20 magrebíes la toman con la policía

Tras los incidentes de Pozuelo (acuérdense, analfabetos agrediendo a la policía y tratando de asaltar una comisaría) y Dos Hermanas, Sevilla, (dos agresiones vecinales generalizadas a policías, tal vez en un marco de narcotráfico generalizado) ahora les ha tocado el turno a dos policías en Aranjuez.

Es un autobús de línea, vuelve de puente en dirección a Francia. En la A-4, a la altura de Aranjuez, el vehículo empieza a echar humo y llamas por el motor. El conductor frena con violencia y efectúa un brusco viraje a la cuneta, llevándose por delante varias señales de tráfico. Los pasajeros bajan del autobús en una situación de pánico, y el conductor procura alejarles del incendio. El fuego del motor empieza a extenderse, y los pasajeros intentan sacar sus equipajes. El conductor se opone porque es peligroso. Algunos se enfadan con él, pero el hombre se mantiene firme. Cuando llegan los bomberos, el fuego está muy extendido, y los pasajeros, a pesar de verse claramente que el incidente ha provocado un embotellamiento kilométrico, les imprecan enérgicamente por llegar tarde, bloqueándoles incluso el paso y entorpeciendo las labores de extinción. Pero la bronca a los bomberos no termina cuando el fuego está apagado. A esas alturas, se acercan un policía y dos guardias civiles, que, tratando de calmar los ánimos, se convierten en el punto de mira del enfurecido pasaje. La centralita de policía, minutos después, recoge una petición de refuerzos ante una situación insostenible. La turba llegó a golpear a los agentes y a apedrear el coche de la patrulla. Cuando llegan éstos refuerzos, lo hacen con el SAMUR, pues se han producido desvanecimientos entre el pasaje. Sólo hubo un pasajero herido, una mujer que recibe una esquirla de vidrio en la cara al encontrarse demasiado cerca del autobús cuando se produjo una explosión. En medio de éste caos de humo, la turba la tomó con los agentes, y empezó la verdadera pelea. Se piden más refuerzos, y hasta doce patrullas acudieron al lugar de los hechos. Al final, sólo se detuvo a tres personas, aunque los agresores fueron una veintena, camuflados en el anonimato del grupo.

El autobús viajaba desde Casablanca a Francia y el pasaje era mayoritariamente magrebí emigrante. Los tres detenidos residen en España (Leganés y Lérida). Y van cuatro en un par de meses. La gente empieza a tomarse a las autoridades españolas por el pito del sereno. Pronto, más.

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