Anarquía en España Herría, la tercera república de Ikea

Vamos a comprobar en un instante y por enésima vez la bicefalia descarada y desvergonzada del gobierno de Zetapé. Vamos a tomar dos declaraciones dichas bien alto por dos ministros actuales, el de Interior y el de Justicia. Rubalcaba y Caamaño.

Caamaño: no cabe la objeción de conciencia

Rubalcaba: monte una república en tu casa y te pagamos los muebles

Increíble declaración de Rubalcaba. Lo de Caamaño ya lo comentamos en su momento. Lo de Rubalcaba nos deja atónitos. El descaro de ésta gente es tan vil, y su mascarada tan pobre, que hace ya mucho tiempo que Zetapé y sus chiripitifláuticos se pasaron doce pueblos de la estación de lo admisible. Pero bueno, Don Alfredo Pérez Rubalcaba, señor ministro de Interior al servicio mío y de mi vecina del quinto. Pero bueno, ministro Rub-al-caaba. ¿Cómo es eso de que el Tribunal Constitucional no tiene nada que decir acerca del estatuto de Cataluña? ¡Pues claro que el TC tiene mucho que decir! Todo, para empezar. El TC está ahí precisamente para proteger al ciudadano de los manejos de los políticos malintencionados, para evitar las situaciones aconstitucionales, y convertirlas en constitucionales o inconstitucionales. ¿Cómo que no tiene nada que decir el TC acerca del estatuto de Cataluña? Lo que me escama es la alegría con la que el jefe de la policía se resta atribuciones y legitimidad política. Probablemente no sea el brazo policial el brazo fuerte de éste ministro que hace saltar por los aires un polígrafo a quince metros de distancia. No olvidemos que éste Rubalcaba negó hasta el final, y con profusión de poses y piruetas, que Interior tuviera algo que ver con los GAL, ya sabéis, el grupo terrorista antiterrorista parapolicial pero ministerial más chapucero de la historia, ése GAL que asesinó a una quincena de inocentes, algunos por error, otros indiscriminadamente. Y que mató a una quincena de mafiosos fronterizos, algunos etarras y la mayoría, simples intermediarios del crimen, traficantes, sicarios y gente así, que tan buena prensa tienen entre las filas socialistas. Ése Rubalcaba que encubrió a ésos GAL hasta mucho más allá de lo evidente, y que llegó a llamar locos a los pocos que informaban del caso. Ése Rubalcaba que se jugó su prestigio político para encubrir al número uno del organigrama del GAL. Ése, con policías muertos por la mafia vasca ETA con él al cargo, dice que no tiene nada que decirle la Constitución a las comunidades.

Es simplemente terrible. No puede ser un error. El amigo Ruby, otra cosa no, pero listo y escurridizo, lo es como él solo. Ésto es el principio de la penúltima fase del plan socialista para reinventar España a su gusto: sodomizar a la Constitución hasta que reviente, para deshacerse de ella y convertirla en un decálogo de Educación para la Ciudadanía.

¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí? Pues a través de varias vías, querido lector accidental. La principal, haciendo lo contrario geográficamente de lo que hizo Franco, ésto es: ¿Franco enterraba rojos? El PSOE los desentierra. ¿Franco jugaba al mus? Pues el gobierno no juega al mus. ¿Franco encarcelaba ladrones? Pues el PSOE los hace ministros. ¿Franco investigaba crímenes? El PSOE usa la policía para que rematen de cabeza las botellas que les tira el jovezno medio pozuelense. ¿Franco celebraba bautizos? El PSOE mata a los fetos. ¿Franco dejó España preparada para una transición democrática? El PSOE va a dejar España como uno de esos sudokus irresolubles. Por favor, señores del PSOE, noten, por favor, que la mayoría de las cosas que Franco hacía y defendía eran de puro sentido común, y sólo algunas de sus políticas son discutibles. No porque Franco usara loción Old Spice vamos a quemar la fábrica de Old Spice. ¿O sí?

Otra vía que nos ha llevado hasta aquí es el toreo constante a que ha sido sometido Rajoy, más fácil de controlar para ZP que las propias juventudes socialistas, que ya es decir. La ausencia útil de la oposición, que también cobra de mi sueldo y el tuyo, amable lector, allana muchísimo el camino hacia la demolición de España.

Otra vía, la conquista de los medios de comunicación, que ejercen su violencia informativa sobre todo aquel que critique al gobierno más allá de la cantinela de “los políticos son una mierda” y que bombardean con su basura audiovisual contínua, falaz, socialista, pertinaz y por supuesto, paniaguada.

Otra vía, crear un vacío de poder, una ausencia de autoridad. En ésta dirección va la declaración de Rubichuchi. Hoy día la policía es un chiste, sobre todo para los criminales jóvenes. Y la cosa irá a peor.

Pero la vía más importante, la que da verdaderas alas a los políticos corruptos, es la pasividad del ciudadano, lograda gracias a la suma de los factores anteriores.

Éstos señores del PSOE se comportan como si España fuera un invento de Franco. De ésta manera, se pueden permitir reinventar la historia a su antojo. Pero España no es un invento de Franco, y la juventud de ésa época estaba mejor educada que en éste régimen sociolistozapateril de libertades sin deberes.

El nivel de desfachatez de éste gobierno me hace notar que Zapatero le está viendo las orejas al lobo, y quiere liquidar su ajenda de un sólo capítulo antes de que le echemos. Y no me pongo catastrofista, no. Sólo señalo el hecho de que, por comparación, ZP ha dejado a Felipe González como un moderado en todas las materias que podamos contrastar. ¿Que tendrá preparado? Pronto lo sabremos. Apenas le quedan ya obstáculos que allanar en el camino. Y al pueblo se nos están acabando las escasas oportunidades para sacar al gobierno éste que deberíamos destituir como el que devuelve un ordenador chungo a la tienda o una bandeja de pollo que huele a podrido a quince metros.

Pozuelo: Revolucionarios de vuelo corto

Recuperamos algunos vídeos de youtube para ver de qué pasta están hechos los revolucionarios éstos de vuelo corto.

“Empezamos a tirar botellas a los antidisturbios…y cargaron como…

como perros. Nos trataron como a mierda, sinceramente.”

¿Pero se puede saber qué clase de imbécil puede exigir a los antidisturbios que le traten bien a uno si les recibe tirándoles botellas? Nótese el tono de tipo duro que va sobrado de razón, si dar la cara, claro. A éste tiparraco infecto no le ha caído una hostia en su vida. ¿No se le caerá la cara de vergüenza a su madre de verle hacer el ridículo de esa manera? Aunque, como bien dice mi hermano mayor, a veces para educar a los hijos primero habíra que educar a los padres.

“Yo vi cómo le partían la cara a todos mis colegas” dice. Lo que no dice es desde dónde vio la jugada. Desde lo alto de un ciprés, me imagino. Él, que habla con esa entereza. O sea, que le tira botellas a la policía, la policía responde, como es de esperar (ésta vez sí), con violencia. ¿Pero qué esperaba el idiota éste? ¿Que el antidisturbios soltara el rifle de bolas y se pusiera el traje de jefe de estudios para reprenderle? Menudo botarate. Anda, cretino, haznos un favor y dedícate a tocarle los cojones a los antidisturbios siempre que tengas ocasión. O, la próxima vez, intenta tomar un cuartel. Merluzo. Mira que en éste blog nos dedicamos a analizar los rebuznos de la peña, pero creo que éste se lleva la palma. Dan ganas de darle la bofetada en formato fuerte que su padre no le dio en mala hora, el bolazo en el culo que los antidisturbios no le dieron en mala hora. Qué país más cutre, la España de ZP.

Veamos éste otro vídeo, en el que otro energúmeno afirma lo siguiente: “Estaban pegándose los dominicanos y los XXXX y los bacalas, y estaban ahí pegándose que realmente no hubiera pasado nada. Pero entonces llegaron los rapaos que llegaron pegando a todo el mundo. Y ahí fue cuando se formó el mogollón, llegó la policía…” Me niego a pormenorizar semejante montaña de estiercol.

Inenarrable concatenación de miseria tras miseria. Menuda gentuza.

Y por último, un ejemplo de lo que andan haciendo los buenos chicos, los que no se meten en líos y van a los conciertos que propone el ayuntamiento de Pozuelo para las fiestas. En éste caso, Mago de Oz. Vean, vean. El percal.

Qué nivel, maribel. Parecen chimpancés. En realidad son seres humanos que han tenido todas las oportunidades del mundo y eligen ser chimpancés.

Hippies de lujo

Siempre he pensado, erróneamente, que el gran hándicap de la izquierda para implantarse en el mundo es una endémica disensión interna que, por errada deducción, siempre he atribuído a las diferentes ideologías libertarias. Es lógico, pensaba. Las mentes libres tienden a discrepar, mientras que la rígida derechona siempre cierra filas en pos de sus intereses. Es más, pensaba, la derecha carece de más ideología que el dinero y el poder. Esa estrechez de paso se traducía en una mayor disciplina de grupo, y por eso “la derecha siempre manda”. Eso solía pensar en alto, y el pobre fulano de que me estuviera escuchando siempre se quedaba un rato cavilando, con ademán de “esa es una idea interesante”.

Claro que eso era cuando yo era de izquierdas. Ya no lo soy. Dejé de ser de izquierdas más o menos cuando me incorporé al mercado laboral. Pero no me enteré al instante. Durante mucho tiempo, pensé que mi izquierdismo era un poco sui generis cuando comprobé la alegría con la que un tío de izquierdas celebra en petit comité cómo la mafia vasca se iba ventilando a mis vecinos, o bien es testigo de semejante espectáculo sin mover una ceja. Comprobé también en ésos días con qué orificio del cuerpo humano razona la izquierda. Y por supuesto, comprobé en carnes propias cómo las gasta un izquierdista cuando alguien le lleva la contraria. Y no en casos aislados. Y no en un solo tipo de progresista. Hagamos aquí un inciso para describir a los tres principales tipos de progresista.

El rojillo locuaz: Llévale la contraria a un rojillo de verbo fácil, y basará toda su estrategia en soltar indignadas peroratas interminables y cíclicas cuyo único objetivo es impedir que hables dos frases seguidas. Pues de todos es bien sabido que si hay algo que un progresista activo no soporta es escuchar o leer información incómoda o discrepante. ¡Dios mío, leer! Éso es tener fe. No, si al final voy a resultar que soy creyente. Como ejemplos, María Antonia Iglesias o José María Calleja son dos indivíduos que toleran la discrepancia lo mismo que los nazis toleran mirar directamente el Arca de la Alianza.

El progresista susurrante: Es aún más bajuno, pues basa su estrategia en la expansión del bulo, del rumor de pasillo, de la contaminación informativa. De la mentira, vaya. Éste tipo de libertarios pro-derechos humanos como por ejemplo el derecho al honor escuchan sin interrumpir (eso se agradece, la verdad) en stand by, y sólo en el momento preciso soltará su carga de profundidad, una mentira, algo que se dice, algo que sabe todo el mundo, ¿no te has enterado? En bajito, con voz queda, tolerante, y luego se alejará tranquilamente con las manos en los bolsillos. Siempre son rumores difícilmente comprobables, algo que sólo se sabe si conoces a alguien de dentro. En general contra gente de talento y popularidad, pero que discrepa de las tesis o las prácticas socialistas. Da miedo pensar la cantidad de gente que se cree sin más la basura que suelta ésta gente por lo bajini, tirando la piedra y escondiendo la mano. Como ejemplo, Rubalcaba o De la Vega. Ésta última, si bien habla más de la cuenta, lo hace mal y torpemente, y se mueve mejor entre codazos de pasillo que rindiendo cuentas de su trabajo.

Y luego está el más abundante de todos. El que, a falta de criterio, cree en cualquier retórica que quiera parecer razonable, pero al final vota a la izquierda tras una decisión final alimentada por los López-Aguilar de turno con sus “¡que viene el lobo!” tomando por tontos a la mitad larga de los españoles, y quien sabe, quizá acertando. Los contínuos cheque-bebés, cheque-coches y cheque-cheques que los gobiernos socialistas largan indiscriminadamente con sus políticas horteras, de talonario, suelen ayudar a la decisión, también.

También existe el indivíduo pseudo o filosocialista que desde la óptica del socialismo trata de desmadejar el mundo. Sin conseguirlo, claro, pero con la voluntad real de hacer del mundo un lugar mejor, y cuyas tesis u opiniones no se identifican necesariamente con las posturas y usos de la izquierda oficial. Ésta especie, o malformación del camelo zurdo está en vías de extinción, más perseguidos entre sus propias filas que en otros ambientes más ventilados. La diferencia fundamental entre éste tipo y un socialista al uso es que éste progresista ilustrado no tiene miedo de las opiniones ajenas y no trata de imponer sus tesis más radicales a todo quisque. Ésta especie, o patología benigna, más bien, dada su escasez, nunca es socialista por definición. Los socialistas de verdad sólo lo son con el dinero ajeno. Por eso les gusta tanto el dinero público a los socialistas de verdad, porque un socialista de doctrina es por definición un gran amigo de lo ajeno, léase público.

A día de hoy ya no soy de izquierdas. No sé bien qué es ser tal cosa. A día de hoy he comprendido que las izquierdas sólo existen desde dentro de sí mismas. Desde fuera son sólo una verdad de trabajo, una palabreja simplista que sirve para definir a los grupos de presión política que tratan de acceder al poder apelando a los buenos sentimientos de la gente, la solidaridad. Desde dentro, la izquierda sólo es un disfraz de frasecitas hábiles que, aplicadas en el momento preciso y al volumen adecuado, sirven para que uno se justifique cualquier cosa, desde una mentirijilla de chafardero tramposo hasta un asesinato. Es ése el primer paso del corto proceso que liquida el sentido crítico de todo socialista real. Se requiere también reinventar el mundo, la historia y hasta el genoma, si se pone a tiro. Y claro, lo que no se usa, se atrofia. Así, las mayores patadas al diccionario y a la historia las suelen dar los aprendices de sociopatacialista, pues un socialista de verdad sólo puede ver, escuchar o leer lo que ya venga avalado de antemano desde la izquierda. Lo de leer es más difícil que se de si el texto no habla de fútbol o automoción, que son los principales intereses del progresista español actual. Huyen, sin embargo, de opinar acerca de temas espinosos como el crimen de Sevilla, o el de Sandra Palo. Hagan la prueba. Sean testigos de cómo uno de éstos libertarios de salón puede decir todo tipo de insensateces con tal de no oir nada acerca de castigar a éste deshecho de la sociedad, en mala hora nacido. Hagan la prueba, y ya verán.

A día de hoy, he descubierto que la derecha no existe sino desde fuera, desde más a la izquierda. La derecha no es defender el hambre en el tercer mundo, no es defender fusilamientos ni golpes de estado. La derecha es no ser la izquierda. El contínuo bombardeo mediático ha conseguido cambiar el centro magnético del espectro político ambiental, y se lo ha llevado a la izquierda. Así, la izquierda es lo normal, indiscutible y natural. La derecha, ahora, está en el segmento que va desde el progresismo discrepante de Rosa Díez hasta Mariano Rajoy, que representa el centro geográfico de la oposición más inofensiva, dócil y desnortada. Más allá de ahí está la ultraderecha, desde Esperanza Aguirre hasta Atila.

Tomemos los disturbios de las fiestas de Pozuelo. Éstos hippies de lujo han quemado un coche policial, tratado de asaltar una comisaría y herido a diez agentes, dos de ellos de gravedad, celebran su atentado colectivo y espontáneo haciendo gala de las dotes ciudadanas e intelectuales que les confiere la educación que han recibido en casa y escuela. Espectáculo lamentable cuando menos. ¿En qué pueblo se intenta asaltar comisarías porque se acaba el botellón? No en el mío. En el mío hay algún cazurro incivilizado al que conviene no contradecir, pero es uno. Y sus (pocos, claro) amigos. Y mi pueblo está bien lejos de Madrid. Y sí, existe ése elemento, pero es uno. Dos, tres. Cuatro, a lo sumo. No son legión, como sí es el caso de Pozuelo. Allí, si quemas un coche de policía, eres la leche de popular, y conviene imitarte. Conviene, también, recordar que Pozuelo de Alarcón es la población con mayor renta per cápita. O sea, que ésta horda melonera, bajunoide y con abogado caro es la creme de la creme, el prototipo de joven con todas las oportunidades, el resultado modelo de la mejor preparación. La élite, vaya. Qué nivel, maribel. Pero no es de éstos diamantes en bruto de quien quería hablar.

Traigo a colación tan desafortunado accidente, porque al día siguiente asistí a un espectáculo altamente ilustrativo acerca del uso del juicio crítico de un tipo de izquierda. A lo largo de la mañana tuve ocasión de cotejar la información con mucha gente. Y así, pude ver a todos los tipos de subterfugio a los que se puede llegar para no asombrarse y condenar el suceso de primeras, para luego profundizar en el suceso y conocer así las circunstancias. Todo lo contrario, la noticia fue acogida con alborozo general. Fui testigo de todo un desfile de razonamientos vagos para echar balones fuera (seguro que la madera se ha pasado, esos son pijos de derechas) e incluso una celebración (“que se joda el PP”). Fueron diez, doce testimonios. ¿Es casualidad que nadie de izquierdas tuviera ni una sola palabra reprobatoria hacia el hecho en sí? No, no es casual. Por supuesto que no. La única condena fue un falaz “esos son pijos de derechas“, y estoy citando textualmente.

Vamos a internet, y vemos los vídeos colgados en youtube. Queda claro tras un vistazo inicial a las pintillas de los asistentes para descartar cualquier simbología política más que el ligero tufillo kaleborrikil que van asimilando, ignorantes, las nuevas generaciones. Un análisis más detallado de las informaciones disponibles revela que el origen de la protesta es que “nos han cortado el rollo con el botellón, ésto se veía venir”. No se ve en ninguna de las fuentes consultadas el más leve atisbo de justificación para semejante garrulada, y sí mucho descerebrado. Era de esperar. Se hace necesario, pues, para todos mis compañeros, pasar al modo ultratolerancia para comprender y asimilar todos a una que claro, es comprensible, si les quitas el botellón…

Y dejan la frase ahí, colgando. Así que, como la dejaron ahí tirada, yo la retomo. Claro, es comprensible, si les quitas el botellón a una recua de castrados mentales que, aparte de botellón, poco saben hacer en ésta vida, es de esperar que se líen a botellazos unos con otros, y luego con las autoridades. Lo que no acierto a comprender es cómo la policía no supo prever a qué clase de mendrugos se enfrentaba y en qué número. Y tampoco entiendo en absoluto el castigo menor impuesto a los pocos detenidos, cuyas caras de tonto, exhibiendo, orgullosos ante la prensa, los merecidísimos, a la baja, mamporros que luego llorarán ante el juez para que se apiade de ellos. Cretinos, tiranuelos, despotillas de molotov y lagrimita. Si los etarras de nuevo cuño se mean en los pantalones cuando son encañonados, no es de extrañar que los aprendices de kaleborrikismo lloren, cuanto menos, cuando tengan que rendir cuentas de su hazaña revolucionaria por el derecho fundamental de beber todavía más alcohol en la calle, moleste a quien moleste, se joda quien se joda.

Y no faltará, por supuesto, quien argumente que éstos chicos son víctimas de una formación deficiente. Pero para mí son víctimas hasta el momento mismo en que justifican una agresión injustificable y sin fundamento más allá de la expresión de lo tolerantes que son, confundiendo tolerancia con puntería e ingenio pirómano. Uno de éstos productos óptimos de la España de Zetapé, incluso, entró al coche de policía ya ardiendo con la intención de robar la escopeta. Por fortuna no estaba. Imaginen lo tolerantes que podían haber llegado a ser éstos nuevos chicos de la Educación para la Ciudadanía. “Homosexuales, que sois homosexuales”, dice el libertario quemacoches, el héroe de la piara. Debe de entender que un grupo de policías acorralados y en mitad de una lluvia de botellazos está asumiendo o revelando poses de marica. “Que no os quiere nadie”, dice. Claro. En una sociedad en la que hay que opinar en bloque para que no te callen la boca con lo que haya a mano, no hay mayor pecado que ser impopular. Que no os quiere nadie, grita el mastuerzo, la voz rota, escupiendo el alma. Conviene tenerlo en cuenta, porque éstos libertarios sólo se quitan la máscara cuando están en mayoría.

Y por cierto, joyita del vídeo, a la policía no hay por qué quererla. Sólo hay que respetarla, y si hay muchos como tú, mendrugo, al ciudadano le conviene, además, temerla. Y no, a esa policía no parece temerla nadie. “Y porque he cambiao”, dice, “que si no, te daba de botellazos en toda la jeta. Y no como éstos”, añade con desprecio, dando a entender que para el alborozado testigo ése nivel de violencia es una mariconada. Probablemente él mismo es un maricón de armario. Eso sí, ha asimilado Educación para la Ciudadanía, y ha aprendido que a los maricones se les llama homosexuales. Ahora ya no queman mendigos, sino indigentes. Ya no violan y matan zorras, sino a compañeras sentimentales. Otro éxito de Gabilondo 2. La noche de autos, todos fueron Miguel Carcaño.

En cualquier caso, me retracto para siempre de aquella afirmación sobre la eterna discordia de la izquierda por su condición librepensadora. La izquierda es de un solo pensamiento. .Sus convulsiones son sólo por ver quién manda Todo lo demás no se discute, se da por hecho. Por esa razón un progresista me soltó hace poco que a Losantos no le debían dejar hablar. “Ole los tolerantes”, dijimos casi al unísono una compañera y un servidor. Y el progresista rectificó: “No tenía que hablar ninguno”. Y es que, para un socialista, leer los periódicos está de más si manda un socialista. ¿Para qué? Ya estamos en buenas manos. A otra cosa. Éstos son los revolucionarios. Pendientes de McLaren y del Madrid. Por eso dan miedo cuando están en el poder, pero dan más miedo cuando están en la oposición.

Y sin embargo, ahora desde el semiparo del autónomo, echo de menos a mis compañeros. (snif!)

Madrid, 11 de Septiembre de 2009

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ZETAPÉ ES UN GUASÓN

En un post anterior llegábamos a la conclusión de que Zetapé es el chupacabras. Sin embargo, La Ciudad en Llamas ha tenido acceso a una serie de documentos que nos hacen pensar que Zetapé es el Guasón. Pues claro, dirán algunos, y con razón: Zetapé es un guasón. Pero nosotros nos referimos a El Guasón, como se conoce en hispanoamérica al archienemigo de Batman, el Joker.

Sí, amigos. El Guasón, ése anarquista criminal que daría cualquier cosa por provocar el caos en Gotham City, ése villano cuyo propósito es demostrar al mundo que todos somos igual de despreciables que él mismo.

Sabíamos ya de antes que ése es el proyecto de Zetapé. Lo que se nos había pasado por alto es que también el Guasón le sirve de modelo fotográfico. Y como en La Ciudad en Llamas nos gusta aportar pruebas, ahí van. No os asustéis. Como dice Confucio, lo que no tiene solución, ni siquiera es un problema.

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A Reyes Mate le llama la atención…

Te pongo en antecedentes, lector accidental. Reyes Mate, Filósofa, escribe en El País un artículo en el que manifiesta su contrariedad ante el hecho de que “llama la atención la emoción colectiva que suscitan las víctimas de ETA y la frialdad con la que encajamos los accidentes”. O sea, éramos pocos botarates y parió la abuela.

Lo primero que quiero dejar claro es que no es verdad que los accidentes de tráfico causen menor emoción colectiva. Madrid, sin irme más lejos, está plagada de coronas de flores, colgadas aquí y allá. Las colocan las familias y amigos de las víctimas de accidentes de tráfico. Frente a ellas se hacen recordatorios, y cuando ves una corona de flores mientras conduce o mientras cruza un semáforo, se te ponen de corbata, de pronto. Mira, uno que no salió de ésta curva, de ésta rotonda, donde sea. Además, cada vez que un ser querido va a salir de viaje en coche, siempre le digo: “Ten cuidao”. Y hay muchos como yo. Y eso es emoción colectiva. Como noticia, su importancia o interés tendrá que ver con las circunstancias de cada accidente. Si eran menores los implicados, si el infractor se dio a la fuga, etcétera. Otra cosa es que la acumulación de noticias y cifras anónimas insensibilice a la opinión pública ante cada nueva información. Al ser accidentes, nos hace temer al azar. Y el azar es el mismo para el Rey Juan Carlos que para Manolito Fernández Pintado. Vamos, que te puede pasar a tí. El hecho de que las más veces se deban a una conducción irresponsable no cambia ésa percepción azarosa, incontrolable, en el ciudadano. Es el significado de la palabra accidente.

En el País Vasco, en cambio, si pones una corona de flores en el lugar donde ETA mató a uno, te estás jugando el pellejo. Así que en Vascongadas, un asesinato político se vive como algo habitual. La procesión va por dentro. De emoción colectiva, pues, nada. Íntima, privada. Si se refiere a los cuatro gatos que se manifestaron en Mallorca, con aquel alcalde hablando en español pero el cartel de rechazo a ETA en balear, en una plaza poco indicada para una concentración, ante unos pocos cientos de presentes que miran a los lados, como diciendo: “¿Ya nos podemos ir?”, y con Patxi López por allí, imagino que entre la consternación y el desconcierto, si se refiere a ésa concentración de buenas intenciones y poco más, pues no. No creo que los accidentes de tráfico provoquen menos emoción colectiva.

Vaya por delante, pues, que le niego la mayor. Los accidentes de tráfico provocan mucho más de eso que los crímenes de ETA. Además, ETA ya no se percibe en la calle como un enemigo, sólo es una amenaza para las fuerzas de seguridad. O sea, una minoría. Y en éstos tiempos en los que nos une más el peligro de bancarrota con el que Zapatero baila un vals vienés, es ciertamente comprensible. Espalda contra espalda, los charlis son los banqueros, y si te queda tiempo libre, la gripe A. No unos tipos que matan a militares y guardias civiles. Ya digo, comprensible. Si añades a la ecuación un constante bombardeo mediático que sataniza a Franco y a la iglesia, y le huele el culo a la monarquía. Y con la oposición haciendo el canelo, usted me dirá. Comprensible, que ETA ya no quite el sueño. Si se gasta, más saliva contra Franco de la que se gasta contra ETA, que fue su enemiga más encarnizada, la opinión pública llega a la conclusión de que, si Franco era tan, tan malo, entonces ETA no pueden ser tan, tan malos. No. Emoción colectiva despiertan los accidentes de tráfico, y no los atentados de la mafia vasca.

Otra cosa es si me parece bien. Y no, no me parece bien. Ni me llama la atención, ni me sorprende. Me parece mal. Me indigna. Y me cabrea. Para que se me entienda.

Su llamada de atención es errónea y además, condescendiente con la ETA. ¿Le produce más espanto a usted la posibilidad de que a uno le pase un camión por encima, que la certeza de un enemigo que planea la muerte de alguno de nosotros?

Ya me estoy imaginando a John Wayne con los indios pisándole el culo y una flecha atravesada en el sombrero, y en vez de disparar y agachar la cabeza, le dice al conductor de la diligencia: “¡Frena un poco, que una mala piedra nos puede tirar para la cuneta!”. O sea, que para ésta señora, la imprudencia al volante es un enemigo más serio que ETA. Cumpliendo el tópico del filósofo como alguien ajeno a los problemas prácticos. Y además, puro socialismo frío y administrativo, nada humano, todo máquina.

Lo ignoro casi todo acerca de la tal Reyes Mate, pero sé con seguridad que ETA no ha matado a nadie que le importe lo más mínimo.

PROHIBIDO DISCREPAR

Éstos socialistas huyen de la discrepancia como de la peste. Cualquiera que muestre ideas contrarias a las de un socialista, está a punto de ser censurado, ninguneado o insultado. Probablemente las tres cosas, y por ése orden. O sea, primero serás censurado. Alguien te va a interrumpir alzando la voz. Si continúas tu discurso sin inmutarte, pronto las voces se recrudecerán, y serán apoyadas, probablemente, por otros. Y por último, cambiarán de conversación y te verás de un momento a otro hablando a una pared mientras los socialistas se ponen a hablar de motor, Hamilton y Nadal, o de la hipoteca. O si no, te van a llamar facha, que es la palabra clave que tienen los socialistas para designar a alguien que no es afín a sus ideas. Los socialistas de nuevo cuño. Los socialistas de nuevo cuño son como los de antes, incultos y teledirigidos, pero ahora no tienen que defender sus ideas. Ahora, sus ideas se comparten tácitamente, no hay que trabajarlas ni defenderlas. Y lo que no se trabaja, se atrofia. Ahora ser socialista es muy fácil. Basta con no hablar de política nunca, salvo para insultar al PP o a la COPE, y pronto a esRadio, y pasar a otro tema. Saben tan bien como cualquiera el plan separatista por la vía del catacroquer  de Zetapé, saben a qué huele el 11-M y saben de qué va el PSOE con la ETA. Comparten tácitamente, porque en los socialistas de nuevo cuño todo es tácito, nada es manifiesto. Todo va por miradas cómplices. Claro, porque por ahora, todo lo que propone Zetapé es anticonstitucional, y además, antidemocrático. Pero eso es una cuestión de tiempo. Cuando la constitución salte por los aires, todo será como ellos dicen. Y punto. Cuando se les acaben los cheques, ya veremos en qué termina toda ésta historia de Zetapé.

En mi profesión siempre ha habido una presencia izquierdista masiva. Al principio, yo mismo la alimentaba. Con el tiempo fui testigo incrédulo de primera mano de cómo un perfecto canalla que hace de la venalidad su manera de entender el mundo puede quitarse de en medio injustamente a quien no le cae bien, moverse entre sus congéneres con ademanes de matón, a base de amenaza, abuso y antigüedad, y luego, a la hora de las copas, entre raya y raya, soltar interminables pajas verbales acerca del comunismo y la justicia social, las bondades de la izquierda, que suele terminar por goleada en propia puerta, entre patadas flagrantes a la historia y balbuceos acerca de la vuelta a lo rural, los tomates, las cabritas y tal. Uno decía “éste es un mal socialista”. Y a otra cosa. Yo decía para mí: éste cazurro no ha visto un libro de historia en treinta años. Ni siquiera tiene la más remota idea de lo que es el socialismo, el colectivismo, el comunismo ni el anarquismo. Éste es un facha. Pensaba, y a otra cosa. Sin embargo, un día caí en la cuenta de que hacía tanto tiempo que no revisaba mis ideas, que ya no las tenía. Sólo quedaba la cáscara, y así había sido por mucho tiempo. Ya no sabía lo que era el socialismo. Sólo sabía que lo quería. Y cuando me zambullí en mis antigüas lecturas, me di cuenta de que había entendido todo mal, o me encontraba con demagogia gruesa y falsaria lo que antes asumía exaltado. Para ése momento, un compañero mío, vasco y afín a la kale borrika, aunque con la boca pequeña en ésos temas, ya me había llamado facha por recordar yo en alto que España es una nación plural. Y nadie le replicó. Nadie de izquierdas dijo durante aquella comida una palabra más al respecto. No tardé en llegar a la conclusión de que el comunismo se me había muerto. Lo había supurado de tanto verlo en directo. No sólo en el trabajo. En la calle, en los medios de comunicación, en los libros de historia, en el atasco. El ciudadano urbano de ésta España presocialista o protosocialista, practica con pasión la inobservancia de los derechos de los demás, como el de antes. Pero el de ahora, además, no se justifica en alto, sino que el abuso es contínuo, tácito y recíproco. No cabe la protesta, no cabe el ademán. No cabe el argumento. Yo te la clavo, tú me la clavas, si no me ando al tanto. Éste es el equilibrio social de Zetapé. Y así lleva siendo ya mucho tiempo. Por supuesto, una España de ésta calaña dio el bote al eficiente pero antipático Aznar. Con tres excusas, un atentado  y una mentira les valió a los socialistas para sacar de la Moncloa a un presidente que vale más que Zetapé y todos sus 600 asesores personales.

Las excusas fueron pocas y cutres.

Irak: a ninguno de éstos socialistas les importa un maravedí los niñitos irakíes. Se la suda. Son tan racistas e ignorantes como siempre, claro, pero a un ignorante de militancia es completamente sordo a las ideas contrarias.

Yakolev: Como se ha demostrado una y mil veces, a un socialista se la suda tres pueblos la muerte de un militar o un guardia civil a manos de ETA. La muerte de cientos de militares deja igual de fresco a un socialista, pero le da pie a cebarse con el gobierno.

11-M: Un socialista sabe perfectamente a qué huele el 11-M. Sabe que mintió Gabilondo y que Zetapé también mintió. Sabe que no fue Al Qaeda, y sabe que el gobierno sigue ocultando la autoría de la masacre. Es más, el socialista compró la autoría de Al Qaeda sin exigir pruebas, y ahora sigue mirando para otro lado. Es más, el socialista basó la jornada electoral en una siniestra ruta: si crees que la ETA ha matado a 192 en Atocha, vota al PP. Si crees que ha sido Al-Qaeda, vota PSOE. Por cierto, ha sido Al Qaeda. Pásalo.

Política Laboral: Cuya inercia hemos terminado de exprimir éstos meses. De la que nos hemos aprovechado todos, especialmente los socialistas. Ahora culpan de la crisis ¡al PP! Eso no es ni siquiera demagogia. Eso es mentir. Un socialista antes no veía la crisis. Ahora que no puede negarla, echa la culpa al PP. Y se piensa cubierto por su PSOE, además. Ya le llegarán los palos del socialismo real. Cuando se acaben los cheques, la oposición se convierta en una anécdota y la gente pida euritos, entonces llegarán los palos y la opresión socialista. No estoy inventando la rueda: el historial del socialismo en cualquiera de sus facetas siempre acaba comiéndose a sí misma, a sus dineros y por supuesto sus libertades y sus derechos. Nunca ha habido una sociedad socialista próspera ni libre. El socialismo es un mecanismo de acceso al poder. Ahora mando yo. Tráeme la pistola. Eso es el socialismo.

Pol Pot el psicópata, Hitler el pulcro administrativo, Stalin el semidios paranoide, Castro el Charlatán de pistola humeante, Mao el exterminador. Hablamos de Albania, de Checoslovaquia, de Polonia, de Corea, Rusia, de Cuba. Nunca falla. El comunismo es una dictadura. El disfraz socialdemócrata cae siempre un poco antes de la tragedia. Siempre. Fusilamientos, opresión, miseria moral y miseria social, torturas, tribunales controlados, censura, DICTADURA. Comunismo es dictadura. Nunca fue otra cosa. Comunismo es control de mentes, ingeniería social y vigilancia policial. Xenofobia política. Racismo de clases, y de razas. Comunismo es incultura y miedo al poder. Mirad en la historia y lo comprobaréis.

 Con la crisis sentada a la mesa, y todo indica que va para largo, y en éste clima de semialfabetización tutelada y autocrítica cero, un facha de esos que dicen éstos socialistas de vuelo corto, o sea, un demócrata, es el blanco perfecto. El competidor más proclive a la maledicencia. El intolerante, machista, votante del PP. El cortarrollos. El pedante. El facha. No hará falta llamarle facha. Nadie se pondrá del lado de alguien a quien se le haya colgado el sanbenito de facha. Será un blanco perfecto. Y los demás se apartarán, o se unirán, con más miedo que vergüenza. Espero que, antes de que ocurra eso, Zapatero pierda las próximas elecciones y no sea demasiado tarde para huir de una situación crítica en lo territorial, en lo medular y en lo económico, y que nos coge en un momento de gran inestabilidad y falta de cohesión, con unas nuevas generaciones atrofiadas y semianalfabetas, ignorantes de toda materia de interés, poco competitiva en lo académico y sin acceso al mercado laboral, que, fuera del sector público, se muere por (no tan) lenta asfixia. Porque esa es la cuestión que más me irrita de éste guasón de Zetapé. Yo no sé si nos la va a liar, o si nos la ha liado ya. Pero como siga ahí unos años más, yo sé sobre quién recaerán las iras de los socialistas, asfixiados por Zetapé pero incapaces de culparle a él: sobre los que ellos llaman fachas.

 

Mientras tanto, la sociedad española ya se ha infectado de la enfermedad que aqueja a Vascongadas, la enfermedad del silencio. La enfermedad del yo soy apolítico. La enfermedad del contra mí no tienen nada. La enfermedad de calladitos, y gane quien gane actuaremos en consecuencia. La enfermedad de la pistola en la nuca. Ahora es sólo un gérmen. Será norma implícita muy pronto. Bienvenidos a la tercera república, bienvenidos a España Herría. Prohibido discrepar.

El 7 a las 7, la radio es radio otra vez

¡Por Fin! Llevaba meses esperando a poner un link como éste. Ya vuelve Don Federico. Y con los suyos. Desde La Ciudad en Llamas lo celebramos. ¡Agüita de mayo en pleno septiembre! En los últimos quince días me he cargado el botoncito del dial del coche, de tanto darle para encontrar algo decente vagando por las ondas. Misión imposible, por supuesto. Siempre acabo recurriendo a los discos. Antes, sólo tenía que sintonizar la COPE y ahí estaba Federico, con un puñado de forajidos de leyenda. Como todos ellos se han sincronizado las vacaciones, el agosto radiofónico-televisivo ha resultado vago, sin contenido, para el espectador. Incluso con toda una campaña etarra en directo desde Mallorca, los medios han estado echando la siesta.

Sin embargo, eso ha terminado. Por fin, la calma chicha ha terminado. Vuelve el tsunami entre las ondas. Vuelve don Federico. Los tibios de oído necesitan apuntarse otro dial tabú: 99.1  Ya lo aprenderán ellos solitos.

esraaaadiologo

La marcha de Federico Jiménez Losantos de la Cope nos entristeció mucho. Gracias a esa cadena radiofónica, el oyente podía ejercer su derecho a ser informado por periodistas independientes. Un derecho fundamental. A cambio de tal acto de caridad para con todos los españoles, la Cope, aparte de una buena acción, que ya lo paga todo, ha ganado 1.600.000 oyentes que despiertan cada mañana con la mítica cabecera Suspiros/Sharona. Y que va a perder a chorro con esradio. Imaginemos lo que vale hoy en euritos un millón y medio largo de oyentes oyendo el consabido sonsonete de cuñas publicitarias. Pues eso.

¿Qué habrá pasado en la Cope para arriesgarse a perder no ya ese millón, sino otro millón de los que ya tenía? Por supuesto, no soy tan bisoño como para esperar que alguien me de una respuesta. La curia sólo habla cuando quiere. Además, es probable que hayan intervenido varios factores. Y de esos factores, el menos conspiracionista es el factor Nacho Villa. Lo digo porque es sabido que el señor Villa, director de informativos de la Cope, siempre ha querido meter mano, sin conseguirlo, en La Mañana de Losantos y La Linterna de Vidal. Sólo espero que éste señor no les haya ido a los curas con el cuento de que va a ser fácil mantener las audiencias que ha logrado Losantos. Porque, ya ésta mañana, la “tertulia”de Nacho Villa estaba más muerta que Manolete. Ni Victoria Prego ha logrado arrancarme del sopor. Parecían hablar a punta de pistola. He cambiado el dial sin pensar, pero no he encontrado ningún informativo ni debate que estuviera a la altura de lo que espera alguien que quiere que le informen en una hora. De hecho, no recuerdo dónde he soltado el dial, si es que he llegado a dejarlo quieto. Arruinada la mañana, no he tenido ganas de asomarme a la Linterna sin César Vidal. Me temo lo peor. Hasta las ocho, la hora de César Vidal, las tardes de la Cope estaban perdidas en el soporífero y a ratos reaccionario programa de sobremesa. Nada tan lamentable como Nacho Villa hablando de corazón. Sí, amigos, lo oí el 28 de Agosto en algún momento del día. Desde mi casa, la imagen del señor Villa era la de un ser venido de Saturno tratando de convencerme de que es de un pueblo de Murcia. Y todo ésto, mientras Federico y los otros están de vacaciones o preparando esradio. A partir del día 7, las mañanas vuelven a ser de Don Federico. Las tardes, además, la llevará Luis Herrero. Le ha tocado bailar con la más fea, pero por eso mismo tendrá más éxito su tertulia. La tarde-noche vuelve a ser de César Vidal. Qué lástima, ya no podrá abrir el programa con stand by me. Pero me da más lástima la Cope. César Vidal es insuperable, y su franja es perfecta para él.

Sin embargo, lo que más ilusión me ha provocado en la parrilla es la presencia de Gabriel Albiac, que se ocupará de las noches con un programa de música y tertulia. Qué bien suena.

Ojalá que les vaya muy bien. Y como estoy contento por la noticia, también le deseo a Nacho Villa la mejor de las suertes. La va a necesitar cuando los curas vean las cifras y le llamen al despacho de las collejas pascuales. Pero, si la tiene, será una suerte que no merece, visto el discurso revanchista y haciendo leña del árbol caído, que ha elegido para definir la línea de la nueva Cope que llevan cacareando ya una semana. Porque el doble despido Losantos/Vidal ha sido saludado en la cadena como una especie de advenimiento. Define Villa la nueva línea editorial “como siempre, pero sin el insulto o la descalificación”, dice, el canalla. Y repiten sus compañeros hasta la náusea. Aún recuerdo la despedida de Jiménez Losantos. Dos horas después de su marcha, la conductora de las tardes culpó en su comentario inicial a Losantos. Lo hizo con palabras dulces, tú me diste mi primera oportunidad, eres lo más grande, no hay otro como tú, y tal y tal, y te pierde la boquita, Federico. Hablando en llano, según los antíguos compañeros de Jiménez Losantos, la culpa del despido es de Losantos por insultar, y acto seguido se ponen a celebrar la nueva Cope, ahora sin insultos.

Pero vamos a ver, Villa y compañía: ciertos elementos, Gallardón, Zapatero, Sánchez Manzano, buscaban silenciaros a todos vosotros. En Cataluña, vuestra señal de radio está mutilada por decreto. Deben de pensar sus gobernantes que no interesa que se os oiga en Cataluña. Y hacen bien. Sus fines requieren suprimir el sentido común de la vida pública, y la independencia de los medios periodísticos. Para eso se paniagua a los medios, como Sogecable, y ahora, MediaPro. Y los que rechazan el soborno, o hablan bajito, o se les fríe a demandas. Buscando una palabra, una frase tal vez, entre sus declaraciones. Ya ven, una frase, a un informador que habla cinco horas de lunes a viernes durante años. Pero no es por el insulto por lo que se hace la fritura de demandas a quien informe demasiado. No es por el insulto, sino por informar demasiado. El insulto es el pretexto, lo único a lo que pueden agarrarse. Lo que quieren es que se calle. ¡Le han protestado hasta en el Congreso! Pasan de Rajoy, hablan con Losantos directamente! Qué triste instantánea del panorama político español. Les pondría el vídeo de Joan Tardá llorando en el estrado como una plañidera, pero les voy a ahorrar la náusea. Pero, en resumen, señores Villa y compañía, no simulen caer en el engaño de que a Losantos le han hecho moving (qué palabra más hortera) por meterse en agarradas con políticos y gente rica. Digan la verdad. La Cope está sola en la oposición. Necesita suavizar los contenidos para llegar a más gente. Pero a un periodista independiente, en éstos tiempos, no le puedes pedir que las noticias sean más suaves, porque las noticias son las que son. Si el juicio del 11-M es un tinglado político, sólo la labor de la prensa independiente podría sacarlo a la luz. Porque la versión oficial es un desastre que huele a mierda a quince metros la cojas por donde la cojas. ¿Se va a adscribir Villa a la versión oficial, como todos los demás medios? Apuesto a que sí. El señor Villa mismo dice que va a hacer la misma radio pero sin insultos, aunque sabe que lo que va a suprimir es la línea editorial conflictiva, y se va a sumar al sonsonete de descontento de lata, que es a lo que sonaba su programa ésta mañana, miércoles, descontento de lata pero con mirada amable. Con la que está cayendo en España y parece que estén de campamento. Con ése optimismo, que por cierto, no contagia el señor Villa a ninguno de sus contertulios, no siente uno la necesidad de meterse en jardines. Para eso está la gripe A. Para no meterse con altos cargos. Final feliz. La Cope en la parra, con todos los demás. Y ahora, nosotros los Españoles que exigimos que se nos informe, sea Losantos, sea Pedro J., sea mi vecina del quinto o su gemelo monocigótico. Con el PSOE haciendo de las suyas a todo tren y amenazando a quien les lleva la contraria, con la oposición intentando demostrar sin conseguirlo que puede uno limpiarse el culo con medio cuerpo mientras con otro medio anda de vacances en mocasín, con la prensa de pleno en la más puta de las parras, y la gente embistiendo al capote que nos tienden en forma de miedo al paro, a la gripe A, al paro, al desalojo, al paro, a que el banco lo liquiden junto a nuestros ahorros, a que Salgado meta su zarpa de paloma en tu cuenta corriente (como de hecho va a ocurrir, aunque la noticia aún no ha calado en la opinión pública), al paro, y no sé si me dejo algún otro capote que nos va tirando Zapatero mientras prepara la estocada final: la gran clavada de ZetaPé.

Al nefasto circunflejo le veo como a Groucho Marx, quemándolo todo para imponer su modelo sostenible. Es un guiño a Felipe. Como a éste le gustaba citar a Groucho, Zetapé ha doblado la jugada y lleva a cabo lo que Groucho hacía en sus películas. O sea, un disparate. Zapatero es un disparate.

A la oposición la veo autopsicoanalizándose como una especie de Jack Skeleton, o de Gonzo. ¡¿Qué soy? ¿Qué soy?! Pero eso en la procesión que va por dentro. Por fuera, está en bermudas frente a la playa, diciendo cosas alarmantes sin perder el ademán y sonrisilla del paseante veraniego, diciendo a la gente, a pie de playa, con tono tranquilizador: señora, buenas tardes. ¿Sabe? Alguien me espía. El gobierno me espía. Y para colmo, solamente investigan los casos de corrupción de mi partido. Sigo con mi paseo, señora, que pase una buena tarde. O, más tarde: buenas tardes, caballero. Qué bonita playa, ¿eh? ¿Sabe?, dentro de diez minutos una ola gigantesca se nos va a llevar a todos. Pase unas felices vacaciones y cargue las pilas. Yo sigo con mi paseo. Y luego llega la ola, efectivamente, y en los segundos previos a ser engullido por el tsunami, mira a un cangrejo que pasa por allí y le dice Rajoy, de espaldas a la mar: Hace tiempo que no voy al cine, cangrejito. Siento que me observan. La prueba es que están destapando corrupción en mi partido. ¿Necesita más pruebas de que me están espiando? Yo sé que están ahí, respirando al otro lado de la línea. Buenas tardes, cangrejito. Sigo con mi paseo.

¿Y con todo ésto, me trata de convencer la Cope de que ha suprimido a su principal y más fiel benefactor por unas palabras de pura indignación y que son verdades como puños? Mal iríamos. Mal vamos, pero peor iríamos si eso fuera así. No. La Cope se ha cargado a Losantos porque su independencia le impide llegar a quien no quiere oir verdades incómodas, y eso reduce sus posibilidades de crecimiento. La Cope juega al monopoly como todo hijo de vecino, está sola en la oposición y necesita euritos, y en España a poco que disientes te llaman facha, machista, intolerante. Rebajemos el tono y no andemos metidos en jardines, y la gente nos querrá. Mala jugada. Mala en más de una acepción, además. La Cope, aparte de dejar de ser el referente básico de la mañana, ha decidido hacerle la competencia al referente básico de la mañana dejándole escapar y poniendo en su lugar a Nacho Villa. No deja de ser curioso que el tal Villa que grazna ahora palabras conciliadoras sea el mismo Villa que hacía el ridículo reventando los debates televisivos con técnicas de niño de cinco años, dejando el nombre de la Cope a la altura del betún delante de todo el mundo. Ése mismo Villa, que me recuerda al malo de En Busca del Arca Perdida. Ya saldrá por patas cuando el micro le abrase la mano, marcándole la Cope para siempre. No cuela. Lo han echado porque da demasiado miedo la actualidad, y quien la describe con sus justas palabras es impopular, antipatriota, facha.

Mala jugada, señores de la Cope. En más de una acepción. Ese lema de Se nos entiende todo va a sonar petulante cuando no se os entienda nada, como a Rajoy, a los futbolistas y a la señora de la Vega. Ese Se nos entiende todo lo decíais por Losantos y por César Vidal. Ahora tenéis a Pancho Villa para competir con Losantos, y, como dicen en Sevilla, eso es como comparar a Dios con un gitano.

Saludamos a Federico y sus piratas de las ondas. Ahora os van a oir. Ahora nos van a oir.

99.1 EsRadio.

CHUPACABRAS CIRCUNFLEJO…

Bueno, pues ya está. Por fin lo ha dicho. Mal, tarde, complicado, mintiendo y retorciendo el lenguaje, como hace las cosas un socialista de verdad, ZP ha admitido que planea subir los impuestos. Por la crisis y la gripe A, dice. Creo que fue Pedro J. el que calificó de ratoncito político a Zapatero. Hoy, sin embargo, lo de ratoncito se queda corto. Zapatero es, políticamente hablando, una rata de cloaca. Y una bien gorda, además, hinchada de votos que no merece y que usa para fines oscuros, agendas ocultas y para alimentar su unilateralidad crónica, nocturna y socialista -ésto es, totalitaria-, basada en untar a sus apoyos políticos. Como esos apoyos son, básicamente, nacionalistas y socialistas, me permito invitar al lector a santiguarse ahora que aún es legal.

Ojo, nadie piense que se está gestando algo gordo en el territorio antes conocido como España, algo como el nazismo en Alemania en los años 20. No, por Dios. Ellos tenían un 30 % de paro, y sin embargo, nosotros, sólo un 18 %. Menos mal.

El problema es que, con un 18 % de paro (y son cifras oficiales, o sea, falseadas), es ahora cuando reconoce ZP que planea subirnos más aún los impuestos. Que es lo único que había hecho al respecto, por cierto, mediante todo tipo de medidas partidistas, unilaterales y enfocadas a sacarles los cuartos a todo el mundo por igual, dañando mucho más al bolsillo cuanto más agujereado esté ya de por sí.

Quiero decir: gravando luz, tabaco y gasolina le sacas lo mismo a una persona acomodada que a uno que lleva un año en el paro. Sólo haces polvo al que peor está. Eso sí, ZP se ha subido el sueldo, con el del resto de parlamentarios, y con el consenso de todo el congreso. En esa votación no se pelearon.

Así que ahora pide nuevamente que arrimemos el hombro en éstos años duros, mientras él se da un baño de socialismo con nuestra sangre, el tío vampiro. Con los años, una vez salga del embrollo en el que se va a meter sí o sí, pues su legislatura depende del fallo del Tribunal Constitucional, contemplará ésta como la mejor época de su vida, la época en que fue feliz, su dolce vita, sus años bárbaros, su belle epoque. Con la que está cayendo.

No me extraña. La que nos está cayendo es la que nos tira él. Parece el capitán de un barco, enloquecido en la tempestad, empeñado en lanzar la proa contra los arrecifes. Cree que los restos del naufragio son todo lo que merece la pena ser salvado. Y entre esos restos, no están los nombres de todos nosotros. Sólo de la mitad. Y con el tiempo, ni eso.

Me acuerdo, sin pizca de gracia, de aquella estupidez que nos soltó hace pocos meses éste presidentucho malo y caro: “Bajar impuestos es de izquierdas” decía el ratoncito.

IKER JIMENEZ, EL FENÓMENO DEL CHUPACABRAS HA SIDO RESUELTO. EL EXTRAÑO ANIMAL SE DISFRAZÓ DE ENERGÚMENO Y ENTRÓ EN LA MONCLOA SURFEANDO LA ONDA EXPANSIVA DE UN ATENTADO QUE HUBO EN ATOCHA DURANTE LA JORNADA MÁS SINIESTRA DE LA DEMOCRACIA.