Dos fallecidos en Córdoba, o las mentiras de Leganés

Cojamos el caso del matrimonio hallado muerto en un incendio en Córdoba en extrañas circunstancias. Como no sabemos lo que pasó, recurrimos a la autopsia, que confirma que los dos cuerpos eran ya cadáveres. ¿Cómo? Mirando en los pulmones, por si hay signos de stress por el humo, y restos del mismo en la cavidad pulmonar. Si el cuerpo respiró humo, estaba vivo. Si no respiró humo, estaba muerto. En éste caso, el forense ha dictaminado sin duda que ya estaban muertos antes del incendio, pues sus pulmones están intactos.

Veamos ahora el caso de los “suicidas” de Leganés. Los TEDAX se hacen con los cuerpos y se los llevan al instituto anatómico forense. Y allí, la directora, que estaba de baja, había designado un sustituto, un director en funciones. Sin embargo, los TEDAX no entregaron los cuerpos a éste hombre, sino a un forense que no era jefe, pero que fue a quien entregaron los cuerpos. El director, frustrado, pues sabe que las autopsias han de hacerse lo antes posible, para que la información no se pierda, intentó acceder al cuerpo por todos los medios. Y también la policía científica insistió varias veces en tener acceso a la autopsia. Sin embargo, hasta 24 horas después no se les permitió acceder a los resultados de esas pruebas, y ya nadie tuvo acceso a los mismos.

No se había hecho autopsia. Sólo una extracción de tejido hepático para dictaminar la identidad de los cuerpos. Dado que minutos antes de la explosión la casa estaba llena de gas lacrimógeno, una sencilla prueba hubiera bastado para corroborar la existencia de gas en los pulmones. Una prueba sencilla, se hace en unos segundos. Una prueba, una de tantas y tantas otras que podían haberse hecho a los cuerpos, y que no se hicieron.

Lo que nos lleva al siguiente hilo de preguntas: Si tan cierta es la versión oficial de Leganés, ¿por qué esa prisa por enterrar los cadáveres? ¿Qué tenían ésos cadáveres que la versión oficial no quiso que viera forense alguno? ¿Por qué se les enterró sin autopsia? ¿Por qué se apartó, contra todo protocolo, al forense?¿Por qué sólo se hicieron las pruebas estrictamente necesarias para dictaminar la identidad de los “terroristas”?

La respuesta es sencilla: para ocultar la verdad.

Tal vez, incluso, para crear la realidad. En todo caso, es tal el cúmulo de inconsistencias en la versión oficial de Leganés, que hiede a camelo por donde se agarre.

Por cierto, que cuando el juez del Olmo pidió los informes de las autopsias y se encontró con informes de tóxicos y pefiles genéticos, solicitó nuevas autopsias, que no podían ser hechas. Habían pasado dos años, y los cuerpos habían comenzado el proceso de esqueletización. No tenía sentido, pues, hacer autopsia alguna. Lamentable.

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5 thoughts on “Dos fallecidos en Córdoba, o las mentiras de Leganés

  1. Mangeclous octubre 25, 2009 / 8:58 pm

    Le saludo de nuevo, Monolocus. Espero que este nuevo afán por corregir algunos párrafos de su entrada no le resulte molesto.

    En primer lugar quisiera aclarar un poco el episodio del IAF, que en su redacción me resulta un poco confuso, con su permiso.

    Los forenses designados por la juez para llevar a cabo las autopsias de los cadáveres de Leganés eran responsables de los mismos ante el juez y ante nadie más. la Policía Científica trató de obtener muestras de ADN -no la autopsia, que no era asunto suyo- para sus propios estudios sin la preceptiva orden judicial. Los forenses, lógicamente, se negaron. la Policía Científica acudió a por la orden que necesitaban, la juez se la dio y cinco horas después obtuvieron esas muestras, retraso que se habrían ahorrado si hubieran acudido desde un primer momento con esa orden.

    Es que a veces parece que los protocolos son importantísimos para unas cosas y despreciables e inexistentes para otras, ¿no?

    Por supuesto que lo que hicieron los forenses era una autopsia, con su correspondiente informe. Pero no una autopsia convencional, sino una mucho más detallada de lo habitual, como corroboró el Tribunal Supremo en su auto de diciembre de 2006. El tribunal del 11-M se explayó en su sentencia para explicar a las partes que aquellos estudios que se realizaron eran, efectivamente, una autopsia completa y legal.

    Seguidamente habla usted de una supuesta “prisa por enterrar los cadáveres”. Los cuerpos estuvieron meses y meses custodiados porque los familiares los reclamaron con retraso. Los forenses declararon ante el tribunal y respondieron a todas las cuestiones que las partes quisieron plantear, llegando incluso a responder a preguntas absurdas sobre la desaparición de la sangre o si estaban vivos en el momento de la explosión.

    “Crear la realidad”, dice usted. Ya veo, ya.

    Saludos.

    • monolocus octubre 26, 2009 / 2:23 am

      Sí, Bermúdez se explayó un rato, pero precisamente para justificar la ausencia de autopsias en Leganés. Se encomienda a un artículo equivocado, que no amplía lo que él está diciendo, y en realidad se refiere a otro artículo que sigue corroborando nuestra tesis. Para al final justificar que a los cadáveres de Leganés no se les practicó una autopsia propiamente dicha. Olvidando el enjuiciamiento criminal, que determina exactamente qué es una autopsia y cuándo aplicarla. Con todo lo que habló, y precisamente esquivó en todo momento recordar qué es una autopsia. No hay autopsias de Leganés. ¡Bueno, sí! ¡La del policía Torronteras sí se hizo, con todas las garantías! Pero las de los sospechosos, no. No las hay.

      ¿Para qué iba a pedir, si no, Del Olmo, informes de autopsias? Porque no los tenía. ¿Por qué tánto argumento de Bermúdez? El tío se luce varios folios con éste conflicto, para concluir que no hay autopsias porque no hace falta. Porque no tiene autopsias. Hay un exámen visual, que Bermúdez trata de colarnos etimológicamente, con un descaro desopilante. Sí, parece que miraron un poco, un cuerpo tenía un pestillo incrustado. Pincharon en el hígado y a correr. Y sí, enterrados, pues sin pruebas nuevas no se puede acceder a los cuerpos, incluso si las familias los reclaman tarde. Cuando Carmen Baladía vuelve a tomar las riendas, ya está consumada la patraña.

      Mangeclous, el octavo mandamiento lo dice bien claro, y el ordenamiento jurídico también. Y Bermúdez lo sabe. No dirás falso testimonio ni mentirás. No hay autopsias. Sólo identidades. Y dudosas.

  2. Mangeclous octubre 26, 2009 / 7:12 am

    Monolocus:

    El tribunal no se “encomienda” a un artículo equivocado. No pretenderá rebatir la explicación de la sentencia, de más de diez páginas si no recuerdo mal, señalando algún supuesto gazapo.

    La sentencia viene a recordar a alguna de las partes que alegó esa supuesta ausencia de autopsia lo siguiente:

    1. Que una autopsia es un estudio orientado a averiguar la hora, causa y etiología de la muerte.
    2. Que los informes de autopsia de Leganés recogen esa información.

    Luego es un informe de autopsia y es una autopsia -aunque esto ya lo había señalado el Sr. Bermúdez con estupor en la vista oral ante la ocurrencia de algún abogado.

    La sentencia también se pregunta qué consecuencias pretende extraer esa parte de esa supuesta ausencia, porque no lo dice. Es decir, esa parte dice: “Señoría, no se hicieron autopsias en Leganés; en consecuencia… ¿qué?” Pues no lo sabemos.

    No sé por qué alude a Carmen Baladía: las autopsias fueron asignadas por la juez a los forenses que las hicieron, y eso no es asunto de la Dra. Baladía. Si ella hubiera conocido la comisión de alguna ilegalidad sin duda la hubiera denunciado, aunque fuera en la vista oral. Como todos sabemos no lo hizo.

    Saludos.

  3. monolocus octubre 26, 2009 / 1:27 pm

    No, la etiología de la muerte no se deduce de los exámenes oculares vagos, sino a través de una autopsia propiamente dicha. De ésta manera, si tienes un cadáver junto a una bomba y detonas la bomba, el cuerpo resultante PARECERÁ muerto en una explosión, aunque haya muerto de un cólico nefrítico. Bermudez apela al aspecto de los cuerpos para otorgarles un supuesto carácter “suicida”, pero, en propiedad, no sabemos la hora de la muerte, ni sabemos la causa. Porque NO HAY AUTOPSIAS.
    Gracias por su comentario, Mangeclous, que nos anima a ampliar la información.

    • Mangeclous octubre 26, 2009 / 6:20 pm

      Resulta complicado seguirle si su respuesta se fragmenta en esta contestación y otros dos artículos más. Trataré de hacerlo con esos dos cuando tenga un hueco, pero de momento vamos con su esta contestación.

      En las autopsias de Leganés no hay “exámenes oculares vagos”. Hay un estudio orientado a la identificación de la hora, causa y etiología de la muerte, que es en lo que consiste básicamente una autopsia. La de Leganés incluye, además, otros datos complementarios, pero no “exámenes oculares vagos”.

      Como se explicó ante el tribunal y en la sentencia la autopsia es un acto médico-legal en el cual la etiología se determina por información obtenida por el propio forense de su estudio, pero también por la proporcionada por la Policía.

      Si la Policía informa al forense de que los terroristas estaban solos, de que poseían explosivos y habían amenazado con hacerse saltar por los aires -amén de otras circunstancias que omito que señalan en la misma dirección-, el forense probablemente no lo dude demasiado a la hora de hacer constar la etiología -una vez comprobado, como en este caso, que los terroristas estaban vivos en el momento de la explosión.

      Espero que este intercambio de puntos de vista le anime a informarse al respecto y a consultar la declaración de los forenses ante el tribunal, que como usted sabe forma parte de su informe con el mismo valor que éste.

      Saludos.

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