perder contra Zapatero tres veces. Malo, de maluta, de manta, de tuercebotas.

Y como su jugada personalista y fallida desemboca en la indefensión del ciudadano frente al gótico faisán, ya hay que ser malo para seguir con ella. Malo de maldad, de malvado, de cacique sin más ambición que la de tener inferiores con los que medirse.

Finalmente, una sugerencia para Rajoy: Mariano, si de verdad quieres ser presidente de España con el voto tibio, ¿no sería mejor cambiar las siglas PP por PSOP, Partido Socialista Obrero Popular? Y, por supuesto, sería requisito imprescindible unirse a los de la ceja. Eso sí les robaría votos.

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¿Tú tambien, Mariano?

 

Pinche aquí para ver el editorial de Pedro J.

 

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